Acuicultura

La acuicultura española afronta el coste oculto de sus piensos

Publicado el 02/08/2026 · REDACCION

Una investigación internacional vincula la harina de pescado empleada en piscifactorías con presión sobre poblaciones silvestres, conflictos sociales y riesgos laborales en los países productores


Redactor: Camila Herrera R.
Editor: Eduardo Schmitz

La dependencia de harina y aceite elaborados con peces silvestres está cuestionando la sostenibilidad de una parte de la acuicultura que abastece al mercado español. Una investigación de The Outlaw Ocean Project advierte que la producción de especies carnívoras como salmón, trucha, lubina y dorada puede trasladar importantes costes ambientales y sociales hacia los países donde se captura y procesa la materia prima destinada a los piensos.

El trabajo periodístico, desarrollado durante dos años por un equipo internacional, examinó más de 2.400 embarcaciones relacionadas con la producción de harina de pescado en aguas de al menos 30 países. Sus hallazgos señalan problemas que abarcan desde la presión sobre los recursos marinos y la pesca artesanal hasta la exposición a sustancias químicas, accidentes laborales, contaminación y protestas de comunidades próximas a las plantas procesadoras.

Peces silvestres convertidos en alimento acuícola

La acuicultura fue impulsada como una vía para aumentar la disponibilidad de alimentos acuáticos sin intensificar la captura de especies silvestres. Sin embargo, ese objetivo se debilita cuando los peces cultivados necesitan piensos fabricados con grandes cantidades de organismos extraídos del mar.

Daniel Pauly, director del proyecto Sea Around Us de la Universidad de Columbia Británica, sostiene que dos tercios de la acuicultura mundial corresponden a especies alimentadas con harina y aceite de pescado. Según los datos recogidos por la investigación, un salmón de cultivo puede consumir en determinados sistemas más de seis veces su peso en peces silvestres antes de llegar al mercado.

Estos resultados coinciden con investigaciones anteriores que indicaron que la acuicultura utiliza más peces silvestres de lo calculado, especialmente cuando se consideran la mortalidad durante la captura y las necesidades de alimentación de especies carnívoras como el salmón, la trucha y la anguila.

España depende de una cadena internacional de suministro

España es el mayor productor acuícola de la Unión Europea por volumen, pero también importa una cantidad considerable de pescado y otros productos del mar. En 2025, esas compras superaron los 7.848 millones de euros e incluyeron más de 734 millones de euros en salmón de cultivo, de acuerdo con los datos citados por la investigación.

Gran parte de la harina de pescado utilizada en las piscifactorías españolas procede de otros países. Esto dificulta que productores, distribuidores y consumidores conozcan con precisión el origen de las capturas, las condiciones laborales presentes en las plantas procesadoras y los efectos sobre las comunidades pesqueras que dependen de las mismas especies para su alimentación e ingresos.

La investigación también describe cómo la expansión de las fábricas de harina puede reducir la disponibilidad local de pescado en zonas costeras de África occidental. En países como Gambia, Mauritania y Senegal, especies tradicionalmente destinadas al consumo humano y a los mercados locales son procesadas para fabricar un insumo de mayor valor comercial dirigido a explotaciones acuícolas extranjeras.

Los impactos recaen sobre comunidades pesqueras

The Outlaw Ocean Project documentó pérdida de empleos en la pesca artesanal, conflictos por la contaminación del agua y protestas vinculadas con los olores procedentes de instalaciones que procesan grandes volúmenes de pescado. También investigó denuncias de abusos laborales y trabajo forzoso en distintos segmentos de la cadena internacional.

El problema no reside únicamente en la cantidad de pescado empleado, sino en la opacidad que puede existir entre la captura, la fabricación del pienso, la granja acuícola y el establecimiento donde finalmente se vende el producto. Sin una trazabilidad suficiente, resulta difícil comprobar si el alimento utilizado procede de pesquerías legales y sostenibles o si su elaboración estuvo relacionada con daños sociales.

La preocupación por estos insumos se suma a otros efectos asociados con la salmonicultura intensiva. En Noruega, por ejemplo, la cría industrial de salmón mantiene un importante peso económico, pero afronta cuestionamientos relacionados con mortalidad, enfermedades, escapes y bienestar animal. Las autoridades también han aplicado restricciones a la pesca de salmón salvaje ante el deterioro de sus poblaciones.

No todos los sistemas acuícolas tienen el mismo impacto

Los hallazgos no implican que toda la acuicultura presente idénticos problemas. Aproximadamente el 70% de la producción acuícola española está constituida por moluscos bivalvos, como mejillones, almejas, ostras y vieiras. Estas especies se alimentan filtrando nutrientes del agua y no necesitan los piensos concentrados utilizados en la cría de peces carnívoros.

También se investigan ingredientes alternativos que reduzcan la dependencia de las capturas marinas. Entre ellos figuran proteínas procedentes de insectos, subproductos, algas y microorganismos. Un estudio difundido anteriormente mostró que las microalgas pueden sustituir harina de pescado en la alimentación de truchas, aunque cada alternativa debe evaluarse por su disponibilidad, coste, valor nutricional y capacidad para producirse a escala.

La producción mundial de pesca y acuicultura alcanzó un máximo de 235 millones de toneladas en 2024, según la FAO. Este crecimiento confirma la importancia de los alimentos acuáticos para la seguridad alimentaria, pero también aumenta la necesidad de separar los sistemas que reducen la presión sobre el océano de aquellos que simplemente trasladan la extracción hacia especies pequeñas utilizadas como pienso.

Para España, el desafío comprende mejorar la trazabilidad de la harina y el aceite de pescado importados, exigir información sobre las embarcaciones y plantas proveedoras y diferenciar claramente entre especies y métodos de cultivo. La sostenibilidad del producto final depende tanto de las condiciones de la piscifactoría como del origen y el impacto de cada ingrediente utilizado para alimentar a los peces.

Fuentes referenciales:
El País
The Outlaw Ocean Project



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