Agricultura

Argentina y Chile coordinan el control de una maleza que amenaza la Patagonia

Publicado el 25/09/2026 · REDACCION

INTA e INIA impulsan una red binacional para monitorear y manejar especies de Hieracium que reducen la productividad de los pastizales y afectan a la ganadería austral


Redactor: Camila Herrera R.
Editor: Eduardo Schmitz

Argentina y Chile pusieron en marcha una iniciativa de cooperación científico-técnica para enfrentar conjuntamente la expansión de especies invasoras del género Hieracium en la Patagonia Austral. El proyecto, encabezado por el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y el Instituto de Investigaciones Agropecuarias de Chile (INIA), busca fortalecer el monitoreo, la investigación aplicada y las herramientas disponibles para proteger los pastizales naturales y la producción ganadera de ambos países.

La iniciativa apunta especialmente a Hieracium pilosella, conocida como pilosela, y Hieracium praealtum. Estas plantas pueden modificar la composición de la vegetación, disminuir la productividad de los pastizales y alterar procesos ecológicos, convirtiéndose en un problema que trasciende la frontera política entre Argentina y Chile.

La amenaza adquiere importancia productiva en una región donde la ganadería extensiva depende estrechamente de la disponibilidad de vegetación natural. La oferta de forraje es una de las principales limitaciones de los sistemas australes, una situación que también ha llevado al INTA a estudiar alternativas forrajeras para la ganadería de la Patagonia en ambientes condicionados por bajas temperaturas y períodos productivos cortos.

Hieracium ya ocupa áreas de Tierra del Fuego y Santa Cruz

La distribución conocida de las dos especies muestra por qué los especialistas consideran necesario un abordaje territorial coordinado. En Argentina, Hieracium pilosella se encuentra actualmente presente en toda la isla de Tierra del Fuego, mientras que Hieracium praealtum tiene mayor predominio en la provincia de Santa Cruz.

Fabián Boyeras, director del INTA Tierra del Fuego y coordinador técnico argentino del proyecto, señaló que la expansión de estas especies representa una problemática creciente para los ecosistemas pastoriles y la producción ganadera de la Patagonia Austral. Su manejo requiere, indicó, compartir información y capacidades institucionales y desarrollar estrategias comunes.

Desde Chile, Erwin Domínguez, investigador y extensionista del INIA y coordinador técnico de la iniciativa por ese país, destacó el carácter continuo del ecosistema patagónico más allá de los límites administrativos. Esa característica implica que la expansión de una especie invasora no puede analizarse exclusivamente desde el territorio de un solo país.

El problema coincide con evidencias obtenidas en otros sistemas de pastoreo. Investigaciones sobre invasiones vegetales han mostrado que la aridez y la presión del pastoreo pueden aumentar la vulnerabilidad de los pastizales frente a malezas invasoras cuando disminuyen la diversidad y la resistencia de las comunidades vegetales nativas.

Una red binacional para vigilar la expansión de la pilosela

El proyecto pretende constituir formalmente una Red Binacional Argentina-Chile que reúna capacidades científicas, técnicas y productivas. Además de intercambiar información, la estructura deberá contribuir a comprender mejor la distribución y dinámica de Hieracium y establecer criterios compartidos de prevención, monitoreo y manejo.

La iniciativa fue presentada ante la Comisión Bicameral el 28 de agosto de 2026 y recibió la aprobación del proyecto del Fondo Argentino de Cooperación Internacional (FO.AR), instrumento coordinado por el Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto de Argentina.

El programa contempla misiones técnicas en ambos países y talleres en los que participarán productores, investigadores, técnicos, responsables de gobiernos locales y provinciales y organismos relacionados con ciencia, sanidad vegetal, recursos naturales y extensión rural.

La meta inicial es incorporar al menos ocho instituciones, cuatro argentinas y cuatro chilenas. A partir de esa estructura se pretende sistematizar la información existente y preparar las bases para una propuesta conjunta de investigación e innovación que pueda acceder posteriormente a financiamiento internacional.

El monitoreo territorial será uno de los componentes fundamentales. En otros países ya se emplean herramientas de observación remota para seguir cambios en la vegetación, y nuevas plataformas permiten detectar especies invasoras y evaluar la condición de los pastizales mediante imágenes satelitales, ofreciendo información que puede complementar las inspecciones realizadas directamente sobre el terreno.

Argentina y Chile ya han probado distintas alternativas de control

El proyecto binacional no comienza desde cero. Los equipos de ambos países han acumulado información sobre la ecología de las especies y experiencias de manejo, incluidas pruebas de control químico y, en menor escala, de control biológico. También existen avances preliminares en herramientas destinadas al mapeo y seguimiento de las poblaciones.

Sin embargo, los especialistas reconocen que persisten vacíos de conocimiento y que varias herramientas todavía requieren desarrollo y validación. Una de las tareas será precisamente identificar qué información existe, compararla entre los dos países y definir las líneas de investigación prioritarias.

La búsqueda de alternativas es particularmente relevante porque una invasión vegetal puede interactuar con las condiciones ambientales y el manejo ganadero. El objetivo no consiste solamente en eliminar plantas en puntos determinados, sino en comprender las condiciones que facilitan su establecimiento y evitar que vuelvan a colonizar las áreas intervenidas.

Ese enfoque adaptativo cobra importancia en una Patagonia donde el clima condiciona fuertemente la disponibilidad de recursos. Los sistemas ganaderos deben responder a variaciones en el agua, la vegetación y la oferta forrajera; análisis recientes sobre los efectos de las condiciones climáticas sobre los pastizales y la ganadería patagónica muestran que las decisiones productivas dependen de la interacción entre precipitaciones, temperaturas, disponibilidad hídrica y características locales.

Control biológico con microorganismos nativos

Entre las líneas que Argentina ya investiga se encuentra el uso de microorganismos nativos contra Hieracium pilosella. Especialistas del INTA, el CADIC-Conicet y el Gobierno de Tierra del Fuego desarrollan trabajos experimentales destinados a determinar si microorganismos presentes naturalmente en los suelos fueguinos pueden actuar como antagonistas de la pilosela.

Durante 2026, el INTA Tierra del Fuego también fortaleció capacidades técnicas mediante una experiencia desarrollada en Chile para avanzar en la producción de biomasa necesaria para las pruebas. El objetivo es disponer de material suficiente para evaluar alternativas de control biológico en condiciones experimentales antes de considerar cualquier aplicación productiva.

Los investigadores no presentan actualmente esa vía como una solución definitiva. El control de una especie invasora exige evaluar eficacia, efectos sobre organismos no objetivo, condiciones ambientales y posibilidades de aplicación a escala territorial. La nueva cooperación con Chile permitirá comparar experiencias y evitar duplicaciones innecesarias en el trabajo científico.

Pastizales naturales, ganadería y biodiversidad bajo una misma estrategia

El impacto potencial de Hieracium combina dimensiones productivas y ambientales. Al modificar las comunidades vegetales, las especies invasoras pueden afectar la cantidad y calidad del alimento disponible para el ganado y, simultáneamente, alterar la biodiversidad y los servicios ecosistémicos asociados a los pastizales naturales.

Los antecedentes internacionales muestran que una invasión biológica prolongada puede generar efectos que superan ampliamente el área inicialmente colonizada. Casos históricos como la expansión de especies invasoras que degradaron extensas regiones productivas de Australia ilustran la dificultad y el costo de intervenir una vez que un organismo introducido alcanza una distribución territorial muy amplia.

La estrategia argentino-chilena busca actuar mediante una combinación de vigilancia, investigación y adaptación del manejo a las condiciones particulares de la Patagonia Austral. No se plantea transferir automáticamente una solución desarrollada en un país hacia el otro, sino integrar las experiencias disponibles y determinar cuáles son adecuadas para cada ambiente.

Ese criterio también reconoce que las invasiones vegetales responden a múltiples factores. La temperatura, las precipitaciones y otras condiciones ambientales pueden modificar la capacidad de establecimiento de determinadas malezas; estudios realizados en diferentes regiones han documentado, por ejemplo, cómo cambios de temperatura pueden alterar la germinación y el comportamiento de malezas agresivas.

El propósito de la red será convertir el conocimiento acumulado en criterios comunes de vigilancia y manejo que puedan ser utilizados por técnicos, productores e instituciones. La prioridad será contener el avance de Hieracium, conservar la funcionalidad de los pastizales naturales y reducir el impacto que su expansión puede generar sobre la ganadería extensiva de Argentina y Chile.

Fuentes referenciales:
Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) / Argentina.gob.ar
INTA Tierra del Fuego
Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA)



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