El Instituto Nacional de la Yerba Mate explicó que el cambio legislativo en Misiones no elimina los controles sanitarios. El herbicida sigue sujeto a las autorizaciones del SENASA y al límite máximo de residuos establecido para el producto.
Redacción: Redacción Mundo Agropecuario
Editor: Karem Díaz S.
El Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) de Argentina salió a precisar las condiciones que regulan el uso del glifosato en los yerbales, después de que la provincia de Misiones modificara su legislación y eliminara la prohibición específica que pesaba sobre este herbicida. El organismo explicó que el cambio no significa una autorización irrestricta para utilizarlo y que continúan vigentes las exigencias nacionales destinadas a proteger la producción y la inocuidad del alimento.
La aclaración fue difundida originalmente por el INYM el 30 de septiembre de 2026 y volvió a adquirir relevancia pública durante octubre, ante las dudas generadas entre productores y consumidores sobre las consecuencias de la modificación normativa.
El instituto estableció una distinción central: permitir el uso de un producto bajo determinadas condiciones no significa que pueda aplicarse indiscriminadamente ni demuestra que existan residuos de ese compuesto en la yerba mate comercializada.
Para determinar la presencia o ausencia de glifosato en un alimento es necesario recurrir a análisis de laboratorio, muestras identificadas y procedimientos oficiales de evaluación. La modificación de una ley provincial, por sí sola, no permite extraer conclusiones sobre la composición de los productos disponibles para el consumo.
Misiones eliminó la prohibición específica del herbicida
La provincia de Misiones, situada en el noreste argentino y considerada una de las principales regiones productoras de yerba mate del país, había establecido restricciones específicas sobre el glifosato.
La decisión original formó parte de un proceso de discusión sobre el manejo de productos fitosanitarios y la búsqueda de alternativas para la agricultura provincial. En 2023, la prohibición del glifosato en Misiones había generado posiciones diferentes entre representantes del sector productivo y promotores de sistemas agrícolas con menor dependencia de herbicidas.
La modificación legislativa de 2026 eliminó aquella prohibición particular, pero no dejó al producto fuera de las regulaciones generales que se aplican a los fitosanitarios en Argentina.
El INYM señaló que las condiciones de comercialización y utilización siguen vinculadas con las disposiciones nacionales y con las exigencias ambientales y sanitarias correspondientes.
Por tanto, el nuevo escenario normativo no debe interpretarse como una autorización automática para aplicar cualquier formulación comercial sobre cualquier cultivo.
La distinción resulta importante porque la inscripción de un herbicida y su autorización para una especie agrícola determinada son cuestiones diferentes. Un producto puede estar registrado en el país sin contar necesariamente con autorización para todos los cultivos.
El SENASA mantiene las exigencias para utilizar fitosanitarios
El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) continúa desempeñando una función central en el sistema argentino de registro y control de productos fitosanitarios.
Antes de realizar un tratamiento, los productores deben verificar que el producto tenga inscripción vigente y que su uso esté autorizado específicamente para el cultivo correspondiente.
También deben respetarse las indicaciones contenidas en el marbete, documento que establece las condiciones aprobadas de utilización de cada formulación comercial.
Estas instrucciones comprenden las dosis, los equipos, las precauciones de aplicación, las restricciones y los períodos de carencia cuando correspondan.
El INYM remarcó que el cumplimiento de estas disposiciones resulta indispensable para evitar aplicaciones inadecuadas y reducir riesgos para los trabajadores, el cultivo, el ambiente y los consumidores.
La necesidad de utilizar los herbicidas conforme a sus condiciones técnicas también aparece en otros sistemas agrícolas. El manejo del glifosato para controlar malezas exige considerar el estado de la vegetación, el momento de intervención y las características del tratamiento.
En los yerbales, estas precauciones adquieren especial importancia porque la planta cultivada no está desarrollada para tolerar aplicaciones directas de este herbicida.
La yerba mate no es un cultivo transgénico tolerante al glifosato
Uno de los puntos destacados por el Instituto Nacional de la Yerba Mate se refiere a las características de la especie cultivada.
La yerba mate argentina, identificada botánicamente como Ilex paraguariensis, no es un cultivo genéticamente modificado para resistir aplicaciones directas de glifosato.
Esta condición la diferencia de determinadas variedades comerciales de soja y maíz desarrolladas para tolerar herbicidas específicos.
El glifosato es un herbicida de acción sistémica y amplio espectro que puede dañar plantas susceptibles cuando entra en contacto con sus tejidos verdes.
Por ese motivo, el INYM explicó que su utilización en yerbales, cuando está expresamente autorizada, debe dirigirse hacia las malezas que se pretende controlar y evitar el contacto con hojas, brotes y tallos verdes de la yerba mate.
La aplicación localizada, también denominada manchoneo, permite intervenir sobre sectores determinados en lugar de tratar indiscriminadamente toda la superficie.
Sin embargo, esta modalidad no elimina por sí misma los riesgos asociados con una aplicación incorrecta. La deriva, las dosis inadecuadas o el contacto accidental con el cultivo pueden ocasionar daños.
Los efectos de una exposición no deseada forman parte de los problemas descritos en el diagnóstico de daños provocados por herbicidas, donde es necesario distinguir las lesiones químicas de deficiencias nutricionales y otros trastornos vegetales.
El límite máximo de residuos se mantiene en 0,5 miligramos por kilogramo
La aclaración del INYM también abordó las exigencias relacionadas con la presencia de residuos de glifosato en la yerba mate destinada al consumo.
Según la información oficial difundida por el instituto, el límite máximo de residuos establecido para este compuesto en la yerba mate argentina es de 0,5 miligramos por kilogramo de producto, equivalente a 0,5 partes por millón.
El organismo señaló que esta referencia forma parte del sistema de control de residuos y debe interpretarse dentro de las disposiciones sanitarias aplicables a los alimentos.
Un límite máximo de residuos no representa una concentración que necesariamente se encuentre en todos los productos comercializados. Es un valor regulatorio que permite evaluar si una muestra cumple con las condiciones establecidas.
Para conocer la concentración real de glifosato en una partida concreta se requieren análisis realizados mediante métodos adecuados y con muestras cuya procedencia pueda verificarse.
Por ello, el instituto pidió no confundir la autorización de uso del herbicida con una supuesta detección de residuos en la yerba mate elaborada.
La institución tampoco presentó el cambio legislativo como una certificación analítica de ausencia absoluta de glifosato en todos los productos. Su mensaje se centró en la continuidad de las normas, los procedimientos de control y las obligaciones de los operadores.
El Código Alimentario Argentino conserva sus exigencias sanitarias
El INYM recordó que la yerba mate comercializada en Argentina debe cumplir las condiciones higiénico-sanitarias y bromatológicas previstas en el Código Alimentario Argentino.
Estas disposiciones abarcan aspectos relacionados con la calidad de los alimentos y forman parte de las herramientas de protección de los consumidores.
La inocuidad de la yerba mate no depende exclusivamente de la utilización de herbicidas durante el cultivo. También intervienen las condiciones de cosecha, transporte, secado, almacenamiento, molienda y envasado.
En cada etapa pueden existir riesgos diferentes que requieren medidas de prevención y control.
La regulación de los residuos de fitosanitarios constituye una parte de ese sistema, pero no reemplaza los requisitos relacionados con contaminantes, microorganismos, materias extrañas y condiciones de procesamiento.
El cumplimiento de las normas alimentarias adquiere particular importancia para un producto de consumo extendido en Argentina y con creciente presencia en los mercados internacionales.
Durante 2025, el país registró un máximo histórico en las exportaciones de yerba mate, una evolución que refuerza la relevancia comercial de mantener estándares de calidad y controles verificables.
El manejo de malezas incluye alternativas al control químico
El Instituto Nacional de la Yerba Mate destacó que el glifosato no constituye la única herramienta disponible para controlar la vegetación no deseada en las plantaciones.
Los sistemas yerbateros pueden combinar distintas prácticas de manejo, dependiendo de la edad del cultivo, las condiciones del suelo, la composición de las malezas y las posibilidades operativas de cada establecimiento.
Entre las alternativas mencionadas por el organismo se encuentran el desmalezado manual, especialmente para enredaderas, y el uso de herramientas mecánicas como azadas, motoguadañas e implementos adaptados.
También se promueve el mantenimiento de cubiertas vegetales espontáneas o implantadas, así como el manejo de la altura y composición de la vegetación entre las hileras.
Estas prácticas pueden reducir la necesidad de eliminar completamente las plantas que crecen sobre el suelo.
La conservación de una cobertura adecuada contribuye a proteger la superficie frente al impacto de las lluvias y puede favorecer el mantenimiento de la estructura del suelo, especialmente en terrenos susceptibles a la erosión.
Sin embargo, la vegetación acompañante debe manejarse para evitar una competencia excesiva por agua, luz y nutrientes con las plantas de yerba mate.
El enfoque requiere decisiones adaptadas a las características de cada establecimiento, en lugar de aplicar un único método de control a todas las plantaciones.
La recuperación de los suelos es una prioridad para los yerbales de Misiones
El debate sobre el glifosato se desarrolla en una región donde también existen iniciativas orientadas a mejorar la sostenibilidad de los sistemas productivos.
En Misiones, productores y técnicos han trabajado en programas para recuperar suelos de yerbales antiguos, mejorar la materia orgánica y disminuir la dependencia de determinados insumos externos.
Estas experiencias incluyen la incorporación de coberturas verdes y otras prácticas de conservación que buscan sostener la productividad sin acelerar el deterioro de los recursos agrícolas.
Los avances de la agricultura regenerativa aplicada a yerbales de Misiones muestran que el manejo del suelo constituye una preocupación importante para las cooperativas y los productores de la provincia.
La relación entre control de malezas y conservación del suelo es especialmente relevante en plantaciones perennes, donde las decisiones adoptadas durante varios años pueden modificar la estructura y fertilidad de la tierra.
El INYM considera que la integración de prácticas agronómicas permite reducir gradualmente la dependencia de insumos adquiridos fuera de los establecimientos y aprovechar mejor los recursos disponibles.
La capacitación de productores forma parte de la estrategia del INYM
El organismo nacional señaló que su Servicio de Extensión Yerbatero continúa desarrollando actividades de asistencia técnica destinadas a las familias productoras.
El trabajo incluye orientación sobre prácticas de manejo, conservación de recursos y utilización responsable de herramientas agrícolas.
En materia de fitosanitarios, el instituto insistió en que las decisiones de aplicación deben contar con la recomendación y supervisión de profesionales idóneos.
Las medidas de protección personal, la selección del equipo, las condiciones ambientales y el almacenamiento seguro forman parte de las precauciones que deben observarse.
El respeto de los períodos de carencia antes de la cosecha es otro elemento importante para evitar que los tratamientos comprometan el cumplimiento de las exigencias de residuos.
La institución también recordó que los productos deben utilizarse conforme a sus indicaciones aprobadas y que la eliminación de una prohibición provincial no sustituye los controles nacionales.
La modificación legal no equivale a una autorización sin restricciones
La aclaración del Instituto Nacional de la Yerba Mate establece que la nueva situación normativa de Misiones debe interpretarse dentro del sistema argentino de regulación de fitosanitarios.
El glifosato dejó de estar sujeto a una prohibición provincial específica, pero su eventual utilización continúa dependiendo de los registros vigentes, la autorización para el cultivo y el cumplimiento de las condiciones de aplicación.
Al mismo tiempo, las normas de inocuidad alimentaria y los límites máximos de residuos permanecen como referencias obligatorias para evaluar la conformidad de la yerba mate comercializada.
El organismo enfatizó que no corresponde afirmar que el cambio legislativo haya provocado contaminación del producto sin disponer de resultados analíticos que permitan demostrarlo.
Para los productores, el mensaje principal es verificar las autorizaciones antes de cualquier tratamiento y mantener prácticas agronómicas que reduzcan los riesgos sanitarios y ambientales.
Para los consumidores, la información oficial permite distinguir entre un cambio en las condiciones legales de utilización de un herbicida y la evaluación efectiva de la inocuidad de un alimento.
La continuidad de los controles, el seguimiento de residuos y la capacitación técnica serán elementos fundamentales para aplicar la nueva normativa sin debilitar las exigencias de calidad de la cadena yerbatera argentina.
Fuentes referenciales:
Instituto Nacional de la Yerba Mate — Comunicado oficial sobre glifosato y producción yerbatera, 30 de septiembre de 2026
TN Campo — Información sobre la inocuidad de la yerba mate y los cambios normativos, 11 de octubre de 2026


