Instituciones y empresas

Argentina busca producir carne de mayor valor desde los tambos

Publicado el 13/10/2026 ·

El INTA Rafaela inició una experiencia de cruzamientos entre vacas lecheras y genética Angus para aprovechar animales que no se necesitan como reemplazo del rodeo. Los primeros 30 terneros están previstos para marzo de 2027.


Redacción: Redacción Mundo Agropecuario
Editor: Eduardo Schmitz

En la provincia argentina de Santa Fe, el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) comenzó a evaluar una estrategia que podría permitir a los establecimientos lecheros obtener ingresos adicionales mediante la producción de terneros destinados a carne. La experiencia se desarrolla en el INTA Rafaela y consiste en utilizar genética de razas carniceras sobre determinadas vacas del rodeo lechero, sin comprometer la cantidad de hembras necesarias para mantener la producción de leche.

La iniciativa se conoce internacionalmente como beef on dairy, un sistema de cruzamientos que combina la capacidad reproductiva de los rodeos lecheros con características genéticas orientadas a la producción de carne. Su propósito es mejorar el valor comercial de los terneros que no serán incorporados como futuros animales de ordeño.

Durante 2026, los técnicos del INTA Rafaela comenzaron las inseminaciones correspondientes a una primera experiencia de cruzamientos terminales. Si se cumplen las previsiones, en marzo de 2027 nacerán los primeros 30 animales que serán objeto de seguimiento productivo.

El trabajo busca generar información obtenida en condiciones argentinas sobre crecimiento, consumo de alimento, eficiencia de conversión y características de la canal. Esos resultados permitirán determinar si el sistema ofrece ventajas económicas frente a la producción tradicional de terneros procedentes de vacas lecheras.

La mejora reproductiva de los tambos abre una nueva posibilidad

El punto de partida de esta estrategia se encuentra en los avances logrados en la reproducción y crianza de hembras dentro de los establecimientos lecheros.

Nicolás Welschen, médico veterinario del INTA Rafaela, explicó que los tambos experimentales de la institución alcanzaron indicadores que permiten garantizar la reposición de las vacas destinadas a producción.

Entre los resultados mencionados se encuentra una mortalidad anualizada de hembras inferior al 1 %, acompañada de mejoras en la eficiencia de preñez y del uso de semen sexado en determinadas categorías.

Estas condiciones permiten disponer de suficientes vaquillonas para reemplazar a las vacas que abandonan el rodeo por decisiones productivas, sanitarias o reproductivas.

Cuando un establecimiento consigue producir las hembras que necesita para su reposición, puede evaluar un destino diferente para una parte de sus servicios reproductivos.

En lugar de utilizar exclusivamente semen de razas lecheras, algunas vacas pueden inseminarse con genética carnicera para obtener terneros destinados al mercado de carne.

La decisión requiere conocer previamente la cantidad de reemplazos necesarios. De lo contrario, una utilización excesiva de cruzamientos terminales podría reducir la disponibilidad futura de vaquillonas y afectar la continuidad del tambo.

El sistema combina genética Holando y Angus

La experiencia de Rafaela utiliza principalmente genética de la raza Aberdeen Angus sobre vacas lecheras que no necesitan producir hembras de reposición.

El objetivo es obtener animales con características más adecuadas para la producción de carne que las que habitualmente presentan los terneros provenientes exclusivamente de genética lechera.

En un esquema de este tipo, las hembras con mayor mérito productivo, sanitario y reproductivo pueden reservarse para producir futuras vacas de ordeño.

Para esas categorías se utiliza semen sexado, una herramienta que permite aumentar la proporción esperada de crías hembras.

En cambio, las vacas que no son necesarias para asegurar la reposición pueden recibir semen de toros carniceros.

El cruzamiento resultante busca combinar características de ambos orígenes genéticos y obtener animales comercialmente atractivos para su posterior recría y engorde.

La estrategia también permite aprovechar mejor el potencial de los terneros procedentes de explotaciones lecheras, que tradicionalmente pueden alcanzar valores comerciales inferiores a los de animales criados específicamente para producir carne.

Sin embargo, el cruzamiento con Angus no garantiza por sí solo una mayor rentabilidad. El resultado depende del desempeño de los animales, los costos de crianza y alimentación y los precios que finalmente puedan obtenerse en el mercado.

El INTA espera los primeros 30 terneros para marzo de 2027

La etapa inicial del proyecto contempla la obtención de 30 animales mediante los cruzamientos realizados durante 2026.

Los nacimientos están previstos para marzo de 2027, momento a partir del cual comenzará una fase fundamental de seguimiento.

Los técnicos evaluarán variables que permitan comparar el comportamiento de estos animales con el de terneros de origen exclusivamente lechero.

Entre los indicadores previstos se encuentran el consumo de alimento, la eficiencia de conversión y la calidad de la canal.

La eficiencia de conversión permite relacionar la cantidad de alimento consumido con el aumento de peso conseguido durante el crecimiento.

Este parámetro resulta importante porque el alimento constituye uno de los principales costos de los sistemas de recría y terminación.

La calidad de la canal, por su parte, permite analizar las características del animal una vez sacrificado, incluyendo aspectos relevantes para su aprovechamiento comercial.

El proyecto todavía no dispone de resultados definitivos sobre estas variables, debido a que los primeros animales de la experiencia aún no han nacido.

Por tanto, no sería correcto atribuirle actualmente mejoras concretas en conversión alimenticia, rendimiento de canal o márgenes económicos.

Una alternativa para organizar mejor el rodeo lechero

Para Nicolás Welschen, el principal interés del sistema no se limita a la elección de una raza de toros.

El enfoque puede convertirse en una herramienta de planificación reproductiva y económica para los establecimientos.

Su aplicación comienza con una evaluación del rodeo que permita determinar cuántas vaquillonas serán necesarias para reemplazar las bajas previstas y sostener eventuales planes de crecimiento.

Una vez definida esa cantidad, el productor puede identificar qué animales deben destinarse a producir futuras vacas lecheras y cuáles pueden utilizarse en cruzamientos terminales.

De esta manera, la reproducción se organiza de acuerdo con las necesidades reales del establecimiento y las oportunidades comerciales disponibles.

La ventaja potencial es que el productor no necesita abandonar la actividad lechera ni modificar por completo su infraestructura para incorporar una nueva fuente de ingresos.

El tambo continúa orientado a producir leche, mientras una parte de los nacimientos se destina a una cadena comercial diferente.

Este modelo puede resultar especialmente interesante cuando la oferta de vaquillonas supera las necesidades internas y el mercado de animales de reposición presenta una demanda limitada.

Los terneros cruzados pueden incorporarse a sistemas de engorde

Una vez nacidos y completadas las primeras etapas de crianza, los animales obtenidos mediante cruzamientos entre razas lecheras y carniceras pueden destinarse a establecimientos especializados en recría y terminación.

Entre las alternativas se encuentran los sistemas pastoriles, los modelos mixtos y el engorde intensivo a corral, conocido como feedlot.

En estos últimos, los animales reciben raciones formuladas para cubrir sus necesidades de crecimiento y alcanzar las condiciones comerciales requeridas.

La disponibilidad de instalaciones adecuadas, el manejo sanitario y la calidad de la alimentación influyen directamente sobre el resultado productivo.

La experiencia argentina se relaciona con el desarrollo de sistemas de engorde intensivo que integran agricultura y ganadería, donde la producción de granos y forrajes permite abastecer a grandes cantidades de bovinos.

Sin embargo, el INTA Rafaela todavía debe evaluar si los animales cruzados presentan ventajas suficientes para justificar económicamente su incorporación a estos circuitos.

La información sobre ganancia diaria de peso, consumo de alimento y rendimiento de la canal será determinante para establecer las condiciones más convenientes de recría y terminación.

La alimentación será decisiva para determinar la rentabilidad

Uno de los aspectos centrales del proyecto es conocer cuánto alimento necesitan los animales para alcanzar un peso comercial determinado.

Un ternero con mayor aptitud carnicera puede presentar características favorables para el engorde, pero el resultado económico depende de la relación entre los kilos producidos y los recursos utilizados.

La calidad de las raciones, la disponibilidad de forraje y las condiciones de alojamiento pueden modificar considerablemente esa relación.

En Argentina, los establecimientos ganaderos utilizan diferentes recursos alimenticios, entre ellos pasturas, granos y reservas conservadas.

El silaje de maíz utilizado en la alimentación bovina constituye una herramienta relevante para mantener el suministro de energía y fibra durante distintas etapas productivas.

En los sistemas de engorde también es necesario ajustar la alimentación a la edad, el peso y los objetivos de terminación de los animales.

Por esa razón, los datos que obtenga el INTA sobre consumo y conversión serán fundamentales para calcular el costo real de transformar los terneros cruzados en animales destinados al mercado cárnico.

Un mayor valor de venta no garantiza una mejora económica si los gastos adicionales de crianza y terminación superan los ingresos obtenidos.

El bienestar animal también condiciona los resultados del engorde

La incorporación de terneros provenientes de tambos a sistemas especializados de producción de carne exige prestar atención a las condiciones de manejo durante todas las etapas.

Los animales deben recibir alimentación suficiente, agua, alojamiento adecuado y seguimiento sanitario.

También resulta importante controlar el estrés asociado con los cambios de establecimiento, el transporte y la formación de nuevos grupos.

En los sistemas intensivos, la disponibilidad de espacio puede influir sobre el descanso, la rumia, el comportamiento y determinados indicadores productivos.

Investigaciones sobre la relación entre espacio disponible y bienestar de los terneros en cebaderos muestran la importancia de adaptar las instalaciones a las necesidades de los animales.

Estas condiciones deberán considerarse al evaluar el desempeño de los cruzamientos, porque las diferencias de manejo pueden influir sobre los resultados independientemente de la genética utilizada.

Para obtener comparaciones confiables será necesario distinguir los efectos propios del cruzamiento de aquellos relacionados con la alimentación, la sanidad y el ambiente de crianza.

El mercado de vaquillonas influye sobre la decisión reproductiva

El interés económico de la estrategia también está relacionado con el comportamiento del mercado de animales de reposición.

Cuando existe una demanda elevada de vaquillonas lecheras, producir hembras adicionales puede representar una oportunidad comercial atractiva.

Sin embargo, esa situación puede cambiar si disminuye el interés de otros establecimientos por incorporar animales reproductores.

En períodos de menor demanda, los productores pueden encontrar dificultades para vender las vaquillonas excedentes a precios que compensen los costos de crianza.

La utilización de genética carnicera sobre parte del rodeo ofrece una alternativa para modificar el destino de los nacimientos.

El productor puede mantener la producción de las hembras necesarias para su propio establecimiento y orientar el resto de los servicios reproductivos hacia la obtención de terneros con potencial cárnico.

Esta flexibilidad constituye uno de los principales argumentos que justifican el interés por el sistema.

No obstante, la decisión debe tomarse considerando las condiciones comerciales de cada región, porque el valor de los terneros cruzados puede variar según la demanda de compradores, recriadores y establecimientos de engorde.

La falta de información argentina es uno de los principales desafíos

Aunque el sistema beef on dairy se utiliza en otros países, su incorporación a los tambos argentinos requiere información adaptada a las condiciones productivas locales.

Welschen señaló que actualmente existe poca evidencia nacional sobre el desempeño de estos cruzamientos y que la experiencia de Rafaela busca contribuir a cubrir esa necesidad.

Las condiciones de alimentación, los sistemas de crianza, la genética de los rodeos y las características del mercado pueden ser diferentes de las observadas en otros países.

Por ello, los resultados obtenidos en experiencias internacionales no necesariamente pueden trasladarse sin ajustes a los establecimientos argentinos.

El seguimiento de los primeros 30 animales permitirá comenzar a reunir datos propios sobre su comportamiento.

Sin embargo, el tamaño inicial de la experiencia también deberá tenerse en cuenta al interpretar los resultados.

Una evaluación limitada a un primer grupo de animales puede aportar información útil, pero no permite establecer automáticamente que todos los tambos obtendrán los mismos beneficios.

Para formular recomendaciones más amplias será necesario considerar la variabilidad entre establecimientos, los costos de producción y las condiciones de comercialización.

La estrategia busca agregar valor sin reemplazar la producción de leche

La iniciativa del INTA Rafaela propone aprovechar mejor la capacidad reproductiva de los rodeos lecheros mediante una planificación que diferencie los animales destinados a reposición de aquellos que pueden producir terneros para carne.

El enfoque no pretende sustituir la actividad principal del tambo, sino incorporar una alternativa comercial cuando las condiciones reproductivas permiten disponer de hembras suficientes.

La utilización de genética Angus sobre vacas seleccionadas constituye el componente central de la experiencia, mientras que el semen sexado permite concentrar la producción de futuras vacas lecheras en las categorías consideradas más convenientes.

Los primeros resultados comenzarán a construirse después de los nacimientos previstos para marzo de 2027, cuando los técnicos puedan seguir el crecimiento de los animales y registrar sus indicadores productivos.

La evaluación del consumo de alimento, la conversión y la calidad de la canal será esencial para establecer si el mayor potencial carnicero se traduce en ingresos adicionales suficientes para compensar los costos.

Para los productores argentinos, la experiencia ofrece una posibilidad de diversificación dentro de la propia explotación lechera, pero su conveniencia económica todavía debe demostrarse mediante los datos que genere el seguimiento técnico.

Fuente referencial:
Infobae — Revista Chacra, información sobre la experiencia de cruzamientos del INTA Rafaela, 11 de octubre de 2026