Agricultura

Arroz y peces elevan cosechas y reducen riesgos sanitarios en Senegal

Publicado el 20/09/2026 · REDACCION

Un sistema probado en arrozales del valle del río Senegal aumentó el rendimiento del cereal un 25% mientras peces introducidos en los campos redujeron caracoles transmisores de esquistosomiasis y generaron ingresos adicionales


Redactor: Valentina Ríos
Editor: Raúl Méndez C.

Agricultores del norte de Senegal están participando en una estrategia que combina el cultivo de arroz con la cría de peces dentro de los mismos campos inundados. Los resultados iniciales muestran que el sistema puede incrementar la producción del cereal, proporcionar pescado para consumo o venta y disminuir la presencia de caracoles de agua dulce vinculados con la transmisión de la esquistosomiasis.

La experiencia se desarrolla en comunidades del valle bajo del río Senegal, cerca de la frontera con Mauritania. Más de 40 agricultores de varias localidades participaron en un estudio piloto y en investigaciones posteriores, en las que los científicos introdujeron tilapia del Nilo y pez lengua ósea africano en los arrozales.

Los resultados del estudio piloto, publicado en Nature Sustainability, indican que la incorporación de peces aumentó un 25% el rendimiento del arroz y proporcionó a los hogares agrícolas un beneficio neto promedio de al menos 380 dólares anuales. Los campos que contenían peces depredadores también presentaron una menor presencia de los caracoles involucrados en el ciclo de transmisión de la esquistosomiasis.

Dos especies de peces cumplen funciones diferentes en los arrozales

El sistema utiliza especies con funciones complementarias. La tilapia del Nilo aporta nutrientes al arrozal mediante sus excrementos y posteriormente puede ser capturada para alimentación o comercialización. El pez lengua ósea africano consume los caracoles de agua dulce que participan en el ciclo del parásito causante de la esquistosomiasis.

La propuesta integra así producción agrícola, piscicultura y manejo ecológico dentro de una misma parcela. Mundo Agropecuario ya había documentado los resultados científicos iniciales de esta experiencia en Senegal, donde los arrozales con peces mostraron capacidad para reducir caracoles y aumentar la producción agrícola.

La esquistosomiasis constituye un problema particularmente relevante para las comunidades que trabajan en ambientes de agua dulce. Los parásitos responsables utilizan determinados caracoles como huéspedes intermediarios antes de liberar formas infecciosas al agua, donde pueden entrar en contacto con las personas.

En Lampsar, una comunidad situada en el valle bajo del río Senegal, el agricultor Moussa Ndiaye conoce directamente ese riesgo. El productor, de 80 años, ha padecido la enfermedad tres veces y sus hijos, que también trabajaron en sus campos, llegaron a contraerla.

Los peces aportan nutrientes y una segunda cosecha

Los agricultores participantes no solamente observaron cambios en la presencia de caracoles. Abdoulaye Diop, uno de los productores involucrados, señaló que los arrozales con peces permanecían visiblemente más verdes que aquellos donde no habían sido introducidos.

Esta observación es coherente con una de las funciones agronómicas evaluadas: los peces reciclan nutrientes dentro del arrozal y sus excrementos contribuyen a fertilizar el cultivo. La nutrición continúa siendo un factor fundamental para elevar la productividad del cereal en el continente. Estudios realizados en África subsahariana han mostrado que un manejo equilibrado de nutrientes puede mejorar significativamente los rendimientos del arroz y del maíz.

El componente piscícola añade además una fuente adicional de alimento e ingresos. Una vez completada parte del ciclo productivo, los peces pueden ser extraídos del campo y destinados al consumo familiar o al mercado, de modo que una misma superficie genera arroz y pescado.

Diop explicó que utilizó los beneficios obtenidos con los peces para invertir posteriormente en ovejas y aves de corral. Ese efecto muestra cómo el ingreso complementario puede extenderse hacia otras actividades de la explotación familiar, aunque la rentabilidad concreta dependerá de los costos, la disponibilidad de alevines, el manejo y las condiciones de cada productor.

Una cosecha de arroz acompañada por cientos de peces

La experiencia de Ndiaye permite observar el funcionamiento práctico del sistema. Durante una de sus jornadas de cosecha obtuvo 20 sacos de arroz de 80 kilogramos cada uno. Varios días después fueron retiradas de su parcela más de 350 tilapias de gran tamaño y tres ejemplares de pez lengua ósea africano.

La integración resulta especialmente significativa en Senegal porque arroz y pescado ocupan un lugar central en la alimentación. Para los agricultores participantes, producir ambos alimentos dentro del mismo sistema puede diversificar la explotación sin requerir una parcela independiente para cada actividad.

El arroz tiene además una importancia alimentaria que supera ampliamente el ámbito del proyecto. Su evolución desde antiguas domesticaciones asiáticas y africanas hasta convertirse en uno de los cereales fundamentales de la dieta humana se explica en la historia del arroz como pilar de la seguridad alimentaria mundial.

El sistema busca reducir la dependencia de una única intervención sanitaria

La esquistosomiasis puede tratarse con medicamentos, pero el tratamiento de las personas infectadas no elimina por sí mismo las condiciones ambientales que permiten nuevas infecciones. La Organización Mundial de la Salud estima que 254 millones de personas requieren tratamiento preventivo contra la enfermedad y que el 94% de quienes lo necesitan se encuentran en África.

La incorporación de peces no pretende sustituir las intervenciones médicas. La estrategia actúa sobre otra parte del ciclo de transmisión: la población de caracoles presente en los campos inundados. Al mismo tiempo, intenta ofrecer al agricultor un incentivo productivo para mantener el sistema mediante mayores cosechas y pescado comercializable.

Esta combinación es relevante porque las soluciones agrícolas necesitan ser viables para los productores además de ofrecer beneficios ambientales o sanitarios. En este caso, el incremento del rendimiento del arroz y el valor de los peces constituyen componentes económicos que podrían favorecer la continuidad de la práctica.

África busca elevar el rendimiento del arroz

La mejora de la productividad del arroz representa un objetivo estratégico para numerosos países africanos. La baja fertilidad de los suelos, las limitaciones de insumos, la variabilidad climática, las plagas y las enfermedades mantienen brechas de rendimiento que dificultan satisfacer una demanda alimentaria creciente.

La sanidad vegetal constituye otra parte de ese desafío. Diferentes líneas de investigación buscan proteger el cereal mediante resistencia genética; entre ellas, científicos han identificado un mecanismo genético relacionado con la resistencia del arroz al tizón bacteriano.

En África oriental también se han probado herramientas de mejoramiento frente a esa enfermedad. Líneas de arroz editadas genéticamente mostraron resistencia al tizón bacteriano, una amenaza que puede ocasionar pérdidas importantes en regiones productoras.

El sistema arroz-peces de Senegal aborda el problema desde una perspectiva diferente. En lugar de concentrarse exclusivamente en la genética del cultivo o en un insumo externo, modifica las relaciones ecológicas dentro del propio arrozal para combinar producción vegetal, peces, fertilización biológica y control de un organismo relacionado con una enfermedad humana.

Nuevos ensayos buscan determinar si el modelo puede ampliarse

El siguiente paso será obtener datos bajo condiciones experimentales más controladas. AfricaRice prepara investigaciones en sus arrozales de prueba, mientras instalaciones de la Universidad Gaston Berger, en Saint-Louis, participan en la producción y manejo de los peces utilizados en el proyecto.

Los investigadores quieren cuantificar con mayor precisión variables que resultan difíciles de controlar cuando los experimentos se realizan directamente en explotaciones rurales. Entre ellas se encuentra la cantidad inicial de caracoles, un dato necesario para comparar con mayor exactitud el efecto de los peces depredadores.

En los nuevos ensayos podrán establecerse puntos de partida conocidos y seguir sistemáticamente la evolución de las poblaciones de caracoles, los peces y el arroz. Esa información será necesaria para determinar la consistencia del incremento de rendimiento observado y las condiciones en las que el sistema funciona mejor.

Ali Ibrahim, representante regional de la estación del Sahel de AfricaRice, indicó que la intención es ampliar la práctica a otros países africanos si los resultados esperados se confirman. Antes de una expansión de esa magnitud será necesario determinar aspectos como disponibilidad de peces, costos de establecimiento, manejo del agua, supervivencia de las especies y adaptación del sistema a diferentes condiciones productivas.

La experiencia senegalesa muestra, por ahora, que integrar organismos acuáticos a un cultivo inundado puede producir efectos que trascienden el rendimiento del cereal. El valor de la propuesta radica precisamente en que los agricultores obtienen arroz y pescado mientras los investigadores estudian una reducción de los caracoles transmisores de la esquistosomiasis y los posibles beneficios económicos para las familias rurales.

Fuentes referenciales:
Phys.org
Nature Sustainability



Mundo Agropecuario
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