Avicultura

Avicultura intensiva acelera la expansión global de Campylobacter

Publicado el 29/07/2026 · REDACCION

Un estudio de la Universidad de Oxford relaciona el crecimiento masivo de la producción de pollos con un aumento superior a cien veces en el intercambio de cepas bacterianas entre aves silvestres y comerciales.


Redactor: Santiago Duarte
Editor: Karem Díaz S.

La expansión mundial de la avicultura industrial ha generado condiciones favorables para que distintas cepas de Campylobacter circulen, se mezclen y desarrollen adaptaciones que facilitan su permanencia en las poblaciones comerciales de pollos. Así lo concluye una investigación dirigida por el Instituto Ineos Oxford de Investigación Antimicrobiana de la Universidad de Oxford.

El análisis determinó que el movimiento de estas bacterias entre aves silvestres y pollos de granja se ha incrementado más de cien veces respecto a los niveles estimados antes de la domesticación aviar. Los investigadores advierten que este proceso tiene implicaciones directas para la sanidad animal, la seguridad alimentaria y el control de la resistencia a los antibióticos.

Campylobacter es considerada la causa bacteriana más frecuente de gastroenteritis y diarrea en el mundo. Aunque muchas infecciones humanas son leves y se resuelven sin tratamiento específico, algunos casos requieren antibióticos, especialmente cuando afectan a personas vulnerables o producen complicaciones.

Casi 2.800 genomas analizados en 30 países

La investigación, publicada en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, analizó cerca de 2.800 genomas bacterianos obtenidos de pollos comerciales y aves silvestres en 30 países. Las muestras fueron recolectadas entre 1979 y 2024 y permitieron reconstruir la trayectoria evolutiva y los cambios de hospedador experimentados por diferentes cepas.

Los científicos utilizaron análisis genómicos y modelos matemáticos para estimar cómo había evolucionado la circulación de la bacteria a medida que aumentaba la población avícola. Los resultados muestran que las cepas anteriormente asociadas a especies silvestres encontraron nuevas oportunidades para introducirse, reproducirse y mantenerse dentro de las explotaciones comerciales.

Desde la década de 1960, la población mundial de pollos se ha multiplicado aproximadamente por siete hasta alcanzar unos 31.000 millones de animales. Estas aves representan actualmente cerca del 70 % de la biomasa total de aves del planeta, una concentración sin precedentes vinculada al crecimiento de la producción de proteína animal de bajo costo.

La magnitud de esta población y la elevada densidad de numerosas explotaciones constituyen, según los autores, un nuevo hábitat ecológico capaz de absorber y amplificar microorganismos procedentes de diferentes fuentes.

Las granjas pueden funcionar como “esponjas de patógenos”

Los modelos desarrollados por el equipo describen a las grandes poblaciones avícolas como posibles “esponjas de patógenos”. Cuando la cantidad y densidad de animales supera determinado umbral, algunas cepas provenientes de aves silvestres pueden establecer cadenas sostenidas de transmisión dentro de las granjas, incluso cuando inicialmente no estaban bien adaptadas al pollo.

Esta mezcla simultánea de cepas aumenta las posibilidades de intercambio de material genético y de aparición de variantes mejor preparadas para sobrevivir en el ambiente productivo. El fenómeno complementa investigaciones anteriores sobre los factores ambientales que favorecen la propagación de Campylobacter en granjas de pollos al aire libre.

La investigación no sostiene que toda explotación avícola presente el mismo nivel de riesgo. La bioseguridad, el manejo de las aves, la densidad, la higiene, el contacto con fauna silvestre y el uso responsable de medicamentos pueden modificar considerablemente la exposición y transmisión de agentes infecciosos.

Adaptaciones vinculadas con resistencia antimicrobiana

El análisis genético identificó cambios relacionados con la adaptación de Campylobacter al entorno avícola. Entre ellos figuran genes asociados con la tolerancia al estrés oxidativo, la captación de metales, la movilidad bacteriana y la resistencia a sustancias antimicrobianas.

Estas características pueden ayudar a determinadas cepas a sobrevivir en condiciones difíciles y complicar el tratamiento de las infecciones humanas. La resistencia antimicrobiana ya constituye uno de los principales desafíos sanitarios relacionados con la producción animal, especialmente cuando los medicamentos se utilizan de manera innecesaria, excesiva o sin supervisión veterinaria.

Otros trabajos han demostrado que distintas bacterias presentes en las explotaciones pueden compartir material genético relacionado con la resistencia. Una investigación sobre bacterias resistentes en granjas comerciales de pollos documentó mecanismos de intercambio entre microorganismos como Escherichia coli y Salmonella enterica.

El desafío para el sector consiste en controlar las enfermedades de las aves sin favorecer la selección de bacterias resistentes. Entre las alternativas investigadas se encuentran los péptidos antimicrobianos contra infecciones en pollos, los probióticos, los aditivos alimentarios y otras estrategias destinadas a fortalecer la salud intestinal.

Bioseguridad y vigilancia desde la granja hasta el consumidor

Los resultados refuerzan la necesidad de integrar la vigilancia epidemiológica, la secuenciación genómica y la sanidad veterinaria dentro de las políticas avícolas. Detectar tempranamente nuevas cepas permitiría conocer su distribución, evaluar su resistencia y determinar qué prácticas productivas están relacionadas con una mayor transmisión.

En las granjas, las medidas prioritarias incluyen controlar el ingreso de personas, animales y vehículos, reforzar la limpieza de instalaciones, manejar adecuadamente el agua y la cama, limitar el contacto con aves silvestres y mantener programas veterinarios adaptados a cada sistema de producción.

La nutrición también forma parte de la prevención. Una microbiota equilibrada puede mejorar la capacidad de las aves para enfrentar infecciones y reducir la dependencia de tratamientos farmacológicos. En este campo se han evaluado opciones como aditivos probióticos como sustitutos de antibióticos en aves de corral.

La protección debe continuar durante el transporte, el sacrificio, el procesamiento y la manipulación de la carne. Una contaminación cruzada entre pollo crudo, utensilios, manos y otros alimentos puede facilitar la llegada de la bacteria al consumidor, aun cuando la cocción completa sea capaz de destruirla.

Un desafío productivo bajo el enfoque de Una Salud

Los investigadores plantean que la evolución de Campylobacter no puede abordarse exclusivamente como un problema médico. La bacteria conecta los ecosistemas silvestres, las explotaciones pecuarias, los alimentos y la salud humana, por lo que requiere una estrategia de Una Salud que coordine a productores, veterinarios, autoridades sanitarias, investigadores e industria alimentaria.

El estudio aporta evidencia sobre cómo la transformación de los sistemas productivos puede alterar la evolución de los microorganismos. Para la avicultura, el reto será mantener el suministro de proteína animal y la viabilidad económica de las granjas mientras se reducen la circulación de patógenos, el uso innecesario de antibióticos y los riesgos para los trabajadores y consumidores.

Fuentes referenciales:
Agencia SINC
Universidad de Oxford
Proceedings of the National Academy of Sciences



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