El CSIC pide protocolos coordinados para contener una especie invasora ya establecida, mientras Sevilla acumula 179 actuaciones contra himenópteros en 2026
Redactor: Santiago Duarte
Editor: Karem Díaz S.
El avispón oriental (Vespa orientalis) ya cuenta con registros en las ocho provincias de Andalucía, España, tras expandirse desde su detección en el entorno del Puerto de Algeciras en 2018. El investigador Álvaro López, de la Estación Biológica de Doñana, centro perteneciente al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), considera que la especie está establecida y reclama protocolos públicos que permitan reducir su proliferación.
La dimensión operativa del problema se refleja en Sevilla, donde el Ayuntamiento ha realizado 179 actuaciones relacionadas con himenópteros durante 2026. Aunque esa cifra incluye intervenciones frente a distintos insectos de este orden, muestra la frecuencia con la que los servicios municipales deben responder a avisos por avispas, avispones y abejas.
López explicó que la erradicación completa resulta ya muy difícil debido a la distribución alcanzada por la especie. El objetivo realista, según su valoración, debe ser disminuir las poblaciones y actuar con rapidez ante los primeros nidos para frenar la formación de nuevas colonias.
La eliminación de las reinas resulta decisiva
El investigador señaló que la intervención debe dirigirse al avispero y, especialmente, a la reina, responsable de la reproducción de la colonia. Eliminar únicamente obreras aisladas no produce un efecto significativo porque el nido puede albergar numerosos ejemplares capaces de mantener su actividad.
La detección temprana adquiere por ello un papel central. Cuando una colonia se identifica durante sus primeras etapas, existen más posibilidades de neutralizarla antes de que produzca nuevas reinas y amplíe su presencia. Una vez consolidada la población en un territorio extenso, las actuaciones pasan a tener un carácter principalmente preventivo y de contención.
El especialista del CSIC atribuyó parte del avance del avispón a la falta de tratamientos tempranos y pidió a la Junta de Andalucía y a los ayuntamientos la elaboración de modelos comunes de actuación. Estos protocolos deberían definir cómo confirmar los avisos, evaluar el riesgo, retirar los nidos y coordinar la respuesta entre administraciones.
Una amenaza para colmenas y actividad apícola
La expansión de Vespa orientalis también preocupa al sector agropecuario porque este depredador captura abejas y puede ejercer presión sobre los colmenares. La pérdida de obreras debilita las colonias y añade una nueva dificultad a explotaciones que ya afrontan sequías, altas temperaturas, escasez de alimento y otros problemas sanitarios.
Este escenario se suma a situaciones como la sequía que llevó a las colmenas de Ibiza al borde del colapso y las muertes masivas de abejas que amenazan la producción agrícola. La combinación de factores ambientales y biológicos puede aumentar los costes de manejo y reducir la capacidad de recuperación de los apiarios.
La protección de las abejas no se limita a la producción de miel. Estos insectos prestan un servicio esencial de polinización a numerosos cultivos y especies silvestres. Por esa razón, algunos países han comenzado a reforzar su marco normativo, como muestra la protección jurídica de abejas y polinizadores aprobada en México.
La conservación de poblaciones adaptadas al territorio también forma parte de la respuesta del sector. En España, dos apicultoras especializadas en la cría y selección de abejas reina en el Moncayo trabajan con material vivo de abeja ibérica, una labor que ilustra la importancia de mantener colonias vigorosas frente a distintas presiones ambientales y sanitarias.
Mayor presencia en ciudades y zonas habitadas
A diferencia del avispón europeo (Vespa crabro), más asociado con espacios naturales, el avispón oriental muestra capacidad para establecerse en ambientes urbanos. Esta preferencia incrementa la posibilidad de encontrar nidos cerca de viviendas, instalaciones públicas, almacenes, parques o centros educativos.
El investigador llamó a evitar una alarma desproporcionada. Indicó que estos insectos no suelen atacar si no se sienten amenazados o si las personas no se aproximan al avispero. No obstante, una picadura puede ser dolorosa y exige especial cautela cuando afecta a personas alérgicas o a niños, cuya respuesta fisiológica puede ser más delicada.
La recomendación es no manipular los nidos ni intentar retirarlos sin medios adecuados. Cuando se detecte actividad frecuente de avispones alrededor de un punto concreto, debe notificarse a los servicios municipales o profesionales capacitados para confirmar la especie y valorar la intervención.
Contención y vigilancia ante una especie establecida
La presencia confirmada en todas las provincias andaluzas obliga a pasar de respuestas aisladas a una estrategia continuada. La vigilancia territorial, la localización temprana de avisperos y la eliminación segura de las reinas pueden aminorar la densidad de las colonias, aunque el CSIC advierte que ya resulta muy complicado detener por completo la expansión.
Para las zonas rurales y los apicultores, la adaptación supone observar con mayor frecuencia los alrededores de los colmenares, comunicar los avistamientos confirmados y evitar métodos de control indiscriminados que puedan perjudicar a abejas y otros insectos beneficiosos. La coordinación entre productores, investigadores y administraciones será determinante para concentrar las actuaciones en los puntos de mayor riesgo.
Fuentes referenciales:
Europa Press Andalucía
El País


