Agricultura

Bacterias reducen el marchitamiento por Fusarium del banano en Colombia

Publicado el 03/10/2026 ·

AGROSAVIA identificó bacterias ácido-lácticas que frenaron significativamente el avance de la enfermedad en plantas de banano bajo invernadero; el siguiente paso será comprobar su eficacia en condiciones de campo.


Redacción: Redacción Mundo Agropecuario
Editor: Eduardo Schmitz

Una investigación desarrollada en Colombia por la Corporación Colombiana de Investigación Agropecuaria (AGROSAVIA) identificó bacterias ácido-lácticas con capacidad para reducir el avance del marchitamiento causado por Fusarium en plantas de banano. Los resultados, obtenidos mediante experimentos de laboratorio y posteriormente en invernadero, abren una línea de investigación para incorporar microorganismos benéficos al manejo de una de las enfermedades más difíciles de controlar en las musáceas.

El trabajo fue desarrollado por investigadores del Centro de Investigación y Transferencia de Tecnología Tibaitatá y partió de microorganismos conservados en un banco de germoplasma. Tras una primera selección en laboratorio, las bacterias con mayor capacidad inhibitoria fueron probadas sobre plantas para determinar si mantenían su efecto cuando interactuaban simultáneamente el cultivo, el patógeno y el posible agente de control biológico.

AGROSAVIA informó el 1 de septiembre de 2026 que las plantas tratadas con las bacterias ácido-lácticas mostraron un avance significativamente menor del marchitamiento por Fusarium que aquellas que no recibieron el tratamiento. El resultado todavía no constituye un producto disponible para los agricultores: antes deberán definirse dosis, frecuencia de aplicación y eficacia en condiciones productivas reales.

Del banco de microorganismos a plantas de banano

La investigación comenzó con una preselección de bacterias ácido-lácticas pertenecientes al Banco de Germoplasma de Microorganismos. En condiciones controladas, diferentes cepas fueron enfrentadas con los patógenos para identificar cuáles tenían capacidad de limitar su crecimiento.

Las candidatas que mostraron actividad inhibitoria pasaron posteriormente a pruebas en plantas de banano bajo invernadero. Esta segunda fase resultaba indispensable porque un microorganismo que controla un patógeno en una caja de laboratorio no necesariamente conserva esa capacidad cuando debe establecerse e interactuar con una planta viva.

El enfoque forma parte de un campo de investigación cada vez más activo en agricultura. Estudios anteriores han mostrado que los microorganismos beneficiosos del suelo pueden ayudar a las plantas frente a hongos agrícolas, aunque la eficacia depende de la especie, la cepa microbiana, el patógeno y las condiciones ambientales en las que se desarrolla el cultivo.

En el caso colombiano, las bacterias evaluadas habían mostrado previamente resultados favorables frente a enfermedades de otros sistemas productivos, entre ellos uchuva y tomate. Los investigadores quisieron comprobar si esa capacidad podía trasladarse a las enfermedades que afectan al banano y al plátano.

El efecto contra Fusarium se mantuvo en el invernadero

Los ensayos produjeron uno de sus resultados más importantes cuando las bacterias ácido-lácticas fueron utilizadas frente a Fusarium. Según AGROSAVIA, el marchitamiento avanzó significativamente menos en las plantas tratadas que en los controles sin tratamiento, una diferencia que permite considerar a estos microorganismos como candidatos para continuar las evaluaciones.

El marchitamiento por Fusarium, conocido también como enfermedad de Panamá en el banano, es particularmente difícil de manejar porque el patógeno se establece en el suelo y coloniza el sistema vascular de las plantas. Algunas variantes del hongo pueden permanecer durante largos períodos en áreas contaminadas, lo que limita las posibilidades de volver a establecer materiales susceptibles.

La amenaza ha obligado a los países productores a reforzar sus sistemas de prevención. En Ecuador, por ejemplo, las autoridades han intensificado los controles y medidas de bioseguridad frente al riesgo del Fusarium R4T, una de las variantes de mayor preocupación para la industria bananera internacional.

La posibilidad de utilizar microorganismos como complemento de las estrategias existentes resulta especialmente atractiva porque podría disminuir determinadas aplicaciones químicas. Sin embargo, un agente biológico debe demostrar que mantiene su eficacia fuera de las condiciones controladas del laboratorio y del invernadero antes de incorporarse a programas comerciales.

El moko mostró por qué las pruebas en plantas son indispensables

El estudio colombiano evaluó paralelamente las bacterias ácido-lácticas frente a Ralstonia, bacteria asociada al moko, otra enfermedad grave de las musáceas. En este caso, los resultados fueron diferentes y aportaron una advertencia metodológica importante.

Las bacterias ácido-lácticas consiguieron inhibir al patógeno causante del moko durante los ensayos de laboratorio, pero el efecto no se reprodujo cuando fueron utilizadas en plantas. La diferencia confirma que una actividad antimicrobiana observada in vitro no basta para demostrar que un microorganismo funcionará como agente de control biológico en un cultivo.

Dentro de una planta intervienen tejidos, mecanismos de defensa, disponibilidad de nutrientes, condiciones ambientales y numerosas interacciones microbianas. Por ello, los investigadores consideran necesario avanzar progresivamente desde las pruebas de laboratorio hasta el invernadero y, posteriormente, hacia experimentos de campo.

El moko continúa siendo además una amenaza sanitaria independiente del marchitamiento por Fusarium. Recientemente, Brasil reforzó las acciones de contención del moko en plantaciones de banano, una situación que ilustra la necesidad de diagnosticar correctamente el agente causal antes de decidir las medidas de manejo.

El control biológico busca complementar el manejo sanitario

Las bacterias ácido-lácticas no son los únicos microorganismos estudiados como posibles aliados de las musáceas. Investigaciones anteriores han evaluado hongos capaces de actuar contra plagas y patógenos del banano. Un estudio divulgado en 2022 identificó, por ejemplo, un hongo con actividad frente al barrenador del banano y frente a Fusarium, mostrando la diversidad de organismos que pueden explorarse para desarrollar estrategias biológicas.

El principio consiste en seleccionar microorganismos capaces de competir con un patógeno, inhibirlo mediante compuestos antimicrobianos o favorecer indirectamente las defensas de la planta. No todos los candidatos funcionan de la misma manera ni pueden utilizarse indistintamente contra diferentes enfermedades.

La investigación colombiana resulta especialmente ilustrativa en este punto: las mismas bacterias mostraron resultados favorables contra Fusarium en plantas, pero no consiguieron reproducir frente al moko el efecto observado inicialmente en laboratorio. Esta diferencia ayuda a descartar generalizaciones y permite concentrar los siguientes experimentos en las combinaciones que presentan mejores perspectivas.

Otros trabajos han encontrado igualmente microorganismos con capacidad para combatir hongos fitopatógenos. En Colombia se han estudiado microorganismos benéficos frente a patógenos de aguacate y maracuyá, dentro de una estrategia orientada a identificar compuestos y organismos que puedan convertirse posteriormente en herramientas de manejo agrícola.

La siguiente prueba será fuera del invernadero

El estudio de AGROSAVIA se desarrolló dentro del proyecto FONTAGRO de Musáceas ATN/RF-18761-RG y de convenios establecidos con el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA). La investigación se concentró en banano y plátano por la relevancia económica y alimentaria de ambos cultivos y por el impacto que pueden ocasionar las enfermedades vasculares.

La próxima fase contempla pruebas en condiciones semicontroladas de campo. Si las bacterias mantienen allí su capacidad para reducir el desarrollo de Fusarium, posteriormente podrán evaluarse directamente en predios de productores.

Ese cambio de escala será decisivo. En una plantación comercial, los microorganismos quedan sometidos a variaciones de temperatura, humedad, lluvia, radiación, características del suelo y prácticas agronómicas que pueden modificar sustancialmente su supervivencia y actividad.

El comportamiento del microbioma también depende de las plantas que ocupan el terreno. Investigaciones recientes han mostrado que las especies vegetales vecinas pueden modificar las comunidades de bacterias y hongos del suelo, otra razón por la que los resultados obtenidos bajo condiciones controladas necesitan validación en sistemas agrícolas reales.

Por ahora, la investigación no demuestra que las bacterias ácido-lácticas puedan controlar comercialmente el marchitamiento por Fusarium ni sustituir las medidas de bioseguridad, vigilancia y manejo fitosanitario. Lo que sí aporta es un grupo de microorganismos candidatos que superó dos etapas experimentales: inhibición en laboratorio y reducción significativa del avance de la enfermedad en plantas de banano bajo invernadero.

Si las siguientes evaluaciones confirman ese comportamiento en campo, los investigadores podrán determinar dosis, frecuencia de aplicación, formulación y condiciones de uso. Solo después de esas etapas será posible establecer si estas bacterias pueden integrarse de forma práctica al manejo sanitario del banano y el plátano en Colombia.

Fuentes referenciales:
Corporación Colombiana de Investigación Agropecuaria — AGROSAVIA