La industria molinera brasileña afronta una menor disponibilidad de cereal apto para panificación, mientras las proyecciones comerciales apuntan a importaciones de al menos 8,5 millones de toneladas durante 2026/27.
Redacción: Redacción Mundo Agropecuario
Editor: Eduardo Schmitz
El mercado del trigo en América del Sur atraviesa un período de importantes ajustes comerciales. Brasil, uno de los principales compradores del cereal argentino, podría incrementar considerablemente sus importaciones durante la campaña 2026/27 debido a las dificultades productivas y a los problemas de calidad registrados en algunas de sus principales regiones trigueras.
Las perspectivas fueron expuestas por Agustín Geier, analista agrícola de la consultora brasileña Safras & Mercado, durante una presentación virtual organizada por Argentrigo. Según sus estimaciones, las condiciones actuales favorecen una mayor participación del trigo argentino en el abastecimiento de los molinos brasileños.
La combinación de una cosecha nacional debilitada, necesidades de abastecimiento industrial y precios internacionales competitivos podría generar nuevas oportunidades comerciales para los productores y exportadores de Argentina.
Brasil necesitaría importar al menos 8,5 millones de toneladas
Las proyecciones de Safras & Mercado sitúan las importaciones brasileñas de trigo para el ciclo comercial 2026/27, iniciado en septiembre, en un mínimo de 8,5 millones de toneladas. Sin embargo, la consultora considera que el volumen definitivo podría superar esa cantidad.
Geier explicó que durante la campaña 2025/26 las compras externas brasileñas resultaron aproximadamente 700.000 toneladas inferiores a las inicialmente proyectadas. Esta diferencia constituye uno de los factores que podrían influir en las necesidades de abastecimiento del nuevo ciclo.
La perspectiva también está condicionada por la posibilidad de nuevas revisiones a la baja en la producción brasileña. Una menor cosecha doméstica obligaría a la industria molinera a recurrir con mayor intensidad al mercado internacional para asegurar sus suministros.
En este escenario, Argentina dispone de una ventaja geográfica y comercial importante por su proximidad a los centros consumidores brasileños y por la relación histórica entre ambos países en el comercio de cereales.
Las lluvias afectan la calidad del trigo brasileño
Uno de los principales problemas para Brasil no se limita al volumen total cosechado. La calidad industrial del grano también representa una preocupación creciente para los molinos que necesitan trigo con características adecuadas para elaborar harina destinada a panificación.
Los excesos de humedad registrados en el estado de Paraná perjudicaron una parte importante de la producción. Las condiciones climáticas también generan incertidumbre en Rio Grande do Sul, donde la recolección del cereal se encuentra en sus primeras etapas.
Las lluvias persistentes durante determinadas fases del desarrollo y la cosecha pueden deteriorar parámetros comerciales del trigo, entre ellos el peso hectolítrico y las características necesarias para su procesamiento industrial.
Por esta razón, la cantidad de toneladas recolectadas no necesariamente coincide con el volumen efectivamente disponible para abastecer a la industria panificadora.
La diferencia entre trigo de calidad panadera y cereal destinado a otros usos adquiere especial relevancia cuando los compradores necesitan cumplir especificaciones industriales concretas.
El trigo argentino mantiene una posición competitiva en precios
El análisis presentado por Safras & Mercado también destaca las condiciones económicas que favorecen la entrada de trigo argentino en el mercado brasileño.
Según los valores expuestos por Geier, los molinos del estado de São Paulo estaban pagando alrededor de 342 dólares por tonelada de trigo entregado en sus instalaciones.
Con esa referencia, el especialista calculó que el trigo argentino podría alcanzar un precio FOB de hasta 276 dólares por tonelada y conservar su competitividad frente al cereal comercializado localmente en ese mercado brasileño.
Esta cifra representa un umbral teórico de competitividad y no una previsión de que las cotizaciones argentinas necesariamente alcancen ese nivel.
Al momento del análisis, el precio FOB de referencia para el trigo argentino disponible se situaba en aproximadamente 257 dólares por tonelada, de acuerdo con los datos de la Secretaría de Agricultura de Argentina citados durante la presentación.
La diferencia entre ambas referencias muestra que existía cierto margen comercial para una eventual valorización del cereal argentino sin perder necesariamente atractivo para determinados compradores brasileños.
La demanda de los molinos podría influir en las cotizaciones
La preocupación de la industria brasileña se concentra tanto en la disponibilidad de trigo como en las características de calidad que ofrecerá la nueva cosecha argentina.
De acuerdo con Geier, los molinos brasileños han incrementado sus consultas sobre el volumen y las condiciones del cereal argentino que estará disponible para exportación.
Una demanda más intensa podría trasladarse a los precios de exportación, especialmente si las necesidades de compra coinciden con restricciones de oferta de trigo panificable en otros mercados.
No obstante, la evolución de las cotizaciones dependerá también del ritmo de comercialización de los productores argentinos, de la calidad de los lotes disponibles y de las condiciones de competencia entre los principales países proveedores.
Para los agricultores, este escenario podría representar oportunidades de venta, aunque los beneficios concretos dependerán de los precios efectivamente recibidos, los costos de producción y las condiciones de entrega del grano.
Los proveedores del Mar Negro enfrentan dificultades logísticas
Brasil también puede recurrir a proveedores de trigo situados fuera de América del Sur. Sin embargo, la competitividad de esos orígenes depende de los costos de transporte y de las condiciones operativas del comercio internacional.
El analista de Safras & Mercado señaló que la situación en el mar Negro dificulta las operaciones con trigo ruso, pese a que este cereal presenta cotizaciones FOB relativamente bajas.
Los mayores gastos logísticos pueden reducir la ventaja inicial del precio de exportación. Como resultado, el costo teórico de importar trigo ruso hacia Brasil puede aproximarse al de los suministros procedentes de Argentina o Uruguay.
Esta circunstancia refuerza la importancia de evaluar el precio final del cereal entregado en destino y no únicamente su cotización en el puerto de origen.
La calidad panadera será decisiva para el comercio regional
Las perspectivas para el trigo sudamericano muestran que la calidad del grano puede adquirir tanta importancia como el volumen disponible. La industria molinera necesita materias primas que respondan a determinados parámetros técnicos, mientras los exportadores deben organizar sus suministros de acuerdo con esas exigencias.
En Brasil, las dificultades observadas en Paraná y la incertidumbre sobre los resultados de Rio Grande do Sul mantienen abierta la posibilidad de una mayor dependencia del trigo importado.
Para Argentina, la oportunidad comercial dependerá de la disponibilidad de partidas con calidad adecuada para panificación y de su capacidad para abastecer oportunamente a los compradores brasileños.
Las estimaciones de Safras & Mercado corresponden a una proyección del ciclo comercial 2026/27. Por tanto, el volumen de 8,5 millones de toneladas representa una expectativa de importaciones totales brasileñas y no una cantidad ya contratada ni una cifra exclusivamente atribuible a Argentina.
La evolución de la cosecha brasileña, las compras de la industria molinera y las cotizaciones FOB permitirá determinar hasta qué punto se materializa el incremento previsto del comercio regional de trigo.
La situación también debe interpretarse dentro de un mercado argentino que viene de registrar una cosecha histórica de trigo y en el que la comercialización del cereal ha estado condicionada por la proporción de producción pendiente de fijación de precios.
Además, los antecedentes de reducción de la cosecha brasileña y dificultades de calidad panadera ayudan a explicar el interés actual de los compradores. Para Argentina, la competitividad también está relacionada con los derechos de exportación aplicados a los cereales y sus efectos sobre las condiciones comerciales.
El escenario refuerza la importancia de una estrategia comercial basada en la calidad del trigo y las necesidades de cada mercado, especialmente cuando los compradores industriales buscan características específicas para la elaboración de harina.
Fuentes referenciales:
Bichos de Campo – Información del análisis de Safras & Mercado presentado en Argentrigo
Ministerio de Desarrollo, Industria, Comercio y Servicios de Brasil – Estadísticas oficiales de comercio exterior


