Agricultura

Perú suma cuatro linajes al mapa genético del cacao

Publicado el 16/08/2026 · REDACCION

El análisis de 390 árboles conservados en fincas indígenas revela una diversidad con potencial para el cacao fino, la conservación y el mejoramiento agrícola


Redactor: Valentina Ríos
Editor: Karem Díaz S.

Un estudio genético de variedades tradicionales de cacao cultivadas en Perú identificó cuatro grupos hasta ahora desconocidos y genéticamente diferenciados. El hallazgo, realizado a partir de árboles silvestres y semisilvestres mantenidos en fincas indígenas, amplía el conocimiento sobre los recursos agrícolas de la Amazonía y ofrece nuevas referencias para la conservación y el desarrollo del cacao de calidad.

La investigación fue desarrollada por Lambert Motilal y otros especialistas del Cocoa Research Centre de The University of the West Indies, junto con Martha S. Calderon, Danilo E. Bustamante y colegas de la Universidad Nacional Toribio Rodríguez de Mendoza. Los resultados fueron publicados en la revista científica de acceso abierto PLOS One.

El trabajo resulta relevante para una cadena productiva de la que dependían más de 80.000 familias agricultoras peruanas en 2024. Muchas de sus fincas mantienen materiales que han experimentado poca intervención mediante selección formal o ingeniería genética, por lo que funcionan como reservorios de diversidad desarrollada y conservada dentro de los propios territorios.

El ADN de 390 árboles amplía la clasificación del cacao

Los investigadores estudiaron 390 árboles tradicionales procedentes de diferentes regiones de Perú. Para establecer sus relaciones genéticas analizaron polimorfismos de nucleótido único, conocidos como SNP, pequeñas variaciones en el ADN que permiten comparar individuos y reconocer grupos con una ascendencia común.

La clasificación utilizada anteriormente distinguía diez grandes grupos genéticos entre los cacaos indígenas cultivados en Perú y otros países. El nuevo análisis encontró cuatro grupos adicionales. Algunos árboles mostraron una composición asociada principalmente con un solo linaje, mientras que otros presentaron mezclas entre diferentes grupos.

Los resultados también mostraron que las regiones peruanas poseen firmas genéticas particulares. El muestreo comprendió árboles cultivados en ocho departamentos, desde tierras bajas de la Amazonía hasta zonas próximas a las estribaciones andinas, lo que permitió detectar diferencias geográficas que una clasificación más general podía ocultar.

Esta diversidad territorial complementa lo observado en el norte del país, donde el cacao Blanco de Piura puede alcanzar rendimientos comparables con materiales comerciales cuando se combina la selección de árboles nativos con un manejo agronómico adecuado.

Dos linajes muestran interés para el cacao fino

Según los investigadores, la ascendencia de dos de los cuatro grupos recién identificados sugiere que podrían producir granos de elevada calidad y buen sabor. Se trata de una señal genética que deberá relacionarse con evaluaciones agronómicas y sensoriales antes de definir su utilización comercial, pero que abre una ruta de investigación para el mercado de chocolates diferenciados.

La caracterización molecular permite reconocer materiales que podrían pasar inadvertidos cuando la selección se basa únicamente en el aspecto del árbol o del fruto. En Ecuador, un trabajo comparable sobre árboles sobresalientes de cacao de alta calidad mostró cómo el análisis genético puede respaldar programas de conservación, propagación y mejora productiva.

El nuevo estudio peruano también aportó información sobre la ascendencia de CCN 51, un material difundido por su rendimiento y resistencia a enfermedades. La comparación con variedades tradicionales ayuda a comprender mejor las relaciones entre los cacaos comerciales y la diversidad conservada en las fincas.

Los resultados no significan que los cuatro linajes posean automáticamente mayor productividad, resistencia o calidad. El trabajo identifica grupos genéticos y posibles atributos de interés, pero la expresión de esas características debe comprobarse mediante ensayos de campo, evaluaciones sanitarias y análisis del grano.

Las fincas indígenas resguardan recursos para el mejoramiento

Una de las principales conclusiones del estudio es que estos recursos no proceden solamente de colecciones científicas o bancos de germoplasma. Los árboles estaban creciendo en parcelas manejadas por agricultores indígenas, quienes han conservado, reproducido e intercambiado materiales adaptados a condiciones ambientales y culturales específicas.

Ese papel convierte a las fincas en espacios de conservación activa. Mantener la diversidad en el campo permite que los árboles continúen interactuando con el clima, el suelo, las prácticas agrícolas y los organismos del agroecosistema. Estudios sobre la fauna presente en plantaciones de cacao también evidencian que el desempeño del cultivo debe analizarse dentro de sistemas productivos más amplios.

Para aprovechar los nuevos linajes será necesario documentar su origen, conservar suficientes árboles y evitar que la propagación de pocos genotipos reduzca la variabilidad existente. La participación de las comunidades resulta esencial para definir mecanismos de acceso al material, distribución de beneficios y reconocimiento del conocimiento acumulado por las familias agricultoras.

Diversidad genética frente a riesgos productivos

La disponibilidad de materiales diferentes puede ampliar las opciones de los programas de mejoramiento ante enfermedades, variaciones climáticas y nuevas exigencias del mercado. Sin embargo, identificar diversidad genética es apenas el primer paso: cada grupo deberá evaluarse durante varios ciclos y bajo condiciones productivas distintas.

El hallazgo adquiere especial importancia porque el cacao es sensible a cambios en temperatura, precipitación y presión sanitaria. La investigación sobre genética y resiliencia climática del cacao señala la conveniencia de combinar conservación de germoplasma, selección de materiales y prácticas agronómicas que protejan el suelo y regulen el microclima.

Para los productores peruanos, la diferenciación genética también puede respaldar estrategias de trazabilidad y valorización del origen. Una variedad asociada con un territorio y acompañada por pruebas de calidad puede incorporarse a cadenas de cacao fino, siempre que exista organización comercial, control poscosecha y una distribución justa del valor generado.

La investigación ofrece así un mapa más preciso de la diversidad cacaotera de Perú. Su aplicación dependerá de estudios posteriores que determinen qué rasgos agronómicos, sanitarios y sensoriales posee cada linaje, además de políticas capaces de conservar los árboles y fortalecer a las comunidades que los han mantenido en sus parcelas.

Fuentes referenciales:
Phys.org
PLOS One



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