Productores de Portuguesa y Lara aseguran que parte de la industria está pagando entre 220 y 230 dólares por quintal, por debajo de los valores acordados para la cosecha 2026-2027
Redacción: Redacción Mundo Agropecuario
Editor: Eduardo Schmitz
Caficultores de los estados Portuguesa y Lara, en Venezuela, denunciaron que parte de la industria torrefactora está comprando el café de la nueva cosecha por debajo de los precios acordados para el ciclo 2026-2027. Durante una asamblea realizada el 1 de octubre en Araure, los productores afirmaron que están recibiendo entre 220 y 230 dólares por quintal en numerosas operaciones, mientras que los valores de referencia establecidos para distintas categorías del grano se sitúan entre 295 y 310 dólares.
La diferencia puede alcanzar entre 70 y 80 dólares por quintal para determinados productores, según los testimonios difundidos tras la reunión. El reclamo aparece precisamente cuando las zonas cafetaleras comienzan una etapa decisiva de comercialización y vuelve a colocar el precio recibido en finca entre los principales desafíos económicos del cultivo venezolano.
El conflicto no se refiere a la capacidad de producir café, sino a cuánto recibe el agricultor por el grano una vez cosechado y beneficiado. Esta distinción es especialmente importante en un sector compuesto por numerosas explotaciones familiares, donde una reducción del precio puede afectar directamente la recuperación de los costos y la disponibilidad de capital para mantener las fincas y preparar el siguiente ciclo.
Los precios acordados para la cosecha 2026-2027
El 12 de septiembre representantes de productores, beneficiadores, torrefactoras y autoridades agrícolas suscribieron un acta de precios acordados para el café verde pagado al productor durante la cosecha 2026-2027, después de varias mesas de trabajo dedicadas a revisar la estructura de costos del sector.
La referencia divulgada establece 310 dólares por quintal para el café Grado 3 o Lavado A; 300 dólares para el Grado 4, correspondiente a Lavado o Natural B; y 295 dólares para el Grado 5, Lavado o Natural C. Para el café robusta se fijó una referencia de 270 dólares por quintal. Las categorías Grado 1, Excelso, y Grado 2, Gourmet, quedaron sujetas a negociación directa entre productor y comprador.
Los valores deben pagarse en bolívares utilizando la tasa oficial del Banco Central de Venezuela, de acuerdo con la información divulgada sobre el acuerdo. Frente a esas referencias, los caficultores reunidos en Araure sostienen que algunas compras están realizándose considerablemente por debajo de los montos establecidos.
Hingi Colmenárez, productor del municipio Araure, señaló que los agricultores están recibiendo pagos de 220 y 230 dólares por quintal y que en determinadas operaciones el monto llega hasta 280 dólares. Los productores anunciaron que solicitarán la intervención de las autoridades y evalúan acciones conjuntas para exigir el cumplimiento de los valores acordados.
Los productores calculan costos superiores a los precios recibidos
El reclamo incorpora una segunda discusión: el costo real de producir el café. Los caficultores consultados durante la asamblea estiman que, considerando sus estructuras de costos, los valores necesarios deberían situarse aproximadamente entre 320 y 360 dólares por quintal dependiendo del tipo y calidad del grano.
Estas cifras corresponden a estimaciones planteadas por los productores y no deben confundirse con los precios establecidos en el acta de septiembre. Sin embargo, muestran por qué una compra a 220 o 230 dólares puede tener un efecto considerable sobre la economía de una explotación.
El problema tiene antecedentes. Mundo Agropecuario documentó anteriormente las dificultades de los caficultores venezolanos para obtener precios capaces de cubrir sus costos, junto con problemas relacionados con financiamiento, combustible, infraestructura y comercialización.
La diferencia es que la controversia actual ocurre después de haberse establecido referencias específicas para la cosecha 2026-2027. Por ello, los productores concentran ahora su demanda en que los valores acordados sean respetados durante las operaciones de compra.
Portuguesa y Lara concentran importantes zonas cafetaleras
Portuguesa y Lara forman parte del principal cinturón cafetalero venezolano. Localidades como Biscucuy, Chabasquén, Ospino y Sanare mantienen una actividad estrechamente vinculada con el cultivo, procesamiento y comercialización del grano.
En abril de 2026, Fedeagro destacó la participación de más de 50 productores de café de especialidad procedentes de Chabasquén, Biscucuy y Ospino en una actividad realizada en Portuguesa. El gremio identificó también a Portuguesa, Lara, Trujillo y Mérida entre las regiones con capacidad para ampliar la presencia del café venezolano de calidad.
La producción ha recibido durante 2026 un nuevo marco regulatorio. La aprobación de legislación específica para el café generó posiciones diferentes entre autoridades y productores. Mundo Agropecuario recogió anteriormente las críticas formuladas desde sectores agrícolas venezolanos a las nuevas leyes del café y el cacao, particularmente sobre intervención estatal, seguridad jurídica, financiamiento y capacidad de comercialización.
La disputa de octubre introduce ahora un indicador directamente cuantificable: la diferencia entre el precio pactado y el monto que los agricultores aseguran estar recibiendo por su producción.
La comercialización vuelve a condicionar el resultado de la cosecha
Para una finca, obtener una cosecha satisfactoria no garantiza por sí mismo un resultado económico favorable. El productor debe recuperar inversiones realizadas previamente en fertilización, manejo fitosanitario, labores culturales, cosecha, beneficio, secado, transporte y mano de obra.
Una reducción de 70 u 80 dólares por quintal adquiere mayor dimensión cuando se multiplica por todo el volumen comercializado por una unidad productiva. Si los ingresos quedan por debajo de los costos, también puede disminuir la capacidad de financiar labores necesarias para conservar la productividad durante el siguiente ciclo.
El problema de los precios agrícolas no se limita actualmente al café. Durante septiembre, productores venezolanos de arroz, maíz y azúcar también plantearon dificultades de comercialización y advirtieron sobre la presión ejercida por productos importados durante la salida de las cosechas nacionales.
En el caso cafetalero, la discusión ocurre pocas semanas después de establecerse los valores para la nueva zafra, lo que permite comparar directamente las referencias acordadas con los precios que los productores dicen encontrar en los centros de compra.
Una diferencia que cambia según la calidad del café
El sistema de precios reconoce que no todo el café verde posee las mismas características comerciales. La clasificación por grados diferencia calidades y procesos, por lo que resulta necesario comparar cada operación con la categoría correspondiente antes de determinar la diferencia entre el precio acordado y el efectivamente pagado.
Para el Grado 3, por ejemplo, la referencia divulgada es de 310 dólares por quintal. Una compra a 230 dólares implicaría una diferencia de 80 dólares. En el Grado 5, cuya referencia es de 295 dólares, el mismo precio de compra representaría una brecha de 65 dólares.
Los cafés Excelso y Gourmet constituyen un caso diferente porque sus valores quedaron abiertos a negociación directa. Esa condición es relevante para evitar interpretar los 295, 300 y 310 dólares como precios uniformes para cualquier café producido en Venezuela.
La diferenciación por calidad puede convertirse además en una herramienta para que las fincas capturen mayor valor, siempre que existan compradores, mecanismos transparentes de clasificación y canales comerciales capaces de reconocer las características del producto.
Los caficultores anuncian nuevas acciones
Los productores reunidos en Araure indicaron que buscarán coordinarse con caficultores de otros estados y solicitarán que las autoridades intervengan para hacer cumplir los acuerdos alcanzados con la cadena. El siguiente indicador relevante será comprobar qué precios se pagan efectivamente a medida que avance la cosecha 2026-2027.
El caso también permitirá evaluar si el mecanismo de precios acordados funciona en la práctica. Para los productores, la diferencia entre una referencia escrita y el valor finalmente recibido determina la capacidad de cubrir costos, mantener las plantaciones y continuar produciendo.
La situación cafetalera se inserta en un escenario más amplio en el que agricultores venezolanos han reclamado mejores condiciones financieras y comerciales. Productores de otras regiones han señalado igualmente problemas de acceso al crédito, infraestructura y colocación de cosechas, como ocurrió recientemente con agricultores de El Jarillo que expusieron dificultades para sostener sus unidades productivas.
En Portuguesa y Lara, la preocupación inmediata es más concreta: los caficultores ya están entrando en la comercialización de una nueva cosecha y denuncian diferencias de hasta 80 dólares por quintal respecto de las referencias acordadas. La evolución de las compras durante las próximas semanas permitirá determinar si esa brecha persiste o si los precios efectivamente pagados convergen con los valores establecidos para el ciclo 2026-2027.
Fuentes referenciales:
Portuguesa Reporta
Guayoyo24
Confederación de Asociaciones de Productores Agropecuarios de Venezuela (Fedeagro)


