Fedeagro denuncia dificultades para vender arroz y caídas de precios que también afectan a los productores de maíz y azúcar
Redactor: Santiago Duarte
Editor: Karem Díaz S.
La Confederación de Asociaciones de Productores Agropecuarios de Venezuela (Fedeagro) advirtió que las importaciones autorizadas por el Gobierno están perjudicando la comercialización de las cosechas nacionales de arroz, maíz y azúcar. El gremio sostiene que el ingreso de productos extranjeros durante los ciclos productivos genera sobreoferta, reduce los precios pagados al agricultor y altera el funcionamiento de las cadenas agroalimentarias.
La situación más inmediata afecta al sector arrocero. Según Fedeagro, los productores encontraron dificultades para colocar la cosecha correspondiente al ciclo de siembra 2025-2026 y afrontaron una disminución del precio recibido por su producción. El gremio estima que durante 2026 han ingresado al país más de 300.000 toneladas de arroz importado.
La organización afirmó que industrias y empresas empaquetadoras redujeron en un 35% el precio que había sido acordado con el Ministerio de Agricultura. A su juicio, esa rebaja desencadenó una competencia de precios en el comercio minorista que termina trasladando la presión hacia el productor venezolano.
Fedeagro pide coordinar las compras con las cosechas
La confederación señala que las importaciones deberían definirse después de calcular la relación entre la producción disponible y el consumo nacional. También reclama que las autoridades consideren la estacionalidad de los cultivos para evitar que los cargamentos extranjeros coincidan con los periodos en los que los agricultores necesitan vender sus cosechas.
El planteamiento no supone excluir las compras internacionales cuando exista un déficit de abastecimiento. La demanda de Fedeagro se concentra en establecer cuánto producto necesita realmente Venezuela y en qué momento debe ingresar, de manera que las importaciones complementen la oferta local sin desplazarla.
Esta coordinación resulta especialmente importante en cereales cuya rentabilidad depende tanto del rendimiento como de las condiciones de comercialización. Las experiencias destinadas a planificar el cultivo de maíz y reducir riesgos muestran que las decisiones técnicas realizadas antes de la siembra necesitan estar acompañadas por un mercado capaz de absorber el grano cosechado.
Fedeagro asegura que el problema también alcanza al maíz y al azúcar. Los tres rubros exigen inversiones anticipadas en semillas, fertilizantes, labores, maquinaria y transporte, por lo que una disminución inesperada del precio durante la cosecha puede comprometer la capacidad financiera de los productores para comenzar el siguiente ciclo.
Exoneraciones modifican la competencia en el mercado
De acuerdo con los datos difundidos por el gremio, el producto importado tendría un valor de 0,40 dólares por kilogramo y sería un 22,5% más caro que el nacional. Sin embargo, las exoneraciones tributarias y las reducciones arancelarias disminuirían su costo de entrada, creando una ventaja que Fedeagro considera perjudicial para la producción interna.
La controversia evidencia que el precio internacional o el valor de importación no determinan por sí solos las condiciones de competencia. Los impuestos, aranceles, costos logísticos, mecanismos de financiamiento y plazos de pago también influyen en el valor final al que una industria puede adquirir la materia prima.
En el caso del maíz, la presión comercial se suma a la necesidad de mantener rendimientos suficientes para cubrir los costos. El análisis sobre el potencial productivo del maíz y sus necesidades de nutrición ilustra cómo el acceso a agua y genética debe complementarse con inversiones en fertilidad. Si el precio al productor cae después de realizar esos desembolsos, el margen de la explotación se reduce.
Arroz y maíz comparten, además, la necesidad de aplicar estrategias adaptadas a cada suelo y ambiente. Las investigaciones sobre fertilización equilibrada para la producción de maíz y arroz reflejan la importancia de sostener la productividad, una tarea que requiere condiciones comerciales previsibles para financiar las siguientes campañas.
El Gobierno prometió priorizar la oferta nacional
El ministro de Agricultura, Vladimir Padrino López, informó el 19 de agosto que la cosecha nacional tendría “prioridad absoluta” y que las importaciones serían utilizadas únicamente como complemento. Tras una mesa de trabajo dedicada a la comercialización del arroz, también anunció que durante el resto de 2026 no ingresarían nuevos barcos con materia prima de ese cereal.
Fedeagro sostiene que, pese a ese compromiso, los agricultores continúan enfrentando una caída brusca de los precios debido a la sobreoferta originada por mercancías importadas con exoneraciones tributarias y rebajas arancelarias. La organización reclama que las medidas anunciadas se traduzcan en condiciones efectivas para recibir y pagar la cosecha nacional.
Productores reclaman reglas transitorias y previsibles
Como respuesta, el gremio propone establecer temporalmente un marco regulatorio, financiero y arancelario que sea transparente y predecible. El objetivo sería ordenar las importaciones, impedir una sobreoferta artificial y proteger la colocación de la producción venezolana sin cerrar la posibilidad de comprar en el exterior cuando el abastecimiento lo requiera.
La discusión afecta tanto a los agricultores como a industrias, distribuidores y consumidores. Una regulación equilibrada necesita contemplar la disponibilidad real de alimentos, los inventarios existentes, el calendario de cosecha y los costos de toda la cadena, evitando que la corrección de un déficit termine debilitando la capacidad productiva nacional.
Fuente referencial:
Infobae


