Agricultura

Chile estudia cómo evitar que las cerezas se agrieten por la lluvia

Publicado el 19/10/2026 ·

Investigaciones del INIA Quilamapu muestran que la resistencia de la piel del fruto se determina antes de las precipitaciones y que ciertos tratamientos tempranos pueden disminuir el riesgo de partidura.


Redacción: Redacción Mundo Agropecuario
Editor: Eduardo Schmitz

La protección de las cerezas frente a las lluvias podría comenzar mucho antes de que aparezcan las primeras precipitaciones. En Chile, el Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) ha presentado nuevos antecedentes sobre el desarrollo de la piel del fruto y su relación con la partidura, un problema que puede reducir considerablemente el valor comercial de las cosechas. La información, difundida el 14 de octubre de 2026 por INIA Quilamapu, destaca resultados experimentales obtenidos con sustancias que intervienen en los mecanismos naturales de respuesta de las plantas.

El investigador Cristian Balbontín, especialista en fitotecnia de frutales, explicó que la susceptibilidad de las cerezas al agrietamiento no depende únicamente de la cantidad de lluvia recibida. También intervienen la variedad, el estado de desarrollo, la velocidad de crecimiento del fruto y las características de la cutícula, una capa protectora situada sobre su superficie.

Los resultados comunicados por el instituto abren una línea de trabajo orientada a fortalecer esa barrera natural durante las primeras etapas de formación del fruto, en lugar de concentrar todas las medidas preventivas en los días inmediatamente anteriores a un episodio de lluvia.

La piel de la cereza comienza a definir el riesgo desde su desarrollo

La partidura, conocida técnicamente como cracking, ocurre cuando la superficie de la cereza no consigue soportar las tensiones asociadas con los cambios en su contenido de agua y con el crecimiento de sus tejidos.

Una de las estructuras más importantes en este proceso es la cutícula, formada principalmente por cutina y ceras. Esta cubierta participa en la regulación del intercambio de agua entre el fruto y el ambiente.

Durante el crecimiento de las cerezas pueden desarrollarse pequeñas discontinuidades o microfisuras en esa capa protectora. Aunque inicialmente no siempre son visibles, pueden facilitar posteriormente el ingreso de agua cuando se producen precipitaciones.

Balbontín subrayó que el riesgo comienza a establecerse antes del episodio meteorológico. Por tanto, dos frutos expuestos a una misma lluvia pueden presentar respuestas diferentes si sus características estructurales y su desarrollo previo no son iguales.

Esta explicación ayuda a comprender por qué determinados huertos o variedades experimentan daños importantes mientras otros presentan una menor proporción de frutos agrietados bajo condiciones de lluvia semejantes.

La importancia de la estructura superficial de los frutos también ha sido examinada en otros cultivos, como muestran las investigaciones sobre el agrietamiento de la piel de los chiles, donde la cutícula cumple funciones de protección y regulación del intercambio de agua.

Los tratamientos tempranos muestran resultados alentadores

Uno de los aspectos más novedosos de la información presentada por INIA Quilamapu corresponde a los ensayos desarrollados con compuestos relacionados con las respuestas naturales de defensa y adaptación de las plantas.

El equipo investigador ha trabajado con derivados del ácido jasmónico, una fitohormona que participa en procesos de señalización vegetal frente a diferentes situaciones de estrés.

Según explicó Balbontín, las aplicaciones realizadas durante el período de cuaja han mostrado modificaciones en el proceso de formación de la cutícula.

El instituto también informó que aplicaciones de jasmonato y ácido abscísico consiguieron reducir la susceptibilidad a la partidura y mejorar características de calidad de las cerezas bajo determinadas condiciones experimentales.

El ácido abscísico es otra hormona vegetal que interviene en la regulación de diferentes procesos fisiológicos, incluidos mecanismos relacionados con el desarrollo y la respuesta al estrés.

Los resultados son relevantes porque sugieren que la resistencia del fruto podría modificarse mediante intervenciones realizadas durante etapas tempranas de su formación.

Sin embargo, los antecedentes comunicados no establecen todavía una reducción universal de las pérdidas ni proporcionan una eficacia porcentual aplicable a todos los huertos. Los resultados dependen de las condiciones experimentales y requieren interpretarse según la variedad, el momento de aplicación y las características del cultivo.

El calcio también influye en la firmeza y resistencia del fruto

La investigación sobre la cutícula se complementa con recomendaciones de manejo nutricional destinadas a mantener la calidad de los tejidos durante el crecimiento de las cerezas.

Balbontín destacó especialmente el papel del calcio, un nutriente relacionado con la cohesión de las células vegetales y la firmeza de los frutos.

El especialista explicó que las aplicaciones realizadas durante el desarrollo del cerezo pueden aumentar el contenido de calcio de las cerezas, mejorar su firmeza y reducir su susceptibilidad a la partidura.

También señaló que determinadas aplicaciones antes o durante la lluvia pueden contribuir a disminuir el gradiente osmótico y, con ello, la entrada de agua al fruto.

Sin embargo, advirtió que una sola aplicación de calcio no constituye una solución suficiente. La estrategia debe considerar el desarrollo del cultivo y distribuir las intervenciones de acuerdo con las necesidades de la planta.

La nutrición mineral y el suministro de agua deben manejarse conjuntamente, porque la disponibilidad de nutrientes no garantiza por sí sola su incorporación adecuada a los tejidos.

En otros sistemas hortícolas, los problemas asociados con el calcio y el desarrollo de los frutos también muestran la importancia de mantener un equilibrio entre nutrición, humedad y crecimiento vegetal, aunque los mecanismos de daño no sean idénticos a los observados en las cerezas.

La prevención no debe comenzar cuando ya está lloviendo

Uno de los principales mensajes de INIA Quilamapu es que las medidas preventivas deben planificarse durante el desarrollo de las cerezas y no solamente cuando los pronósticos anuncian precipitaciones.

La variedad cultivada, el crecimiento del fruto y la formación de su superficie protectora condicionan la respuesta posterior al agua.

Por esta razón, el manejo agronómico debe considerar la evolución del cultivo desde etapas tempranas, prestando atención a la nutrición y a las condiciones que favorecen un desarrollo equilibrado.

Cuando la lluvia ya ha ocurrido, Balbontín recomendó retirar rápidamente el agua que permanece sobre los frutos, porque su presencia prolongada puede incrementar el riesgo de daño.

Estas recomendaciones no eliminan la necesidad de evaluar las condiciones particulares de cada explotación. La eficacia de las medidas depende de la etapa fenológica, la intensidad de las precipitaciones y las características de las cerezas.

La prevención de la partidura constituye una preocupación importante para los productores que necesitan obtener fruta con características adecuadas para su comercialización.

La partidura puede comprometer la calidad comercial de la cosecha

Las cerezas destinadas al mercado fresco deben cumplir requisitos relacionados con su apariencia, firmeza y estado sanitario. El agrietamiento afecta directamente estas características y puede limitar las posibilidades de comercialización de los frutos dañados.

Cuando se produce una lluvia durante etapas sensibles, la proporción de cerezas afectadas puede variar considerablemente entre variedades, huertos y sectores de una misma explotación.

Por ello, el problema no puede evaluarse únicamente mediante el volumen de precipitación. Es necesario considerar las condiciones del fruto antes del episodio y el tiempo durante el cual permanece mojado.

Para Chile, la calidad de las cerezas tiene especial importancia por el peso que este producto mantiene dentro de las exportaciones agrícolas. La actividad frutícola chilena depende de mantener condiciones comerciales competitivas en mercados internacionales exigentes.

Las pérdidas por partidura pueden afectar tanto la cantidad de fruta disponible para exportación como los ingresos de los productores, aunque su magnitud depende de las condiciones concretas de cada campaña.

La mejora de las estrategias preventivas podría contribuir a reducir estos riesgos, siempre que los tratamientos demuestren resultados consistentes y sean compatibles con las prácticas autorizadas para la producción comercial.

La investigación busca identificar una etapa clave para intervenir

El aporte científico destacado por INIA Quilamapu consiste en identificar el desarrollo temprano de la cutícula como un período relevante para modificar la susceptibilidad posterior de las cerezas al agua.

La observación de cambios en la formación de esta capa protectora después de aplicar determinados reguladores fisiológicos permite explorar nuevas estrategias de manejo.

La investigación también refuerza la necesidad de comprender las diferencias entre variedades y etapas de desarrollo, porque la resistencia al agrietamiento no constituye una característica fija e independiente del ambiente.

Los resultados experimentales comunicados por el instituto no equivalen a una recomendación de aplicación generalizada de jasmonato o ácido abscísico. Antes de incorporar tratamientos a una explotación comercial deben considerarse su eficacia comprobada, las condiciones de uso y la normativa fitosanitaria correspondiente.

La combinación de conocimientos sobre cutícula, nutrición mineral y respuesta fisiológica ofrece nuevas posibilidades para estudiar cómo reducir los daños por lluvia en los huertos.

El trabajo de INIA Quilamapu sitúa así la prevención de la partidura en una etapa anterior al episodio climático: cuando la cereza todavía está formando las estructuras que determinarán parte de su resistencia durante la maduración.

Fuente referencial:
Instituto de Investigaciones Agropecuarias de Chile (INIA Quilamapu) — Investigación y recomendaciones para reducir la partidura de cerezas, 14 de octubre de 2026