Investigadores de la Academia China de Ciencias obtuvieron cerca de 100 juveniles de abulón del Pacífico mediante edición genética CRISPR/Cas9, tras superar dificultades que impedían completar su desarrollo en condiciones de laboratorio.
Redacción: Redacción Mundo Agropecuario
Editor: Eduardo Schmitz
Un equipo del Instituto de Oceanología de la Academia China de Ciencias (IOCAS) consiguió establecer una población fundadora de aproximadamente 100 ejemplares juveniles de abulón del Pacífico (Haliotis discus hannai) portadores de modificaciones genéticas dirigidas. El avance, divulgado el 6 de noviembre de 2026, representa un progreso experimental para la aplicación de herramientas de edición genética en la acuicultura de moluscos marinos.
La investigación, publicada en la revista científica Aquaculture, utilizó la tecnología CRISPR/Cas9 para introducir mutaciones en un gen relacionado con la formación de la concha. Sin embargo, el principal obstáculo no fue conseguir las modificaciones del ADN, sino mantener vivos a los organismos durante las delicadas etapas que separan la fase larvaria de la juvenil.
Los investigadores desarrollaron un procedimiento de cultivo individual, optimizaron la metamorfosis de las larvas y seleccionaron alimentos adecuados para su crecimiento. Gracias a esta combinación de técnicas, lograron obtener una población experimental cuyos ejemplares más grandes alcanzaron aproximadamente tres centímetros de longitud de concha.
El desafío de mantener vivas las larvas modificadas
La edición genética ha experimentado avances importantes en diferentes organismos utilizados en acuicultura, pero su aplicación a los moluscos marinos continúa enfrentando dificultades particulares. Estos animales atraviesan transformaciones biológicas durante sus primeras etapas de desarrollo, cuando son especialmente vulnerables a las condiciones del medio de cultivo.
En el caso del abulón del Pacífico, el equipo chino trabajó con el gen Hdh-tyr1, relacionado con la producción de tirosinasa y asociado a la formación de la concha. Mediante CRISPR/Cas9 consiguieron producir larvas portadoras de mutaciones dirigidas en ese gen.
El problema apareció cuando intentaron criar esos organismos. Durante las primeras fases de la investigación, todos los lotes de larvas modificadas murieron antes de alcanzar el desarrollo necesario para establecer una población juvenil.
Los sistemas convencionales de cultivo en pequeños volúmenes presentaban una dificultad recurrente: la proliferación de protistas, organismos microscópicos capaces de provocar la pérdida de lotes completos en pocos días.
Esta vulnerabilidad obligó a los científicos a modificar el procedimiento de cría, concentrándose en las condiciones de supervivencia de cada individuo en lugar de mantener grupos de larvas dentro de un mismo recipiente.
Un sistema de cultivo individual permitió superar las pérdidas
La solución consistió en criar las larvas por separado, colocando cada organismo en un compartimento individual. Los investigadores describieron este sistema como pequeños apartamentos destinados a evitar los problemas asociados al cultivo colectivo.
El aislamiento individual permitió controlar mejor las condiciones de desarrollo y reducir los riesgos que anteriormente provocaban la muerte de los organismos.
Además, el equipo optimizó el procedimiento utilizado para inducir la metamorfosis, una transición fundamental durante la cual las larvas adquieren características propias de los juveniles.
La combinación de ambas estrategias permitió alcanzar tasas de supervivencia larvaria superiores al 90 % bajo las condiciones experimentales descritas.
El resultado fue especialmente importante porque permitió conservar organismos previamente modificados mediante edición genética y acompañar su desarrollo hasta una fase en la que podían examinarse individualmente.
La alimentación resultó decisiva para el crecimiento de los abulones
Una vez superada la metamorfosis, los investigadores tuvieron que resolver otro aspecto esencial: proporcionar una alimentación apropiada para los juveniles recién establecidos.
Durante esta etapa, los abulones necesitan recursos alimenticios compatibles con su tamaño y sus hábitos de alimentación sobre superficies sumergidas.
El equipo identificó tres especies de diatomeas bentónicas que funcionaron como alimentos de buena calidad para los organismos juveniles y favorecieron su crecimiento.
Las diatomeas son microalgas que pueden desarrollarse sobre diferentes superficies acuáticas. En los sistemas de producción de abulones, su disponibilidad y composición pueden influir en el establecimiento de los animales después de la metamorfosis.
La selección de estas especies permitió completar una parte fundamental del procedimiento experimental: pasar de larvas genéticamente modificadas a juveniles capaces de mantenerse y crecer bajo condiciones controladas.
La importancia de una alimentación adecuada también se observa en otros sistemas productivos. La utilización eficiente de los recursos alimenticios en acuicultura constituye uno de los desafíos de una actividad que busca ampliar su producción sin incrementar innecesariamente la presión sobre los ecosistemas marinos.
La verificación genética confirmó las mutaciones en los juveniles
El equipo también desarrolló un procedimiento simplificado para extraer ADN de organismos juveniles de tamaño muy reducido.
Esta técnica permitió realizar análisis genéticos individuales y comprobar que las mutaciones introducidas durante la fase larvaria seguían presentes después de la metamorfosis.
La investigadora Yanan Yu, primera autora del estudio, explicó que la verificación individual permitió identificar tempranamente a los animales modificados y confirmar que las larvas portadoras de mutaciones habían llegado a convertirse en juveniles también portadores de esas alteraciones.
La comprobación resulta esencial para distinguir entre una modificación genética detectada inicialmente y la obtención efectiva de organismos vivos que conservan esa modificación durante su desarrollo.
Los investigadores denominaron G0 a la población fundadora obtenida. Esta designación corresponde a la generación inicial de organismos modificados, que constituye el punto de partida para posteriores investigaciones sobre reproducción y transmisión de características genéticas.
El estudio no demuestra todavía que las modificaciones puedan transmitirse de manera estable a generaciones posteriores ni que produzcan mejoras comerciales en los abulones. Su aportación principal consiste en haber establecido un procedimiento para obtener y mantener vivos ejemplares juveniles con mutaciones dirigidas.
Un avance experimental con posibles aplicaciones acuícolas
El profesor Huan Pin, uno de los autores responsables de la investigación, destacó que el procedimiento integra diferentes etapas que anteriormente representaban obstáculos para trabajar con moluscos marinos modificados genéticamente.
El sistema reúne la preparación de las herramientas de edición, el cultivo de larvas, la inducción de la metamorfosis, la alimentación de los juveniles y la comprobación individual de las modificaciones del ADN.
Esta integración constituye una base experimental para estudiar posteriormente características biológicas de interés productivo, aunque todavía será necesario comprobar su utilidad en programas de mejoramiento y cría.
La selección de reproductores y el conocimiento de la variabilidad genética ya desempeñan un papel relevante en distintas actividades acuícolas. Por ejemplo, el desarrollo de un mapa genético de almejas comerciales ha proporcionado herramientas para estudiar sus poblaciones y orientar estrategias de cultivo y conservación.
De manera semejante, las investigaciones sobre el mejoramiento genético del barramundi muestran cómo el conocimiento del genoma puede contribuir a planificar la selección de reproductores y preservar la diversidad genética.
Sin embargo, existe una diferencia fundamental entre identificar variaciones genéticas presentes de manera natural en una población y producir modificaciones dirigidas mediante CRISPR/Cas9. El trabajo realizado en China pertenece a esta segunda categoría y continúa en una fase experimental.
La diversidad genética sigue siendo importante para la producción marina
El establecimiento de una población fundadora representa un primer paso, pero cualquier aplicación futura deberá considerar también la estabilidad genética de los organismos, su reproducción y las consecuencias de las características seleccionadas.
En las actividades pesqueras y acuícolas, la diversidad genética contribuye a mantener poblaciones capaces de responder a diferentes condiciones ambientales.
Las investigaciones sobre la adaptación genética de las poblaciones de arenque del mar Báltico han mostrado que grupos pertenecientes a una misma especie pueden presentar diferencias importantes relacionadas con las condiciones de su entorno.
Asimismo, los estudios genómicos realizados sobre poblaciones de pargos del sur de Australia han evidenciado la importancia de reconocer diferencias genéticas al establecer medidas de gestión de los recursos marinos.
Estos antecedentes ayudan a comprender por qué el desarrollo de herramientas de edición genética para acuicultura debe acompañarse de investigaciones sobre diversidad, reproducción y comportamiento biológico.
Los próximos pasos para la edición genética de moluscos
La investigación del Instituto de Oceanología de la Academia China de Ciencias aporta un procedimiento reproducible en sus etapas principales para obtener juveniles de abulón con modificaciones genéticas dirigidas.
El trabajo permite abordar preguntas que requieren organismos vivos después de la edición, como la persistencia de las mutaciones durante el crecimiento, sus posibles efectos sobre determinadas características y su eventual transmisión a la descendencia.
Para avanzar hacia aplicaciones productivas todavía será necesario evaluar la reproducción de los ejemplares fundadores, estudiar generaciones posteriores y comprobar si determinadas modificaciones ofrecen ventajas reales en condiciones de cultivo.
También deberán considerarse los requisitos de bioseguridad y las normas aplicables a organismos modificados genéticamente antes de plantear cualquier utilización comercial.
Por ahora, el resultado confirmado es la obtención de aproximadamente un centenar de juveniles de abulón del Pacífico con mutaciones dirigidas, después de superar dificultades de supervivencia y metamorfosis que habían impedido establecer poblaciones experimentales de este tipo.
El estudio, difundido en noviembre de 2026 y asociado a un artículo de Aquaculture identificado con el año editorial 2027, proporciona una nueva base metodológica para continuar investigando la edición genética en moluscos marinos de interés acuícola.
Fuentes referenciales:
Aquaculture — Generation of a G0 founder population carrying targeted mutations in the Pacific abalone Haliotis discus hannai based on CRISPR/Cas9 genome editing
Academia China de Ciencias — Información científica difundida a través de Phys.org, 6 de noviembre de 2026


