En Xinjiang, agricultores y pastores aprovechan los restos vegetales de campos de calabacín destinados a la producción de semillas. La colaboración permite reducir trabajos agrícolas y gastos de alimentación sin intercambio de dinero.
Redacción: Redacción Mundo Agropecuario
Editor: Eduardo Schmitz
En la región autónoma de Xinjiang, en el noroeste de China, agricultores y ganaderos están aprovechando una forma de cooperación que convierte los restos vegetales de los cultivos en alimento para las ovejas. La experiencia, documentada en septiembre de 2026 en la ciudad de Karamay, consiste en introducir rebaños en parcelas de calabacín destinadas a la producción de semillas, una vez que la actividad agrícola permite retirar la vegetación restante.
La iniciativa ofrece beneficios para las dos actividades productivas. Los agricultores reciben ayuda para eliminar los restos de las plantas y reducir determinadas labores de limpieza, mientras que los pastores obtienen una fuente temporal de alimentación para sus animales sin tener que comprar forraje adicional.
El procedimiento se desarrolla mediante acuerdos directos entre productores agrícolas y criadores de ovejas. En lugar de pagar por un servicio de limpieza o cobrar por el acceso a los campos, ambas partes intercambian beneficios: los animales consumen la vegetación disponible y los terrenos quedan preparados para continuar las operaciones agrícolas.
La experiencia fue presentada por la agencia china Xinhua el 23 de septiembre de 2026 como un ejemplo de integración entre agricultura y ganadería, en el que los recursos generados por una actividad pueden aprovecharse en otra.
Los campos de calabacín se convierten temporalmente en pastizales
El sistema se aplica en parcelas utilizadas para producir semillas de calabacín, una actividad agrícola que deja cantidades importantes de vegetación después de las operaciones correspondientes al aprovechamiento del cultivo.
En condiciones habituales, los agricultores deben retirar o manejar esos restos para facilitar los trabajos posteriores en el terreno.
La alternativa utilizada en Karamay consiste en permitir la entrada de ovejas para que consuman parte del material vegetal disponible.
Los productores y pastores instalan cercas y alojamientos temporales, lo que permite mantener a los animales en las parcelas durante varios días.
Esta organización convierte el campo agrícola en un espacio de alimentación ganadera por un período limitado, sin transformarlo permanentemente en una explotación de pastoreo.
El aprovechamiento depende del momento en que se encuentran las plantas y de las condiciones del terreno. La experiencia descrita corresponde específicamente a parcelas de producción de semillas, por lo que no debe confundirse con la introducción de ganado en cultivos de calabacín destinados a comercializar frutos frescos.
El procedimiento tampoco significa que las ovejas puedan consumir cualquier residuo agrícola sin restricciones. La aptitud del material vegetal, los tratamientos fitosanitarios previos y el estado de los animales son aspectos que deben considerarse antes de utilizar una parcela como fuente de alimento.
Un agricultor evita parte de los costos de limpieza
Uno de los productores que participa en esta práctica es Chen, agricultor de Karamay que lleva seis años dedicado al cultivo de calabacín para semillas.
Según explicó, los procedimientos utilizados anteriormente para preparar los campos podían requerir más tiempo y recursos.
Una de las alternativas consistía en interrumpir el riego y esperar a que las plantas se secaran, un proceso que podía prolongarse durante más de veinte días.
La retirada mediante maquinaria también representaba un gasto considerable.
De acuerdo con el testimonio recogido por Xinhua, el costo de las operaciones mecánicas de recolección podía superar los 30.000 yuanes, equivalentes aproximadamente a 4.447 dólares estadounidenses al tipo de cambio utilizado en la información original.
Esta cifra corresponde al costo de la operación descrita por el agricultor y no debe interpretarse como el ahorro exacto que proporciona el pastoreo ni como una tarifa aplicable a todas las explotaciones.
La entrada de ovejas permite reducir parte de las labores relacionadas con el manejo de la vegetación, aunque la fuente no presenta una evaluación económica completa que compare todos los costos de ambos sistemas.
La posibilidad de utilizar animales para manejar los restos de los cultivos cuenta con antecedentes en otras regiones. El pastoreo de ovejas en terrenos agrícolas ha sido estudiado como una alternativa para aprovechar rastrojos y controlar determinadas plantas no deseadas.
Un rebaño de más de 200 ovejas encuentra alimento en los campos
La cooperación también beneficia a los ganaderos que necesitan garantizar la alimentación de sus animales.
Entre los participantes se encuentra Maidbaye, un pastor de Karamay que mantiene un rebaño de más de 200 ovejas.
Según sus estimaciones, el acceso a los campos agrícolas podría permitirle ahorrar cerca de 10.000 yuanes en gastos de alimentación, aproximadamente 1.480 dólares estadounidenses.
El ahorro procede de la posibilidad de utilizar la vegetación disponible en las parcelas en lugar de adquirir una cantidad equivalente de alimento por otras vías.
La cifra representa una estimación comunicada por el ganadero, no el resultado de un ensayo científico sobre costos alimentarios o productividad animal.
La importancia de esta práctica radica en que vincula dos necesidades productivas diferentes. El agricultor necesita manejar los restos de su cultivo y el pastor necesita proporcionar alimento a sus animales.
Cuando las condiciones son adecuadas, ambos problemas pueden abordarse mediante una colaboración directa.
El aprovechamiento de recursos agrícolas para la alimentación del ganado mediante mezclas de forrajes también ha sido objeto de experiencias rurales en otros países, donde se busca combinar la disponibilidad de biomasa con las necesidades nutricionales de los animales.
La cooperación funciona sin pagos entre agricultores y pastores
Una característica particular de la experiencia de Xinjiang es que no se establece necesariamente una transacción monetaria entre las partes.
Los agricultores permiten el acceso a sus parcelas porque los animales realizan parte del trabajo de aprovechamiento de la vegetación.
Los pastores aceptan el acuerdo porque pueden alimentar a sus rebaños durante un período determinado.
De esta manera, cada productor obtiene un beneficio que tendría un costo si necesitara contratarlo o adquirirlo por separado.
El modelo depende de la proximidad entre las explotaciones agrícolas y ganaderas, la disponibilidad de animales y la coordinación de las fechas de utilización de los terrenos.
También requiere establecer límites para evitar que los rebaños ingresen en parcelas donde todavía se encuentran cultivos que deben protegerse.
La instalación de cercas temporales permite organizar el movimiento de los animales y reducir los riesgos asociados con el pastoreo fuera de las áreas acordadas.
Este tipo de colaboración no constituye un sistema comercial estandarizado. Se trata de una práctica local que aprovecha las circunstancias de agricultores y ganaderos concretos.
Los residuos agrícolas pueden adquirir valor productivo
La experiencia forma parte de una tendencia más amplia en la agricultura china: aprovechar materiales que anteriormente podían considerarse residuos o subproductos de escaso valor.
En distintas regiones se desarrollan iniciativas destinadas a transformar restos vegetales en alimento para animales, fertilizantes orgánicos u otros recursos utilizados dentro de las explotaciones.
Uno de los ejemplos es el aprovechamiento de la broza de papa como ensilaje en China, una experiencia desarrollada en Qinghai para convertir parte de la biomasa agrícola en un ingrediente destinado a la alimentación ganadera mediante un tratamiento específico.
En Karamay, el procedimiento es diferente porque los animales consumen directamente la vegetación disponible en el terreno, sin que la experiencia descrita incluya una transformación industrial del material.
Ambos casos muestran posibilidades distintas de integración entre producción vegetal y ganadería.
La utilización de residuos agrícolas puede disminuir determinadas necesidades de eliminación o transporte, aunque sus beneficios dependen del tipo de material, las condiciones sanitarias y la disponibilidad de infraestructura.
En el caso del pastoreo, también deben considerarse las necesidades nutricionales del rebaño. Los restos vegetales de una parcela no garantizan por sí solos una dieta equilibrada para todos los animales.
El estiércol puede incorporarse al ciclo agrícola
Además de consumir vegetación, las ovejas depositan excrementos sobre el terreno durante su permanencia en los campos.
Este proceso puede contribuir al retorno de materia orgánica y nutrientes al suelo, aunque la cantidad efectivamente aprovechada por los cultivos posteriores depende de múltiples factores.
Entre ellos se encuentran el número de animales, la duración del pastoreo, la distribución del estiércol y las características del suelo.
La incorporación de nutrientes mediante residuos ganaderos es una práctica conocida en los sistemas agrícolas integrados.
Sin embargo, no debe suponerse que el pastoreo sustituye automáticamente las necesidades de fertilización de una explotación.
Para determinar su contribución real sería necesario evaluar la cantidad de nutrientes aportados y su disponibilidad para los cultivos posteriores.
La relación entre manejo vegetal y ganadería también puede observarse en viñedos donde las ovejas ayudan a controlar la vegetación, una práctica que busca disminuir determinadas labores mecánicas y aprovechar el pastoreo en períodos compatibles con el desarrollo de las plantas.
El caso chino comparte el principio de utilizar animales para realizar una función agrícola, pero presenta una aplicación diferente, centrada en el aprovechamiento de vegetación de campos destinados a producir semillas.
China promueve la integración de cultivos y ganadería
La experiencia de Karamay coincide con las iniciativas de China para impulsar sistemas de producción agropecuaria que aprovechen mejor los recursos disponibles.
La legislación agrícola revisada del país incorpora disposiciones relacionadas con el desarrollo agrícola ecológico y el aprovechamiento de residuos procedentes de las explotaciones.
Entre sus orientaciones figuran la recuperación, el tratamiento adecuado y la utilización integral de materiales generados por las actividades agrícolas.
También se fomenta la integración entre producción vegetal y ganadería como parte de los modelos de agricultura circular.
En este contexto, el pastoreo de ovejas en parcelas de calabacín representa una aplicación local de un principio más amplio: utilizar los recursos de una actividad productiva para atender necesidades de otra.
La experiencia no requiere necesariamente nuevas instalaciones permanentes, pero sí coordinación entre productores y condiciones adecuadas para el manejo de los animales.
Su posible aplicación en otras regiones dependerá de la disponibilidad de terrenos, la compatibilidad de los cultivos con el pastoreo y las normas sanitarias correspondientes.
La planificación del pastoreo determina su viabilidad
La introducción de ganado en parcelas agrícolas debe organizarse de acuerdo con las características del cultivo y las necesidades de los animales.
En Karamay, los productores utilizan cercas y estructuras temporales para delimitar las áreas de pastoreo durante varios días.
Esta medida permite controlar la permanencia de las ovejas y facilita la coordinación entre quienes cultivan la tierra y quienes manejan los rebaños.
La experiencia descrita por Xinhua no proporciona datos sobre la composición nutricional de los restos de calabacín, el consumo diario de los animales o los efectos del sistema sobre su crecimiento.
Tampoco presenta mediciones comparativas sobre compactación del suelo, cambios en la fertilidad o reducción de herbicidas.
Por ello, los beneficios documentados deben limitarse principalmente a las ventajas operativas y económicas comunicadas por los productores participantes.
Para evaluar su eficacia agronómica y ganadera a mayor escala serían necesarios estudios que incluyan mediciones de costos, comportamiento animal, estado del suelo y resultados de los cultivos posteriores.
Una alternativa para reducir gastos en las comunidades rurales
La experiencia de Xinjiang demuestra cómo una colaboración entre productores puede aprovechar recursos que ya están disponibles en el territorio.
El agricultor Chen encuentra una alternativa para manejar parte de la vegetación de sus campos de calabacín, mientras que el pastor Maidbaye obtiene alimento para más de 200 ovejas y estima un ahorro cercano a los 10.000 yuanes.
La principal novedad no es el uso de ovejas en terrenos agrícolas, una práctica conocida desde hace generaciones, sino su aplicación organizada a un sistema local de producción de semillas y su aprovechamiento económico por ambas partes.
El modelo también muestra que algunas mejoras productivas pueden surgir de acuerdos entre agricultores y ganaderos, sin depender exclusivamente de la adquisición de maquinaria o insumos adicionales.
La posibilidad de extender esta práctica requiere comprobar que los residuos sean adecuados para la alimentación animal y que el pastoreo se realice en momentos compatibles con el manejo de los cultivos.
En Karamay, la cooperación permite que una necesidad de limpieza agrícola se convierta en una oportunidad de alimentación ganadera, con beneficios concretos para los productores participantes.
Fuente referencial:
Agencia Xinhua — Sheep eat up harvest work in Xinjiang’s win-win circular farming approach, 23 de septiembre de 2026


