El USDA confirmó en Georgia la presencia de Heliococcus summervillei, una plaga capaz de destruir gramíneas y propagarse mediante maquinaria, vehículos y ropa
Redactor: Valentina Ríos
Editor: Karem Díaz S.
Las autoridades agrícolas de Estados Unidos confirmaron la presencia de la cochinilla de los pastizales en el condado de Decatur, en el suroeste del estado de Georgia. La detección de Heliococcus summervillei, validada por el Departamento de Agricultura estadounidense el 5 de agosto de 2026, amplía hacia el sureste del país la distribución de una plaga invasora que puede matar gramíneas destinadas al pastoreo, la producción de heno y el cultivo comercial de césped.
El insecto fue localizado inicialmente a finales de julio sobre malezas y pastos de una explotación dedicada a producir césped en rollos. Especialistas de la Universidad de Georgia notificaron el hallazgo a la División de Protección Vegetal estatal, que remitió muestras al laboratorio de entomología sistemática del USDA para confirmar la identificación.
Una plaga asiática extendida por zonas cálidas
La cochinilla de los pastizales es originaria del sur y sudeste de Asia. Después de convertirse en una plaga importante de áreas ganaderas de Australia, fue detectada en islas del Caribe alrededor de 2019 y posteriormente alcanzó el territorio continental estadounidense.
Los investigadores consideran probable que sus diminutas ninfas hayan recorrido grandes distancias impulsadas por corrientes de viento asociadas con tormentas tropicales. Esta explicación se maneja como una hipótesis sustentada en el patrón de propagación, no como la demostración definitiva de una ruta concreta de ingreso.
Estados Unidos confirmó el insecto por primera vez en Texas en octubre de 2025. Luego apareció en Luisiana, donde amenazó plantaciones de caña de azúcar, y en mayo de 2026 fue identificado en Florida. Su hallazgo en Georgia muestra que la plaga continúa ampliando su distribución entre estados con climas cálidos y extensas superficies cubiertas por gramíneas.
Cómo daña la cochinilla a los pastos
Las ninfas se alimentan extrayendo savia e introducen saliva tóxica en los tejidos vegetales. Los síntomas pueden aparecer aproximadamente una semana después de iniciarse la infestación: las hojas amarillean, adquieren tonalidades rojizas o moradas, el crecimiento se detiene y las raíces quedan poco desarrolladas.
En fases avanzadas, el deterioro comienza en las puntas de las hojas y progresa hasta provocar la muerte prematura de la planta. El resultado puede confundirse con una sequía intensa porque las áreas afectadas permanecen marchitas incluso después de recibir lluvia.
La plaga se concentra en la base de las plantas, dentro de la cobertura vegetal, alrededor de las raíces o debajo de la superficie del suelo. También puede refugiarse bajo restos orgánicos y estiércol seco, una conducta que dificulta su observación y reduce la eficacia de las aplicaciones superficiales.
La pérdida de cobertura representa una amenaza directa para explotaciones dependientes del pastoreo. Estudios sobre la influencia de las pasturas en la calidad de la carne muestran que la vegetación disponible no solo determina el volumen de alimento, sino también aspectos de la nutrición animal y de los productos pecuarios.
Pastizales, heno y cultivos pueden quedar expuestos
Heliococcus summervillei afecta principalmente gramíneas anuales y perennes de estación cálida. Entre los hospedantes de interés productivo figuran especies utilizadas en pasturas y céspedes, como bermuda, bahía y limpograss, además de cultivos pertenecientes a la misma familia botánica.
Los especialistas advierten que la caña de azúcar, el arroz, el maíz y otros cereales podrían quedar expuestos en las zonas donde se establezca el insecto. El riesgo varía según la especie vegetal, el clima, la densidad de la población y las condiciones de manejo, por lo que la presencia de un hospedante potencial no significa que todos los cultivos sufrirán daños equivalentes.
La amenaza adquiere especial importancia en Georgia por el peso económico de la ganadería basada en pasturas, la producción de heno y la industria del césped. La reducción del forraje disponible puede obligar a disminuir la carga animal o comprar alimento suplementario, elevando los costos de las explotaciones.
La vulnerabilidad de los sistemas ganaderos también depende de la composición de su cobertura vegetal. La investigación sobre pastizales agrícolas diversos y productividad forrajera destaca las ventajas de combinar especies, aunque todavía no se ha establecido si esa diversidad permite limitar el daño ocasionado específicamente por esta cochinilla.
La bioseguridad es la principal herramienta de contención
El Departamento de Agricultura de Georgia señala que actualmente no existen insecticidas etiquetados que proporcionen un control completo y confiable de la plaga. Por ello, la prevención del traslado entre campos constituye la principal medida disponible mientras avanzan las investigaciones.
Las recomendaciones incluyen limpiar la maquinaria agrícola y los equipos de henificación antes de llevarlos a otra parcela, evitar circular innecesariamente sobre los pastizales, cambiar el calzado y la ropa entre explotaciones y limitar el movimiento de vehículos hacia las áreas afectadas.
También se aconseja mantener registros de pastoreo y evitar que el ganado atraviese parcelas infestadas. Las ninfas pueden desplazarse adheridas a equipos, prendas, vehículos y otros materiales, de modo que una operación rutinaria puede transportarlas hacia terrenos todavía libres del insecto.
La experiencia en otros riesgos agropecuarios confirma la importancia de combinar vigilancia, desinfección y control de movimientos. El desarrollo de nuevas herramientas de bioseguridad para las explotaciones ganaderas responde a esa misma necesidad de reducir la dispersión de amenazas antes de que provoquen pérdidas extensas.
Qué deben observar los productores
Los agricultores y ganaderos deben revisar con frecuencia pastizales, campos de heno y superficies de césped, prestando atención a manchas amarillas o rojizas, crecimiento reducido, raíces débiles y sectores con apariencia de estrés hídrico pese a haber recibido agua.
La inspección debe concentrarse en los bordes de las áreas dañadas, donde todavía existen plantas vivas colonizadas. Las hembras adultas miden entre dos y cinco milímetros, presentan forma ovalada y están cubiertas por una capa cerosa blanca; las ninfas jóvenes pueden medir menos de un milímetro y requerir una lupa para ser observadas.
Las autoridades recomiendan no aplicar tratamientos improvisados ante una sospecha. Los productores de Georgia deben contactar a su agente local de extensión para obtener una identificación correcta y comunicar los posibles casos, información necesaria para delimitar la distribución de la plaga y orientar las medidas de contención.
Fuentes referenciales:
AgroXXI
Departamento de Agricultura de Georgia
Universidad de Georgia


