Avicultura

Compuestos vegetales frenan la propagación de resistencia bacteriana en granjas avícolas

Publicado el 29/10/2026 ·

Investigadores de la Universidad de Connecticut comprobaron que una combinación de sustancias procedentes de cuatro plantas puede reducir la transferencia de genes de resistencia a los antibióticos entre bacterias presentes en la producción de pollos.


Redacción: Redacción Mundo Agropecuario
Editor: Eduardo Schmitz

Un equipo de investigadores de la Universidad de Connecticut, en Estados Unidos, ha identificado una combinación de compuestos vegetales capaz de reducir la transferencia de genes de resistencia a los antibióticos entre bacterias relacionadas con la producción avícola. El estudio, difundido el 27 de octubre de 2026 y publicado en la revista científica Frontiers in Veterinary Science, evaluó sustancias derivadas del coco, la canela, el arándano rojo y el orégano en diferentes ambientes asociados con la cría de pollos.

La investigación, dirigida por Kumar Venkitanarayanan, decano de la Facultad de Agricultura, Salud y Recursos Naturales de la universidad, aborda un problema que va más allá de la presencia de bacterias resistentes: la capacidad de estos microorganismos para compartir entre sí los genes que les permiten sobrevivir a determinados tratamientos antibióticos.

Los resultados mostraron que la mezcla vegetal redujo la transferencia de material genético relacionado con resistencia desde cepas de Salmonella hacia Escherichia coli en las condiciones experimentales estudiadas. El hallazgo plantea una posible estrategia complementaria para limitar la circulación de resistencia antimicrobiana en las explotaciones avícolas.

El problema no termina cuando disminuye el uso de antibióticos

La resistencia a los antimicrobianos representa una preocupación creciente para la sanidad animal y la seguridad alimentaria. Su desarrollo puede estar favorecido por la exposición de las bacterias a determinados medicamentos, pero los genes de resistencia también pueden persistir y circular después de reducir su utilización.

Una de las vías de propagación es la transferencia horizontal de genes, un proceso mediante el cual las bacterias intercambian material genético sin necesidad de transmitirlo exclusivamente de una generación a la siguiente.

Esto significa que una bacteria capaz de resistir un antibiótico puede transferir información genética a otra que anteriormente era susceptible. El fenómeno puede ocurrir entre microorganismos presentes en los animales, el agua, los residuos orgánicos y otros componentes del ambiente productivo.

En las granjas avícolas, las interacciones entre Salmonella y E. coli son especialmente relevantes. La primera incluye cepas responsables de enfermedades transmitidas por alimentos, mientras que la segunda comprende tanto bacterias habituales del intestino como variantes capaces de provocar infecciones.

La circulación de genes resistentes en estos ambientes ya había sido documentada mediante investigaciones sobre el intercambio de material genético entre bacterias de granjas de pollos, que mostraron la importancia de estudiar las conexiones entre los animales y su entorno.

El nuevo trabajo introduce una diferencia fundamental: en lugar de limitarse a describir la propagación de la resistencia, examina si determinadas sustancias naturales pueden interferir directamente en ese proceso.

Una mezcla de coco, canela, arándano rojo y orégano

Los investigadores utilizaron una combinación de fitoquímicos, compuestos químicos de origen vegetal que pueden presentar distintas actividades biológicas.

La formulación experimental incluyó sustancias procedentes del coco, la canela, el jugo de arándano rojo y el orégano. El equipo estudió su capacidad para limitar la transferencia de genes de resistencia entre bacterias presentes en diferentes componentes de los sistemas de producción avícola.

El trabajo contempló tres vías de aplicación relacionadas con ambientes donde pueden encontrarse microorganismos: el agua, el estiércol y la alimentación de las aves.

Esta selección responde a la necesidad de considerar la granja como un sistema interconectado. Los microorganismos no permanecen necesariamente confinados al intestino de los pollos, sino que pueden desplazarse mediante el agua, los residuos y las superficies del entorno.

Los ensayos demostraron que la combinación de fitoquímicos redujo la transferencia horizontal de genes desde Salmonella resistente a los antibióticos hacia E. coli. Según la información divulgada por la Universidad de Connecticut, la transferencia se redujo a menos del 50 % de la observada en las condiciones de comparación en cada ambiente evaluado.

El resultado no significa que las bacterias resistentes hayan desaparecido ni que todos los genes de resistencia hayan sido eliminados. La observación principal corresponde a una disminución de su transferencia entre microorganismos durante los ensayos.

Cómo podrían actuar los compuestos vegetales

Venkitanarayanan explicó que muchos fitoquímicos poseen estructuras con varios grupos funcionales, lo que les permite actuar sobre las bacterias mediante diferentes mecanismos.

Esta característica podría representar una ventaja frente a estrategias dirigidas a un único blanco molecular. Cuando una intervención afecta simultáneamente distintos procesos bacterianos, puede resultar más difícil que los microorganismos desarrollen mecanismos capaces de neutralizar todos sus efectos.

Sin embargo, los resultados obtenidos no permiten afirmar que la mezcla impida definitivamente la aparición de nuevas resistencias ni que sustituya los tratamientos veterinarios necesarios.

La investigación se concentra en limitar la propagación de genes ya existentes, una cuestión distinta de reducir directamente las infecciones o mejorar el crecimiento de los animales.

La utilización de sustancias vegetales en avicultura tiene antecedentes. Por ejemplo, se han estudiado fitobióticos destinados a combatir cepas patógenas de E. coli en pollos, aunque aquellos trabajos perseguían principalmente controlar el desarrollo de bacterias perjudiciales.

La novedad del estudio de Connecticut reside en evaluar específicamente la posibilidad de reducir el intercambio de genes de resistencia, incluso cuando las bacterias continúan formando parte del ambiente productivo.

Una estrategia que contempla animales, agua y estiércol

La investigación adopta una perspectiva de salud integrada, conocida internacionalmente como Una Sola Salud, que considera las relaciones entre la sanidad animal, la salud humana y las condiciones ambientales.

En una explotación avícola, las bacterias pueden encontrarse en diferentes compartimentos. El intestino de los pollos constituye uno de ellos, pero el agua y los residuos orgánicos también pueden funcionar como reservorios de microorganismos y material genético.

Por ese motivo, los investigadores no limitaron la evaluación a una posible aplicación alimentaria. También examinaron ambientes relacionados con la gestión del estiércol y el suministro de agua.

La importancia de este enfoque se comprende mejor a partir de investigaciones que han analizado conjuntamente muestras de animales, trabajadores y suelo. Un estudio desarrollado en China identificó genes de resistencia compartidos entre distintos componentes de una explotación avícola, aunque la coincidencia genética no permitía establecer por sí sola la dirección de su transmisión.

Los resultados de Connecticut apuntan a que intervenir sobre el intercambio de genes podría complementar las medidas de higiene, bioseguridad y utilización responsable de antimicrobianos.

No obstante, los científicos todavía deben determinar si los efectos observados pueden reproducirse de manera consistente en explotaciones comerciales y bajo condiciones de producción variables.

La seguridad alimentaria también depende de la resistencia bacteriana

La presencia de bacterias resistentes en los sistemas de producción animal tiene implicaciones que pueden extenderse más allá de las granjas.

Determinadas cepas de Salmonella pueden llegar a la cadena alimentaria y provocar enfermedades en las personas. Cuando estas bacterias presentan resistencia a medicamentos utilizados para tratar infecciones, las opciones terapéuticas pueden resultar más limitadas.

El estudio estadounidense se centra en una etapa anterior a la aparición de esas consecuencias: la circulación de genes capaces de conferir resistencia entre diferentes microorganismos.

Este enfoque es complementario a otras estrategias de control sanitario. Investigaciones sobre péptidos antimicrobianos destinados a combatir Salmonella en pollos han explorado formas de reducir la presencia de bacterias perjudiciales, mientras que el nuevo trabajo busca limitar la difusión de sus características de resistencia.

Ambas líneas de investigación responden a problemas relacionados, pero sus objetivos experimentales son diferentes. Reducir una población bacteriana no equivale necesariamente a impedir el intercambio de genes, del mismo modo que disminuir la transferencia genética no demuestra automáticamente una reducción de las infecciones.

Los ensayos con pollos vivos serán la siguiente etapa

Los investigadores consideran que los resultados justifican continuar el desarrollo de la formulación vegetal, pero reconocen que todavía se necesitan pruebas adicionales antes de recomendar su aplicación generalizada en granjas comerciales.

El siguiente paso previsto consiste en realizar un experimento con un número elevado de pollos para evaluar la tolerancia de las aves a la combinación de fitoquímicos cuando se utiliza como aditivo alimentario.

Ese trabajo también deberá comprobar si la reducción de la transferencia de genes de resistencia se mantiene en condiciones biológicas más complejas.

La tolerancia animal es un aspecto fundamental porque el origen vegetal de una sustancia no garantiza por sí mismo su inocuidad en cualquier concentración, formulación o régimen de administración.

También será necesario establecer dosis apropiadas, examinar posibles efectos sobre la microbiota intestinal y determinar si existen consecuencias para la salud o el rendimiento productivo de las aves.

Por ahora, la evidencia disponible respalda la actividad de la mezcla frente a la transferencia horizontal de genes en los sistemas experimentales estudiados. No demuestra todavía que el producto reduzca la necesidad de antibióticos en granjas comerciales ni que mejore los indicadores productivos de los pollos.

El trabajo aporta una línea de investigación concreta para la sanidad avícola: actuar sobre los mecanismos que permiten a las bacterias compartir resistencia, además de controlar su presencia y utilizar responsablemente los medicamentos veterinarios.

Fuentes referenciales:
Frontiers in Veterinary Science — Evaluation of plant-based antimicrobials in controlling antimicrobial resistance gene spread in poultry production continuum
Universidad de Connecticut — Plant-based antimicrobial helps control antibiotic resistance in poultry production, 27 de octubre de 2026