El viceministro Óscar Domínguez afirmó que la producción nacional de hortalizas, frijol y maíz avanza sin pérdidas por nuevas técnicas y asistencia a productores
Redactor: Luis Ortega
Editor: Karem Díaz S.
El Salvador espera lograr sus primeras cosechas de 2026 sin pérdidas relevantes en hortalizas, frijol y maíz, tras aplicar nuevas estrategias agrícolas, sistemas de riego, asistencia técnica y apoyo directo a productores.
El viceministro de Agricultura y Ganadería, Óscar Alejandro Domínguez, presentó los avances durante el Congreso de Exportación de Alimentos organizado por la Corporación de Exportadores de El Salvador, COEXPORT. El funcionario afirmó que las primeras recolecciones llegarán a mediados de julio y que la producción nacional avanza según lo previsto.
Un cambio en el manejo de las cosechas
Domínguez aseguró que, por primera vez en años, la producción salvadoreña de hortalizas, frijol y maíz no ha registrado pérdidas. El resultado fue atribuido a la combinación de asistencia a productores, modernización de procesos, riego y planificación frente a riesgos climáticos.
El anuncio llega en un contexto regional donde los cultivos básicos siguen expuestos a sequías, lluvias irregulares y presión sobre los precios. En El Salvador, la disponibilidad de maíz y frijol ha sido un tema sensible para la seguridad alimentaria, especialmente tras episodios recientes de precios elevados del maíz.
Movimiento a la Producción: 140 zonas y más de 167.000 manzanas
El programa Movimiento a la Producción, inaugurado en 2024 y dirigido por el Ministerio de Agricultura y Ganadería, abarca 140 zonas productoras y una superficie de 167.686 manzanas.
El plan prioriza hortalizas, granos básicos y frutas, con el objetivo de cubrir el 75% de la demanda nacional. El 25% restante se mantiene cubierto con importaciones, dentro de una estrategia que busca fortalecer el abastecimiento interno y reducir vulnerabilidades productivas.
Las medidas se aplican en un país donde la agricultura familiar y los productores de pequeña escala dependen de acceso oportuno a semillas, fertilizantes, agua y financiamiento. Esa relación entre apoyo productivo y resiliencia también ha sido abordada en iniciativas regionales sobre agricultura familiar en Centroamérica.
Riego, semillas y manejo fitosanitario
Entre los avances tecnológicos, Domínguez mencionó el uso de sistemas de riego automatizados, paneles solares y drones con cámaras multiespectrales para monitoreo de cultivos. También señaló que las hortalizas cuentan con agua, semillas de alta genética y manejo fitosanitario actualizado.
El programa incluye 1.486 manzanas con infraestructuras protegidas para optimizar la producción. En algunas zonas, el manejo agroecológico ya representa el 80% de la producción, dentro de un esquema que combina prácticas químicas y agroecológicas.
Los productores participantes reciben insumos como abonos y semillas a precio de costo. De acuerdo con el funcionario, las diferencias pueden alcanzar hasta 15 dólares menos en abonos y 5 dólares menos en concentrados frente al precio de mercado.
Frijol y maíz frente al clima
En granos básicos, el viceministro destacó la siembra de 32.000 manzanas de frijol, de las cuales el 70% ya utiliza sistemas de riego. La meta oficial es cubrir el 100% del área y avanzar hacia dos cosechas anuales.
En maíz, el rendimiento promedio supera los 90 quintales por manzana. Domínguez indicó que el 60% del área está mecanizada con híbridos de alto rendimiento, no transgénicos.
Ante la llegada del fenómeno de El Niño, el Ministerio de Agricultura y Ganadería implementó calendarios de siembra anticipados y sistemas de riego para reducir el riesgo de pérdidas por sequía o lluvias irregulares. La preocupación por el agua y el clima ya había sido visible en advertencias recientes sobre supersequía en el agro salvadoreño.
Tecnología satelital y drones en campo
Una de las innovaciones presentadas fue el sistema de monitoreo satelital MIDA, desarrollado con apoyo de Google. La plataforma permite detectar plagas, enfermedades y estrés hídrico en tiempo real para coordinar acciones correctivas en campo.
El uso de drones alcanza una efectividad del 85% en la verificación de problemas agrícolas, de acuerdo con los datos expuestos por el viceministro. La integración de sensores, imágenes y respuesta técnica permite anticipar pérdidas antes de que el daño avance sobre el cultivo.
Este enfoque complementa otras herramientas de diagnóstico agrícola orientadas a reducir daños en cultivos básicos, como las pruebas de campo para detectar enfermedades del maíz y el frijol.
Ganadería y microfuentes lecheras
El sector ganadero también forma parte del programa. El gobierno ha impulsado la entrega de maquinaria, entre ellas ordeñadoras y picadoras, además de mejoramiento genético mediante inseminación artificial y asistencia veterinaria gratuita.
Actualmente existen siete microfuentes lecheras en funcionamiento en el oriente del país y dos nuevas están próximas a abrir. La medida busca fortalecer la producción local de leche y mejorar la capacidad de pequeños productores para integrarse a cadenas de abastecimiento.
Exportaciones de alimentos y competitividad
Durante el congreso, Domínguez afirmó que las exportaciones de alimentos de El Salvador crecieron 54% desde 2020 y un 5% adicional en el último año. Atribuyó parte de ese resultado a la recuperación de zonas rurales y al fortalecimiento del sector agroalimentario.
La presidenta de COEXPORT, Silvia Cuéllar, reconoció el aporte del sector alimentario al desarrollo económico salvadoreño y la necesidad de adaptarse a estándares internacionales y tecnológicos para mantener la competitividad.
El balance oficial combina metas de abastecimiento interno, adaptación climática, modernización técnica y expansión exportadora. Para los productores, el punto central será que la asistencia, el riego y el monitoreo se mantengan durante el ciclo agrícola completo, especialmente en maíz, frijol y hortalizas.
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