Ciencia y Tecnología

Descubren por qué las manzanas de rápido crecimiento sufren daños

Publicado el 28/10/2026 ·

Un estudio de la Universidad Estatal de Michigan demuestra que el crecimiento acelerado de las manzanas Honeycrisp dificulta el transporte de calcio y favorece la aparición de manchas necróticas en los frutos.


Redacción: Redacción Mundo Agropecuario
Editor: Karem Díaz S.

Una investigación de la Universidad Estatal de Michigan, en Estados Unidos, ha identificado un mecanismo fisiológico que ayuda a explicar por qué determinadas manzanas desarrollan una alteración conocida como bitter pit, caracterizada por pequeñas lesiones oscuras y hundidas en la superficie del fruto. El estudio, publicado el 23 de octubre de 2026 en la revista científica Journal of Experimental Botany, demuestra que la velocidad de crecimiento de la manzana puede comprometer el transporte interno de calcio, un mineral esencial para mantener la integridad de sus tejidos.

El hallazgo modifica la interpretación tradicional de este problema. Durante años, la mayor incidencia de bitter pit en manzanas grandes se había relacionado principalmente con un efecto de dilución del calcio: a medida que el fruto aumenta de tamaño, la concentración del mineral puede resultar insuficiente. Sin embargo, los nuevos experimentos indican que el crecimiento acelerado también altera el funcionamiento del xilema, el sistema vascular encargado de transportar agua y minerales hacia los tejidos vegetales.

La investigación fue realizada por Chayce Griffith y Todd C. Einhorn, especialistas de la Universidad Estatal de Michigan, y aporta información relevante para comprender las pérdidas de calidad que afectan a los productores de manzanas Honeycrisp, una variedad especialmente susceptible a esta alteración fisiológica.

Una alteración que deteriora las manzanas antes y después de la cosecha

El bitter pit, conocido en español como mancha amarga o picado amargo, es un trastorno fisiológico asociado con deficiencias de calcio en los tejidos del fruto. No se trata de una enfermedad infecciosa causada por hongos, bacterias o virus, sino de una alteración relacionada con el desarrollo y la nutrición de la manzana.

Los frutos afectados presentan pequeñas áreas de tejido muerto, generalmente visibles como depresiones oscuras en la piel. En algunos casos, las lesiones también se extienden hacia la pulpa y adquieren un sabor amargo que disminuye considerablemente su calidad comercial.

Una dificultad adicional es que los síntomas pueden agravarse durante el almacenamiento. Algunas manzanas que parecen sanas al momento de la recolección desarrollan lesiones posteriormente, lo que complica la clasificación y conservación de la producción.

La investigación adquiere especial importancia para la variedad Honeycrisp, apreciada por su textura crujiente y sus características organolépticas, pero particularmente vulnerable a problemas de calidad relacionados con el calcio.

Este trastorno debe distinguirse de las enfermedades infecciosas que afectan a los frutales. Por ejemplo, los ensayos con una enzima experimental contra el fuego bacteriano en manzanos investigan el control de una bacteria patógena, mientras que el bitter pit responde a mecanismos fisiológicos internos del fruto.

El crecimiento acelerado modifica el transporte de calcio

El principal resultado del estudio es que la velocidad de crecimiento de la manzana influye directamente en el funcionamiento del xilema, la red de tejidos conductores que permite el desplazamiento de agua y minerales desde el árbol hacia el fruto.

Los investigadores observaron que las manzanas sometidas a condiciones que favorecían un crecimiento más rápido experimentaban una pérdida anticipada de capacidad de transporte vascular.

Esta alteración reducía el suministro de calcio hacia la piel y otros tejidos del fruto, favoreciendo la aparición del trastorno fisiológico.

Los resultados ayudan a comprender por qué el tamaño final de la manzana, aunque se encuentra asociado con el riesgo de bitter pit, no explica completamente el problema.

Una manzana puede alcanzar un tamaño elevado porque creció rápidamente durante una etapa determinada. Ese crecimiento acelerado puede coincidir con una reducción de la funcionalidad del xilema, limitando el suministro mineral precisamente cuando el fruto continúa aumentando su volumen.

De esta manera, el problema no consiste únicamente en que exista menos calcio por unidad de tejido, sino también en que la capacidad de transportar ese mineral puede deteriorarse durante el desarrollo.

Los investigadores modificaron la carga de frutos de los árboles

Para estudiar esta relación, los científicos realizaron experimentos con manzanos Honeycrisp en los que modificaron la cantidad de frutos y la disponibilidad relativa de recursos para su crecimiento.

El procedimiento permitió establecer diferentes relaciones entre la demanda de los frutos y la capacidad de suministro de recursos fotosintéticos del árbol, conocidas en fisiología vegetal como relaciones sumidero-fuente.

Cuando había menos frutos compitiendo por los recursos disponibles, las manzanas individuales podían desarrollarse con mayor rapidez y alcanzar tamaños superiores.

En cambio, cuando la cantidad de frutos era mayor en relación con los recursos disponibles, el crecimiento individual tendía a ser más lento.

Los investigadores compararon el desarrollo de los frutos, el funcionamiento de sus tejidos vasculares, la concentración de calcio en la piel y la aparición de lesiones características del bitter pit.

Los resultados mostraron que las manzanas con las mayores velocidades de crecimiento también presentaban una incidencia y gravedad superiores del trastorno.

La relación observada no se limitó al aspecto exterior de los frutos. Las mediciones del transporte vascular permitieron identificar cambios fisiológicos que acompañaban al crecimiento acelerado.

El xilema perdió capacidad de transporte casi dos semanas antes

Uno de los resultados más importantes fue la diferencia temporal en el deterioro de la función vascular.

En las manzanas sometidas a condiciones que favorecían el crecimiento rápido, el transporte a través del xilema descendió hasta el 50 % de su capacidad máxima aproximadamente 1,7 semanas antes que en los frutos que crecían más lentamente.

Esta pérdida anticipada de funcionalidad estuvo acompañada por una disminución de la concentración de calcio en la piel.

El resultado proporciona una explicación fisiológica de la asociación entre crecimiento rápido y mayor incidencia de bitter pit.

El calcio desempeña funciones estructurales importantes en las paredes celulares y en la estabilidad de las membranas. Cuando su disponibilidad resulta insuficiente en determinados tejidos, aumenta la vulnerabilidad a alteraciones fisiológicas.

Los investigadores utilizaron un análisis que integraba la evolución temporal del transporte vascular para relacionar la capacidad acumulada del xilema con la aparición del trastorno.

El enfoque permitió evaluar el problema considerando no solamente el tamaño final del fruto, sino también el momento en que comenzaba a deteriorarse el suministro de calcio.

Un segundo experimento confirmó la importancia del ritmo de crecimiento

Para comprobar si la velocidad de crecimiento desempeñaba un papel causal, el equipo desarrolló un segundo experimento mediante modificaciones temporales de la disponibilidad de luz.

Los investigadores sombrearon determinadas ramas para reducir temporalmente la actividad fotosintética y ralentizar el crecimiento de las manzanas.

Durante ese período, los frutos mostraron una mayor conservación de la capacidad de transporte del xilema.

Sin embargo, cuando se retiró el sombreado, las manzanas experimentaron aumentos transitorios de su velocidad de crecimiento.

Estos episodios estuvieron asociados con reducciones simultáneas de la funcionalidad vascular.

El experimento reforzó la interpretación de que el ritmo de crecimiento influye en el deterioro del transporte de agua y minerales, y no solamente en el tamaño final alcanzado por la fruta.

La concentración de calcio no respondió de manera idéntica a todos los cambios experimentales, debido a las limitaciones fisiológicas que regulan el movimiento del agua y los minerales.

Los resultados muestran que la nutrición del fruto depende de procesos dinámicos que se desarrollan durante la temporada y que no pueden comprenderse únicamente mediante una medición final de su tamaño.

La investigación abre nuevas posibilidades para el manejo de los huertos

La identificación de este mecanismo podría ayudar a mejorar las estrategias destinadas a reducir el bitter pit en los huertos comerciales.

Hasta ahora, muchas recomendaciones se han concentrado en la disponibilidad de calcio, la fertilización, el equilibrio nutricional y la regulación de la carga de frutos.

Los nuevos resultados indican que también debe prestarse atención al ritmo de crecimiento durante etapas específicas del desarrollo de la manzana.

Esto no significa que los productores deban intentar obtener frutos pequeños ni reducir indiscriminadamente el crecimiento. El objetivo sería evitar condiciones que favorezcan una expansión excesivamente rápida cuando esta comprometa el funcionamiento vascular y la calidad final.

Los autores consideran que la regulación del riego, determinadas prácticas de manejo de raíces y otras intervenciones fisiológicas merecen evaluación como posibles herramientas para modificar el ritmo de crecimiento.

Sin embargo, el estudio no demuestra que todas estas prácticas constituyan tratamientos comerciales ya validados contra el bitter pit. Su eficacia, seguridad y efectos sobre el rendimiento y la calidad necesitan evaluaciones específicas antes de formular recomendaciones generales.

La importancia del manejo del agua también se observa en otros sistemas frutícolas. En Chile, investigaciones sobre la partidura de cerezas por efecto de la lluvia han mostrado que las características de los tejidos del fruto y las condiciones durante su desarrollo influyen en la aparición de daños comerciales.

Aunque el agrietamiento de cerezas y el bitter pit de manzanas son problemas diferentes, ambos ilustran la necesidad de estudiar la fisiología del fruto para mejorar su calidad antes de la cosecha.

El trastorno puede originarse antes de que aparezcan las lesiones

Otro aspecto importante de la investigación es la relación entre las condiciones de desarrollo de la manzana y los daños observados posteriormente durante el almacenamiento.

Los científicos encontraron que la gravedad del bitter pit durante la conservación guardaba relación con la incidencia observada en la cosecha.

Esto respalda la interpretación de que una parte fundamental del problema se establece durante el crecimiento del fruto en el árbol, aunque sus manifestaciones puedan hacerse más evidentes después de la recolección.

Desde el punto de vista agronómico, el resultado sugiere que las intervenciones preventivas deberían estudiarse principalmente durante el período previo a la cosecha.

La investigación también destaca la importancia de identificar las etapas en las que comienza a disminuir la funcionalidad del xilema.

Si los especialistas consiguen determinar con mayor precisión esos períodos críticos, podrían desarrollar estrategias de manejo mejor orientadas a mantener el suministro mineral sin comprometer el rendimiento del huerto.

La fisiología del fruto gana importancia en la investigación frutícola

El estudio de la Universidad Estatal de Michigan se incorpora a una línea de investigación que busca comprender cómo las condiciones de cultivo influyen en la resistencia de los frutales a distintos tipos de alteraciones.

En España, por ejemplo, un campo experimental con 1.442 perales evalúa variedades y portainjertos frente a enfermedades y condiciones de estrés. Aunque el proyecto aborda problemas diferentes, comparte el interés por identificar factores agronómicos que permitan conservar la productividad y la calidad de la fruta.

En el caso de las manzanas Honeycrisp, los nuevos resultados aportan una explicación más precisa del vínculo entre crecimiento, transporte de calcio y aparición de lesiones.

Los autores no sostienen que el tamaño de la fruta carezca de importancia, sino que la velocidad de crecimiento y el momento en que se deteriora el sistema vascular permiten comprender mejor el mecanismo del trastorno.

La investigación fue publicada como manuscrito científico aceptado en Journal of Experimental Botany, con el identificador DOI 10.1093/jxb/erag537.

El trabajo proporciona una base experimental para nuevas investigaciones sobre regulación del crecimiento, nutrición mineral y prevención de pérdidas de calidad en la producción de manzanas.

Fuentes referenciales:
Journal of Experimental Botany – Investigación original de Chayce Griffith y Todd C. Einhorn, publicada el 23 de octubre de 2026
PubMed – Registro científico del estudio sobre crecimiento, xilema, calcio y bitter pit en manzanas
Society for Experimental Biology – Información científica sobre los resultados y experimentos