Un estudio con más de 300 muestras halló mayores niveles de omega-3 en la leche orgánica de vacas alimentadas con pasto que en la producción convencional
Redactor: Camila Herrera R.
Editor: Eduardo Schmitz
La alimentación de las vacas, el sistema de producción y la época del año pueden modificar la composición de ácidos grasos de la leche disponible para los consumidores. Una investigación realizada en Estados Unidos encontró que la leche certificada como orgánica y procedente de animales alimentados con pasto presentó las mayores concentraciones de omega-3, mientras que los valores más bajos correspondieron a la leche convencional.
El trabajo fue desarrollado por Emily Youngmark, estudiante de doctorado de la Universidad de Vermont, junto con Jana Kraft, profesora asociada de esa institución. Los resultados fueron presentados durante Nutrition 2026, la reunión anual de la Sociedad Estadounidense de Nutrición, celebrada del 25 al 28 de julio en National Harbor, Maryland.
Los investigadores señalaron que las diferencias encontradas ayudan a comprender cómo las prácticas adoptadas en las explotaciones lecheras influyen en las características nutricionales del producto. Sin embargo, advirtieron que el estudio no permite afirmar que consumir una determinada categoría de leche produzca por sí sola efectos importantes sobre la salud.
Más de 300 muestras analizadas durante un año
El equipo recolectó durante doce meses más de 300 muestras de leche comercializadas en establecimientos minoristas de Vermont y Nueva York. Cada producto fue clasificado de acuerdo con la información aportada por los productores y las etiquetas de los envases.
La muestra incluyó 63 productos de producción convencional, 111 orgánicos, 91 orgánicos procedentes de vacas alimentadas con pasto y 40 elaborados mediante sistemas no orgánicos basados en pastoreo.
El seguimiento anual permitió comparar no solo los métodos de producción, sino también las variaciones estacionales. Esta distinción resulta relevante porque la calidad y la disponibilidad del forraje cambian a lo largo del año y pueden influir en los nutrientes que ingieren los animales.
La relación entre la dieta del ganado y la composición de la leche también ha impulsado el desarrollo de herramientas científicas para identificar la auténtica leche de pasto, especialmente ante la expansión de productos diferenciados que se comercializan a precios superiores.
La leche orgánica de pastoreo lideró en omega-3
Al considerar el promedio de todas las estaciones, la leche orgánica de vacas alimentadas con pasto aportó 88 miligramos de ácidos grasos omega-3 por porción de 240 mililitros. La leche convencional registró 25 miligramos por la misma cantidad.
La tendencia se invirtió en el caso de los omega-6. La producción convencional alcanzó 166 miligramos por porción, frente a 92 miligramos en la leche orgánica procedente de animales alimentados con pasto.
Los resultados indican que una mayor disponibilidad de pasturas y forrajes frescos estuvo asociada con una composición más favorable de determinados ácidos grasos. La leche no orgánica producida mediante sistemas basados en pastoreo presentó, en términos generales, valores comparables con la leche orgánica, aunque se observaron diferencias según la estación.
Estas variaciones coinciden con otros trabajos sobre la incorporación de aceites de soja y linaza en la alimentación de vacas lecheras, cuyos resultados muestran que la dieta puede alterar el perfil lipídico del producto obtenido.
El forraje fresco explica parte de las diferencias
Los investigadores consideran que la variación registrada durante el año podría estar vinculada con los cambios estacionales en la calidad del forraje. El crecimiento, la madurez y la composición de las plantas consumidas por los animales no permanecen constantes, por lo que el perfil de nutrientes de la dieta también se modifica.
En los sistemas con mayor acceso al pastoreo, las vacas consumen una proporción más elevada de hierba fresca. En las explotaciones intensivas convencionales, las raciones pueden incorporar mayores cantidades de ensilados, granos y otros alimentos formulados.
La alimentación no solo influye en los omega-3 y omega-6. La composición general de la grasa láctea depende de numerosos procesos relacionados con la fermentación ruminal, la absorción de nutrientes y la síntesis realizada en la ubre, tal como se explica en los análisis sobre el efecto de las grasas incorporadas a la dieta del ganado lechero.
También se ha documentado que el comportamiento de la grasa láctea puede cambiar durante los periodos de pastoreo. Entre los factores estudiados se encuentran el estado de maduración de la hierba, la cantidad de fibra consumida y las alteraciones de la dieta que ayudan a explicar por qué disminuye la grasa de la leche durante determinadas etapas de la primavera.
Normas diferentes para cada sistema lechero
En Estados Unidos, la denominación de leche convencional no cuenta con una definición formal única, aunque suele asociarse con sistemas de producción intensiva. La leche orgánica certificada, en cambio, debe cumplir normas federales que restringen el uso de pesticidas, alimentos modificados genéticamente y gran parte de los aditivos sintéticos.
Las regulaciones orgánicas también exigen que los animales tengan acceso a pasturas durante al menos 120 días al año. La certificación orgánica de alimentación con pasto añade requisitos más estrictos, entre ellos un mínimo de 160 días de acceso al pastoreo y la exclusión de productos derivados de granos en la ración.
La expresión “basada en pasturas” puede utilizarse tanto en productos orgánicos como no orgánicos. En estos últimos, el sistema concede importancia al acceso de las vacas al campo, pero no está sometido a todas las condiciones de la certificación orgánica.
Para los ganaderos, estas diferencias implican decisiones relacionadas con el manejo de las praderas, la formulación de las raciones, la disponibilidad estacional de alimento y el costo de producción. La eficiencia económica de estos modelos depende de mantener una nutrición adecuada, aspecto abordado también en estudios sobre la alimentación necesaria para sostener la producción en rebaños orgánicos.
Los resultados no demuestran beneficios clínicos directos
Aunque el estudio identificó diferencias estadísticamente significativas entre los productos, sus autores subrayaron que todavía no se conoce con precisión la repercusión de estas variaciones sobre la salud de las personas.
Serían necesarias investigaciones adicionales para determinar si el consumo habitual de una categoría específica de leche produce cambios medibles en indicadores sanitarios. La composición de los ácidos grasos representa solo una parte de la dieta general y no debe evaluarse de manera aislada.
Los investigadores indicaron que el perfil de la leche orgánica procedente de vacas alimentadas con pasto puede contribuir a un patrón alimentario equilibrado, pero consideraron improbable que las diferencias detectadas generen por sí mismas efectos importantes.
Desde la perspectiva agropecuaria, los resultados aportan información útil para productores, procesadores y sistemas de certificación. También muestran que las características nutricionales de la leche no dependen únicamente de la raza o del procesamiento industrial, sino de las prácticas de alimentación y manejo aplicadas desde la explotación ganadera.
Fuente referencial:
Phys.org

