Ensayos del INTA Famaillá en Tucumán registraron respuestas favorables al combinar nutrientes aplicados sobre las hojas con una estrategia nutricional planificada
Redactor: Valentina Ríos
Editor: Karem Díaz S.
Ensayos desarrollados por especialistas del INTA Famaillá, en la provincia argentina de Tucumán, mostraron mejoras productivas en cultivos de papa y maní mediante aplicaciones foliares incorporadas a programas de nutrición planificados. Los resultados respaldan el uso de esta práctica como complemento de la fertilización convencional, especialmente durante etapas de alta demanda o ante limitaciones en la absorción radicular.
La fertilización foliar suministra determinados elementos directamente sobre las hojas. Su principal ventaja es la rapidez con la que permite atender deficiencias puntuales, aunque no reemplaza los aportes realizados al suelo cuando el cultivo necesita cantidades elevadas de nutrientes. Una guía sobre la aplicación segura de fertilizantes foliares destaca que el diagnóstico, la concentración de la solución y las condiciones ambientales son decisivos para obtener una respuesta favorable.
La papa respondió a aplicaciones realizadas por etapas
Durante la campaña 2024, el INTA evaluó diferentes formulaciones en papa primicia cultivada en Monte Bello. Los tratamientos fueron aplicados entre los 20 y los 80 días posteriores a la emergencia, con una secuencia adaptada a las necesidades de cada fase de desarrollo.
Las primeras aplicaciones incluyeron cobalto y molibdeno con el propósito de favorecer el establecimiento. En intervenciones posteriores se incorporaron zinc, nitrógeno, boro, potasio y calcio. De acuerdo con los resultados difundidos, estos aportes contribuyeron a aumentar el número y el peso de los tubérculos, mientras que el tratamiento que integró las distintas aplicaciones consiguió los rendimientos más altos.
El uso de nutrientes sobre el follaje de este cultivo también ha sido abordado en experiencias sobre alimentación foliar en diferentes etapas de la papa. La coincidencia central es que la elección del producto y del momento de aplicación debe responder al estado fisiológico, al diagnóstico nutricional y al objetivo productivo.
El potasio y el zinc mostraron resultados favorables en maní
En el departamento Graneros, los ensayos de la campaña 2024/25 evaluaron la respuesta del maní a distintos nutrientes. Las aplicaciones de potasio y zinc produjeron incrementos frente al tratamiento sin fertilización, mientras que las combinaciones generaron respuestas superiores a las obtenidas con cada elemento por separado.
Los resultados sugieren una interacción favorable entre determinados nutrientes, pero no establecen una receta universal. La respuesta puede variar según el suelo, la disponibilidad de agua, el estado inicial del cultivo, la formulación utilizada y las condiciones durante la pulverización. La evidencia disponible sobre el papel del potasio en el rendimiento agrícola también muestra la importancia de ajustar las decisiones mediante análisis de suelo y tejido vegetal.
Una herramienta complementaria que exige planificación
Roberto Sopena, especialista del INTA Famaillá, explicó que esta tecnología debe complementar la fertilización del suelo y no sustituirla. Su utilidad aumenta cuando las raíces encuentran dificultades para absorber nutrientes o cuando la planta atraviesa una etapa de elevada demanda.
La eficacia depende de factores como la edad de las hojas, la temperatura, la humedad ambiental, la radiación y la cobertura lograda por el equipo. También debe considerarse la movilidad de cada elemento dentro de la planta: nitrógeno, fósforo, potasio y magnesio presentan un comportamiento diferente al del calcio y el boro, cuya movilidad es más limitada.
Una concentración excesiva, una mezcla incompatible o una aplicación bajo calor intenso pueden provocar daños en el follaje. Por esta razón, el manejo debe basarse en diagnóstico agronómico, indicaciones técnicas, calibración del pulverizador y seguimiento de la respuesta del lote. El contexto general de las deficiencias de micronutrientes que limitan el rendimiento refuerza la necesidad de detectar el problema antes de decidir un tratamiento.
Precisión para ajustar nutrientes, dosis y momentos
Las nuevas formulaciones permiten incorporar micronutrientes y otros compuestos mediante soluciones diseñadas para la absorción foliar. Integradas con herramientas de agricultura de precisión, estas aplicaciones pueden ajustarse según el ambiente, la etapa del cultivo y la variabilidad observada dentro del establecimiento.
Los ensayos tucumanos aportan resultados preliminares de interés productivo para dos cultivos relevantes, pero su adopción requiere validación local. La selección de nutrientes, dosis y fechas debe considerar análisis previos, antecedentes del lote y asesoramiento profesional, evitando trasladar automáticamente los tratamientos a condiciones diferentes.
Fuentes referenciales:
Infobae – Revista Chacra
Repositorio institucional del INTA


