Bovino

Ganaderos de Costa Rica venden reses ante la escasez de agua y pastos

Publicado el 14/10/2026 ·

El Niño obliga a productores de Guanacaste a reducir sus rebaños, mientras las inundaciones en Sarapiquí deterioran los potreros. La Corporación Ganadera registra un aumento preliminar del 5 % en la llegada de animales a las subastas.


Redacción: Redacción Mundo Agropecuario Editor: Eduardo Schmitz

Los ganaderos de Costa Rica están recurriendo a la venta anticipada de sus animales para enfrentar las dificultades provocadas por el fenómeno de El Niño. La escasez de agua en Guanacaste y las inundaciones prolongadas en Sarapiquí han creado condiciones adversas para la alimentación y el mantenimiento de los rebaños, obligando a numerosos productores a reducir la cantidad de reses que permanecen en sus explotaciones.

La situación refleja dos problemas climáticos diferentes dentro de un mismo país. En el Pacífico Norte, la disminución de las precipitaciones ha secado quebradas y limitado el abastecimiento de agua para el ganado. En sectores de la vertiente caribeña, por el contrario, el exceso de lluvia ha deteriorado los pastizales y dificultado el acceso de los animales al alimento.

La Corporación Ganadera de Costa Rica (Corfoga) informó que, de manera preliminar, la llegada de animales a las subastas de Guanacaste, la Zona Norte y el Pacífico Sur aumentó un 5 % respecto al año anterior. Este comportamiento evidencia la presión que enfrentan los productores para ajustar sus inventarios ganaderos a las condiciones disponibles en sus fincas.

La falta de agua obliga a reducir los rebaños en Guanacaste

En el cantón de Carrillo, provincia de Guanacaste, el ganadero José Angulo enfrenta una situación que ha modificado considerablemente el manejo cotidiano de su explotación. La quebrada donde habitualmente bebían sus reses se secó, por lo que ahora debe conducirlas entre dos y dos kilómetros y medio hasta un río cercano.

El desplazamiento representa una dificultad especialmente importante para los animales de mayor edad. Ante la imposibilidad de mantenerlos en esas condiciones, Angulo decidió venderlos mediante subasta y conservar principalmente los ejemplares jóvenes.

La medida busca adaptar el tamaño del rebaño a la disponibilidad real de agua y alimento. Mantener una cantidad de animales superior a la capacidad de la finca durante un período seco puede acelerar el deterioro de las pasturas y comprometer el estado corporal del ganado.

El productor había tomado algunas precauciones mediante la creación de un banco forrajero, una reserva destinada a proporcionar alimento cuando disminuye la disponibilidad de pasto. Sin embargo, contar con forraje almacenado no resuelve por sí solo la ausencia de fuentes de agua.

Esta diferencia resulta fundamental en la preparación de reservas alimenticias para el ganado durante El Niño, porque la continuidad de la producción depende tanto del suministro de nutrientes como del acceso permanente al agua.

Los productores venden primero los animales menos rentables

En Santa Cruz, también en Guanacaste, el ganadero Luis Arrieta ha adoptado una estrategia semejante. Su prioridad consiste en conservar los animales con mayor capacidad productiva y desprenderse de aquellos cuyo mantenimiento resulta menos conveniente ante la escasez de recursos.

Arrieta considera que el episodio de El Niño de 2026 figura entre los más intensos que ha experimentado. Aunque algunas precipitaciones recientes han proporcionado alivio, las fuentes superficiales de agua permanecen secas en su zona y el abastecimiento de su finca depende de un pozo.

El productor advierte que la proximidad del final de la temporada lluviosa aumenta la incertidumbre. Si las reservas de agua no se recuperan suficientemente antes del verano, las explotaciones podrían enfrentar mayores dificultades para sostener sus animales durante los meses siguientes.

La venta selectiva de ganado constituye una respuesta de emergencia que permite disminuir las necesidades de agua, alimento y mantenimiento. No obstante, también reduce el patrimonio productivo de las explotaciones, especialmente cuando los productores deben desprenderse de animales que tardaron años en criar.

Una situación comparable se ha presentado en otras regiones centroamericanas, donde la escasez de alimento para los rebaños ha motivado programas de apoyo orientados a proteger la actividad pecuaria durante períodos de sequía.

El aumento de animales en las subastas presiona los precios

La necesidad de reducir los rebaños también está modificando la dinámica comercial del sector. Algunos productores están enviando más animales a las subastas, lo que incrementa la oferta disponible y puede debilitar su capacidad de negociación.

De acuerdo con los testimonios recogidos entre los ganaderos, determinadas subastas han tenido que comenzar sus operaciones más temprano debido a la acumulación de animales y las filas de productores que buscan comercializarlos.

El director ejecutivo de Corfoga, Luis Diego Obando, confirmó un incremento preliminar del 5 % en el ingreso de animales a subastas de varias regiones ganaderas del país, en comparación con el año anterior.

La cifra no significa que el inventario bovino nacional haya disminuido en esa misma proporción. Se refiere específicamente al movimiento registrado en los establecimientos comerciales observados por la organización.

Cuando numerosos ganaderos necesitan vender al mismo tiempo, pueden verse obligados a aceptar precios inferiores a los habituales. Esta circunstancia resulta especialmente desfavorable para quienes requieren obtener ingresos inmediatos con los cuales financiar alimento, agua y otros gastos indispensables de sus explotaciones.

La reducción forzada del inventario también puede tener consecuencias posteriores. Una vez que mejoren las condiciones climáticas, recuperar la cantidad de animales reproductores o productivos exige inversiones adicionales y tiempo para reconstruir los rebaños.

El calor y la sequía amenazan la reproducción bovina

Además de los problemas relacionados con el abastecimiento, los ganaderos de Guanacaste están preocupados por los efectos del calor sobre la reproducción de sus animales.

Arrieta ha advertido sobre pérdidas embrionarias en vacas de la región, una situación que podría perjudicar los resultados reproductivos durante los próximos meses.

El estrés térmico puede afectar distintos procesos fisiológicos del ganado bovino, incluida la fertilidad. Las temperaturas elevadas, especialmente cuando coinciden con dificultades para acceder al agua, incrementan las exigencias metabólicas de los animales y pueden reducir su capacidad para mantener un funcionamiento reproductivo adecuado.

Angulo también ha modificado la planificación de los servicios reproductivos en su finca. Su objetivo es evitar que las vacas tengan crías durante febrero y marzo, meses que considera especialmente difíciles por las condiciones climáticas y la disponibilidad de recursos.

Esta decisión permite concentrar los nacimientos en períodos más favorables y disminuir las necesidades adicionales de alimentación y manejo que acompañan las últimas etapas de gestación y el inicio de la lactancia.

En Sarapiquí las inundaciones destruyen los pastizales

Mientras los productores de Guanacaste intentan afrontar la sequía, los ganaderos de Sarapiquí, en la provincia de Heredia, enfrentan una dificultad diferente: el exceso prolongado de agua.

Luisa Delgado, productora de esa región, ha visto deteriorarse sus potreros como consecuencia de las lluvias e inundaciones registradas durante más de tres meses. El encharcamiento ha provocado la pérdida de pasto y ha convertido determinadas áreas de su finca en terrenos fangosos donde resulta peligroso introducir el ganado.

Ante la imposibilidad de alimentar adecuadamente a todos sus animales, Delgado tuvo que vender la mayor parte de su rebaño y conservar únicamente 14 reses.

La productora también suspendió por completo su actividad lechera durante los últimos meses. Actualmente dispone de alimento suficiente para proporcionar una sola ración diaria a los animales que permanecen en la explotación.

El problema no se limita a la pérdida visible de vegetación. Los suelos saturados reducen la capacidad de los animales para desplazarse y aprovechar los potreros, mientras que el deterioro del forraje disminuye la cantidad de alimento utilizable.

En Sarapiquí y Guápiles, otros ganaderos también han tenido que trasladar sus animales para evitar las zonas inundadas y buscar alternativas de alimentación.

Los daños simultáneos por sequía e inundaciones recuerdan las dificultades registradas en la ganadería colombiana durante el episodio de El Niño, donde ambas condiciones climáticas han ocasionado pérdidas de animales y afectaciones extensas sobre las explotaciones pecuarias.

Corfoga impulsa la disponibilidad de heno para los ganaderos

Ante el deterioro de las condiciones productivas, organizaciones ganaderas costarricenses están promoviendo medidas para facilitar el acceso a alimentos de reserva.

Corfoga informó que cámaras y federaciones del sector trabajan en la producción de pacas de heno a precio de costo, con el propósito de ayudar a los ganaderos que necesitan complementar la alimentación de sus animales.

La iniciativa también busca limitar incrementos excesivos en los precios del forraje durante los períodos de mayor demanda.

El heno permite conservar material vegetal previamente deshidratado y utilizarlo cuando las pasturas naturales resultan insuficientes. Su disponibilidad puede reducir la presión sobre los potreros y facilitar el mantenimiento de los animales durante una emergencia climática.

Sin embargo, la utilidad de estas reservas depende de su calidad, las necesidades nutricionales de cada categoría bovina y la posibilidad de disponer de agua suficiente.

La experiencia regional demuestra que los daños de la sequía sobre cultivos y pasturas pueden afectar simultáneamente la producción de alimentos para consumo humano y la disponibilidad de recursos destinados a la alimentación animal.

La producción nacional de carne y leche se mantiene estable

A pesar de las dificultades descritas por los ganaderos de diferentes regiones, Corfoga indicó que los principales indicadores nacionales de producción y comercialización todavía no muestran alteraciones significativas.

Según la organización, el ordeño, las exportaciones y el abastecimiento de carne y leche en los supermercados costarricenses se mantienen estables.

Esta situación evidencia que los problemas registrados en determinadas explotaciones no se han traducido, hasta el momento del reporte, en una interrupción generalizada del suministro nacional de productos pecuarios.

No obstante, las ventas anticipadas de animales, la suspensión de actividades lecheras en algunas fincas y las dificultades reproductivas pueden generar consecuencias que no necesariamente aparecen de inmediato en las estadísticas nacionales.

Para los productores afectados, la prioridad consiste en conservar una cantidad de ganado compatible con los recursos disponibles y evitar pérdidas mayores durante los próximos meses.

La evolución de las precipitaciones, la recuperación de las fuentes de agua y la disponibilidad de alimento determinarán las condiciones en que las explotaciones ganaderas de Guanacaste, Sarapiquí y otras regiones de Costa Rica podrán atravesar la siguiente etapa del fenómeno de El Niño.

Fuente referencial: CR Hoy: Ganaderos venden sus animales para afrontar El Niño, 12 de octubre de 2026