Agricultura

El girasol gana peso como cultivo estratégico para el secano español

Publicado el 24/06/2026 · REDACCION

La Asociación Española de Girasol destaca su papel como oleaginosa clave, con margen para recuperar superficie, reducir dependencia exterior y mejorar la rentabilidad agraria.


Redactor: Javier Morales O.
Editor: Eduardo Schmitz

El girasol se consolida como un cultivo estratégico para el sistema agroalimentario español. Su papel no se limita a la producción de semilla: también conecta la planificación agronómica del secano con la demanda de una industria nacional que necesita materia prima local, trazable y de calidad.

Como principal oleaginosa cultivada en España y tercer cultivo herbáceo en importancia, solo por detrás de la cebada y el trigo, el girasol ocupa una posición relevante dentro de la agricultura extensiva. En un contexto marcado por la volatilidad de los mercados del aceite de girasol, su recuperación productiva vuelve a ganar peso económico.

Una superficie aún por debajo del potencial histórico

La superficie cultivada en 2025 alcanzó las 662.000 hectáreas, una cifra todavía inferior a los registros históricos del sector, que en campañas de alta actividad llegó a superar el millón de hectáreas. También se mantiene por debajo del promedio histórico de unas 700.000 hectáreas.

Esta brecha no se interpreta como falta de demanda, sino como una oportunidad para recuperar superficie productiva, profesionalizar el manejo y reforzar el papel del girasol dentro de las explotaciones de secano. En esa estrategia, el cultivo puede ayudar a diversificar ingresos y reducir la exposición de los agricultores a las oscilaciones de los precios internacionales.

Menor dependencia de importaciones oleaginosas

España mantiene una dependencia estructural de las importaciones de oleaginosas. La industria española, relevante en la producción de aceites y harinas de extracción, demanda una materia prima nacional que permita garantizar origen, trazabilidad y sostenibilidad, factores cada vez más valorados por los mercados europeos.

La necesidad de producto local ya había sido visible en campañas anteriores, cuando el país requería más girasol para cubrir la demanda interna de aceite. Esa situación situó en primer plano la discusión sobre la escasez de girasol local y la importancia de fortalecer la oferta nacional.

Profesionalización del cultivo

La Asociación Española de Girasol plantea que la mejora de la rentabilidad no depende únicamente de ampliar la superficie sembrada. La clave está en profesionalizar el cultivo mediante variedades de alto rendimiento, dosis de siembra ajustadas y seguimiento técnico riguroso durante la campaña.

Ese enfoque técnico es especialmente importante en sistemas de secano, donde la eficiencia en el uso de recursos, la adaptación varietal y la gestión agronómica determinan la viabilidad económica. También se conecta con otros factores productivos, como la sanidad vegetal, el manejo del suelo y la estabilidad de los rendimientos.

Un cultivo con valor agronómico e industrial

El girasol aporta valor por su adaptación a zonas extensivas, por su encaje en rotaciones agrícolas y por su capacidad para abastecer a una cadena industrial que necesita semilla nacional. Además, su rendimiento puede beneficiarse de factores ecológicos relevantes, como la presencia de polinizadores y biodiversidad funcional en el entorno agrícola.

Investigaciones recientes han mostrado que la biodiversidad fortalece a los polinizadores del girasol y puede contribuir a rendimientos más estables, lo que refuerza la importancia de integrar manejo agronómico y sostenibilidad en las explotaciones.

Una oportunidad para el secano

El crecimiento del girasol en España aparece ligado a una doble necesidad: mejorar la rentabilidad de las explotaciones de secano y reforzar la autonomía de la industria agroalimentaria nacional. En un escenario de precios internacionales variables, disponer de una base productiva interna más sólida puede reducir vulnerabilidades comerciales.

La apuesta por el girasol también se inscribe en un contexto agrícola español cada vez más condicionado por decisiones técnicas, presión sanitaria y exigencias regulatorias. En ese marco, el seguimiento de los usos agrícolas en España y la gestión profesional de los cultivos se vuelven elementos centrales para sostener productividad y competitividad.

Fuente(s) referenciales

Olimerca: El girasol, oportunidad para optimizar la rentabilidad del secano