Agricultura

Prohibir el glifosato costaría hasta US$609 millones al agro de Illinois

Publicado el 17/07/2026 · REDACCION

Un análisis de la Universidad de Illinois Urbana-Champaign y la Asociación de Soja de Illinois calcula que los productores de maíz y soja perderían entre el 1,8 % y el 3,6 % de sus ingresos anuales al sustituir el herbicida por alternativas más costosas y menos eficaces.


Redactor: Raúl Méndez C.
Editor: Eduardo Schmitz

Los agricultores de maíz y soja del estado de Illinois, en Estados Unidos, podrían perder entre 300 millones y 609 millones de dólares al año si se prohibiera el uso agrícola del glifosato.

La estimación fue elaborada por investigadores de la Universidad de Illinois Urbana-Champaign y representantes de la Asociación de Soja de Illinois. El trabajo fue publicado en la revista científica Weed Technology.

En el escenario más elevado, la pérdida equivaldría al 3,6 % de los ingresos generados por ambos cultivos. El escenario inferior proyecta una reducción de 300 millones de dólares, correspondiente al 1,8 % de los ingresos.

Los autores construyeron sus cálculos a partir del uso actual del glifosato, el gasto realizado por los productores, el costo de herbicidas alternativos y las posibles pérdidas de rendimiento derivadas de un control menos eficaz de las malezas.

Un herbicida ampliamente utilizado en maíz y soja

El glifosato es una de las herramientas de protección de cultivos más utilizadas por los productores de maíz y soja de Illinois. Se emplea para eliminar malezas que compiten con los cultivos por agua, luz, espacio y nutrientes.

Corey Lacey, gerente de política ambiental de la Asociación de Soja de Illinois y coautor del análisis, explicó que el equipo evaluó inicialmente la posibilidad de estudiar diferentes productos químicos.

Los investigadores eligieron el glifosato porque una eventual prohibición tendría probablemente el mayor impacto económico entre las sustancias consideradas, debido a su utilización extendida en los principales cultivos del estado.

La discusión también responde a iniciativas legislativas presentadas anteriormente en Illinois para restringir o prohibir este herbicida, así como al creciente debate público y judicial desarrollado en torno al producto.

En otros países también han surgido disputas regulatorias y legales relacionadas con el compuesto. Brasil, por ejemplo, abrió recientemente un nuevo proceso judicial relacionado con el glifosato, mientras continúan las discusiones sobre su utilización agrícola.

Cómo se calcularon las pérdidas

Sandy Dall’erba, autor principal y director fundador del Centro de Economía Climática, Regional, Ambiental y Comercial, conocido como CREATE, dirigió el componente cuantitativo del estudio.

Dall’erba también es profesor del Departamento de Economía Agrícola y del Consumidor de la Facultad de Ciencias Agrícolas, del Consumidor y Ambientales de la Universidad de Illinois.

El investigador comenzó contabilizando la utilización total del glifosato y los gastos asociados con el producto en Illinois.

Posteriormente incorporó estimaciones publicadas sobre las pérdidas de rendimiento que podrían producirse en el maíz y la soja si disminuyera el uso del herbicida.

El modelo también evaluó cuánto costarían los productos sustitutos, su posible menor eficacia y el aumento de sus precios si una prohibición incrementara repentinamente la demanda de alternativas.

El resultado fue una horquilla anual de entre 300 millones y 609 millones de dólares en pérdidas para los productores de maíz y soja del estado.

Alternativas más caras y ligeramente menos eficaces

El escenario considerado más realista supone que los agricultores reemplazarían el glifosato por otros herbicidas disponibles en el mercado.

Esas alternativas tendrían un precio superior y serían ligeramente menos eficaces, lo que aumentaría los costos de producción y permitiría que algunas malezas redujeran modestamente el rendimiento.

Los sistemas de manejo de malezas no suelen depender de un único producto. En la soja sembrada temprano, investigaciones realizadas en Illinois han demostrado que combinar tratamientos de preemergencia y postemergencia puede ofrecer un control más uniforme y proteger mejor el rendimiento.

Sin embargo, sustituir una sustancia ampliamente utilizada requiere modificar programas completos de aplicaciones, adquirir productos diferentes y ajustar los momentos de tratamiento.

El estudio prevé además que los precios de los herbicidas alternativos podrían aumentar si todos los agricultores necesitaran reemplazar el glifosato al mismo tiempo.

Márgenes agrícolas bajo presión

Aaron Hager, coautor del estudio, profesor y especialista de Extensión del Departamento de Ciencias de Cultivos de la Universidad de Illinois, advirtió que una reducción de ingresos aparentemente pequeña podría ser difícil de absorber.

Los agricultores de Illinois operan actualmente con márgenes ajustados y, en muchos casos, con perspectivas de rentabilidad negativa. Una pérdida adicional de entre el 1,8 % y el 3,6 % podría comprometer la continuidad de algunas explotaciones.

La situación se produce en un periodo de aumento de los costos agrícolas. Los productores estadounidenses enfrentan precios elevados de semillas, fertilizantes, maquinaria, combustibles y productos para la protección de los cultivos.

Una comparación reciente mostró que los agricultores estadounidenses pagan costos de insumos superiores a los afrontados por productores de Brasil en diferentes categorías.

La posible prohibición del glifosato añadiría un nuevo componente de gasto a explotaciones que ya trabajan con una limitada capacidad para absorber pérdidas.

El análisis no incluye todos los efectos posibles

Los autores reconocieron que el estudio no representa una evaluación completa de todas las consecuencias de una eventual prohibición.

El modelo se concentra principalmente en los efectos económicos directos sobre los productores de maíz y soja.

No cuantifica los posibles beneficios o costos relacionados con la salud humana, el medio ambiente, la cadena agroalimentaria, los ingresos fiscales ni las comunidades rurales.

Tampoco incorpora todos los costos indirectos vinculados con la sustitución del herbicida por otras herramientas de protección de cultivos.

Dall’erba señaló que una evaluación completa tendría que considerar conjuntamente los efectos sobre los productores, la cadena de suministro, la recaudación pública, la salud y los ecosistemas antes de comparar los costos y beneficios de una prohibición.

La resistencia de las malezas sigue siendo un problema

El valor económico atribuido al glifosato no elimina los desafíos derivados de su utilización repetida. Diferentes especies de malezas han desarrollado resistencia, lo que reduce la eficacia del herbicida en algunos campos.

Investigaciones realizadas por la Universidad de Illinois y el Servicio de Investigación Agrícola del Departamento de Agricultura de Estados Unidos demostraron que la rotación de productos por sí sola no siempre evita la resistencia.

Los científicos comprobaron que las mezclas de varios modos de acción podían retrasar el problema, aunque tampoco constituyen una solución definitiva.

Aaron Hager ha advertido que las mezclas de herbicidas pueden resultar insuficientes si no se complementan con tácticas no químicas y medidas destinadas a impedir la producción de semillas de malezas.

El manejo integrado puede incluir rotación de cultivos, cultivos de cobertura, control mecánico, tratamientos residuales y eliminación de semillas durante la cosecha.

El cambio climático también modifica la eficacia

Las condiciones ambientales pueden influir sobre el funcionamiento de los herbicidas y la respuesta de las malezas.

El aumento de las temperaturas, las sequías, las heladas irregulares y las lluvias intensas pueden cambiar la absorción y el movimiento de los productos dentro de las plantas.

Un equipo dirigido por científicos del Departamento de Agricultura de Estados Unidos y la Universidad de Illinois encontró que el calentamiento global puede reducir la eficacia de los herbicidas sobre malezas importantes de los campos de maíz y soja.

Estas variaciones añaden incertidumbre a los cálculos económicos, porque el rendimiento de los productos alternativos puede cambiar según la temperatura, la humedad del suelo y el estado de desarrollo de las plantas.

El glifosato y la agricultura de conservación

El estudio destaca que el glifosato también se utiliza como herbicida de barbecho para eliminar la vegetación existente antes de la siembra.

Esta función permite que algunos agricultores reduzcan el laboreo y adopten sistemas de siembra directa o labranza de conservación.

Sin el producto, una parte de los productores podría regresar a métodos más intensivos de preparación del suelo para controlar las malezas antes de sembrar.

Un mayor uso de tractores incrementaría el consumo de combustible, los costos operativos y las emisiones de gases de efecto invernadero.

También podría aumentar la alteración del suelo, favorecer la erosión y reducir parte de los beneficios asociados con la conservación de residuos vegetales sobre la superficie.

Estos costos adicionales no fueron incluidos en la estimación de entre 300 millones y 609 millones de dólares.

Una estimación aplicable a otros productos

Los investigadores consideran que el método desarrollado podría utilizarse para calcular los efectos económicos de posibles restricciones sobre otros pesticidas.

Illinois ha debatido diferentes propuestas regulatorias relacionadas con productos para la protección de los cultivos.

Antes de adoptar una prohibición, el modelo permitiría estimar cuánto costaría sustituir una sustancia, qué pérdidas de rendimiento podrían producirse y cómo respondería el mercado de alternativas.

Hager destacó que una decisión que parece sencilla sobre el papel puede generar consecuencias financieras significativas en los campos y en las comunidades agrícolas.

El estudio no determina si el glifosato debe mantenerse o prohibirse. Su objetivo es aportar cifras sobre uno de los componentes que deberían considerarse dentro de una evaluación más amplia.

Un debate que requiere evaluar costos y beneficios

Los resultados muestran que una prohibición estatal tendría efectos económicos mensurables sobre dos cultivos centrales para Illinois.

Los agricultores afrontarían mayores gastos en herbicidas, una posible reducción de los rendimientos y costos adicionales si necesitaran incrementar el laboreo.

Al mismo tiempo, los propios autores reconocen que sus cifras no incluyen los posibles efectos ambientales y sanitarios de mantener o retirar el producto.

La horquilla de entre 300 millones y 609 millones de dólares representa, por tanto, una estimación parcial centrada en los ingresos agrícolas y no un balance definitivo de todos los impactos.

El análisis ofrece una base económica para futuras discusiones legislativas y para la evaluación de políticas relacionadas con el glifosato y otras herramientas de protección de cultivos en Estados Unidos.

Fuente(s) referenciales

Phys.org: Glyphosate ban could cost Illinois farmers millions annually



Mundo Agropecuario
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