Avicultura

La gripe aviar se extiende entre las granjas lecheras de Washington

Publicado el 02/11/2026 ·

Estados Unidos confirma nuevos focos de influenza H5N1 en explotaciones bovinas del estado, donde la vigilancia sanitaria ha identificado infecciones en distintos rebaños durante octubre de 2026.


Redacción: Redacción Mundo Agropecuario
Editor: Eduardo Schmitz

La influenza aviar altamente patógena H5N1 ha llegado por primera vez al ganado lechero del estado de Washington, en Estados Unidos, y las autoridades sanitarias han confirmado una sucesión de detecciones durante octubre de 2026. La aparición del virus en explotaciones bovinas de los condados de Yakima y Benton ha obligado a establecer cuarentenas, reforzar las medidas de bioseguridad y ampliar las investigaciones epidemiológicas para contener su propagación.

El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) confirmó el 8 de octubre los primeros dos rebaños afectados en Yakima. Sin embargo, los controles posteriores identificaron nuevas explotaciones positivas, lo que convirtió una detección inicialmente localizada en un episodio sanitario de mayor alcance para la producción lechera regional.

El Departamento de Agricultura del Estado de Washington (WSDA) ha documentado nuevas confirmaciones durante el mes, incluidas 17 explotaciones en Yakima el 23 de octubre y un rebaño en Benton. El registro oficial también recoge tres rebaños adicionales en Yakima el 27 de octubre.

De dos granjas afectadas a múltiples detecciones durante octubre

Las primeras infecciones fueron confirmadas por los Laboratorios Nacionales de Servicios Veterinarios del USDA mediante pruebas moleculares. Los animales presentaban signos clínicos compatibles con influenza aviar, pese a que las explotaciones habían obtenido anteriormente resultados negativos en los controles rutinarios del programa nacional de vigilancia de la leche.

La confirmación inicial representó un acontecimiento relevante porque Washington no había registrado previamente infecciones por H5N1 en su ganado bovino. Antes de ese episodio, las autoridades estatales y el laboratorio de diagnóstico veterinario de la Universidad Estatal de Washington habían realizado más de 7.000 pruebas de vigilancia durante aproximadamente dos años, todas con resultados negativos.

La enfermedad ya había afectado a rebaños lecheros de otros estados desde marzo de 2024. Entre los antecedentes se encuentra la detección de influenza aviar en ganado lechero de Wisconsin, confirmada en diciembre de 2025.

En Washington, el seguimiento oficial permite observar cómo las detecciones se multiplicaron durante octubre. Los registros estatales incluyen resultados correspondientes a los días 8, 15, 16, 21, 23 y 27, con una concentración importante de explotaciones afectadas en Yakima.

Las autoridades continúan investigando los posibles vínculos epidemiológicos entre las granjas y las circunstancias que facilitaron la circulación del virus.

Las vacas infectadas pueden reducir considerablemente su producción de leche

La influenza aviar H5N1 presenta características particulares cuando infecta al ganado lechero. Entre los síntomas identificados por los veterinarios figuran una disminución de la producción de leche, cambios en su apariencia, fiebre, menor consumo de alimento, alteraciones digestivas y reducción de la actividad ruminal.

En algunos animales, la leche adquiere una consistencia más espesa y tonalidades amarillentas o marrones. Estas manifestaciones constituyen señales de alerta que requieren evaluación veterinaria y pruebas diagnósticas.

La infección puede afectar directamente a la actividad productiva de las explotaciones. Investigaciones anteriores sobre las consecuencias económicas de la gripe aviar en la industria láctea han documentado pérdidas asociadas a la disminución del rendimiento, la mortalidad y la retirada prematura de animales.

Las autoridades de Washington indican que muchos bovinos afectados pueden recuperarse mediante cuidados de apoyo, aunque el proceso puede prolongarse aproximadamente seis semanas. La evolución depende de la situación clínica de cada animal y de las condiciones de manejo de la explotación.

La bioseguridad se convierte en una prioridad para las explotaciones bovinas

El WSDA ha solicitado a los productores reforzar las medidas preventivas, especialmente en las instalaciones de ordeño y en los movimientos de animales entre establecimientos.

El virus puede propagarse entre explotaciones mediante bovinos infectados, leche contaminada y materiales utilizados durante las operaciones ganaderas. Los equipos, vehículos, prendas de trabajo y calzado también pueden contribuir a su dispersión cuando no se aplican procedimientos adecuados de limpieza y desinfección.

Entre las recomendaciones oficiales se encuentran limitar los traslados innecesarios de vacas en lactación, evitar compartir equipos entre granjas, controlar el acceso de visitantes y separar los animales enfermos de los sanos.

Las autoridades también recomiendan mantener en aislamiento durante 30 días a los animales recién incorporados antes de integrarlos al rebaño, así como reforzar la higiene de las instalaciones y los procedimientos de ordeño.

La importancia de estas medidas se relaciona con las características de transmisión de la influenza aviar entre vacas lecheras, especialmente por la presencia del virus en la leche de animales infectados y su posible dispersión durante las operaciones ganaderas.

Las aves silvestres también pueden transportar el H5N1, aunque las autoridades de Washington señalan que no constituyen la principal vía de propagación entre los rebaños lecheros afectados por el brote.

La vigilancia de la leche permite identificar infecciones

Uno de los componentes principales de la respuesta sanitaria estadounidense es el análisis de muestras de leche procedentes de las explotaciones. Esta estrategia permite detectar la circulación del virus incluso cuando todavía no se han identificado todos los animales afectados.

El programa nacional de vigilancia ha adquirido especial importancia desde que se reconoció la capacidad del H5N1 para infectar el tejido mamario bovino.

La relación entre el virus y las glándulas mamarias también ha sido objeto de investigaciones científicas. Estudios sobre los mecanismos que favorecen la infección por H5N1 en las ubres de las vacas han contribuido a explicar por qué la enfermedad puede manifestarse de manera especialmente intensa en el sistema mamario.

En Washington, las investigaciones sanitarias incluyen pruebas diagnósticas adicionales y recopilación de información epidemiológica. El objetivo es identificar posibles conexiones entre explotaciones y reducir las oportunidades de transmisión.

La leche pasteurizada mantiene sus garantías sanitarias

Pese a las nuevas detecciones, las autoridades estadounidenses sostienen que el suministro comercial de leche pasteurizada continúa siendo seguro para los consumidores.

La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) y el USDA señalan que los procesos adecuados de pasteurización inactivan el virus de la influenza aviar.

Además, las explotaciones deben impedir que la leche procedente de animales enfermos ingrese en los circuitos comerciales destinados al consumo humano. La leche afectada debe separarse y gestionarse conforme a los procedimientos sanitarios correspondientes.

La eficacia de los tratamientos térmicos también ha sido examinada en investigaciones sobre la supervivencia del virus H5N1 en leche cruda y su sensibilidad al calor, que han respaldado la importancia de la pasteurización para la seguridad alimentaria.

Las autoridades desaconsejan consumir leche cruda procedente de animales potencialmente infectados, debido a que puede contener virus infeccioso.

Washington mantiene las cuarentenas y el seguimiento epidemiológico

La respuesta oficial incluye restricciones sanitarias en las explotaciones afectadas, atención veterinaria a los animales enfermos y seguimiento de los resultados de laboratorio.

El 26 de octubre, el Departamento de Agricultura de Washington comunicó la confirmación de un rebaño infectado en el condado de Benton, ampliando la distribución geográfica conocida de la enfermedad dentro del estado.

El organismo también informó que los análisis genéticos de los primeros focos de Yakima identificaron el linaje B3.13, asociado a la circulación del virus en ganado lechero estadounidense desde 2024.

Esta identificación resulta relevante para las investigaciones epidemiológicas, aunque por sí sola no permite establecer la ruta exacta de entrada del virus en cada explotación.

Las autoridades sanitarias consideran que el riesgo para la población general continúa siendo bajo. No obstante, los trabajadores agrícolas, veterinarios y otras personas que mantienen contacto directo con animales infectados presentan una exposición ocupacional mayor y deben utilizar medidas de protección adecuadas.

Para los productores de Washington, el desafío inmediato consiste en detectar oportunamente nuevas infecciones, proteger los rebaños todavía libres de la enfermedad y reducir las pérdidas productivas asociadas a los focos confirmados.

La evolución de las detecciones durante octubre demuestra la importancia de mantener una vigilancia continuada incluso en regiones que habían registrado resultados negativos durante períodos prolongados.

Fuentes referenciales:
Departamento de Agricultura del Estado de Washington: registro oficial de detecciones de H5N1 en ganado bovino
Departamento de Agricultura de Washington: primera confirmación de influenza aviar en ganado lechero, 8 de octubre de 2026
Departamento de Agricultura de Washington: confirmación de H5N1 en Benton, 26 de octubre de 2026
USDA-APHIS: confirmación de influenza aviar altamente patógena en dos rebaños lecheros de Washington