Investigadores de la Universidad de Kentucky y el USDA detectaron cambios en la cubierta de los insectos adultos, especialmente en las hembras; aún falta saber si otras moscas perciben esas señales
Redacción: Redacción Mundo Agropecuario
Editor: Eduardo Schmitz
El apareamiento modifica la composición química de la superficie de la mosca del gusano barrenador del Nuevo Mundo, según una investigación de la Universidad de Kentucky y el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA). El cambio fue más marcado en las hembras y podría aportar pistas sobre cómo se reconoce el estado reproductivo entre estos insectos. Por ahora, el estudio no demuestra que las moscas utilicen esas diferencias para elegir pareja.
La especie, Cochliomyia hominivorax, representa una amenaza para la sanidad animal porque sus larvas se alimentan de tejido vivo. Las hembras depositan huevos en heridas o aberturas del cuerpo, y una infestación sin tratamiento puede agravar las lesiones. Su expansión ha exigido vigilancia ganadera en regiones productoras de México y en zonas cercanas a la frontera estadounidense.
La diferencia está en las proporciones
Los investigadores compararon machos y hembras vírgenes con ejemplares que ya se habían apareado. Analizaron los hidrocarburos cuticulares, sustancias cerosas presentes en la superficie del insecto que ayudan a evitar la desecación y que, en distintas especies, también pueden intervenir en la comunicación química.
El análisis se concentró en 21 señales químicas principales. Los mismos hidrocarburos predominantes aparecieron en ambos sexos antes y después del apareamiento, pero cambiaron sus proporciones dentro de la mezcla. Los machos presentaron una mayor proporción de compuestos de menor peso molecular y las hembras, de compuestos con cadenas más largas. Tras el apareamiento, las variaciones más evidentes se observaron en las hembras.
El equipo plantea que esos cambios podrían estar relacionados con el hecho de que las hembras de esta especie generalmente se aparean una sola vez. Sin embargo, todavía debe comprobarse si otras moscas detectan las diferencias químicas y si estas alteran el cortejo o la conducta reproductiva. Los resultados describen una asociación química; no identifican por sí solos una nueva feromona ni una trampa lista para usar en el campo.
Una pista para futuras herramientas de control
Conocer mejor el apareamiento puede ser útil para perfeccionar la vigilancia y la técnica de insectos estériles. Este método consiste en liberar machos esterilizados para que, al aparearse con hembras silvestres, no produzcan descendencia viable. La cooperación de la FAO y el OIEA contra el gusano barrenador incluye investigaciones para mejorar la cría, la competitividad reproductiva y la liberación de estos insectos.
La Universidad de Kentucky advierte que el nuevo perfil químico no ofrece una solución inmediata frente a los brotes. El siguiente paso será probar experimentalmente si las moscas responden a las variaciones observadas. Solo entonces podrá evaluarse si sirven para diseñar sistemas de detección o reforzar estrategias de control.
Mientras esa investigación avanza, la inspección de heridas y la notificación de infestaciones siguen siendo aspectos de la respuesta sanitaria. El riesgo que supone la plaga para los animales y la producción quedó de relieve con los planes para ampliar la producción de moscas estériles en Texas.
Fuentes referenciales:
Universidad de Kentucky: resultados de la investigación
Estudio original en Journal of Medical Entomology


