Impacto Ambiental

La huella de carbono de la leche cambia al medir cada granja

Publicado el 17/09/2026 · REDACCION

Un estudio en Bangladés calculó las emisiones de una explotación durante cinco años y mostró cómo los datos locales modifican el resultado


Redactor: Valentina Ríos
Editor: Karem Díaz S.

Investigadores de la Universidad de Connecticut y la Universidad Agrícola de Bangladés analizaron la huella de carbono de la leche producida en una granja de ese país entre 2018 y 2023. El trabajo muestra que utilizar datos de la explotación permite estimar sus emisiones con mayor precisión que aplicar factores generales, una diferencia relevante para evaluar la producción ganadera y decidir dónde intervenir.

La huella de carbono reúne los gases de efecto invernadero asociados con la obtención de un producto. En este caso, el equipo examinó la producción de alimento para el ganado, la digestión de las vacas, el manejo del estiércol y la energía utilizada en la granja. También contabilizó los animales del rebaño que no estaban produciendo leche, porque consumen recursos y forman parte del sistema.

La digestión concentró casi la mitad de las emisiones

En la explotación estudiada, la fermentación entérica representó el 48 % de las emisiones calculadas. La producción del alimento aportó el 24 %, el estiércol el 20 % y el uso de energía el 8 %. El desglose permite identificar qué procesos pesan más en esa granja; sus porcentajes no deben trasladarse automáticamente a otros establecimientos.

El papel de la digestión bovina explica el interés por seleccionar animales con menores emisiones de metano. Esa línea de trabajo aborda una fuente concreta de gases, mientras que el cálculo de la huella incorpora además alimento, estiércol y energía.

El promedio del periodo fue de 5,18 kilogramos de CO₂ equivalente por kilogramo de leche corregida por grasa y proteína dentro de la granja. La medición no abarcó el transporte ni el procesamiento posteriores a la salida de la leche, etapas sobre las que los investigadores no disponían de datos.

Los datos locales cambiaron el cálculo de la huella

Al emplear información de la explotación y ecuaciones más detalladas del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, el equipo obtuvo una huella un 27 % menor que la estimada con ecuaciones generales. Esa diferencia corresponde al método de cálculo: no significa que la granja haya reducido sus emisiones un 27 % mediante una nueva práctica.

Medir cada establecimiento con sus propios registros es también la idea detrás del análisis climático individual de granjas lecheras. Los insumos, el manejo y el rendimiento pueden variar incluso entre explotaciones de una misma región.

La asignación de emisiones entre productos añade otra diferencia. En el sistema de doble propósito examinado en Bangladés se obtienen leche y carne; atribuir todos los gases a la leche distorsionaría el resultado. Los investigadores señalan que la proporción asignada a cada producto debe reflejar lo que realmente genera la explotación antes de comparar su huella con la de una granja dedicada principalmente a producir leche.

Más leche por vaca y menor huella por unidad producida

Durante los cinco años, la producción media diaria por vaca pasó de 3,53 a 5,76 kilogramos, un aumento del 63 %. En ese intervalo, la huella calculada por unidad de leche disminuyó un 37 %. El equipo relaciona la mejora productiva con la selección genética, dietas equilibradas y un manejo más eficiente del alimento.

La relación entre rendimiento e intensidad de emisiones también aparece en investigaciones sobre productividad bovina y huella de carbono. Sin embargo, producir leche con menos emisiones por kilogramo no demuestra por sí solo que hayan bajado las emisiones totales del rebaño. Esa distinción se examina asimismo al estudiar cómo la salud del ganado influye en la huella climática de los alimentos.

Los resultados corresponden a una explotación y a las actividades medidas hasta la salida de la leche de la granja. Para comparar sistemas lecheros o comprobar una reducción de emisiones, es necesario indicar qué etapas se incluyeron, cómo se repartieron los gases entre leche y carne y si se está informando la huella por kilogramo producido o el volumen total emitido.

Fuentes referenciales:
Phys.org
Universidad de Connecticut
Journal of Dairy Science



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