Peces

Inglaterra registra la captura de un atún rojo de 338 kilos

Publicado el 28/08/2026 · REDACCION

El ejemplar fue pescado frente a Whitby, en Yorkshire, donde la especie reaparece después de permanecer ausente de las capturas locales durante décadas


Redactor: Valentina Ríos
Editor: Javier Morales O.

Cinco pescadores del barco The Dominator capturaron un atún rojo del Atlántico de 338 kilogramos a unos 16 kilómetros de Whitby, en la costa de Yorkshire, Inglaterra. La operación obligó a la tripulación a arrastrar el ejemplar durante aproximadamente ocho kilómetros antes de conseguir subirlo a bordo.

La captura, registrada en agosto de 2026, adquirió especial relevancia por producirse en una zona del mar del Norte donde la especie dejó de aparecer de manera habitual hace aproximadamente seis décadas. El mismo equipo pescó posteriormente otro atún rojo que también superó los 300 kilogramos, reforzando los indicios de una presencia renovada en esas aguas.

La aparición de dos ejemplares de gran tamaño no demuestra por sí sola que exista una población estable frente a Yorkshire. Sin embargo, ofrece nueva información sobre la distribución del atún rojo del Atlántico, una especie migratoria cuya abundancia y desplazamientos responden a factores como la disponibilidad de alimento, las condiciones oceánicas y la presión pesquera.

Una captura que exigió varias horas de trabajo

El primer atún fue localizado a unas diez millas del puerto de Whitby. Debido a su peso y fuerza, la tripulación no pudo izarlo inmediatamente y tuvo que mantenerlo sujeto mientras la embarcación recorría cerca de cinco millas, equivalentes a unos ocho kilómetros.

Los cinco integrantes de The Dominator participaron en la maniobra hasta lograr colocar el pez en cubierta. Uno de los pescadores aseguró que nunca había capturado un ejemplar comparable, pese a su experiencia en el mar.

El atún fue vendido antes del regreso de la embarcación al puerto. Su destino comercial incluía restaurantes, establecimientos especializados en sushi y compradores particulares. Los ejemplares de calidad excepcional alcanzan valores elevados debido a la demanda internacional de esta especie.

La importancia económica del atún rojo obliga a mantener sistemas estrictos de documentación y control. En otras zonas europeas, el incremento de las posibilidades de pesca ya ha generado debates como el relacionado con la distribución de la nueva cuota española de atún rojo entre flotas tradicionales y embarcaciones incorporadas recientemente.

El atún rojo desapareció del mar del Norte en los años sesenta

El atún rojo del Atlántico, cuyo nombre científico es Thunnus thynnus, estuvo presente históricamente en el mar del Norte. Whitby llegó a ser un punto reconocido para la captura de grandes ejemplares durante la primera mitad del siglo XX.

La especie dejó de desembarcarse regularmente en esta zona a partir de la década de 1960. Entre los factores asociados con aquella desaparición se encuentran la intensa presión pesquera y la reducción de los bancos de arenque, uno de los recursos alimentarios aprovechados por estos grandes depredadores.

Durante los últimos años aumentaron nuevamente los avistamientos en distintas áreas del Atlántico nororiental. También se ha documentado la presencia de atunes en el Skagerrak y el Øresund, espacios marítimos situados entre Dinamarca, Suecia y Noruega.

El desplazamiento hacia aguas septentrionales coincide con una reconfiguración más amplia de los recursos marinos. Un análisis sobre la migración de las pesquerías hacia zonas cercanas a los polos identifica al atún rojo como una de las especies que ha extendido su presencia hacia regiones ubicadas al norte de su distribución histórica.

Este movimiento no puede atribuirse a una sola causa a partir de capturas aisladas. La recuperación de la población, la disponibilidad de peces presa, las temperaturas del agua y los cambios en las corrientes pueden actuar conjuntamente para modificar las rutas seguidas por los ejemplares.

Investigadores rastrean el retorno a las costas británicas

La Universidad de Exeter participa en un programa de marcado destinado a estudiar el retorno del atún rojo a las aguas británicas. Desde 2018, los investigadores han marcado 165 ejemplares en las costas atlánticas de Inglaterra, Gales y Jersey.

Los dispositivos permiten reconstruir desplazamientos, áreas de alimentación y rutas migratorias. La acumulación de información durante varias temporadas será necesaria para determinar si los atunes observados frente a Yorkshire permanecen temporalmente en el área o forman parte de un retorno más estable al mar del Norte.

Los peces capturados por The Dominator presentan un tamaño superior al de muchos ejemplares marcados en otras zonas británicas. Los científicos consideran que el análisis genético podría ayudar a establecer su origen y aclarar si pertenecen a grupos diferentes de los estudiados previamente en el litoral atlántico.

Su presencia también indica que las aguas locales ofrecen alimento suficiente para sostener temporalmente a depredadores de grandes dimensiones. No obstante, confirmar una recuperación regional exige datos sobre abundancia, edades, permanencia y recurrencia durante varios años.

La recuperación exige mantener límites pesqueros

El atún rojo del Atlántico sufrió durante décadas una fuerte presión extractiva. La aplicación de cuotas, temporadas, tamaños mínimos, documentos de captura y medidas internacionales de trazabilidad contribuyó a mejorar el estado de la población y permitió ampliar gradualmente algunas posibilidades de pesca.

La recuperación no significa que la explotación pueda realizarse sin límites. La especie cruza aguas bajo diferentes jurisdicciones y su conservación depende de la coordinación internacional. Las capturas efectuadas en una parte del Atlántico pueden influir en la disponibilidad del recurso a lo largo de otras etapas de su recorrido migratorio.

España, por ejemplo, estableció en 2026 condiciones específicas para autorizar capturas accidentales de atún rojo por parte de embarcaciones que no disponían de pesca dirigida. La regulación fija cantidades, comunicaciones previas, etiquetas, puertos habilitados y un máximo de un ejemplar por buque y marea.

Las áreas protegidas constituyen otra herramienta utilizada para favorecer la recuperación de peces altamente móviles. Investigaciones sobre los efectos de grandes zonas sin pesca sobre especies de atún han observado aumentos de capturas en aguas próximas, aunque los resultados dependen de la ubicación, extensión y cumplimiento de cada área.

Los dos ejemplares capturados frente a Whitby representan una oportunidad comercial para la tripulación y, simultáneamente, una señal científica que deberá interpretarse con cautela. El seguimiento mediante marcas, los análisis genéticos y los registros pesqueros permitirán conocer si el atún rojo está recuperando de forma duradera una parte de su antigua distribución en el mar del Norte.

Fuentes referenciales:
La Razón
GB News



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