Instituciones y empresas

Irlanda estudia cómo reducir la dependencia de insumos agrícolas

Publicado el 24/10/2026 ·

Dos investigaciones de la Universidad de Galway, difundidas el 20 de octubre de 2026, analizan cómo diversificar la producción y reutilizar recursos del sector alimentario para proteger a los agricultores frente a crisis comerciales y climáticas.


Redacción: Redacción Mundo Agropecuario
Editor: Eduardo Schmitz

Un equipo científico de la Universidad de Galway, en Irlanda, ha presentado dos nuevas investigaciones que examinan cómo transformar la organización de la agricultura y la ganadería para reducir su exposición a las fluctuaciones internacionales de precios, las interrupciones comerciales y los efectos del cambio climático. Los resultados fueron difundidos el 20 de octubre de 2026 y proceden de estudios publicados en revistas científicas del grupo Nature.

Los trabajos, dirigidos por el profesor David Styles y el investigador Daniel Henn, del Ryan Institute, plantean que una mayor diversificación de las explotaciones y un aprovechamiento más eficiente de los recursos agrícolas podrían disminuir la necesidad de importar alimentos para animales, fertilizantes y otros insumos esenciales.

La principal novedad no consiste en un producto agrícola o una tecnología específica, sino en la evaluación conjunta de distintas estrategias de producción y uso del territorio frente a posibles escenarios económicos, ambientales y comerciales hasta 2050.

Una agricultura menos expuesta a las crisis internacionales

Las investigaciones parten de una vulnerabilidad importante del sistema agroalimentario irlandés: su dependencia de determinados insumos externos y su exposición a cambios en las condiciones de los mercados internacionales.

Los científicos analizaron alternativas que permitirían aprovechar mejor los recursos disponibles dentro del propio país, sin depender exclusivamente de la especialización productiva y de las cadenas convencionales de suministro.

Entre las posibilidades examinadas figuran una mayor producción nacional de leguminosas, la diversificación del uso agrícola del suelo y la recuperación de subproductos de las industrias alimentarias.

El estudio también considera los efectos que podrían tener diferentes escenarios de política ambiental, comercio internacional y evolución climática sobre los productores y la economía rural.

Esta perspectiva amplía el debate sobre los costos de producción. Además del precio inmediato de un insumo, los investigadores consideran importante evaluar la capacidad de las explotaciones para mantener su actividad cuando se producen perturbaciones externas.

Los residuos agroalimentarios podrían sustituir parte de las importaciones

Uno de los trabajos, encabezado por Daniel Henn, examinó escenarios de agricultura circular en los que materiales procedentes de la producción y transformación de alimentos se reincorporan a las cadenas agropecuarias.

Entre los recursos evaluados se encuentran subproductos de cervecerías y otras industrias alimentarias que podrían destinarse a la elaboración de piensos, así como ingredientes obtenidos mediante el aprovechamiento de residuos orgánicos.

El objetivo es reducir la cantidad de recursos que se desaprovechan y disminuir parcialmente la necesidad de adquirir materias primas en mercados exteriores.

El aprovechamiento de estos materiales ya constituye una línea de investigación en distintos países. En Suecia, por ejemplo, investigadores de la Universidad de Borås han estudiado la recuperación de recursos procedentes del estiércol animal para desarrollar nuevas aplicaciones productivas.

También existen iniciativas de aprovechamiento de residuos de frutas en la alimentación ganadera, aunque cada material requiere una evaluación específica de su composición, inocuidad, disponibilidad y costo de procesamiento.

En el caso irlandés, los investigadores no presentan estas alternativas como una sustitución inmediata de todos los insumos importados. Su análisis se centra en determinar cómo diferentes combinaciones de recursos nacionales podrían mejorar la resistencia del sistema agroalimentario ante escenarios futuros.

Diversificar cultivos y ganadería para reducir riesgos

La segunda línea de investigación examinó distintas estrategias de utilización del territorio agrícola, tomando como referencia los objetivos nacionales relacionados con producción alimentaria, biodiversidad, actividad rural y reducción de emisiones.

El equipo dirigido por David Styles consideró cinco posibles escenarios futuros, incluyendo situaciones caracterizadas por mayores tensiones comerciales, cambios regulatorios y pérdidas de productividad asociadas al clima.

Las alternativas estudiadas incluyen ampliar el cultivo de guisantes y otras leguminosas, aprovechar proteínas obtenidas de recursos vegetales y diversificar las actividades desarrolladas en las tierras agrícolas.

Las leguminosas resultan especialmente interesantes por su papel en las rotaciones y su capacidad, mediante asociaciones con microorganismos, para incorporar nitrógeno atmosférico a los sistemas agrícolas. Sin embargo, sus beneficios concretos dependen de la especie, las condiciones del suelo y el manejo agronómico.

La investigación también aborda la relación entre la producción ganadera y la disponibilidad de alimento. En Irlanda, ensayos recientes de alimentación de vacas lecheras con fuentes proteicas locales han mostrado tanto posibilidades de reducir impactos ambientales como dificultades para mantener determinados indicadores productivos.

Estos antecedentes ilustran una cuestión central: la sustitución de insumos importados debe evaluarse junto con sus efectos sobre el rendimiento, la calidad de los productos y la rentabilidad de las explotaciones.

Los investigadores incorporaron indicadores económicos y productivos

Una característica de los estudios es que no se limitaron a comparar emisiones o superficies agrícolas. También incorporaron indicadores relacionados con la dependencia de importaciones, la producción neta de proteína destinada al consumo humano, las necesidades territoriales y las pérdidas de nutrientes hacia el agua.

De esta manera, las estrategias agrícolas se evaluaron considerando simultáneamente diferentes dimensiones del sistema productivo.

Los resultados indican que una mayor circularidad podría reducir la exposición de Irlanda a riesgos comerciales, regulatorios y climáticos mediante la sustitución parcial de productos importados.

Sin embargo, estas conclusiones proceden de modelos y escenarios de investigación. No significan que las medidas propuestas ya se hayan implantado a escala nacional ni que sus beneficios económicos estén demostrados en todas las explotaciones.

Los investigadores advierten, además, que las ventajas económicas generales de una transición agrícola no se traducen automáticamente en mayores ingresos para los productores.

La rentabilidad de los agricultores sigue siendo decisiva

El investigador Colm Duffy, también participante en los trabajos, destacó que un mejor aprovechamiento de los recursos biológicos nacionales podría disminuir considerablemente la demanda de importaciones, pero señaló la necesidad de convertir esos beneficios potenciales en ingresos para los agricultores.

Esta distinción es importante porque una estrategia favorable para la economía nacional puede requerir inversiones, cambios de manejo o nuevas infraestructuras que no todas las explotaciones están en condiciones de asumir.

La transformación propuesta también dependería de políticas públicas, mecanismos de apoyo, mercados para los subproductos y decisiones sobre la distribución de las tierras agrícolas.

Las investigaciones fueron desarrolladas con la participación de instituciones colaboradoras, entre ellas Munster Technological University, el Instituto Noruego de Investigación en Bioeconomía (NIBIO) y Fers Ltd.

Los trabajos recibieron apoyo de organismos gubernamentales irlandeses relacionados con agricultura, alimentación, clima y medioambiente.

La Universidad de Galway considera que los resultados pueden contribuir al debate sobre la planificación agrícola a largo plazo. Para los productores, el interés principal reside en identificar estrategias capaces de disminuir la dependencia de insumos externos sin comprometer la producción alimentaria ni la viabilidad económica de las explotaciones.

Fuente referencial:
Universidad de Galway — Investigaciones sobre agricultura circular y resiliencia agropecuaria, 20 de octubre de 2026