Agricultura

Estudio revela cuándo los fungicidas mejoran el rendimiento de la cebada

Publicado el 29/10/2026 ·

Investigadores de Escocia evaluaron durante tres campañas agrícolas la relación entre labranza, tratamientos fungicidas y producción de cebada de invierno, y encontraron que las respuestas varían según las condiciones del terreno y el programa de aplicación.


Redacción: Redacción Mundo Agropecuario
Editor: Karem Díaz S.

Una investigación desarrollada en el este de Escocia ha aportado nuevos resultados sobre la relación entre el manejo del suelo, la aplicación de fungicidas y el rendimiento de la cebada de invierno. El estudio, publicado anticipadamente el 26 de octubre de 2026 en la revista científica Crop Protection, examinó si los sistemas de labranza modifican la respuesta del cereal a los tratamientos destinados a controlar enfermedades.

El trabajo fue realizado por Henry E. Creissen, Adrian C. Newton, Ian Hunt y C. F. E. Topp, investigadores vinculados a Scotland’s Rural College (SRUC), una institución especializada en ciencias agrícolas y rurales del Reino Unido.

Los científicos evaluaron cultivos establecidos en dos localidades del este de Escocia durante tres campañas agrícolas, comprendidas entre 2021 y 2023. Su objetivo fue determinar cómo interactúan las prácticas de labranza y los programas fungicidas, considerando tanto el rendimiento del grano como el mantenimiento de la superficie foliar verde.

Los resultados muestran que no se detectó una interacción estadísticamente significativa entre el régimen de labranza y el tratamiento fungicida para las dos variables principales examinadas. Sin embargo, sí se identificaron diferencias en la respuesta a los fungicidas según el año, el lugar y las características de los tratamientos.

Tres campañas agrícolas para comparar sistemas de manejo

La investigación se desarrolló en un contexto de creciente interés por los sistemas agrícolas que reducen la alteración mecánica del suelo.

En la agricultura convencional, la preparación del terreno puede incluir operaciones de arado y otras labores que modifican su estructura antes de la siembra. Los sistemas de labranza reducida o sin inversión buscan limitar esas intervenciones.

Estas prácticas se relacionan con la conservación del suelo, pero también pueden modificar las condiciones en las que se desarrollan determinados patógenos vegetales.

Los investigadores escoceses plantearon que, si el régimen de labranza influye en la dinámica de las enfermedades, las estrategias de protección fitosanitaria podrían necesitar ajustes específicos.

Para comprobarlo, analizaron el comportamiento de la cebada de invierno bajo diferentes regímenes de labranza y programas de aplicación de fungicidas.

El estudio examinó dos indicadores agronómicos fundamentales: el rendimiento del grano y el área foliar verde promedio, conocida como GLA por sus siglas en inglés.

La superficie foliar verde constituye una variable importante porque refleja la cantidad de tejido fotosintéticamente activo que conserva el cultivo durante su desarrollo.

La relación entre el manejo del terreno y la productividad también forma parte de las investigaciones sobre los efectos de la labranza reducida y la siembra directa en diferentes sistemas agrícolas europeos.

La labranza no modificó significativamente la respuesta general a los fungicidas

Uno de los resultados centrales del trabajo fue la ausencia de una interacción estadísticamente significativa entre el régimen de labranza y el programa fungicida, tanto para el rendimiento como para el área foliar verde.

En términos agronómicos, esto significa que, dentro de las condiciones evaluadas, los investigadores no encontraron evidencia suficiente para afirmar que el efecto de los fungicidas sobre esas variables dependiera sistemáticamente del tipo de labranza utilizado.

El hallazgo resulta relevante porque una de las cuestiones que motivaron la investigación era determinar si la reducción de las labores del suelo exigía modificar necesariamente los tratamientos contra enfermedades.

Los resultados no permiten establecer una regla universal para todos los cultivos de cebada, pero indican que la relación entre ambas decisiones de manejo puede ser menos directa de lo que cabría esperar.

La investigación también distingue entre la respuesta general observada y los efectos específicos registrados en determinados años o lugares.

Esta diferencia es importante para interpretar los ensayos agrícolas: la ausencia de una interacción estadísticamente significativa no implica que todos los tratamientos hayan producido exactamente los mismos resultados.

Los tratamientos tempranos no ofrecieron ventajas agronómicas

Otro resultado destacado se relaciona con el momento de aplicación de los fungicidas.

Los investigadores encontraron que las pulverizaciones realizadas antes de la fase de elongación del tallo no proporcionaron ventajas agronómicas en las condiciones examinadas.

El estudio tampoco identificó beneficios económicos para esas aplicaciones tempranas.

Este resultado no significa que los tratamientos fungicidas sean innecesarios en la cebada de invierno. Indica que su utilidad debe evaluarse según la etapa de desarrollo, las condiciones sanitarias y la respuesta observada del cultivo.

Las enfermedades fúngicas de los cereales pueden afectar diferentes órganos de las plantas y presentar comportamientos distintos según la humedad, la temperatura y la susceptibilidad de las variedades.

Por esa razón, las estrategias de manejo de enfermedades fúngicas en cereales suelen combinar vigilancia, prácticas agronómicas y tratamientos químicos cuando están justificados.

La nueva investigación aporta evidencia experimental para examinar con mayor precisión la oportunidad de determinadas aplicaciones en cebada de invierno.

El rendimiento respondió a los fungicidas en dos de los tres años

Aunque los tratamientos tempranos no ofrecieron ventajas, los científicos sí encontraron efectos positivos de los fungicidas en determinadas condiciones.

En una de las localidades estudiadas, caracterizada por un historial prolongado sin arado, los tratamientos fungicidas aumentaron significativamente el rendimiento del grano en dos de los tres años examinados.

Esta respuesta muestra que los fungicidas pueden contribuir a proteger la producción, pero que su efecto no fue uniforme durante todas las campañas.

Las diferencias entre años pueden estar relacionadas con factores ambientales y sanitarios, aunque el resumen del estudio no permite atribuir los resultados a una causa específica.

La investigación también identificó una relación positiva importante entre los tratamientos fungicidas y el mantenimiento del área foliar verde cuando se utilizaron programas de dos o tres aplicaciones.

Este resultado indica que los tratamientos más completos estuvieron asociados con una mayor conservación del tejido foliar verde.

Sin embargo, una mayor superficie foliar verde no debe interpretarse automáticamente como un incremento proporcional del rendimiento, porque ambas variables responden a procesos diferentes.

Los investigadores analizaron precisamente esa relación para comprender mejor cómo los programas de protección influyen en el comportamiento del cultivo.

La protección del follaje sigue siendo importante en los cereales

La cebada de invierno puede verse afectada por diferentes enfermedades foliares que comprometen la capacidad fotosintética de las plantas.

Entre las enfermedades conocidas se encuentran la ramulariasis, las manchas reticuladas y otras infecciones fúngicas que pueden desarrollarse bajo condiciones ambientales favorables.

En regiones europeas, las precipitaciones y la humedad del follaje pueden modificar la presión sanitaria durante etapas decisivas del desarrollo del cereal.

En Alemania, por ejemplo, las lluvias primaverales han motivado advertencias técnicas sobre el riesgo de enfermedades foliares en cebada de invierno.

La investigación escocesa no constituye una evaluación específica de todas esas enfermedades. Su aportación se centra en comparar los efectos agronómicos de los regímenes de labranza y los programas fungicidas.

Esta distinción es esencial porque los resultados sobre rendimiento y superficie foliar no permiten identificar por sí solos qué patógeno explica una determinada respuesta.

Para establecer recomendaciones específicas de control sería necesario considerar la enfermedad presente, la susceptibilidad varietal y las condiciones locales.

La experiencia de Escocia plantea ajustes en el manejo agronómico

El estudio se desarrolló bajo un clima marítimo templado, característico de buena parte de Escocia.

Estas condiciones ambientales influyen en el desarrollo de los cereales y en la aparición de enfermedades, por lo que los resultados deben interpretarse dentro del contexto en el que se realizaron los ensayos.

Los autores destacan que las decisiones agronómicas óptimas pueden verse influidas por el régimen de labranza.

También señalan que una evaluación integral de los sistemas debe considerar el rendimiento del grano, los insumos empleados y las operaciones agrícolas necesarias.

Sin embargo, el resultado científico principal no consiste en recomendar un sistema de labranza para todas las explotaciones, sino en mostrar cómo respondieron los cultivos bajo los tratamientos y condiciones estudiados.

La experiencia de la siembra directa en la agricultura argentina ilustra cómo la reducción de la remoción del suelo puede modificar distintas decisiones productivas, desde la implantación de los cultivos hasta el manejo de malezas y residuos vegetales.

El trabajo escocés incorpora a ese debate una cuestión específica: la necesidad de evaluar científicamente cómo se comportan los programas fungicidas cuando cambia el sistema de labranza.

Una investigación publicada el 26 de octubre de 2026

El artículo científico se titula Effects of tillage and fungicide on yield of winter barley y fue publicado anticipadamente en línea el 26 de octubre de 2026.

Sus autores son Henry E. Creissen, Adrian C. Newton, Ian Hunt y C. F. E. Topp.

La investigación aparece en la revista Crop Protection, volumen 212, artículo 107899, correspondiente a la edición de febrero de 2027, aunque su primera publicación electrónica se realizó en octubre de 2026.

El identificador científico del trabajo es DOI: 10.1016/j.cropro.2026.107899.

La distinción entre la fecha de publicación electrónica y la edición definitiva es importante porque permite situar correctamente la novedad científica del estudio.

Los resultados se basan en tres campañas agrícolas desarrolladas entre 2021 y 2023, y no en experimentos realizados durante octubre de 2026.

El trabajo aporta evidencia experimental sobre tres cuestiones: la ausencia de una interacción significativa entre labranza y régimen fungicida para las variables evaluadas, la falta de ventajas de las aplicaciones anteriores a la elongación del tallo y la existencia de respuestas positivas del rendimiento a los fungicidas en determinados años y condiciones.

Estas observaciones pueden contribuir a mejorar el diseño de futuras investigaciones sobre manejo integrado de enfermedades en cereales.

También refuerzan la importancia de diferenciar entre tratamientos que protegen el área foliar y tratamientos que producen mejoras comprobables del rendimiento.

Para los productores de cebada, la principal implicación científica es que las decisiones sobre fungicidas y labranza deben evaluarse conjuntamente con las condiciones del cultivo, sin asumir que un programa de aplicaciones será igualmente eficaz en todas las campañas.

Fuentes referenciales:
Scotland’s Rural College — Effects of tillage and fungicide on yield of winter barley
Crop Protection — Investigación científica original, DOI 10.1016/j.cropro.2026.107899