Peces

Colombia sustituye soya por larvas en dietas para cachama

Publicado el 01/08/2026 · REDACCION

Un ensayo de la Universidad Nacional reemplazó hasta el 15 % de la torta de soya sin afectar el crecimiento, la conversión alimenticia ni la salud de los peces


Redactor: Valentina Ríos
Editor: Eduardo Schmitz

Una investigación de la Universidad Nacional de Colombia demostró que la harina elaborada con larvas de mosca soldado negra puede sustituir hasta el 15 % de la torta de soya utilizada en la alimentación de cachama blanca sin perjudicar el crecimiento, la salud o el aprovechamiento del alimento.

Las larvas fueron criadas con residuos procedentes de mango, yuca y café, lo que permitió transformar subproductos agroindustriales en una fuente de proteína para la piscicultura. El estudio fue desarrollado por la zootecnista Edna Menjura Rojas y evaluó el desempeño de 96 alevinos durante 55 días.

Los peces recibieron dietas con diferentes porcentajes de harina de larvas. Al finalizar el ensayo, las cachamas alimentadas con el ingrediente alternativo presentaron resultados comparables a los del grupo que consumió una formulación convencional basada en soya.

Hasta 15 % de la soya pudo sustituirse

La investigación comparó varias formulaciones para determinar cuánto ingrediente de origen vegetal podía ser reemplazado sin alterar el desarrollo de los peces. El nivel de sustitución del 15 % mantuvo resultados semejantes en ganancia de peso, tasa de crecimiento y conversión alimenticia.

La conversión indica cuánto alimento necesita consumir un animal para aumentar una unidad de peso. Una sustitución que reduzca el crecimiento o eleve demasiado este indicador puede resultar poco conveniente, incluso cuando el ingrediente alternativo sea más sostenible.

En este caso, los resultados no mostraron diferencias significativas frente a la dieta convencional. El hallazgo es relevante porque el costo del alimento y la tasa de conversión condicionan la viabilidad de las piscifactorías, especialmente en producciones de pequeña y mediana escala.

La sustitución estudiada fue parcial. Los datos no significan que la harina de larvas pueda reemplazar toda la torta de soya ni que porcentajes superiores mantengan necesariamente el mismo comportamiento.

Las cachamas mantuvieron indicadores normales de salud

Además del peso y el crecimiento, el equipo examinó variables fisiológicas para comprobar que el nuevo ingrediente no generara alteraciones ocultas. Entre los parámetros evaluados estuvieron la grasa visceral, el estado del hígado y las concentraciones sanguíneas de colesterol y triglicéridos.

Los indicadores permanecieron dentro de los rangos esperados y no mostraron diferencias adversas atribuibles a la inclusión de harina de insecto. Esta evaluación resulta necesaria porque un alimento puede sostener temporalmente el peso y, al mismo tiempo, producir cambios metabólicos que afecten la salud.

Los análisis microbiológicos no detectaron Salmonella. También se registraron niveles mínimos de metales pesados y de otros microorganismos examinados, resultados que respaldan la seguridad del ingrediente obtenido bajo las condiciones controladas del estudio.

La calidad sanitaria depende, sin embargo, del sustrato utilizado para criar las larvas y del procesamiento posterior. Los residuos deben ser seleccionados y manejados de manera que no introduzcan contaminantes, pesticidas, patógenos o sustancias indeseables en la cadena alimentaria.

Residuos de mango, yuca y café se convierten en proteína

La mosca soldado negra, cuyo nombre científico es Hermetia illucens, tiene la capacidad de consumir diversos materiales orgánicos durante su fase larvaria. Parte de los nutrientes presentes en esos residuos se transforma en biomasa rica en proteínas y grasas.

En el ensayo colombiano se utilizaron residuos de tres cadenas agrícolas importantes: mango, yuca y café. Estos materiales, después de un manejo adecuado, sirvieron como alimento para las larvas que posteriormente fueron procesadas e incorporadas a las dietas de las cachamas.

Este proceso conecta dos actividades productivas. Los subproductos agrícolas dejan de tratarse únicamente como desechos, mientras la piscicultura obtiene una materia prima que puede disminuir parcialmente su dependencia de ingredientes convencionales.

La capacidad de las moscas soldado negras para transformar residuos en proteína y fertilizante ha despertado interés en distintos países. Además de las larvas, la cría genera un residuo orgánico que puede estudiarse como acondicionador o fuente de nutrientes para el suelo.

Una proteína alternativa para la piscicultura

La torta de soya aporta proteína a numerosos alimentos balanceados, pero su precio, transporte y disponibilidad pueden aumentar los costos de producción. La harina de pescado también se utiliza en acuicultura, aunque su obtención depende de recursos marinos y de mercados sujetos a variaciones.

Los insectos se investigan como una alternativa porque pueden producirse en espacios relativamente reducidos y aprovechar corrientes orgánicas locales. Su valor real depende de la composición nutricional, la digestibilidad, la estabilidad del suministro y el precio alcanzado después del procesamiento.

Estudios realizados con distintas especies ya han examinado la incorporación de proteínas de insectos en los alimentos para peces. Los resultados disponibles son prometedores, pero los porcentajes adecuados cambian según el insecto, el sustrato, el método de secado y las necesidades de cada especie acuícola.

La cachama blanca ocupa un lugar importante en la piscicultura colombiana y presenta características productivas adaptadas a las condiciones tropicales. Generar información específica para esta especie evita depender exclusivamente de investigaciones realizadas con salmón, trucha, tilapia u otros peces.

El alimento alternativo debe conservar una dieta equilibrada

Reemplazar un ingrediente no consiste únicamente en comparar su porcentaje de proteína. Los alimentos balanceados deben proporcionar aminoácidos, energía, lípidos, vitaminas y minerales en proporciones compatibles con la etapa de crecimiento del animal.

La composición de las larvas puede cambiar según el residuo con el que fueron alimentadas. También influyen la edad de cosecha, la temperatura de cría, la forma de procesamiento y la cantidad de grasa retirada antes de producir la harina.

Estas variaciones hacen necesario analizar cada lote y formular la dieta completa. Un contenido elevado de proteína no garantiza que todos los aminoácidos estén disponibles ni que el pez pueda digerirlos con la misma eficiencia que los ingredientes sustituidos.

Investigaciones con otras fuentes de insectos, como larvas de escarabajo destinadas a la cachama blanca, también han mostrado el interés colombiano por encontrar alimentos alternativos para especies nativas de valor comercial.

El costo decidirá su adopción por los productores

El estudio confirmó la viabilidad biológica de una sustitución parcial, pero la aplicación comercial dependerá de los costos. La recolección de residuos, la cría de las larvas, el secado, la molienda, los análisis sanitarios y el transporte influyen sobre el precio final.

Una cadena local bien organizada podría reducir distancias entre las plantas procesadoras de mango, yuca o café, las unidades de producción de insectos y las piscifactorías. Esa cercanía ayudaría a disminuir gastos logísticos y ofrecer una salida productiva para materiales que actualmente tienen poco valor.

La continuidad del suministro representa otro desafío. Una fábrica de alimentos necesita materias primas homogéneas y disponibles durante todo el año, mientras algunos residuos agrícolas se generan únicamente durante determinadas cosechas.

Para responder a esta variación será necesario definir métodos de conservación, mezclas de sustratos y protocolos que mantengan la composición de la harina dentro de parámetros estables.

Colombia necesita reglas para insectos destinados a piensos

Edna Menjura Rojas señaló que Colombia todavía no dispone de una regulación específica para el uso de insectos en la alimentación animal. La evidencia obtenida puede contribuir a la construcción de futuros requisitos sanitarios y productivos.

Las normas deberán establecer cuáles especies pueden criarse, qué sustratos están autorizados, cómo deben procesarse las larvas y qué límites microbiológicos o químicos debe cumplir el producto terminado.

Europa ya cuenta con disposiciones para determinadas especies de insectos destinadas a la alimentación acuícola. En América Latina persisten diferencias regulatorias y una disponibilidad limitada de ensayos realizados con peces nativos.

La creación de un marco claro permitiría proteger la salud animal y ofrecer seguridad jurídica a productores de insectos, fabricantes de alimentos y piscicultores interesados en incorporar estas materias primas.

Una alternativa circular que requiere ampliar las pruebas

El ensayo duró 55 días e incluyó 96 alevinos, por lo que sus resultados deben validarse en ciclos productivos completos y bajo condiciones comerciales. Será necesario evaluar lotes más grandes, diferentes etapas de crecimiento y variaciones en la calidad del agua.

También conviene estudiar la composición del pescado obtenido, su calidad sensorial, la estabilidad durante el almacenamiento y la aceptación de los consumidores. Estos factores determinarán si el ingrediente puede incorporarse de manera permanente a la cadena piscícola.

La sustitución del 15 % de la torta de soya no elimina la dependencia de las materias primas tradicionales, pero demuestra que una fracción puede reemplazarse sin sacrificar los indicadores productivos evaluados.

La combinación de piscicultura, aprovechamiento de residuos y cría de insectos abre una vía de economía circular adaptada al contexto colombiano. Su consolidación dependerá de nuevos ensayos, controles sanitarios, costos competitivos y reglas que permitan producir la harina de larvas con criterios uniformes.

Fuentes referenciales:
Agencia de Noticias de la Universidad Nacional de Colombia
Agronegocios



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