Ciencia y Tecnología

Luz LED verde prolonga la frescura de la espinaca refrigerada

Publicado el 09/08/2026 · REDACCION

Un estudio de la Universidad McGill mantuvo la calidad comercial de las hojas durante cuatro días adicionales y redujo considerablemente su pérdida de humedad


Redactor: Santiago Duarte
Editor: Eduardo Schmitz

Una iluminación LED verde de baja intensidad puede retrasar el deterioro de la espinaca durante el almacenamiento refrigerado, según una investigación realizada por especialistas de la Universidad McGill, en Canadá. El tratamiento ayudó a conservar el aspecto, el color, la textura y varios compuestos bioactivos de las hojas, con posibles aplicaciones para productores, distribuidores y comercios.

El estudio, publicado en el Journal of Food Science, evaluó espinacas almacenadas durante 18 días a una temperatura de 4 grados Celsius y una humedad relativa del 98 %. Los investigadores compararon dos longitudes de onda de luz verde, una combinación de ambas y el almacenamiento en completa oscuridad.

Los resultados mostraron que las hojas expuestas a luz LED con una longitud de onda de 530 nanómetros perdieron un 8,3 % de humedad al final del ensayo. En las espinacas mantenidas en oscuridad, la pérdida alcanzó el 22,8 %, una diferencia directamente relacionada con la apariencia marchita y la reducción de la calidad comercial.

La calidad comercial se mantuvo cuatro días adicionales

Las espinacas almacenadas en oscuridad descendieron por debajo del nivel considerado comercializable a partir del sexto día. Los tres tratamientos con luz verde conservaron una calidad visual aceptable hasta el décimo día, lo que representó una extensión aproximada de cuatro días.

La iluminación se aplicó con una intensidad de 10 micromoles por metro cuadrado y segundo, mediante ciclos diarios de 12 horas de luz y 12 horas de oscuridad. Los tratamientos incluyeron LED de 500 nanómetros, LED de 530 nanómetros y una combinación de ambas longitudes de onda.

La respuesta resulta especialmente relevante porque las verduras de hoja continúan siendo tejidos vivos después de la cosecha. Siguen respirando y perdiendo agua, aunque ya no pueden reponerla a través de las raíces. Esta característica explica por qué la lechuga y otras hortalizas de hoja se deterioran con rapidez, incluso cuando permanecen refrigeradas.

La reducción de la pérdida de agua permitió conservar mejor la turgencia de las células y retrasar el aspecto marchito. Las muestras iluminadas también presentaron cambios de color menos pronunciados que aquellas almacenadas en oscuridad.

La luz verde influyó en los compuestos bioactivos

Además de medir humedad, color, textura y apariencia general, los investigadores analizaron antioxidantes, compuestos fenólicos, flavonoides y antocianinas. Los resultados nutricionales variaron según la longitud de onda y el momento del almacenamiento, por lo que el estudio no atribuye el mismo efecto a todos los tratamientos.

En términos generales, la iluminación dirigida ayudó a conservar diferentes componentes de interés nutricional mientras se retrasaba el deterioro visual. Este aspecto es importante porque la calidad de las verduras no depende únicamente de su apariencia, sino también del mantenimiento de los nutrientes y compuestos bioactivos presentes en los tejidos.

La investigación se relaciona con otros trabajos que analizan el valor nutricional de microvegetales y hortalizas jóvenes. En ambos casos, las condiciones de producción o conservación pueden influir en la composición del alimento que finalmente llega al consumidor.

Los autores explicaron que la luz verde ha recibido menos atención en los estudios poscosecha que las longitudes de onda rojas y azules. Estas últimas se utilizan con mayor frecuencia para estudiar el crecimiento vegetal, mientras que el nuevo trabajo se concentró en la conservación de hojas ya cosechadas.

Una aplicación potencial para la cadena de frío

La tecnología podría incorporarse en cámaras refrigeradas, centros de distribución o instalaciones comerciales, debido a que los equipos LED ya están disponibles ampliamente. No obstante, los investigadores advirtieron que todavía se necesitan pruebas a mayor escala antes de recomendar su adopción generalizada.

Los ensayos de laboratorio se efectuaron bajo condiciones controladas de temperatura, humedad, intensidad lumínica y duración de la exposición. Una operación comercial presenta variables adicionales, entre ellas el volumen de producto, la circulación del aire, el tipo de envase, la distancia entre las lámparas y las aperturas frecuentes de las cámaras.

También será necesario calcular el consumo eléctrico y compararlo con el valor de las pérdidas evitadas. Una extensión de cuatro días podría ofrecer ventajas para hortalizas altamente perecederas, pero la rentabilidad dependerá del precio de la energía, la escala de almacenamiento y la cantidad de producto descartado actualmente.

El uso de luz durante la poscosecha no es completamente nuevo. Otras investigaciones han analizado cómo diferentes luces LED modifican la coloración de frutos después de la cosecha. La propuesta de McGill amplía ese campo hacia la reducción de la pérdida de agua y la conservación de verduras de hoja.

Antecedentes en lechuga y resultados específicos en espinaca

La comunicación divulgativa de la Universidad McGill vincula el nuevo estudio con investigaciones anteriores realizadas en lechuga. Sin embargo, el artículo publicado en 2026 en el Journal of Food Science se concentró específicamente en la espinaca y en su respuesta a los tratamientos de luz verde durante 18 días.

Un trabajo previo del mismo grupo había observado efectos favorables de la luz verde sobre la calidad poscosecha de la lechuga durante el almacenamiento en frío. Estos antecedentes sugieren que la estrategia podría ser aplicable a diferentes hortalizas de hoja, aunque cada especie deberá evaluarse por separado antes de establecer parámetros comerciales.

La investigadora principal, Shafieh Salehinia, participó en el trabajo junto con Sarah MacPherson, Kam Hammad y Mark Lefsrud. El estudio recibió financiación de U Technology Corporation, el Consejo de Investigación de Ciencias Naturales e Ingeniería de Canadá y Mitacs.

Menores pérdidas desde el almacén hasta el comercio

Las hortalizas pueden ser descartadas cuando pierden color, firmeza o apariencia, incluso antes de dejar de ser aptas para el consumo. Retrasar esos cambios podría ampliar el tiempo disponible para el transporte, la distribución y la venta, reduciendo la presión logística sobre la cadena de frío.

Los investigadores informaron que los resultados iniciales permitieron patentar la tecnología. Su siguiente etapa deberá determinar si la iluminación conserva el mismo desempeño en cámaras comerciales, con mayores volúmenes y distintas variedades de espinaca.

La propuesta no reemplaza la refrigeración, la higiene, el control de humedad ni la manipulación cuidadosa. Su posible función sería complementar estas prácticas mediante una iluminación diseñada específicamente para ralentizar determinados procesos de deterioro después de la cosecha.

Fuentes referenciales:
Phys.org
Universidad McGill
Journal of Food Science



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