Un simulacro realizado con apoyo de la FAO evaluó la capacidad de los servicios veterinarios para detectar y contener la fiebre aftosa y la peste de los pequeños rumiantes, dos enfermedades que amenazan la producción pecuaria.
Redacción: Redacción Mundo Agropecuario
Editor: Karem Díaz S.
Madagascar ha puesto a prueba sus mecanismos de respuesta frente a dos enfermedades capaces de provocar importantes pérdidas en la ganadería: la fiebre aftosa y la peste de los pequeños rumiantes. Del 15 al 17 de septiembre de 2026, autoridades veterinarias del país africano participaron en un ejercicio de simulación desarrollado en Taolagnaro, con apoyo de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).
La actividad, cuyos resultados fueron comunicados oficialmente el 2 de octubre, permitió examinar cómo funcionarían los procedimientos nacionales de detección, notificación, coordinación y respuesta ante una posible incursión de estas enfermedades transfronterizas.
El ejercicio involucró a funcionarios veterinarios del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de Madagascar y formó parte de una iniciativa regional financiada por la Unión Europea para fortalecer las capacidades sanitarias de los países de África austral.
La novedad no consiste en la confirmación de un nuevo brote, sino en la evaluación práctica de los mecanismos que deberían activarse si se detectara una emergencia sanitaria. Esta distinción resulta fundamental para interpretar correctamente el alcance del acontecimiento.
Para Madagascar, donde numerosas familias dependen de la cría de animales, mejorar la preparación veterinaria representa una medida preventiva vinculada con la protección de la producción, los ingresos rurales y la seguridad alimentaria.
Un simulacro para evaluar decisiones ante una emergencia sanitaria
El ejercicio se desarrolló durante tres jornadas en Taolagnaro, localidad situada en el sureste de Madagascar, también conocida como Fort-Dauphin.
Los participantes trabajaron sobre situaciones hipotéticas relacionadas con la aparición de fiebre aftosa y peste de los pequeños rumiantes, dos enfermedades infecciosas que requieren una respuesta coordinada de las autoridades sanitarias.
La simulación permitió revisar los planes de contingencia existentes y comprobar cómo se aplicarían los procedimientos de vigilancia, comunicación y control.
En una emergencia ganadera real, la rapidez con que se identifica un caso sospechoso puede influir considerablemente en la posibilidad de limitar la propagación del agente infeccioso.
Sin embargo, la detección inicial constituye solamente una parte del proceso. También es necesario establecer canales de notificación, organizar la toma de muestras cuando corresponda, coordinar los servicios veterinarios y determinar las medidas sanitarias aplicables.
El simulacro buscó examinar precisamente esa secuencia de actuaciones.
La FAO explicó que la actividad ofreció a los funcionarios una oportunidad para evaluar su preparación y reconocer aspectos que podrían requerir mejoras antes de enfrentarse a un acontecimiento real.
No se comunicó que durante el ejercicio se hubiera confirmado un foco de fiebre aftosa o de peste de los pequeños rumiantes en la zona.
La fiebre aftosa representa un riesgo para distintas especies ganaderas
La fiebre aftosa es una enfermedad viral altamente contagiosa que afecta principalmente a animales de pezuña hendida, entre ellos bovinos, búfalos, cerdos, ovejas y cabras.
Puede provocar fiebre, lesiones en la boca y las extremidades, dificultades para alimentarse, disminución de la producción y alteraciones en el bienestar de los animales.
Su importancia económica no depende únicamente de la gravedad clínica de cada caso. La propagación de la enfermedad puede obligar a establecer controles de movimientos y restricciones comerciales que afectan a explotaciones y cadenas de suministro.
Por esta razón, los programas de prevención suelen combinar vigilancia, medidas de bioseguridad, capacidad diagnóstica y procedimientos oficiales de respuesta.
La necesidad de fortalecer estas capacidades también se refleja en las medidas de prevención de la fiebre aftosa en las explotaciones ganaderas, donde el control de ingresos y movimientos de animales constituye un componente esencial.
En Madagascar, el simulacro permitió examinar la preparación institucional ante una eventual detección de esta enfermedad, sin que ello implique que se haya producido un nuevo brote durante las jornadas de trabajo.
La peste de los pequeños rumiantes amenaza a ovejas y cabras
La segunda enfermedad incluida en la simulación fue la peste de los pequeños rumiantes, conocida internacionalmente por sus siglas PPR.
Se trata de una infección viral que afecta principalmente a cabras y ovejas y que puede ocasionar importantes pérdidas en rebaños susceptibles.
Entre sus manifestaciones se encuentran fiebre, secreciones nasales y oculares, lesiones en la boca, diarrea y problemas respiratorios.
La enfermedad reviste especial importancia en regiones donde la producción de pequeños rumiantes constituye una fuente de alimentos, ingresos y ahorro familiar.
La FAO y la Organización Mundial de Sanidad Animal mantienen una estrategia internacional orientada a erradicar la peste de los pequeños rumiantes para 2030, aunque el cumplimiento de esa meta depende de la capacidad de los países para ampliar la vigilancia, la vacunación y otras medidas sanitarias.
La situación epidemiológica de esta enfermedad no debe confundirse con la de la fiebre aftosa. Aunque ambas pueden afectar a explotaciones pecuarias y requieren coordinación veterinaria, sus agentes causales, características clínicas y programas de control son diferentes.
Precisamente por ello, el ejercicio de Madagascar incluyó las dos amenazas y permitió examinar la preparación de los servicios veterinarios frente a escenarios sanitarios distintos.
La coordinación veterinaria es decisiva para contener enfermedades transfronterizas
Uno de los principales desafíos de las enfermedades ganaderas transfronterizas es que su control puede requerir actuaciones simultáneas de numerosas instituciones.
Los servicios veterinarios necesitan recibir información de los productores, verificar los casos sospechosos y comunicar los resultados a las autoridades competentes.
Dependiendo de la enfermedad y de la situación epidemiológica, también pueden ser necesarias medidas relacionadas con la movilización de animales, la vigilancia de establecimientos vecinos y el seguimiento de contactos.
Estas actuaciones exigen protocolos claros y personal capacitado.
Los ejercicios de simulación permiten identificar dificultades organizativas sin esperar a que una enfermedad cause pérdidas en las explotaciones.
Por ejemplo, una comunicación tardía entre oficinas veterinarias o la falta de claridad sobre quién debe adoptar determinadas decisiones pueden retrasar la respuesta durante una emergencia.
El fortalecimiento de la capacidad diagnóstica constituye otra pieza importante. En diferentes países, las inversiones en infraestructura veterinaria para detectar enfermedades del ganado buscan precisamente mejorar la vigilancia y la respuesta frente a riesgos sanitarios.
En el caso de Madagascar, la información oficial se concentra en la evaluación de los procedimientos y mecanismos de coordinación, sin publicar indicadores cuantitativos sobre tiempos de respuesta o resultados diagnósticos.
La FAO y la Unión Europea apoyan la preparación sanitaria regional
La actividad se realizó dentro del proyecto denominado Support Towards the Operationalization of the SADC Regional Agricultural Policy, conocido como STOSAR II.
La iniciativa cuenta con financiación de la Unión Europea y es ejecutada por la FAO en colaboración con la Secretaría de la Comunidad de Desarrollo de África Austral (SADC).
Su propósito es fortalecer la aplicación de políticas agrícolas regionales y mejorar las capacidades de los países participantes para afrontar desafíos que afectan a la producción agropecuaria.
Las enfermedades animales constituyen una preocupación compartida porque pueden propagarse a través de movimientos de animales y otras vías de transmisión, dependiendo del agente infeccioso.
Por ello, los mecanismos nacionales de prevención necesitan complementarse con sistemas de cooperación regional.
La capacitación de funcionarios, el intercambio de información y la armonización de procedimientos pueden facilitar una respuesta más organizada ante situaciones que afectan a varios territorios.
Madagascar forma parte de ese marco de cooperación y utiliza los ejercicios de preparación como herramienta para fortalecer sus servicios veterinarios.
El simulacro de Taolagnaro se integra así en un esfuerzo más amplio de prevención, en lugar de constituir una actuación aislada.
Los productores rurales dependen de sistemas de alerta eficaces
Las enfermedades ganaderas pueden perjudicar la economía de las explotaciones por diferentes vías.
Los animales enfermos pueden presentar pérdidas de peso, reducción de la producción de leche, dificultades reproductivas o mortalidad, según la enfermedad y las condiciones del rebaño.
Además, las medidas de control pueden modificar temporalmente la comercialización y los movimientos de animales.
Estos efectos pueden resultar especialmente importantes para los pequeños productores, cuya capacidad económica para afrontar pérdidas inesperadas suele ser limitada.
La preparación sanitaria permite reducir incertidumbres y establecer procedimientos que faciliten la intervención temprana.
Sin embargo, un simulacro no demuestra por sí solo que las explotaciones estén completamente protegidas. Su utilidad depende de que los resultados se traduzcan posteriormente en mejoras operativas, capacitación y disponibilidad de recursos.
La experiencia de otros países muestra la importancia de mantener programas sostenidos de prevención. En Colombia, por ejemplo, las autoridades y los productores alcanzaron una cobertura del 99 % del inventario bovino y bufalino durante una campaña de vacunación contra la fiebre aftosa.
Ese resultado corresponde a un programa sanitario diferente del ejercicio desarrollado en Madagascar y no puede utilizarse como indicador de la preparación del país africano.
La comparación ilustra, no obstante, que la protección ganadera requiere tanto planificación institucional como medidas concretas aplicadas sobre los rebaños.
Qué puede aportar un ejercicio de simulación a la sanidad animal
Los simulacros sanitarios permiten observar cómo responden los equipos cuando deben aplicar protocolos bajo condiciones que representan una emergencia.
Su utilidad puede incluir la identificación de dificultades de comunicación, necesidades de capacitación y posibles problemas de coordinación.
También ofrecen oportunidades para revisar los planes de contingencia y comprobar si las responsabilidades institucionales están suficientemente definidas.
En el caso de Madagascar, la FAO informó que el ejercicio permitió poner a prueba los mecanismos existentes para detectar, comunicar y responder a posibles incursiones de fiebre aftosa y peste de los pequeños rumiantes.
La organización no presentó en su comunicado una calificación numérica de la preparación nacional ni afirmó que todos los procedimientos hubieran alcanzado un nivel óptimo de funcionamiento.
Por tanto, el resultado verificable es la realización de la evaluación práctica y la revisión de los mecanismos de respuesta, no una demostración definitiva de que Madagascar pueda controlar cualquier brote futuro.
La información obtenida durante este tipo de actividades puede servir como base para mejorar los protocolos y orientar nuevas acciones de fortalecimiento veterinario.
La prevención sanitaria adquiere importancia estratégica en África austral
La ganadería cumple funciones productivas y sociales importantes en diferentes regiones de África austral.
Además de proporcionar carne y leche, los animales pueden representar una fuente de ingresos y un recurso económico para hogares rurales.
Las enfermedades infecciosas capaces de propagarse entre explotaciones amenazan esa estabilidad y pueden afectar al abastecimiento de alimentos.
Por esta razón, la cooperación entre países constituye una herramienta importante para la vigilancia de enfermedades transfronterizas.
La preparación nacional también depende de que los productores reconozcan posibles signos de enfermedad y comuniquen oportunamente las sospechas a los servicios veterinarios.
La capacitación de los funcionarios y la existencia de procedimientos claros pueden facilitar esa relación entre explotaciones y autoridades.
El ejercicio realizado en Taolagnaro constituye una medida concreta dentro de esa estrategia preventiva.
Su relevancia radica en que Madagascar evaluó sus procedimientos antes de enfrentarse a una eventual emergencia, mediante una actividad organizada con apoyo técnico internacional.
La información oficial disponible no permite cuantificar cuánto disminuiría el riesgo de pérdidas ganaderas gracias al simulacro. Para determinar su impacto sería necesario conocer las mejoras aplicadas posteriormente y evaluar su funcionamiento en nuevas actividades o situaciones reales.
Madagascar refuerza la preparación frente a riesgos para su ganadería
El simulacro desarrollado del 15 al 17 de septiembre de 2026 en Taolagnaro representa una acción preventiva destinada a fortalecer la respuesta veterinaria de Madagascar frente a la fiebre aftosa y la peste de los pequeños rumiantes.
La actividad reunió a funcionarios responsables de la sanidad animal y permitió revisar planes de contingencia, mecanismos de coordinación y procedimientos de detección y notificación.
Su desarrollo contó con apoyo de la FAO y financiación europea mediante un programa regional orientado al fortalecimiento de las capacidades agrícolas y sanitarias de África austral.
El ejercicio no corresponde a un brote confirmado ni a una campaña de vacunación masiva, sino a una evaluación práctica de preparación institucional.
La siguiente tarea consiste en utilizar las observaciones obtenidas para fortalecer los procedimientos nacionales y mantener la capacidad de respuesta ante amenazas sanitarias que puedan afectar a la producción ganadera y a los medios de vida rurales.
Fuentes referenciales:
FAO — Madagascar strengthens preparedness for FMD and PPR outbreaks through simulation exercise, 2 de octubre de 2026


