Senasica capacitó a especialistas de los diez principales estados productores para mejorar la detección, diagnóstico, monitoreo y manejo integrado de amenazas como la roya y la broca
Redacción: Redacción Mundo Agropecuario
Editor: Eduardo Schmitz
México reforzó su estrategia fitosanitaria para proteger más de 700.000 hectáreas dedicadas al cultivo de café mediante la actualización técnica del personal que combate sus principales plagas y enfermedades. El Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) capacitó a 48 especialistas que participan en la Campaña Plagas del Cafeto en los diez estados que concentran prácticamente toda la producción nacional.
La capacitación se realizó en Huatusco, Veracruz, y estuvo orientada a fortalecer la identificación, diagnóstico, monitoreo, prevención y manejo integrado de problemas como la roya del cafeto y la broca. La estrategia adquiere especial importancia para una actividad que supera el millón de toneladas anuales de producción y sostiene a numerosas familias rurales, especialmente pequeños productores.
La Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural informó que Chiapas, Colima, Estado de México, Guerrero, Hidalgo, Nayarit, Oaxaca, Puebla, San Luis Potosí y Veracruz concentraron en 2025 el 99,4 % de la producción mexicana de café. La magnitud territorial del cultivo convierte la vigilancia coordinada en un componente fundamental para reducir pérdidas y responder oportunamente ante focos fitosanitarios.

Roya y broca concentran la atención fitosanitaria
El taller reunió a los técnicos responsables de aplicar las medidas de la Campaña Plagas del Cafeto y buscó homologar criterios para reconocer y atender las principales amenazas presentes en las zonas productoras. La roya, causada por el hongo Hemileia vastatrix, afecta principalmente las hojas y puede provocar defoliación y disminución de la capacidad productiva de las plantas cuando alcanza niveles elevados.
La enfermedad tiene una elevada importancia internacional debido a su capacidad de dispersión entre regiones cafetaleras. Investigaciones sobre la propagación y diversidad genética de la roya del café han mostrado que, además de factores naturales como el viento, las actividades humanas y el traslado de material vegetal pueden contribuir al movimiento del patógeno.
La broca del café, Hypothenemus hampei, presenta un desafío diferente. Las hembras perforan los frutos y penetran hasta las semillas, donde se alimentan y reproducen. Una parte importante de su ciclo ocurre protegida dentro del fruto, circunstancia que dificulta su control y hace especialmente importante detectar oportunamente la infestación.
En Chiapas se ha documentado recientemente una interacción que muestra la complejidad ecológica del manejo de esta plaga: hormigas depredadoras pueden expulsar a la broca y utilizar sus galerías como refugio para sus propias crías. La observación abre preguntas sobre el papel que pueden desempeñar los enemigos naturales dentro de programas de manejo integrado, aunque todavía no permite establecer una recomendación productiva universal.
La estrategia reúne a autoridades, universidades y técnicos
La actualización realizada en Veracruz fue organizada por Senasica en coordinación con el Comité Estatal de Sanidad Vegetal de Veracruz. Participaron además especialistas del Colegio de Postgraduados, El Colegio de la Frontera Sur, el Instituto de Biología de la Universidad Nacional Autónoma de México, la Universidad Autónoma Chapingo, el programa Sembrando Vida y las Escuelas de Campo.
Esta combinación de instituciones busca acercar el conocimiento científico y la experiencia de campo a quienes ejecutan directamente la vigilancia fitosanitaria. Los técnicos necesitan distinguir síntomas, identificar organismos perjudiciales, determinar niveles de infestación y seleccionar medidas de manejo compatibles con las características de cada zona cafetalera.
El enfoque integrado resulta especialmente relevante porque el control de plagas no depende exclusivamente de una aplicación química. Puede combinar monitoreo, prácticas culturales, saneamiento de las parcelas, manejo de sombra, recolección de frutos remanentes, control biológico y, cuando corresponda, productos fitosanitarios utilizados de acuerdo con las recomendaciones técnicas.
También existen líneas de investigación orientadas a disminuir la dependencia de determinados productos convencionales. Entre ellas figuran bioinsumos investigados para enfrentar la roya, la broca y otras amenazas del café, aunque su incorporación a un programa de manejo requiere evaluar eficacia, dosis, momento de aplicación, costos y condiciones particulares de cada explotación.
Diez estados sostienen casi toda la producción mexicana
La concentración geográfica del café permite orientar recursos técnicos hacia regiones prioritarias, pero también aumenta la importancia de mantener sistemas de vigilancia capaces de intercambiar información entre estados. Una plaga o enfermedad que avance sin detección puede afectar áreas productoras conectadas mediante movimiento de personas, plantas, frutos, equipos y otras actividades de la cadena agrícola.
La caficultura mexicana posee además una estructura donde los pequeños productores tienen un peso considerable. Por ello, una estrategia sanitaria eficaz necesita llegar a las parcelas y no limitarse a laboratorios o puntos centrales de diagnóstico. Las Escuelas de Campo y los técnicos de las campañas fitosanitarias funcionan como mecanismos para trasladar recomendaciones hacia las unidades productivas.
La protección sanitaria coincide con los planes del país para fortalecer económicamente su sector cafetalero. México ha planteado incrementar su producción de café y mejorar la posición de los productores en los mercados, objetivos que dependen también de mantener plantaciones productivas y reducir las pérdidas provocadas por plagas y enfermedades.
De acuerdo con Agricultura, los diez estados incluidos en la campaña representaron el 99,4 % de la producción nacional durante 2025. Senasica sitúa en más de 700.000 hectáreas la superficie cafetalera protegida por esta estrategia y señala que la producción mexicana supera actualmente el millón de toneladas anuales.
El monitoreo busca actuar antes de que aumenten los daños
Uno de los ejes de la capacitación es mejorar la capacidad de los técnicos para reconocer tempranamente los problemas. En el caso de la roya, observar incidencia, distribución de síntomas y condiciones favorables para la enfermedad permite orientar las decisiones de manejo antes de que la defoliación comprometa severamente las plantas.
Con la broca, el seguimiento de los frutos y los niveles de infestación ayuda a determinar cuándo deben reforzarse las prácticas de control. La recolección de frutos que permanecen en las plantas o caen al suelo después de la cosecha puede ser importante porque esos frutos pueden mantener poblaciones del insecto entre ciclos productivos.
La capacitación de los 48 especialistas no representa por sí sola una intervención directa sobre las 700.000 hectáreas, sino un fortalecimiento de la estructura técnica encargada de desarrollar la campaña en los territorios productores. Su efecto dependerá de la continuidad del monitoreo, la coordinación con los agricultores y la aplicación de las medidas apropiadas en cada región.
La iniciativa coloca así la prevención y el diagnóstico en el centro de la protección del café mexicano. Frente a organismos capaces de permanecer dentro de frutos o dispersarse entre plantaciones, reconocer el problema a tiempo y combinar diferentes herramientas de manejo puede resultar decisivo para contener focos y proteger la productividad de las fincas.
Fuentes referenciales:
Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural de México
Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica)


