Un ensayo de campo con ácido giberélico encapsulado logró racimos un 104 % más pesados y un 67 % más largos que el tratamiento convencional con la hormona libre
Redacción: Redacción Mundo Agropecuario
Editor: Karem Díaz S.
Una formulación de nanopartículas biodegradables utilizada para transportar ácido giberélico mejoró de forma considerable el rendimiento y diferentes características de calidad de las uvas en ensayos de campo. La investigación, publicada el 7 de octubre de 2026 en el Journal of the Science of Food and Agriculture, propone una forma de proteger este regulador del crecimiento vegetal frente a la degradación causada por factores ambientales como la luz y el calor.
Los investigadores encapsularon ácido giberélico en nanopartículas poliméricas biodegradables y compararon su desempeño con la aplicación de ácido giberélico libre. Los resultados mostraron que los racimos tratados con la formulación nanoparticulada alcanzaron un peso un 104 % superior y una longitud un 67 % mayor respecto al tratamiento convencional.
También se observaron diferencias en las propias bayas: su peso aumentó un 15 %, la longitud un 4 % y la anchura un 13 %. El trabajo, titulado Polymeric Nano-Delivery of Gibberellic Acid Enhances Fruit Quality, Yield, and Pedicel Strength in Grapevine (Vitis vinifera L.), plantea que los nanotransportadores pueden mejorar la eficiencia con la que se administran sustancias activas utilizadas en la producción agrícola.
La investigación se incorpora a una línea de trabajo que busca aumentar la precisión de los tratamientos aplicados directamente a las plantas. En otros cultivos, un aerosol foliar con nanopartículas de óxido de manganeso y quitosano mejoró el crecimiento de tomates sometidos a salinidad, mostrando cómo distintas formulaciones nanométricas están siendo evaluadas para resolver problemas productivos concretos.
El ácido giberélico necesita protección frente al ambiente
Las giberelinas son hormonas vegetales que intervienen en diferentes etapas del crecimiento y desarrollo de las plantas. El ácido giberélico producido comercialmente se utiliza como regulador del crecimiento en distintos cultivos, entre ellos la vid, para modificar procesos relacionados con el desarrollo de los frutos.
Su utilización presenta, sin embargo, una dificultad práctica: el compuesto es sensible a la luz y al calor. Esa vulnerabilidad puede reducir su estabilidad después de la aplicación y limitar la cantidad de sustancia activa disponible para producir el efecto buscado en la planta.
La estrategia evaluada en el nuevo estudio consiste en utilizar nanopartículas biodegradables como vehículos microscópicos para transportar el ácido giberélico. En lugar de exponer inmediatamente toda la sustancia activa al ambiente, el material polimérico puede protegerla y modificar su liberación.
El uso de hormonas para regular procesos productivos no es nuevo. Investigaciones anteriores han mostrado, por ejemplo, que la interacción entre estrigolactonas y giberelinas influye en la floración y el rendimiento del tomate, evidenciando el papel que desempeña la regulación hormonal en la agricultura.
Los racimos tratados alcanzaron un 104 % más de peso
La diferencia más destacada observada durante las aplicaciones de campo apareció en los racimos. Frente al ácido giberélico utilizado de forma libre, la formulación con nanopartículas produjo un incremento del 104 % en su peso y del 67 % en su longitud.
Las mejoras también alcanzaron a las características individuales de las bayas. El tratamiento elevó su peso un 15 %, su longitud un 4 % y su anchura un 13 % en comparación con la aplicación convencional.
Los autores consideran que los sistemas de nanotransporte pueden permitir una administración más eficiente de sustancias activas como los reguladores del crecimiento vegetal. El interés agronómico reside en conseguir que una mayor proporción del compuesto aplicado permanezca disponible para la planta en vez de degradarse rápidamente después del tratamiento.
En el caso de los viñedos, la estabilidad de los tratamientos adquiere especial relevancia porque las plantas están expuestas directamente a radiación solar y temperaturas elevadas. Estas condiciones ambientales también afectan a los propios frutos: estudios en viñedos han documentado cómo el calor extremo puede deshidratar las bayas, degradar compuestos asociados al color y reducir el rendimiento.
Nanotransportadores para administrar insumos con mayor precisión
La utilización de nanopartículas como vehículos permite separar dos funciones: la sustancia que produce el efecto agronómico y el material encargado de transportarla y protegerla. En este estudio, el componente activo continúa siendo el ácido giberélico, mientras las nanopartículas biodegradables actúan como sistema de entrega.
Este principio está siendo investigado para diferentes aplicaciones agrícolas. Los nanomateriales pueden emplearse directamente por sus propiedades o funcionar como vehículos capaces de transportar nutrientes, reguladores del crecimiento u otros compuestos y liberarlos de manera controlada.
Una revisión de estas aplicaciones ya había señalado que los nanomateriales agrícolas pueden utilizarse en fertilizantes, productos fitosanitarios y sistemas destinados a mejorar la eficiencia de determinados insumos. La nueva investigación traslada el concepto específicamente a un regulador hormonal empleado en la producción de uvas.
También existen resultados de campo con otros tipos de nanopartículas. Un estudio de dos años encontró que la aplicación foliar de nanopartículas de óxido de zinc incrementó el rendimiento y la concentración de zinc en arroz, aunque esos materiales, mecanismos y objetivos son diferentes de los evaluados ahora en la vid.
La biodegradabilidad es una parte central de la propuesta
La condición biodegradable del sistema de transporte es relevante porque una de las principales preguntas sobre el uso agrícola de nanomateriales se relaciona con su comportamiento después de la aplicación. El diseño de sistemas capaces de degradarse busca evitar la persistencia innecesaria del material portador una vez cumplida su función.
Esto no significa que cualquier formulación nanoparticulada sea automáticamente sostenible o ambientalmente inocua. La evaluación depende de la composición del material, la dosis, su degradación, la exposición de organismos no objetivo y el comportamiento que tenga en condiciones reales de cultivo.
La agricultura ya explora distintas estrategias de síntesis y utilización de partículas compatibles con estos objetivos. Investigaciones sobre nanopartículas producidas mediante microorganismos y materiales biológicos han destacado precisamente el interés de desarrollar sistemas de liberación controlada que reduzcan la cantidad de sustancias aplicadas y su dispersión innecesaria en el ambiente.
El resultado abre una vía para mejorar el manejo de la vid
El aumento observado en el peso y la longitud de los racimos convierte a la formulación en una alternativa de interés para la viticultura, pero los resultados corresponden a las condiciones concretas evaluadas en el estudio. Antes de extrapolarlos a diferentes regiones productoras será necesario determinar cómo responde el sistema ante variedades, climas, dosis y prácticas de manejo distintas.
La nutrición y el manejo del viñedo ya presentan una elevada variabilidad entre explotaciones. Un estudio reciente en el estado de Washington mostró que las vides pueden perder nutrientes no solo mediante la cosecha, sino también a través de las hojas y los sarmientos retirados durante la poda, lo que obliga a considerar el sistema productivo completo al diseñar estrategias para mejorar rendimiento y calidad.
El nuevo trabajo tampoco implica que las nanopartículas deban sustituir de manera general a las formulaciones convencionales de ácido giberélico. Lo que demuestra es que encapsular el compuesto en un vehículo biodegradable puede modificar de manera sustancial su desempeño agronómico bajo las condiciones estudiadas.
La diferencia entre ambos tratamientos ofrece una evidencia de campo sobre el potencial de los sistemas de liberación controlada para los reguladores del crecimiento vegetal. La siguiente etapa será determinar si esas ventajas pueden reproducirse de forma consistente entre campañas y sistemas de producción y si el balance entre rendimiento, costes, dosis y comportamiento ambiental justifica su utilización a escala comercial.
Fuentes referenciales:
Journal of the Science of Food and Agriculture — Polymeric Nano-Delivery of Gibberellic Acid Enhances Fruit Quality, Yield, and Pedicel Strength in Grapevine (Vitis vinifera L.)
Wiley — Biodegradable nanoparticle technology may improve agricultural production
Phys.org — Biodegradable nanoparticle technology may improve agricultural production


