Ganadería

Ovejas entre cítricos permiten producir carne sin aplicar herbicidas

Publicado el 01/11/2026 ·

Una familia de Entre Ríos, Argentina, incorporó 15 ovejas Dorper a una plantación de tres hectáreas. El pastoreo rotativo controla la vegetación, reduce gastos en insumos y permite combinar la producción frutícola con la ganadería.


Redacción: Redacción Mundo Agropecuario
Editor: Karem Díaz S.

En Colonia La Argentina, una localidad rural del departamento Federación, en la provincia argentina de Entre Ríos, una familia ha encontrado una manera de aprovechar dos actividades agropecuarias en una misma superficie. Juan Manuel Balmaceda y Flavia Mattiassi incorporaron ovejas a una plantación de cítricos para controlar el crecimiento de la vegetación y desarrollar una producción de carne, eliminando al mismo tiempo el uso de herbicidas para el manejo del pasto.

La experiencia forma parte de Oveja Negra, un emprendimiento familiar que integra citricultura y ganadería mediante prácticas de pastoreo rotativo. Actualmente trabajan con 15 ovejas de raza Dorper distribuidas en tres hectáreas de cítricos, aunque la plantación completa dispone de nueve hectáreas.

Los productores explicaron su experiencia en una entrevista difundida el 29 de octubre de 2026. Según su testimonio, la incorporación de los animales les permitió prescindir de las aplicaciones de herbicidas utilizadas anteriormente para controlar la vegetación de la quinta y aprovechar como alimento un recurso que ya crecía entre los árboles.

La iniciativa presenta una alternativa de manejo para pequeñas explotaciones frutícolas que buscan diversificar sus ingresos. Sin embargo, sus resultados corresponden a una experiencia productiva particular y no a un ensayo científico que haya cuantificado sus efectos sobre el rendimiento de los cítricos o las propiedades del suelo.

De una plantación de cítricos a un sistema productivo integrado

La familia llevaba aproximadamente once años viviendo en el campo cuando decidió involucrarse directamente en las actividades agropecuarias. Ambos procedían de sectores diferentes: Juan Manuel había trabajado en gastronomía y Flavia en hotelería.

Durante los últimos tres años comenzaron a dedicarse más intensamente al establecimiento, que incluía ganadería bovina y una quinta citrícola.

La búsqueda de alternativas surgió al observar dificultades para aprovechar adecuadamente los recursos forrajeros. Los productores comenzaron a investigar modelos de ganadería regenerativa, participar en capacitaciones y estudiar cómo integrar animales a las superficies agrícolas existentes.

Hace aproximadamente un año incorporaron las primeras ovejas a la plantación. El objetivo inicial era aprovechar la vegetación espontánea que crecía debajo de los árboles y disminuir la necesidad de intervenciones destinadas a mantenerla controlada.

El resultado fue la integración de dos actividades que normalmente pueden gestionarse por separado: la producción de frutas cítricas y la crianza de ovinos para carne.

La utilización de animales para controlar vegetación no es completamente nueva. En Portugal, el pastoreo de ovejas en viñedos ecológicos se ha utilizado como alternativa a determinadas labores mecánicas y aplicaciones de herbicidas, especialmente durante períodos en los que las plantas cultivadas presentan menor vulnerabilidad.

La particularidad del establecimiento entrerriano es su adaptación a una quinta de cítricos con animales de raza Dorper, manejo diario de parcelas y dispositivos destinados a proteger los árboles frutales.

Un bozal especial evita que las ovejas dañen los árboles

Uno de los principales desafíos de introducir ovinos en una plantación frutícola es impedir que los animales consuman hojas, ramas, frutos o partes de los troncos.

Las ovejas pueden aprovechar la vegetación herbácea del suelo, pero también pueden ramonear otras plantas cuando tienen acceso a ellas. En una explotación comercial, ese comportamiento puede ocasionar daños en los árboles y comprometer la producción.

Para reducir este riesgo, la familia incorporó un bozal de plástico liviano y resistente que restringe determinados movimientos de alimentación sin impedir que los animales consuman el pasto.

Juan Manuel Balmaceda explicó que el dispositivo es móvil y permite a las ovejas alimentarse del tapiz vegetal, mientras limita el acceso a los troncos, las ramas y las frutas.

Este elemento resulta importante porque permite adaptar el comportamiento alimentario de los animales a las necesidades de la plantación. No obstante, el uso del bozal no elimina la necesidad de supervisión, ya que deben comprobarse tanto la protección de los árboles como la capacidad de los animales para alimentarse normalmente.

La experiencia muestra que integrar ganadería y fruticultura requiere adaptar instalaciones y procedimientos. No basta con introducir animales en una plantación sin considerar la especie, la disponibilidad de alimento y las características de los cultivos.

Las ovejas cambian de parcela todos los días

El manejo de la vegetación se realiza mediante pastoreo rotativo. La superficie disponible se divide en parcelas y los animales permanecen durante períodos breves en cada sector.

En Oveja Negra, la familia organiza parcelas de utilización diaria. Cada jornada traslada las ovejas a una nueva superficie para distribuir el consumo de vegetación y evitar que los animales permanezcan demasiado tiempo en un mismo lugar.

Esta organización permite establecer períodos de descanso para las áreas utilizadas anteriormente, durante los cuales la cobertura vegetal puede recuperarse.

El sistema también busca reducir el sobrepastoreo, una situación que puede aparecer cuando la presión de consumo supera la capacidad de recuperación de las plantas.

La relación entre cantidad de animales, superficie disponible y duración del pastoreo es determinante. Una carga animal excesiva puede deteriorar la cobertura vegetal, mientras que una carga demasiado baja puede resultar insuficiente para controlar el crecimiento del pasto.

Investigaciones sobre la densidad de ovejas y sus efectos sobre los insectos beneficiosos han mostrado que los resultados ambientales del pastoreo dependen de la intensidad con la que se utilizan las superficies.

En el establecimiento argentino, los productores consideran que todavía existe capacidad para aumentar el número de animales, porque la vegetación disponible supera actualmente el consumo de las 15 ovejas.

La familia no ha comunicado mediciones de biomasa forrajera ni cálculos experimentales de capacidad de carga. Por tanto, la posibilidad de ampliar el rebaño deberá evaluarse según la disponibilidad estacional de alimento y las condiciones de manejo.

La raza Dorper facilita la producción de carne

La familia eligió ovejas Dorper, una raza desarrollada principalmente para la producción cárnica y reconocida por su capacidad de adaptación a diferentes sistemas de manejo.

Una de sus características es la muda natural de buena parte de su cobertura de pelo y lana, lo que generalmente reduce o elimina la necesidad de realizar esquilas periódicas.

Esta particularidad fue uno de los motivos de su elección. Los productores buscaban animales que permitieran desarrollar una actividad ganadera sin incorporar necesariamente las labores y exigencias comerciales asociadas con la producción de lana.

La orientación cárnica de la raza permite plantear la cría ovina como una segunda actividad económica dentro de la explotación citrícola.

En lugar de utilizar exclusivamente la superficie para producir frutas, el establecimiento aprovecha la vegetación disponible para alimentar animales destinados a la producción de carne.

La familia señaló que las ovejas lograron atravesar satisfactoriamente el invierno alimentándose con la vegetación disponible bajo su sistema de manejo.

Sin embargo, no se divulgaron registros de ganancia diaria de peso, tasas reproductivas, producción total de carne ni resultados económicos detallados. La información disponible permite describir la experiencia, pero no establecer comparaciones cuantitativas con sistemas ovinos convencionales.

La eliminación de herbicidas reduce un gasto del establecimiento

Uno de los cambios más relevantes comunicados por los productores fue la suspensión de las aplicaciones de herbicidas destinadas al control de la vegetación en la quinta.

Según Juan Manuel Balmaceda, el pastoreo permitió dejar de comprar esos insumos para realizar una tarea que ahora cumplen los animales.

El beneficio económico directo consiste en evitar ese gasto específico, aunque el nuevo sistema también incorpora costos relacionados con adquisición de ovejas, alimentación complementaria cuando sea necesaria, sanidad, cercados y trabajo de manejo.

Por ello, no sería correcto afirmar que el pastoreo elimina todos los costos de control de vegetación o que necesariamente resulta más rentable en cualquier explotación.

La ventaja depende de que exista suficiente alimento disponible, de que los animales no ocasionen daños al cultivo y de que la producción ganadera contribuya a compensar los gastos adicionales.

En Galicia, España, una experiencia con ovejas Texel en viñedos también incorporó el pastoreo para reducir labores de mantenimiento de la vegetación. En ese caso, los animales se desplazan mediante cercados móviles y permanecen bajo un sistema de rotación.

Ambas experiencias muestran distintas aplicaciones de una misma estrategia agropecuaria: utilizar la capacidad de pastoreo de los rumiantes para realizar labores de manejo vegetal mientras se mantiene una actividad ganadera.

La diversificación responde a las dificultades de la citricultura

La decisión de incorporar ovinos también está relacionada con las condiciones económicas que enfrentan los pequeños productores de cítricos en Entre Ríos.

La familia explicó que depender de una cosecha anual genera dificultades cuando los precios o los resultados comerciales no permiten obtener ingresos suficientes.

En julio de 2026, representantes de la citricultura entrerriana advirtieron sobre una situación de baja rentabilidad asociada con elevados volúmenes de producción, menor consumo interno y precios que, en determinados casos, apenas alcanzaban para cubrir los costos.

Para un establecimiento pequeño, incorporar otra actividad productiva puede permitir distribuir parte del riesgo económico entre diferentes fuentes de ingresos.

La producción ovina ofrece una alternativa que utiliza una superficie ya ocupada por los árboles, aunque necesita planificación para evitar competencia por recursos o daños a la plantación.

En el caso de Oveja Negra, los productores proyectan extender gradualmente el sistema desde las tres hectáreas actuales hasta las nueve hectáreas de cítricos disponibles.

La ampliación dependerá de la cantidad de animales que puedan mantener, de la disponibilidad de pasto y de la capacidad para organizar el manejo diario de las parcelas.

La familia también proyecta producir leche y quesos de oveja

El emprendimiento no pretende limitarse a la producción de carne. Sus responsables evalúan incorporar animales de aptitud lechera para elaborar productos artesanales, especialmente quesos.

Esta posibilidad representa una nueva etapa de diversificación, diferente de la actividad cárnica que desarrollan actualmente con las ovejas Dorper.

La producción de leche ovina requiere considerar características específicas de los animales, condiciones de ordeño, alimentación, instalaciones y procedimientos de higiene.

La transformación en quesos añade otras exigencias relacionadas con la inocuidad alimentaria, el procesamiento y la conservación.

Los productores consideran que la ubicación de su establecimiento podría ofrecer oportunidades comerciales debido a la proximidad de Federación y Concordia, localidades vinculadas con actividades turísticas y de servicios.

Su experiencia previa en gastronomía y hotelería constituye otro elemento que esperan aprovechar para desarrollar productos con valor agregado.

Por ahora, la elaboración de quesos se mantiene como un proyecto. No se han comunicado volúmenes de leche producida ni instalaciones comerciales de procesamiento en funcionamiento.

La certificación es otro objetivo de Oveja Negra

La familia también comenzó a explorar un proceso de certificación que abarcaría tanto los cítricos como la producción de carne ovina.

Según explicaron, el procedimiento contempla un período aproximado de tres años durante el cual deberán avanzar en el cumplimiento de los requisitos correspondientes.

La decisión responde al interés de respaldar formalmente las prácticas productivas que están implementando.

Sin embargo, dejar de utilizar herbicidas en una explotación no significa automáticamente que sus productos cuenten con certificación orgánica. Los sistemas de certificación pueden establecer requisitos adicionales sobre insumos, alimentación animal, trazabilidad, documentación y manejo de las superficies.

Los productores todavía no anunciaron la obtención de una certificación definitiva para la carne o los cítricos.

La experiencia también ha despertado consultas de otros agricultores y profesionales interesados en conocer cómo funciona la integración entre ovinos y plantaciones frutícolas.

Juan Manuel Balmaceda y Flavia Mattiassi manifestaron su disposición a compartir lo aprendido y recibir a quienes deseen observar el sistema directamente en el establecimiento.

El caso de Colonia La Argentina permite conocer una aplicación concreta del pastoreo ovino en citricultura: una familia utiliza 15 animales en tres hectáreas para aprovechar la vegetación disponible, prescindir del control químico del pasto y desarrollar una actividad cárnica complementaria.

Su expansión a otras explotaciones requerirá considerar las características de cada plantación, las necesidades nutricionales de los animales, la protección de los árboles y los costos de manejo. La experiencia aporta un ejemplo productivo real, aunque todavía no dispone de resultados experimentales suficientes para determinar su rendimiento económico o ambiental frente a otros métodos.

Fuentes referenciales:
Elonce — Entrevista a Juan Manuel Balmaceda y Flavia Mattiassi, 29 de octubre de 2026
Elonce — Situación económica de la citricultura entrerriana, 2 de julio de 2026