Agricultura

Pastos y trébol abren una alternativa a la soja importada en Europa

Publicado el 20/09/2026 · REDACCION

Investigadores de Chalmers estudian biorrefinerías capaces de transformar estas praderas en proteína para alimentación animal, mientras su incorporación a las rotaciones de cereales puede mejorar el suelo y aportar nuevas fuentes de ingresos


Redactor: Luis Ortega
Editor: Eduardo Schmitz

Investigadores de la Universidad Tecnológica de Chalmers, en Suecia, estudian cómo ampliar el cultivo de praderas temporales de pastos y trébol en regiones agrícolas dominadas por cereales mediante un modelo que permita convertir esa biomasa en proteína para alimentación animal y otros productos comercializables. La propuesta busca resolver una de las principales limitaciones para incorporar estas especies a las rotaciones: encontrar un mercado suficientemente atractivo para lo que cosecha el agricultor.

Las praderas de pastos y trébol no son una novedad en la agricultura sueca y forman parte habitual de explotaciones ganaderas. Su presencia, sin embargo, es menor en las zonas especializadas en cereales. Los investigadores consideran que las biorrefinerías verdes podrían modificar esa situación al separar la proteína de la biomasa fresca y generar un concentrado capaz de sustituir parte de la soja que Europa importa para alimentación animal.

La investigación, desarrollada en parte dentro del proyecto sueco-danés Green Valleys, conecta la diversificación de las rotaciones con la creación de una cadena de valor para la biomasa. Christel Cederberg, profesora de Sistemas Agrícolas Sostenibles en Chalmers, señala que los beneficios agronómicos de introducir pastos y trébol en sistemas cerealistas son conocidos, pero que la falta de salida comercial sigue siendo un obstáculo para los productores.

El trébol y los pastos diversifican las rotaciones de cereales

La incorporación temporal de especies perennes rompe la sucesión continua de cultivos anuales y puede mejorar diferentes propiedades del terreno. Los investigadores destacan el aumento de materia orgánica, una mejor estructura del suelo y condiciones más favorables para que las raíces exploren capas profundas.

La función de las leguminosas dentro de sistemas agrícolas diversificados también ha sido observada en otros contextos. Ensayos con mezclas de cereales y trébol carmesí como cultivos de cobertura mostraron ventajas relacionadas con la biomasa, el ciclo de nutrientes y la salud del suelo, aunque los resultados dependen de las condiciones de cada sistema.

En las rotaciones dominadas por cereales, la introducción de una pradera temporal supondría retirar durante un periodo determinado parte de la superficie dedicada a esos granos. Cederberg explica que, en la práctica, los agricultores tenderían a sustituir el cultivo cerealista menos productivo o con menor margen económico dentro de la secuencia.

La diversificación también puede repercutir sobre los cultivos posteriores. El principio se observa en sistemas de producción de otras regiones, donde las leguminosas incorporadas a las rotaciones modifican la disponibilidad y eficiencia del nitrógeno, una interacción que puede reducir pérdidas y cambiar las necesidades de fertilización del cultivo siguiente.

Las biorrefinerías extraen proteína de la biomasa fresca

El componente económico de la propuesta depende de transformar el pasto y el trébol en productos con valor comercial. En una biorrefinería verde, la biomasa recién cosechada se prensa y posteriormente se separa una fracción rica en proteína que puede utilizarse como ingrediente para alimentación animal.

El interés de los investigadores aumentó después de que instalaciones piloto danesas demostraran la posibilidad de extraer proteína de pastos frescos. Göran Berndes, profesor de Biomasa y Uso de la Tierra en Chalmers, explica que sustituir una parte de la proteína de soja importada constituye una de las principales oportunidades del sistema.

Green Valleys ha trabajado precisamente en el desarrollo de esta cadena. El proyecto cuenta con instalaciones de demostración en la escuela agrícola Sötåsen, en la región sueca de Västra Götaland, y en la Universidad de Aarhus, en Dinamarca. Entre sus socios se encuentran Chalmers, Agroväst, la Universidad Sueca de Ciencias Agrícolas y otras organizaciones agrícolas y académicas.

La búsqueda de fuentes proteicas alternativas responde a un desafío relevante para la producción ganadera: disponer de materias primas que puedan incorporarse a las raciones sin trasladar innecesariamente la presión productiva hacia otras regiones. En distintos sistemas agrícolas, el aprovechamiento de leguminosas también se estudia por su capacidad para aportar nitrógeno y mejorar el funcionamiento de las rotaciones.

El resto de la biomasa puede convertirse en energía y materiales

La proteína representa solamente una fracción del material procesado. Después de su extracción permanece una corriente residual rica en fibras cuya utilización resulta decisiva para la viabilidad económica y ambiental de las biorrefinerías.

Hasta ahora, uno de los destinos principales de esos residuos ha sido la producción de biogás. Los investigadores de Chalmers estudian además otras posibilidades, entre ellas la fabricación de biocarbón, textiles, productos de celulosa y materiales de base biológica.

Una investigación publicada en 2026 por el mismo entorno científico analizó diferentes usos de las corrientes fibrosas procedentes de biorrefinerías verdes y encontró que el destino final de esos residuos puede modificar sustancialmente el balance climático del sistema. Entre las alternativas evaluadas estuvieron biometano, bioplásticos, productos de celulosa y biocarbón.

La posibilidad de obtener varios productos de una misma cosecha es importante porque permite repartir el valor de la biomasa entre diferentes mercados. Para el agricultor, la existencia de compradores estables para pastos y trébol sería una condición fundamental antes de sustituir superficies actualmente dedicadas a cereales.

Más materia orgánica puede mejorar la respuesta del suelo a la sequía

La investigación ha adquirido especial relevancia después de las condiciones registradas durante el verano europeo de 2026, cuando sucesivas olas de calor y un prolongado déficit de precipitaciones redujeron la humedad del suelo y deterioraron las perspectivas de diferentes cultivos.

Los ensayos agrícolas de larga duración citados por el equipo de Chalmers indican que las rotaciones más diversas, particularmente aquellas que incorporan praderas temporales, pueden aumentar el carbono del suelo. El incremento de materia orgánica mejora la estructura y puede aumentar la capacidad del terreno para retener agua.

Ese proceso debe entenderse como una estrategia de largo plazo y no como una solución inmediata ante una sequía concreta. La acumulación de carbono y los cambios estructurales requieren años de manejo continuado y su magnitud varía según el suelo, el clima, la rotación y las prácticas agrícolas utilizadas.

La relación entre uso agrícola y almacenamiento de carbono también se ha observado en sistemas sudamericanos. Una investigación realizada en la Región Pampeana argentina encontró diferencias importantes entre agricultura y pastizales, donde el manejo de pastizales mediante pastoreo rotativo favoreció una mayor retención de carbono en el suelo durante el periodo estudiado.

Más pastos también implican utilizar superficie agrícola

La expansión de estas praderas plantea una cuestión central: la superficie utilizada para producir pastos y trébol deja temporalmente de producir otros cultivos. Los investigadores analizaron este posible desplazamiento para determinar si la estrategia simplemente trasladaría la demanda de tierra hacia otras regiones.

En un estudio anterior modelaron la introducción a gran escala de pastos perennes en rotaciones de más de 81.000 áreas de la Unión Europea y el Reino Unido. Al considerar tanto los cambios de rendimiento en otros cultivos como la sustitución de proteína de soja por proteína extraída de los pastos, el aumento adicional de la demanda mundial de tierra fue relativamente pequeño en los escenarios estudiados y, en algunos casos, disminuyó.

Los resultados también señalaron posibilidades de incrementar el secuestro de carbono, disminuir la erosión y reducir pérdidas de nitrógeno hacia el agua. Sin embargo, los investigadores advierten que el balance global depende de qué producción de soja sea sustituida, del efecto de las praderas sobre los rendimientos europeos y del uso que finalmente reciban los residuos de la biorrefinería.

Los beneficios de las coberturas tampoco pueden extrapolarse automáticamente entre regiones y sistemas. Investigaciones de campo han mostrado que los efectos de los cultivos de cobertura sobre las propiedades del suelo pueden variar según el sitio, la biomasa producida y el momento de establecimiento.

Costos y logística frenan la expansión de las biorrefinerías verdes

A pesar de las posibilidades agronómicas, el modelo todavía afronta barreras económicas importantes. Una biorrefinería requiere inversión, suministro regular de biomasa, infraestructura de procesamiento y una red logística capaz de trasladar un material fresco cuyo manejo cambia con las condiciones de cosecha y el clima.

La experiencia obtenida en las plantas demostrativas mostró que la calidad del pasto y el trébol, el momento de procesamiento y el comportamiento de la torta fibrosa influyen sobre el funcionamiento de la cadena. Los investigadores sostienen que no basta con disponer de una tecnología capaz de separar proteína: también deben funcionar la logística, la escala industrial y el modelo comercial.

Los elevados costos de inversión y la competencia en mercados donde el precio de los alimentos y de los piensos tiene un peso considerable dificultan actualmente la implantación de nuevas instalaciones. A ello se suma la necesidad de condiciones regulatorias y económicas suficientemente estables para justificar inversiones de largo plazo.

El trabajo iniciado con Green Valleys continúa mediante nuevas iniciativas, entre ellas Land2Value, que incorpora también socios noruegos. El objetivo es estudiar conjuntamente producción agrícola, procesamiento industrial y posibles usos de los productos derivados para determinar en qué condiciones la expansión de pastos y trébol puede generar ingresos para el agricultor sin perder los beneficios asociados a una rotación más diversa.

Fuentes referenciales:
Phys.org
Chalmers University of Technology



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