La FAO reporta un máximo histórico en pesca y acuicultura en 2024, con fuerte peso de América Latina y el Caribe como región exportadora
Redactor: Javier Morales O.
Editor: Karem Díaz S.
La producción mundial de pesca y acuicultura alcanzó en 2024 un nuevo máximo histórico de 235 millones de toneladas, de acuerdo con el informe El estado mundial de la pesca y la acuicultura 2026, presentado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). De ese total, 195 millones de toneladas correspondieron a animales acuáticos, una cifra que confirma el peso creciente de los alimentos de origen acuático en la seguridad alimentaria global.
El dato central del informe muestra un cambio estructural en la forma en que el mundo produce pescado y otros alimentos acuáticos. La acuicultura de animales acuáticos superó por primera vez los 100 millones de toneladas y llegó exactamente a 103 millones, con un valor en primera venta estimado en 371 000 millones de dólares. La pesca de captura, en cambio, se mantuvo estable en 92 millones de toneladas, dentro del rango de 86 a 94 millones de toneladas en el que permanece desde finales de los años 80.
La FAO destaca que los alimentos de origen acuático son cada vez más importantes en la dieta mundial: 89 % de la producción de animales acuáticos se destina al consumo humano y aporta al menos una quinta parte de la proteína animal consumida por 3100 millones de personas. Esta relación directa entre producción pesquera, nutrición y abastecimiento alimentario explica por qué el nuevo récord tiene relevancia más allá del sector pesquero: afecta a mercados, empleo, comercio, comunidades costeras y políticas públicas.
La acuicultura sostiene casi todo el crecimiento reciente
El informe muestra que, desde finales de los años 80, casi todo el crecimiento de la producción acuática mundial ha provenido de la acuicultura. Si se incluyen las algas, la acuicultura produjo 141 millones de toneladas en 2024, con un valor de 391 000 millones de dólares. Este dato confirma una tendencia ya observada en informes anteriores de la FAO sobre pesca y acuicultura, donde el cultivo de especies acuáticas aparece como motor principal del aumento de la oferta.
La diferencia entre la pesca de captura y la acuicultura es clave. La captura silvestre se mantiene relativamente estable desde hace décadas, lo que indica límites biológicos, ecológicos y de gestión. La acuicultura, en cambio, continúa expandiéndose y se convierte en la vía principal para responder a una demanda mundial creciente de pescado, crustáceos, moluscos y otros productos acuáticos.
Esta expansión no elimina los desafíos. El crecimiento de la acuicultura exige manejo ambiental, control sanitario, disponibilidad de insumos, calidad del agua y sistemas productivos capaces de evitar impactos negativos sobre ecosistemas costeros y continentales. La experiencia internacional muestra que el aumento de la producción debe ir acompañado de regulación, innovación y vigilancia técnica.
América Latina y el Caribe, una región exportadora clave
América Latina y el Caribe se consolidó en 2024 como una gran exportadora neta de productos de animales acuáticos, con un superávit comercial de 21 000 millones de dólares. La región exportó productos por valor de 27 000 millones de dólares e importó 6000 millones desde el resto del mundo.
Las exportaciones regionales alcanzaron 6,4 millones de toneladas, equivalentes a 15 % de las exportaciones mundiales. Los principales motores fueron la pesca de anchoveta en Perú y Chile, destinada sobre todo a harina y aceite de pescado; el camarón de cultivo de Ecuador; y el salmón de cultivo de Chile, un sector que también ha generado debates sobre sus impactos productivos, sociales y ambientales en zonas australes, como ocurre con la salmonicultura en la Patagonia.
La región aportó 9 % de la producción mundial de animales acuáticos en 2024. De sus 13 millones de toneladas, 75 % procedieron de la pesca de captura, lo que la ubica como la segunda región productora de pesca de captura del mundo, solo por detrás de Asia. Perú fue el principal productor regional de captura, con 5,7 millones de toneladas, y ocupó el cuarto lugar mundial. Chile fue segundo en la región y décimo a nivel global.
Una paradoja regional: exportar mucho y consumir poco
A pesar de su peso como productora y exportadora, América Latina y el Caribe mantiene una disponibilidad de alimentos de origen acuático por debajo de la media mundial. En 2023, la región registró 10,1 kilos per cápita, frente a un promedio global de 21,1 kilos. La disponibilidad total ha crecido 1,8 % anual desde 2000, pero el aumento por persona ha sido limitado, con 0,8 % anual.
Esta brecha muestra una paradoja relevante para las políticas alimentarias: la región participa con fuerza en el comercio mundial de productos acuáticos, pero no necesariamente traduce esa capacidad productiva en mayor consumo interno. La pesca artesanal, en particular, cumple un papel vital en la nutrición, la seguridad alimentaria y las economías locales de comunidades costeras e insulares, tal como se ha señalado en análisis previos sobre la importancia de la pesca y acuicultura artesanales.
En 2024, se estimaba que 65,3 millones de personas trabajaban en el sector primario de la pesca y la acuicultura en todo el mundo. En América Latina y el Caribe, el sector sostiene más de 3,2 millones de empleos, con la pesca marina como principal fuente laboral, al concentrar 73 % del empleo en el sector primario.
Perspectivas hacia 2034 y presión climática
La FAO prevé que hacia 2034 la producción pesquera y acuícola de animales acuáticos crezca 8 %, impulsada principalmente por la acuicultura, que aumentaría 26 %. América Latina y el Caribe seguiría siendo la segunda región productora más grande y representaría aproximadamente 5 % de la producción acuícola mundial.
Sin embargo, el informe advierte sobre presiones crecientes que pueden afectar el rendimiento y la sostenibilidad del sector: cambio climático, degradación ambiental, crisis económicas y cambios geopolíticos. En escenarios de altas emisiones de gases de efecto invernadero, con calentamiento del planeta y de la superficie oceánica, se proyecta que la biomasa de peces explotables disminuya más de 10 % para 2050 en varias regiones.
Este punto conecta directamente con investigaciones recientes sobre cómo el cambio climático desplaza peces hacia alta mar y altera la distribución de los recursos pesqueros. Para países costeros, comunidades artesanales y cadenas exportadoras, esos cambios pueden modificar zonas de pesca, costos operativos, disponibilidad de especies y estabilidad de ingresos.
Un récord que obliga a mirar producción, nutrición y sostenibilidad
El récord de 235 millones de toneladas confirma la importancia estratégica de la pesca y la acuicultura en el abastecimiento mundial de alimentos. Pero también muestra que producir más no basta si no se garantiza sostenibilidad, acceso nutricional y protección de los ecosistemas acuáticos.
El director general de la FAO, Qu Dongyu, resumió el desafío en el prólogo del informe al afirmar que un planeta sano requiere un océano sano y aguas continentales sanas. La frase sintetiza el núcleo del problema: la producción pesquera y acuícola puede crecer, pero depende de ecosistemas capaces de sostener vida, empleo, comercio y alimentación.
Para América Latina y el Caribe, el informe deja una lectura doble. La región tiene peso exportador, capacidad productiva y recursos estratégicos, pero enfrenta el reto de aumentar el consumo interno, fortalecer la pesca artesanal, ordenar la acuicultura y prepararse para los impactos del cambio climático sobre mares, ríos, costas y comunidades.
Fuente(s) referenciales
IPS Noticias – Nuevo récord en la producción pesquera en el mundo


