Empresas noruegas como Lerøy y Grieg Seafood recurren a subproductos avícolas para reducir su dependencia de la harina de pescado, cuyo suministro enfrenta presiones por las capturas de anchoveta y las alteraciones asociadas a El Niño.
Redacción: Redacción Mundo Agropecuario
Editor: Eduardo Schmitz
La industria europea del salmón está modificando la alimentación de sus peces mediante la incorporación de proteínas obtenidas de subproductos de pollo. Grandes productores de Noruega han comenzado a utilizar estas materias primas en sus piensos comerciales, una decisión relacionada con el encarecimiento de la harina de pescado, la necesidad de diversificar los ingredientes y las dificultades de suministro que afectan al mercado internacional de alimentos para acuicultura.
Entre las compañías que han avanzado en esta transformación se encuentra Lerøy Seafood Group, uno de los principales productores noruegos de salmón, que confirmó la utilización de subproductos avícolas en sus alimentos desde 2025. Grieg Seafood también ha incorporado ingredientes procedentes de aves, mientras que otras empresas, como Mowi y SalMar, han estudiado o probado su utilización.
El cambio representa una novedad importante para la salmonicultura europea, donde estos ingredientes habían encontrado resistencia comercial pese a utilizarse desde hace años en determinadas explotaciones acuícolas de otros países.
La búsqueda de alternativas se produce en un contexto de creciente competencia por la harina y el aceite de pescado, dos materias primas fundamentales para la alimentación de numerosas especies acuáticas cultivadas.
Noruega comienza a utilizar subproductos avícolas a escala comercial
Lerøy Seafood Group ha incorporado ingredientes derivados de la industria avícola en los piensos utilizados para alimentar salmones en sus instalaciones marinas. La compañía confirmó esta práctica en su documentación de sostenibilidad correspondiente a 2025.
Según la empresa, los subproductos de aves permiten sustituir parcialmente tanto la harina de pescado como determinados concentrados de proteínas vegetales empleados tradicionalmente en las formulaciones.
La incorporación no implica eliminar completamente los ingredientes marinos. El objetivo consiste en diversificar las fuentes nutricionales y reducir la exposición a mercados donde la disponibilidad y los precios pueden experimentar fluctuaciones importantes.
En octubre de 2026, informaciones sectoriales señalaron que Grieg Seafood había comenzado a utilizar harina y aceite de pollo durante julio, mientras que SalMar inició pruebas con ingredientes avícolas en marzo. Mowi también evaluaba ampliar su utilización en sus operaciones de Noruega y Escocia.
Estas iniciativas muestran que la adopción de proteínas procedentes de aves está pasando de experiencias limitadas a decisiones empresariales con repercusiones en la alimentación comercial de salmones.
Sin embargo, su utilización todavía no es uniforme en Europa. Las condiciones regulatorias, las políticas de los compradores y la aceptación de los consumidores continúan influyendo en las decisiones de cada productor.
El Niño aumenta la presión sobre la harina de pescado
Una de las principales razones para diversificar los piensos se encuentra lejos de las piscifactorías europeas, en las aguas del océano Pacífico frente a Perú.
La anchoveta peruana constituye una materia prima importante para la fabricación internacional de harina y aceite de pescado. Estos productos se comercializan posteriormente como ingredientes destinados a la acuicultura y a otras actividades de producción animal.
Durante los episodios de El Niño, el calentamiento anómalo de las aguas superficiales modifica las condiciones oceanográficas que favorecen la presencia de anchovetas.
Las alteraciones en los afloramientos de aguas frías y ricas en nutrientes pueden afectar la distribución de los peces y las condiciones de las pesquerías, aunque la magnitud de sus efectos depende de cada episodio y de las medidas de gestión pesquera aplicadas.
Cuando disminuyen las capturas o se establecen restricciones, la disponibilidad de materia prima para fabricar harina puede reducirse, generando presiones adicionales sobre los precios internacionales.
Este problema adquiere especial relevancia porque la dependencia de peces silvestres para fabricar alimentos acuícolas conecta directamente la producción de salmones con las condiciones de las pesquerías de distintas regiones del planeta.
El encarecimiento también responde a otros factores, entre ellos la demanda internacional de ingredientes proteicos y las restricciones sobre determinadas pesquerías. Por tanto, no puede atribuirse exclusivamente a El Niño.
La harina de pollo cuesta menos que la harina de pescado
La diferencia de precios constituye uno de los principales incentivos económicos para incorporar proteínas avícolas en los alimentos destinados al salmón.
Según información publicada por Financial Times en octubre de 2026, los ingredientes derivados del pollo pueden costar menos de la mitad por tonelada que la harina de pescado.
La harina de pescado había experimentado un fuerte encarecimiento durante los dos años anteriores, lo que aumentó el interés de las compañías acuícolas por materias primas capaces de proporcionar proteínas de calidad a menor coste.
La alimentación representa una parte considerable de los gastos operativos de las explotaciones salmoneras. Por esta razón, las variaciones en el precio de los ingredientes pueden influir directamente en los márgenes de producción.
No obstante, sustituir una materia prima por otra no depende únicamente del precio de compra. Los fabricantes deben evaluar su contenido proteico, digestibilidad, perfil de aminoácidos, disponibilidad comercial y efectos sobre el crecimiento y la salud de los peces.
Una formulación más económica solamente resulta ventajosa cuando mantiene el rendimiento productivo y cumple las necesidades nutricionales de los animales.
Cómo se transforman los restos de pollo en alimento para salmones
La utilización de subproductos avícolas no consiste en suministrar restos de pollo directamente a los peces.
La industria emplea materiales procedentes del procesamiento de aves que no se destinan al consumo humano y que cumplen las condiciones sanitarias exigidas para su transformación en ingredientes de alimentación animal.
Entre estos materiales pueden encontrarse determinados tejidos, huesos y vísceras autorizados para su aprovechamiento industrial.
Mediante tratamientos térmicos, separación de componentes, secado y otros procesos controlados, las materias primas se transforman en harinas proteicas y grasas que posteriormente pueden incorporarse a los alimentos balanceados.
Las proteínas animales procesadas aportan aminoácidos necesarios para el crecimiento de los peces. Las fracciones grasas, por su parte, pueden contribuir al suministro energético de las dietas.
Sin embargo, la composición nutricional de los subproductos avícolas es diferente de la correspondiente a la harina y el aceite de pescado.
Los salmones necesitan recibir cantidades adecuadas de ácidos grasos omega-3 de cadena larga, especialmente EPA y DHA, que cumplen funciones importantes en su fisiología.
Por este motivo, la incorporación de proteínas de pollo debe acompañarse de una formulación equilibrada que mantenga el aporte de nutrientes esenciales.
Lerøy indica que sus piensos incluyen microalgas ricas en EPA y DHA y establece requisitos específicos para la composición de ácidos grasos utilizados en la alimentación de sus salmones.
La alimentación acuícola busca depender menos de las capturas marinas
La utilización de subproductos avícolas forma parte de un proceso más amplio de diversificación de ingredientes destinados a la acuicultura.
Durante décadas, la harina y el aceite de pescado han desempeñado un papel importante en la nutrición de especies carnívoras cultivadas, debido a su composición proteica y al aporte de determinados nutrientes.
Sin embargo, el crecimiento de la producción acuícola ha intensificado el debate sobre la cantidad de organismos marinos que deben capturarse para alimentar a peces criados en instalaciones comerciales.
Una investigación internacional divulgada en octubre examinó los costes ambientales y sociales asociados a los piensos utilizados en la acuicultura española, incluyendo las consecuencias de la demanda de harina de pescado sobre comunidades pesqueras y poblaciones silvestres.
La sustitución parcial de ingredientes marinos por proteínas avícolas podría contribuir a reducir determinadas presiones sobre los recursos pesqueros, siempre que la formulación permita mantener el rendimiento de los peces y que las nuevas materias primas se obtengan mediante cadenas de suministro responsables.
También existen alternativas de origen vegetal y otras fuentes proteicas. En Chile, por ejemplo, se desarrolla una iniciativa para aprovechar el lupino como ingrediente destinado a la alimentación de salmones, vinculando la producción agrícola con las necesidades de la industria acuícola.
Estas experiencias reflejan diferentes estrategias para reducir la dependencia de materias primas marinas, aunque cada alternativa presenta limitaciones nutricionales, económicas y ambientales.
Los subproductos avícolas plantean oportunidades para la economía circular
Desde el punto de vista productivo, aprovechar materiales generados durante el procesamiento de pollos puede permitir obtener ingredientes de valor comercial a partir de recursos que no se destinan directamente a la alimentación humana.
Esta práctica se relaciona con los principios de economía circular, orientados a mantener los materiales dentro de cadenas productivas y aprovechar sus componentes durante el mayor tiempo posible.
La industria avícola genera subproductos que pueden transformarse en materias primas para diferentes sectores, incluida la fabricación de alimentos para animales.
Sin embargo, el aprovechamiento de estos materiales no garantiza automáticamente una reducción de los impactos ambientales.
Para determinar sus beneficios reales deben considerarse el consumo energético durante el procesamiento, el transporte, el origen de las materias primas y los usos alternativos que podrían tener los subproductos.
También es necesario evaluar las emisiones asociadas a las diferentes etapas de producción y distribución.
Lerøy reconoce en su documentación de sostenibilidad que los ingredientes derivados de aves pueden contribuir a reducir la intensidad de emisiones de los piensos, dependiendo de su procedencia y de los criterios utilizados para calcular su impacto.
La empresa informó que las emisiones asociadas a sus alimentos para peces disminuyeron un 44 % entre 2019 y 2025, mientras aumentaba su producción. Sin embargo, ese resultado corresponde al conjunto de medidas aplicadas durante el período y no puede atribuirse exclusivamente a la incorporación de proteínas avícolas.
Europa permite determinadas proteínas animales en los piensos acuícolas
La utilización de proteínas animales procesadas en la alimentación de peces está sometida a normas sanitarias específicas dentro de la Unión Europea.
Las restricciones adoptadas durante las crisis relacionadas con las encefalopatías espongiformes transmisibles condicionaron durante años el empleo de determinados ingredientes de origen animal.
Desde 2013, la normativa europea permite utilizar determinadas proteínas animales transformadas procedentes de especies no rumiantes en la alimentación acuícola, siempre que se cumplan los requisitos sanitarios y de trazabilidad correspondientes.
La autorización legal no significa que todos los compradores acepten comercialmente estos ingredientes.
Algunas cadenas de supermercados británicas mantienen políticas que restringen el uso de proteínas avícolas en los alimentos suministrados a los salmones que comercializan.
Además, el etiquetado del salmón destinado al consumidor no exige reproducir íntegramente la composición del pienso utilizado durante su crianza.
Esta circunstancia ha generado preguntas sobre la transparencia de la cadena alimentaria y la información disponible para los compradores.
La nutrición del salmón continúa siendo una prioridad productiva
La incorporación de ingredientes alternativos debe mantener un equilibrio entre coste, crecimiento animal, calidad del producto y bienestar de los peces.
Los salmones son especies carnívoras cuya alimentación natural incluye otros organismos acuáticos. Sin embargo, en las explotaciones comerciales reciben dietas formuladas para cubrir sus necesidades nutricionales mediante combinaciones de ingredientes de diferentes procedencias.
Las investigaciones sobre proteínas de insectos como alimento para peces de acuicultura muestran que determinadas sustituciones parciales pueden resultar viables, aunque los resultados dependen de la especie, el procesamiento y la proporción incorporada.
También se han investigado dietas con mayor presencia de ingredientes vegetales. Un trabajo desarrollado por investigadores de las universidades de Copenhague y Noruega de Ciencias de la Vida examinó las posibilidades de modificar la alimentación de salmones y sus efectos sobre la salud de los animales.
Estas líneas de investigación comparten una dificultad: sustituir un ingrediente no significa reemplazar automáticamente todos los nutrientes que proporciona.
Por esta razón, los fabricantes necesitan ajustar las formulaciones y verificar sus resultados antes de introducir cambios a gran escala.
Las salmoneras europeas diversifican sus proveedores de proteínas
La decisión de incorporar subproductos avícolas refleja una transformación concreta en la cadena de suministro de la salmonicultura europea.
Lerøy ya utiliza estos ingredientes en su alimentación comercial, Grieg Seafood ha avanzado en su incorporación y otras compañías continúan evaluando sus posibilidades.
El interés económico está relacionado con el menor coste relativo de las proteínas avícolas y con la necesidad de reducir la dependencia de mercados pesqueros sometidos a variaciones de oferta.
Al mismo tiempo, las alteraciones oceanográficas asociadas a El Niño recuerdan la vulnerabilidad de una cadena de alimentación animal que depende parcialmente de capturas realizadas a miles de kilómetros de las instalaciones productivas.
La expansión de esta práctica dependerá de su rentabilidad, los resultados nutricionales, las condiciones regulatorias y las exigencias de los mercados consumidores.
Por ahora, la principal novedad es que grandes productores europeos están incorporando comercialmente materias primas procedentes de la industria del pollo para alimentar salmones, ampliando las alternativas disponibles frente a la harina de pescado.
Fuentes referenciales:
Lerøy Seafood Group — Política y composición de alimentos para peces
Lerøy Seafood Group — Evaluación de riesgos de materias primas para piensos
Lerøy Seafood Group — Informe anual 2025
SalmonBusiness — Incorporación de subproductos avícolas en la salmonicultura europea, 15 de octubre de 2026
EcoInventos — Alimentación de salmones con subproductos de pollo, 21 de octubre de 2026


