Impacto Ambiental

Argentina: falta de agua compromete 160.000 hectáreas de trigo

Publicado el 21/09/2026 · REDACCION

La región núcleo acumula lluvias inferiores a los valores habituales de septiembre y el cultivo se aproxima a su período crítico con reservas hídricas en retroceso


Redactor: Luis Ortega
Editor: Karem Díaz S.

El trigo de la región núcleo de Argentina comienza a mostrar los efectos de la menor disponibilidad de agua justo cuando una parte creciente de los lotes se aproxima a las etapas decisivas para la definición del rendimiento. La Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) informó el 17 de septiembre que 160.000 hectáreas, equivalentes al 10% del cultivo regional, ya se encuentran en condición regular.

El deterioro ocurre después de un comienzo de campaña marcado por reservas hídricas favorables y mientras se desarrolla un episodio de El Niño, una fase climática que suele asociarse con una mayor probabilidad de precipitaciones en buena parte de la región productiva argentina. La situación evidencia que una señal climática de gran escala no garantiza lluvias suficientes ni oportunamente distribuidas en cada zona agrícola.

Este comportamiento adquiere especial relevancia porque las expectativas previas apuntaban a que El Niño podía elevar el potencial productivo de la campaña argentina 2026/27, aunque desde el comienzo se advertía que el resultado dependería de la distribución efectiva de las precipitaciones y del manejo realizado en cada lote.

Septiembre deja lluvias por debajo de los registros habituales

La región núcleo acumuló durante septiembre entre 5 y 35 milímetros de precipitación hasta la elaboración del informe, mientras que los valores normales históricos para el mes completo oscilan entre 30 y 70 milímetros, con registros que aumentan de oeste a este. A medida que transcurren los días sin aportes generalizados, las reservas de agua del suelo continúan disminuyendo.

El contraste con la campaña anterior es significativo. En este mismo momento del ciclo pasado había unas 55.000 hectáreas de trigo calificadas en condición regular, pero entonces el problema era el exceso de agua. En la campaña actual, la superficie comprometida casi triplica aquella cifra y la causa es el déficit hídrico.

La evolución confirma la importancia de administrar el cultivo en función de la disponibilidad real de humedad. En trigo, genética, nutrición y agua actúan conjuntamente sobre el rendimiento, por lo que una restricción hídrica durante las fases sensibles puede impedir que el cultivo exprese el potencial construido durante las etapas anteriores.

El trigo se acerca al período crítico

La preocupación aumenta por el estado fenológico de los lotes. El relevamiento de GEA indica que el 42% del trigo de la región núcleo todavía se encuentra en macollaje, mientras que el 52% está encañando. Otro 5% despliega la hoja bandera y alrededor del 1% ya presenta la espiga embuchada, principalmente en el sudeste de Córdoba y el centro-sur de Santa Fe.

El avance hacia estas fases incrementa la demanda de agua y vuelve más determinante el comportamiento de las precipitaciones. Las restricciones durante el período crítico pueden limitar componentes que finalmente determinan el número de granos y el rendimiento del cereal.

El escenario contrasta con el punto de partida de la campaña 2026/27. A comienzos de mayo, la siembra argentina de trigo se proyectaba con perfiles hídricos favorables, aunque los costos y especialmente el precio de los fertilizantes condicionaban las decisiones de inversión de los productores.

El 90% del cultivo conserva una condición de buena a excelente

A pesar del retroceso de las reservas de agua, el cuadro regional todavía no implica un deterioro generalizado del trigo. De acuerdo con la BCR, el 25% de los lotes se mantiene en condición buena, el 50% en muy buena y el 15% en excelente. En conjunto, esas categorías representan el 90% de la superficie evaluada.

El problema se concentra en impedir que aumente el porcentaje actualmente clasificado como regular. Para ello, las próximas lluvias resultarán especialmente relevantes, tanto por el avance fenológico del cereal como por la creciente demanda atmosférica asociada al aumento de las temperaturas.

La disponibilidad de humedad también condiciona la eficiencia de otras decisiones agronómicas. El manejo de la fertilización del trigo en la región pampeana requiere considerar el agua disponible, la napa, el potencial del ambiente y el estado del cultivo, ya que la respuesta a los nutrientes depende de las condiciones efectivas de cada lote.

Las lluvias previstas podrían resultar insuficientes

El informe de GEA señalaba para los días siguientes un aumento de las temperaturas antes del avance de un frente frío. El consultor Alfredo Elorriaga indicó que los modelos de corto plazo anticipaban precipitaciones poco generalizadas y de volumen moderado, por lo que el posible aporte de agua debía evaluarse con cautela.

La distribución de las lluvias será tan importante como el volumen acumulado. Chaparrones aislados pueden mejorar temporalmente determinados lotes sin modificar el balance hídrico de toda la región, especialmente cuando existen diferencias importantes de humedad entre localidades y tipos de suelo.

La aparente contradicción entre un episodio de El Niño y la falta localizada de agua ya había sido contemplada en análisis sobre las oportunidades productivas que El Niño puede generar para el agro argentino. Una mayor probabilidad estacional de lluvias no significa que todos los períodos, localidades o cultivos reciban agua en la cantidad necesaria.

La campaña nacional mantiene un elevado potencial triguero

El déficit que aparece en la región núcleo se produce dentro de una campaña nacional que todavía conserva perspectivas productivas importantes. La Bolsa de Comercio de Rosario proyectó recientemente una superficie argentina de trigo de 6,95 millones de hectáreas, apenas un 3% inferior al récord del ciclo anterior y la segunda mayor siembra de los últimos 17 años.

Con esa superficie y una recuperación de los niveles de fertilización, la entidad proyecta una producción nacional de 21 millones de toneladas. La estimación, sin embargo, depende de que las condiciones meteorológicas permitan sostener el rendimiento durante las fases determinantes del cultivo.

El manejo agronómico adquiere así mayor importancia en los ambientes donde la humedad comienza a restringirse. Las recomendaciones técnicas para mejorar la eficiencia productiva del trigo con márgenes ajustados ponen el foco en adecuar cada decisión a la disponibilidad de agua, la fertilidad y el potencial específico de los lotes, en lugar de aplicar estrategias uniformes.

El déficit hídrico también empieza a frenar al maíz

La reducción de humedad no afecta únicamente al trigo. La siembra de maíz 2026/27 alcanzó cerca del 40% de la superficie prevista en la región núcleo, con aproximadamente 970.000 hectáreas implantadas, pero en sectores del oeste la falta de humedad comienza a demorar el avance de las sembradoras.

La coexistencia de trigo entrando en etapas de mayor demanda y maíz en plena implantación aumenta la importancia de las próximas precipitaciones. Ambos cultivos dependen de la recarga del perfil, aunque las necesidades y momentos críticos son diferentes.

El seguimiento lote por lote será determinante durante las próximas semanas. El estado actual todavía conserva una amplia proporción del trigo entre buenas y excelentes condiciones, pero las 160.000 hectáreas calificadas como regulares constituyen una señal concreta de que el potencial inicial de la campaña dependerá de que las lluvias vuelvan antes de que una mayor superficie atraviese su período crítico bajo restricciones de agua.

Fuentes referenciales:
Bichos de Campo
Bolsa de Comercio de Rosario – Guía Estratégica para el Agro
Bolsa de Comercio de Rosario – Proyecciones agrícolas 2026/27



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