Productores del estado Portuguesa preparan la campaña norte-verano 2026-2027 mediante contratos que contemplan la compra de la cosecha, financiamiento de insumos y apoyo para la mecanización agrícola.
Redacción: Redacción Mundo Agropecuario
Editor: Eduardo Schmitz
Los productores de girasol del estado Portuguesa, en los Llanos occidentales de Venezuela, cuentan con una nueva referencia comercial para la campaña agrícola norte-verano 2026-2027. Un acuerdo de agricultura por contrato contempla el pago de 500 dólares por tonelada de girasol, calculado a tasa USDT, junto con mecanismos de financiamiento y comercialización de la cosecha. La información fue difundida el 23 de octubre de 2026 y representa una novedad para un cultivo oleaginoso que busca recuperar presencia en la agricultura venezolana.
El esquema está vinculado a Meta Agrícola, empresa relacionada con la distribuidora de insumos Diproagro. Según las condiciones divulgadas, los productores participantes tendrán garantizada la recepción de la cosecha y dispondrán de apoyo para adquirir insumos agrícolas y combustible destinado a las labores mecanizadas.
Ramón Bolotín, subdirector de Oleaginosas de la Confederación de Asociaciones de Productores Agropecuarios de Venezuela (Fedeagro), destacó la importancia de este modelo para ofrecer mayor previsibilidad a quienes decidan sembrar girasol durante el nuevo ciclo.
El precio anunciado constituye una referencia contractual, no una cotización oficial obligatoria para todo el mercado venezolano. Tampoco significa que la totalidad de los agricultores de Portuguesa haya suscrito acuerdos bajo esas condiciones.
La agricultura por contrato busca reducir la incertidumbre comercial
Uno de los principales problemas que enfrentan los productores de cultivos industriales es conocer con suficiente anticipación las condiciones bajo las cuales podrán vender sus cosechas.
La agricultura por contrato permite establecer compromisos comerciales antes de la recolección. Dependiendo de las condiciones pactadas, puede incluir precios, requisitos de calidad, modalidades de entrega, financiamiento de insumos y responsabilidades de las partes.
En Portuguesa, el esquema anunciado para el girasol contempla una referencia de 500 dólares por tonelada, expresada a tasa USDT, y compromisos relacionados con la recepción y comercialización de la producción contratada.
La referencia a USDT es relevante porque identifica la unidad de cálculo utilizada en el acuerdo comercial. No debe confundirse automáticamente con un pago en dólares estadounidenses en efectivo ni interpretarse como garantía de una modalidad de liquidación que no haya sido especificada en el contrato.
Bolotín también señaló que el mecanismo incluye financiamiento para agroinsumos y apoyo en el suministro de diésel, un recurso necesario para las operaciones de preparación del terreno, siembra y cosecha mecanizada.
Para los agricultores, estas condiciones pueden facilitar la planificación de los gastos y reducir parte de la incertidumbre sobre el destino de la producción. Sin embargo, la rentabilidad final dependerá del rendimiento obtenido por hectárea, los costos efectivos, las condiciones del contrato y la calidad del grano entregado.
Portuguesa tiene una ventana de siembra hasta mediados de noviembre
El calendario agronómico constituye otro elemento central de la nueva campaña.
De acuerdo con las recomendaciones difundidas por Bolotín, la ventana óptima para sembrar girasol en Portuguesa se extiende desde el 1 de octubre hasta el 15 de noviembre.
Este período busca aprovechar la humedad acumulada en el suelo después de la temporada lluviosa. El objetivo es que las plantas dispongan de suficiente agua durante las etapas iniciales de desarrollo y puedan responder adecuadamente a la fertilización.
La programación también permitiría que los campos de girasol florezcan durante diciembre y enero, antes de completar las etapas posteriores de formación y maduración del grano.
El calendario no debe aplicarse de manera automática a todas las parcelas. La fecha apropiada depende de las condiciones locales del suelo, la humedad disponible, las características de las semillas y la evolución de las precipitaciones.
En Venezuela, las advertencias recientes sobre sequía y disponibilidad de agua para el ciclo norte-verano refuerzan la necesidad de evaluar cuidadosamente las condiciones de cada explotación antes de comprometer nuevas superficies de siembra.
Un cultivo con antecedentes importantes en los Llanos venezolanos
El girasol no constituye una actividad nueva para Portuguesa. La región tiene antecedentes de producción comercial de esta oleaginosa y condiciones agroclimáticas que históricamente han favorecido su cultivo después de la temporada principal de lluvias.
El ingeniero agrónomo Pedro Raúl Solórzano Peraza ha documentado la trayectoria del girasol en Venezuela y las posibilidades de recuperar su producción, especialmente en los Llanos occidentales.
Según esos antecedentes, el país llegó a superar las 100.000 hectáreas anuales de girasol durante períodos de mayor actividad comercial, aunque posteriormente la superficie experimentó una fuerte contracción.
Portuguesa destacó entre las principales zonas productoras debido a la combinación de humedad residual en el suelo, condiciones relativamente secas durante la maduración y posibilidades de incorporar la oleaginosa después de otros cultivos.
Estas características permiten considerar el girasol como una alternativa dentro de determinados sistemas de rotación agrícola, pero no eliminan los riesgos asociados con la falta de humedad o una fertilización inadecuada.
La experiencia nacional también incluye propuestas para integrar soya y girasol en los sistemas productivos venezolanos, aprovechando diferentes épocas de siembra y las condiciones particulares de cada región.
La producción nacional puede abastecer a la industria de aceites
El interés por recuperar el girasol está relacionado con su utilización industrial.
Las semillas contienen aceite vegetal destinado principalmente a la alimentación humana. Después de su extracción, el procesamiento genera subproductos que pueden utilizarse en formulaciones de alimentación animal, siempre que cumplan los requisitos nutricionales y de calidad correspondientes.
La expansión de esta oleaginosa permitiría aumentar la disponibilidad de materia prima agrícola nacional para las industrias de aceites y grasas comestibles.
Sin embargo, la nueva campaña todavía no permite cuantificar un incremento concreto de producción. La información difundida sobre los contratos no establece una superficie total comprometida, un rendimiento promedio previsto ni un volumen definitivo de cosecha.
Por tanto, no es posible calcular cuánto aceite adicional podría producir Venezuela a partir de estos acuerdos.
La recuperación de una cadena agroindustrial depende de varios componentes: agricultores dispuestos a sembrar, semillas adecuadas, acceso oportuno a fertilizantes y combustible, capacidad de recepción del grano y condiciones comerciales que permitan sostener la actividad durante sucesivas campañas.
La planificación del suelo será determinante para la cosecha
El girasol desarrolla un sistema radical capaz de explorar capas relativamente profundas del suelo, una característica que puede favorecer el aprovechamiento de la humedad residual bajo determinadas condiciones.
Esta ventaja agronómica no significa que el cultivo pueda producir satisfactoriamente sin agua. La germinación, el crecimiento vegetativo y la formación de semillas requieren una disponibilidad hídrica suficiente.
La fertilización también debe ajustarse a las características de cada parcela. Cuando el girasol se establece después de maíz, arroz u otro cultivo principal, es posible que parte de los nutrientes aplicados anteriormente permanezcan disponibles en el suelo.
No obstante, la cantidad aprovechable depende del historial de fertilización, la extracción realizada por el cultivo precedente y las propiedades químicas y físicas del terreno.
Por esa razón, los antecedentes agronómicos venezolanos recomiendan utilizar análisis de suelo para definir las necesidades nutricionales y evitar aplicaciones de fertilizantes que no correspondan con la disponibilidad real de nutrientes.
La combinación de un calendario apropiado, humedad suficiente, nutrición equilibrada y control fitosanitario será fundamental para determinar los resultados productivos de la campaña 2026-2027.
El resultado dependerá de las hectáreas efectivamente sembradas
El anuncio de los contratos ofrece una señal comercial para los productores interesados en recuperar el girasol en Portuguesa, pero todavía corresponde a la etapa de planificación y establecimiento del cultivo.
El siguiente indicador relevante será la superficie efectivamente sembrada dentro de la ventana recomendada, seguida por la evolución de las plantas durante los meses de diciembre y enero.
Posteriormente, los rendimientos por hectárea, el volumen recibido por las empresas compradoras y el cumplimiento de las condiciones comerciales permitirán evaluar el alcance real del programa.
Para Portuguesa, la iniciativa representa una oportunidad de diversificación productiva y de fortalecimiento de la relación entre agricultores y agroindustria. Su importancia reside especialmente en la existencia de una referencia de compra y de mecanismos de apoyo para organizar una nueva campaña, cuyos resultados todavía deberán comprobarse sobre el terreno.
Fuentes referenciales:
Primicias Portuguesa — Pagarán 500 dólares a tasa USDT por tonelada de girasol, 23 de octubre de 2026
Dateando — Condiciones comerciales para productores de girasol en Portuguesa, 23 de octubre de 2026


