Agricultura

Venezuela vuelve a mirar al sorgo como alternativa agrícola

Publicado el 27/10/2026 ·

El directivo de Fedeagro Ramón Bolotín destacó el potencial productivo y comercial del cereal durante una jornada técnica celebrada en Portuguesa el 24 de octubre de 2026. El planteamiento busca recuperar un cultivo que llegó a ocupar unas 300.000 hectáreas en el país.


Redacción: Redacción Mundo Agropecuario
Editor: Eduardo Schmitz

El sorgo vuelve a ocupar un espacio en el debate agrícola venezolano. Durante una jornada de capacitación celebrada en el estado Portuguesa, el ingeniero agrónomo Ramón Bolotín, directivo de la Confederación de Asociaciones de Productores Agropecuarios de Venezuela (Fedeagro), planteó la posibilidad de recuperar este cereal como una alternativa productiva para los agricultores del país.

La actividad se desarrolló en el Vicerrectorado de Producción Agrícola de la Universidad Nacional Experimental de los Llanos Occidentales Ezequiel Zamora (Unellez), ubicado en el municipio Páez, en el marco de la conmemoración del 51.º aniversario de la institución.

El encuentro, difundido el 24 de octubre de 2026, permitió examinar las posibilidades agronómicas del sorgo, las condiciones necesarias para mejorar sus rendimientos y las oportunidades comerciales asociadas con la demanda internacional de granos destinados a la alimentación animal.

La información representa una novedad en el ámbito de la capacitación y la planificación agrícola, aunque no constituye todavía la confirmación de una expansión significativa de las siembras nacionales.

Un cereal que llegó a ocupar 300.000 hectáreas

Durante su intervención, Bolotín recordó que Venezuela llegó a cultivar aproximadamente 300.000 hectáreas de sorgo en décadas anteriores, cuando el cereal tenía una participación mucho mayor dentro de la producción agrícola nacional.

El dato permite dimensionar la importancia histórica del cultivo, especialmente en regiones de los Llanos donde existen condiciones para desarrollar sistemas de producción de cereales.

El sorgo granífero se utiliza principalmente como materia prima para la elaboración de alimentos balanceados destinados a distintas especies animales. Su composición y aprovechamiento dependen de la variedad, la calidad del grano y la formulación de las raciones.

En Venezuela, la recuperación de este cultivo podría ofrecer una alternativa adicional para diversificar la producción de granos y ampliar las opciones disponibles para agricultores y fabricantes de alimentos pecuarios.

Sin embargo, la superficie histórica mencionada por Bolotín no debe interpretarse como una meta oficial de siembra para 2027 ni como una superficie que ya se encuentre en recuperación.

La diferencia entre el potencial agrícola y la producción efectiva es especialmente relevante en un país donde Fedeagro ha advertido que una parte considerable de las tierras aptas para la agricultura permanece sin aprovechar, debido a problemas de financiamiento, seguridad jurídica e infraestructura.

El sorgo requiere agua para alcanzar rendimientos elevados

Uno de los aspectos técnicos destacados durante la jornada fue la necesidad de revisar algunas ideas tradicionales sobre el manejo del sorgo.

Bolotín explicó que los híbridos actuales presentan un potencial productivo importante, pero necesitan condiciones adecuadas de disponibilidad hídrica para expresar sus capacidades de rendimiento.

El cereal es conocido por su tolerancia relativa a períodos de escasez de agua, una característica que ha favorecido su utilización en ambientes donde otros cultivos pueden enfrentar mayores dificultades.

No obstante, esa capacidad de adaptación no significa que pueda producir rendimientos elevados sin suficiente humedad durante las etapas críticas de su desarrollo.

La disponibilidad de agua durante la formación de la panoja, la floración y el llenado del grano influye directamente en la productividad final.

Por ello, la elección de fechas de siembra, el conocimiento del régimen de lluvias y la evaluación de las condiciones del suelo resultan determinantes para planificar una explotación comercial.

El planteamiento presentado en Portuguesa busca superar la idea del sorgo como un cultivo exclusivamente rústico y vinculado a una única temporada agrícola.

Sin embargo, la jornada no incluyó resultados detallados de ensayos comparativos que permitan establecer rendimientos específicos de los híbridos mencionados bajo las condiciones venezolanas.

La demanda internacional abre oportunidades comerciales

El directivo de Fedeagro también abordó el comportamiento del mercado internacional del sorgo, particularmente la demanda de países como China.

El cereal tiene importancia dentro del comercio mundial de materias primas destinadas a la alimentación animal y puede utilizarse en determinadas formulaciones como alternativa parcial a otros granos.

Su atractivo comercial depende de las relaciones de precios, la disponibilidad de producto, las características nutricionales y las necesidades de las industrias compradoras.

Bolotín destacó que el interés internacional puede contribuir a mejorar las perspectivas económicas del cultivo.

Sin embargo, la existencia de demanda en otros países no significa que Venezuela disponga actualmente de contratos de exportación, infraestructura comercial suficiente o volúmenes disponibles para abastecer esos mercados.

Para transformar una oportunidad comercial en ventas efectivas sería necesario contar con producción regular, calidad homogénea, capacidad de almacenamiento, logística y condiciones competitivas de comercialización.

En el mercado interno, el sorgo también podría encontrar compradores entre las industrias de alimentos balanceados, siempre que sus precios y características permitan incorporarlo a las formulaciones utilizadas por los fabricantes.

La producción venezolana sigue concentrada en el maíz

La propuesta de recuperar el sorgo adquiere especial interés al comparar su situación con la de otros cereales cultivados actualmente en Venezuela.

El balance oficial de la campaña de invierno 2026, presentado a finales de septiembre, contabilizó 503.037 hectáreas sembradas de maíz blanco y amarillo, frente a 801 hectáreas destinadas al sorgo.

Estas cifras corresponden a la información gubernamental disponible para ese ciclo y no representan necesariamente el cierre definitivo de toda la actividad agrícola del año.

La diferencia de superficie muestra que el sorgo ocupa actualmente una posición muy reducida dentro de la producción cerealera reportada.

En contraste, la cosecha venezolana de maíz de 2026 comprende una superficie considerablemente mayor y mantiene una relación directa con la fabricación de harina precocida y alimentos para animales.

La recuperación del sorgo no tendría necesariamente que sustituir al maíz. Ambos cereales pueden cumplir funciones complementarias dentro de los sistemas agrícolas y de abastecimiento de materias primas.

La conveniencia de sembrar uno u otro dependerá de las condiciones de cada explotación, los costos de producción, la disponibilidad de agua y las oportunidades reales de venta.

Los precios y las importaciones condicionan las decisiones agrícolas

La posibilidad de ampliar la superficie cultivada de sorgo también debe analizarse dentro del contexto económico que enfrentan los agricultores venezolanos.

Durante septiembre, Fedeagro denunció que las importaciones de granos realizadas en condiciones comerciales desfavorables para la producción nacional estaban afectando los precios y las posibilidades de comercialización de diferentes cosechas.

El gremio señaló que las exoneraciones arancelarias concedidas a determinados productos importados pueden generar diferencias competitivas que perjudican a los agricultores locales.

Estas preocupaciones se han concentrado principalmente en rubros como el arroz y el maíz, pero muestran la importancia de establecer condiciones comerciales previsibles antes de promover una expansión de cualquier cereal.

La situación quedó reflejada en las advertencias sobre el impacto de las importaciones sobre las cosechas venezolanas, especialmente cuando los agricultores necesitan colocar su producción y recuperar el capital invertido.

En el caso del sorgo, un incremento de superficie sin compradores identificados podría exponer a los productores a dificultades similares.

La planificación comercial, los acuerdos con la industria y la evaluación de los costos de transporte y acondicionamiento del grano serían elementos importantes para desarrollar una producción sostenible.

La siembra directa también formó parte de la jornada

La actividad universitaria no estuvo dedicada exclusivamente al sorgo.

Hernán Torre, representante del Polo Agropecuario, participó con una exposición sobre la siembra directa y sus posibles beneficios para el manejo de los suelos agrícolas.

Esta práctica consiste en establecer los cultivos con una alteración mecánica reducida del terreno, generalmente dentro de sistemas que buscan conservar residuos vegetales sobre la superficie.

Entre sus objetivos se encuentran disminuir la perturbación del suelo, favorecer la conservación de humedad y reducir determinadas operaciones de preparación de tierras.

Sin embargo, sus resultados dependen de las condiciones locales, la rotación de cultivos, el manejo de residuos y la disponibilidad de equipos apropiados.

La incorporación de estas prácticas requiere evaluación técnica para evitar problemas de compactación, manejo de malezas o dificultades de establecimiento de los cultivos.

La jornada permitió relacionar el interés por recuperar el sorgo con una discusión más amplia sobre las prácticas agronómicas que pueden contribuir a mejorar la productividad de las explotaciones.

La universidad participa en la actualización de los futuros agrónomos

La presencia de productores y especialistas en la Unellez también destacó la importancia de la formación profesional para el sector agropecuario venezolano.

Representantes del programa de Ciencias del Agro y del Mar informaron que la Extensión Páez cuenta con aproximadamente 250 estudiantes de Agronomía, dentro de una población cercana a 500 alumnos vinculados con las ciencias agrícolas y la agroindustria.

Estas actividades permiten acercar a los estudiantes a las condiciones reales de producción y comercialización que enfrentan los agricultores.

La capacitación también puede facilitar el intercambio de conocimientos entre profesionales con experiencia de campo, docentes y nuevas generaciones de técnicos.

En el caso del sorgo, ese vínculo resulta especialmente relevante porque una eventual recuperación productiva necesitaría evaluar materiales de siembra, condiciones de manejo, rendimientos y costos bajo diferentes ambientes agrícolas.

La información divulgada sobre la jornada no incluye la aprobación de un nuevo programa nacional de investigación ni la asignación de recursos específicos para desarrollar ensayos comerciales.

El regreso del sorgo dependerá de resultados en el campo

La intervención de Ramón Bolotín representa una señal de renovado interés técnico y gremial por un cultivo que tuvo una presencia considerable en la agricultura venezolana.

La comparación entre las aproximadamente 300.000 hectáreas cultivadas históricamente y las 801 hectáreas registradas en el balance oficial del ciclo de invierno 2026 permite comprender la magnitud de la reducción de su superficie.

Sin embargo, recuperar esa actividad exige algo más que identificar su potencial agronómico o las oportunidades del mercado internacional.

Los productores necesitarían disponer de semillas apropiadas, condiciones de financiamiento, asistencia técnica, maquinaria, infraestructura de almacenamiento y compradores capaces de ofrecer acuerdos comerciales viables.

También sería necesario conocer los rendimientos que pueden obtenerse en distintas regiones y comprobar si el cultivo resulta económicamente competitivo frente a otras alternativas agrícolas.

El acontecimiento del 24 de octubre fue una jornada técnica en la que representantes del sector productivo y universitario examinaron las posibilidades del sorgo. No se anunció una expansión de superficie ya ejecutada ni se presentaron resultados de una nueva cosecha comercial.

La importancia de la iniciativa reside en recuperar la discusión sobre la diversificación cerealera venezolana desde una perspectiva agronómica y económica, con participación de especialistas y productores.

Los próximos avances deberán medirse mediante siembras efectivas, rendimientos comprobados y oportunidades reales de comercialización, indicadores que permitirán determinar si el sorgo consigue recuperar parte de su antigua presencia en el campo venezolano.

Fuentes referenciales:
Minuta Agropecuaria — Declaraciones de Ramón Bolotín durante la jornada técnica en la Unellez, 24 de octubre de 2026
Fedeagro — Impacto de las importaciones y condiciones comerciales de la agricultura venezolana, 4 de septiembre de 2026