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Brasil prevé una cosecha récord de 354,5 millones de toneladas de granos

Publicado el 22/10/2026 ·

El IBGE elevó su estimación agrícola de 2026 un 2,4 % respecto al año anterior, impulsada por la soja y el sorgo, aunque anticipa fuertes retrocesos en trigo y arroz.


Redacción: Redacción Mundo Agropecuario
Editor: Karem Díaz S.

Brasil podría alcanzar una producción récord de 354,5 millones de toneladas de cereales, leguminosas y oleaginosas durante 2026, según la estimación de septiembre publicada el 15 de octubre por el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE). La nueva previsión representa un crecimiento del 2,4 % frente a la cosecha de 2025, pero revela diferencias importantes entre los principales cultivos: mientras la soja y el sorgo avanzan, el trigo y el arroz registran reducciones significativas.

El Levantamiento Sistemático de la Producción Agrícola (LSPA) sitúa el volumen previsto en 354,509 millones de toneladas, aproximadamente 8,4 millones más que el año anterior. Frente a la estimación divulgada en agosto, el organismo elevó su previsión en cerca de 1,57 millones de toneladas, equivalente al 0,4 %.

La actualización proporciona una nueva referencia para agricultores, cooperativas, industrias procesadoras y operadores comerciales que necesitan conocer la disponibilidad esperada de materias primas agrícolas antes del cierre del año.

Sin embargo, el récord proyectado no significa que todos los sectores estén obteniendo mejores resultados. Las cifras muestran que el crecimiento se concentra en determinados productos y convive con pérdidas importantes en otros.

La superficie agrícola también aumenta durante 2026

El IBGE estima que la superficie destinada a cosecha de cereales, leguminosas y oleaginosas alcanzará 83,2 millones de hectáreas, un crecimiento del 2 % respecto a los 81,6 millones registrados en 2025.

La diferencia representa aproximadamente 1,6 millones de hectáreas adicionales.

En comparación con agosto, la estimación de superficie aumentó unas 143.700 hectáreas, equivalente al 0,2 %.

El incremento de la producción total supera ligeramente el crecimiento porcentual de la superficie, aunque esto no permite concluir que todos los cultivos hayan mejorado su productividad.

Para evaluar los rendimientos agrícolas es necesario analizar cada producto por separado, considerando su área cosechada y la cantidad obtenida por hectárea.

El comportamiento de los distintos cultivos depende de factores como la disponibilidad de agua, las condiciones meteorológicas durante el ciclo productivo, la superficie efectivamente recolectada y las decisiones de siembra adoptadas por los agricultores.

El levantamiento estadístico ofrece una estimación nacional que todavía puede modificarse conforme se incorporen nuevos resultados de campo.

La soja concentra casi la mitad de la producción de granos

La soja constituye el principal componente de la cosecha brasileña prevista para 2026.

El IBGE estima una producción de 174,984 millones de toneladas, un aumento del 5,4 % respecto al año anterior.

En términos absolutos, la diferencia equivale a aproximadamente 8,93 millones de toneladas adicionales.

Esta expansión tiene un peso decisivo en el resultado nacional, porque la soja representa el 49,4 % del volumen total estimado de cereales, leguminosas y oleaginosas.

La importancia del cultivo se extiende a numerosas actividades agropecuarias. Además de su comercialización como grano, la soja proporciona aceite y harina proteica utilizada ampliamente en la elaboración de alimentos balanceados para animales.

Por esta razón, las variaciones de su oferta pueden influir en las cadenas de alimentación de aves, cerdos y otras especies de producción.

El crecimiento proyectado también debe interpretarse dentro de la estructura agrícola brasileña, caracterizada por una elevada participación de grandes cultivos comerciales y por diferencias regionales en disponibilidad de tierras, infraestructura y condiciones productivas.

El dato del IBGE corresponde a producción física estimada y no representa una medición directa de rentabilidad. Un mayor volumen cosechado no garantiza necesariamente mejores ingresos para los agricultores, porque el resultado económico también depende de los precios y los costos.

El maíz supera los 143 millones de toneladas

La segunda posición corresponde al maíz, con una producción prevista de 143,349 millones de toneladas.

La cifra representa un incremento interanual del 1,1 %, equivalente a aproximadamente 1,62 millones de toneladas adicionales.

El cereal concentra el 40,4 % del volumen total de granos contemplado en el levantamiento.

En conjunto, la soja y el maíz representan casi el 90 % de la producción estimada, lo que explica por qué sus variaciones tienen tanta influencia sobre el resultado nacional.

El maíz constituye una materia prima fundamental para la alimentación animal, especialmente en sistemas intensivos de avicultura y porcicultura.

Su disponibilidad también influye en otras actividades agroindustriales, entre ellas la producción de almidones, aceites y biocombustibles.

Las cifras oficiales distinguen entre las diferentes campañas del cereal. Para la primera cosecha se proyectan 29,7 millones de toneladas, un aumento del 15,5 %, mientras que la segunda alcanzaría 113,6 millones de toneladas, con una reducción del 2 %.

Esta diferencia muestra que las dos campañas agrícolas no evolucionan necesariamente de la misma manera, incluso cuando pertenecen al mismo cultivo.

La expansión total del maíz resulta de la combinación de ambos ciclos productivos.

El sorgo registra un crecimiento del 11 %

Entre los cultivos que presentan mayores aumentos porcentuales destaca el sorgo.

El IBGE estima que Brasil producirá 5,992 millones de toneladas durante 2026, un incremento del 11 % respecto al año anterior.

La diferencia equivale a unas 592.000 toneladas adicionales.

Aunque su volumen sigue siendo considerablemente inferior al de la soja y el maíz, el sorgo mantiene importancia como alternativa productiva para determinadas regiones agrícolas.

Una de sus principales aplicaciones se encuentra en la alimentación animal, donde puede utilizarse como materia prima energética en diferentes formulaciones de pienso.

Su interés agronómico también está relacionado con la posibilidad de incorporarlo a sistemas de producción donde las condiciones climáticas o las decisiones de rotación hacen conveniente diversificar los cultivos.

En Brasil, la expansión del sorgo y el desarrollo de materiales comerciales adaptados a distintas condiciones productivas forman parte de una evolución que ha ampliado su presencia dentro de la agricultura nacional.

Sin embargo, el crecimiento estadístico del 11 % no permite atribuir toda la expansión a una única causa, como el mejoramiento de semillas, la demanda de alimentación animal o las condiciones meteorológicas.

Para identificar los factores determinantes sería necesario examinar los cambios de superficie y rendimiento en las principales regiones productoras.

La producción de trigo cae un 24 %

El comportamiento del trigo contrasta con el crecimiento de los principales cultivos estivales.

La estimación de septiembre sitúa su producción en 5,933 millones de toneladas, una reducción del 24 % frente a 2025.

La diferencia equivale a aproximadamente 1,87 millones de toneladas menos.

Además, el IBGE revisó a la baja su previsión de trigo un 6,2 % respecto a agosto, una de las correcciones mensuales más importantes entre los cultivos incluidos en el balance.

La disminución confirma que el sector triguero atraviesa una campaña considerablemente más débil que la anterior.

Las dificultades ya habían aparecido en las previsiones productivas de mediados de año, cuando se registraron recortes de superficie y preocupaciones sobre la calidad panadera del trigo brasileño.

La situación resulta relevante para la industria molinera, que necesita disponer de grano con características adecuadas para elaborar harina destinada a panificación y otros productos alimentarios.

Una cosecha menor puede aumentar la importancia de las importaciones, aunque las necesidades efectivas dependen también de las existencias disponibles, el consumo y la calidad del cereal nacional.

En ese contexto, las perspectivas de mayores compras brasileñas de trigo argentino reflejan cómo los resultados agrícolas internos pueden modificar los flujos comerciales regionales.

Es importante distinguir las cifras del IBGE, que corresponden a estimaciones de producción, de las proyecciones comerciales elaboradas por consultoras y operadores del mercado.

El arroz disminuye un 11,4 % respecto a 2025

Otro descenso significativo corresponde al arroz en cáscara.

La producción brasileña prevista para 2026 es de 11,215 millones de toneladas, un 11,4 % menos que el año anterior.

La reducción equivale a aproximadamente 1,44 millones de toneladas.

El IBGE también identifica una disminución del 12,6 % en la superficie destinada a cosecha del cereal.

La contracción del área constituye un factor importante para interpretar el descenso de producción, aunque no permite establecer por sí sola todos los cambios de productividad.

El arroz ocupa un lugar central en la alimentación brasileña y dispone de sistemas productivos con características muy diferentes según la región.

En el sur del país, especialmente en Rio Grande do Sul y Santa Catarina, el cultivo bajo riego tiene una presencia importante y depende de infraestructura específica para gestionar el suministro de agua.

La producción arrocera brasileña ha enfrentado anteriormente problemas relacionados con fenómenos meteorológicos extremos y condiciones económicas desfavorables. Las inundaciones y dificultades comerciales que afectaron a productores del sur de Brasil constituyen un antecedente de la vulnerabilidad del sector frente a perturbaciones productivas y de mercado.

No obstante, esos acontecimientos anteriores no deben presentarse automáticamente como la explicación de la caída estimada para 2026.

El dato actual confirma una reducción importante de la producción y la superficie, pero requiere información regional adicional para determinar el peso de cada factor.

El feijão y el maní también presentan retrocesos

Las estimaciones del IBGE muestran que otros cultivos destinados a alimentación humana registran descensos durante 2026.

La producción de frijol se sitúa en 2,817 millones de toneladas, aproximadamente un 6,5 % menos que el año anterior.

El maní, por su parte, alcanza una previsión de 1,106 millones de toneladas, con una disminución del 10,9 %.

Ambos productos tienen importancia dentro de diferentes sistemas agrícolas y cadenas de comercialización.

En el caso del frijol, la producción nacional abastece un alimento tradicional de elevado consumo en Brasil, mientras que el maní se destina a mercados alimentarios y agroindustriales específicos.

La reducción de los volúmenes previstos no implica necesariamente una escasez inmediata para los consumidores.

La disponibilidad comercial también depende de las existencias, las importaciones, la distribución territorial y el comportamiento de la demanda.

Sin embargo, las cifras permiten identificar segmentos que no participan del crecimiento agregado de la cosecha nacional.

Otros cultivos muestran resultados contrastantes

El levantamiento de septiembre también incluye estimaciones de productos agrícolas que no forman parte del total de cereales, leguminosas y oleaginosas.

Entre ellos destaca el café arábica, cuya producción se estima en 2,777 millones de toneladas, un aumento del 26,6 % respecto a 2025.

El café canéfora registra una previsión de 1,302 millones de toneladas, con un crecimiento del 3,4 %.

La caña de azúcar también presenta una expansión importante: el IBGE estima 738,712 millones de toneladas, un 5,1 % más que el año anterior.

En contraste, la producción de naranja se proyecta en 14,824 millones de toneladas, una caída del 5,5 %, mientras que el tomate registra una disminución del 8 % y se sitúa en 4,375 millones de toneladas.

Estos resultados muestran que la evolución de la agricultura brasileña durante 2026 presenta diferencias no solamente entre cereales, sino también entre cultivos permanentes, industriales y hortícolas.

Por esa razón, la estimación récord de 354,5 millones de toneladas no debe confundirse con el volumen total de todos los productos agrícolas del país.

La cifra corresponde exclusivamente al conjunto estadístico de cereales, leguminosas y oleaginosas utilizado por el IBGE.

La previsión récord todavía puede modificarse

El Levantamiento Sistemático de la Producción Agrícola se actualiza mensualmente mediante información sobre superficie plantada, área cosechada, rendimientos y producción de los cultivos investigados.

Las cifras publicadas en octubre corresponden a la estimación de septiembre de 2026 y pueden experimentar nuevas revisiones conforme se conozcan resultados adicionales.

El próximo levantamiento permitirá comprobar si se mantiene la proyección récord de 354,5 millones de toneladas o si las nuevas informaciones regionales modifican el balance.

Para los productores, las diferencias entre cultivos también ofrecen señales relevantes sobre las condiciones de oferta y las posibles necesidades de comercialización.

Una cosecha nacional elevada puede aumentar la disponibilidad de materias primas, pero sus consecuencias económicas dependen de la demanda interna, los precios internacionales, los costos logísticos y la capacidad de almacenamiento.

En el caso brasileño, la expansión de la soja y el sorgo convive con reducciones importantes en trigo, arroz, frijol y maní, lo que impide interpretar el resultado nacional como una mejora uniforme de todas las actividades agrícolas.

La principal novedad del informe es que Brasil se encamina hacia un nuevo máximo histórico de producción de granos, impulsado especialmente por la soja, mientras determinadas cadenas alimentarias enfrentan una oferta nacional más reducida que en 2025.

Fuentes referenciales:
Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE) — Levantamiento Sistemático de la Producción Agrícola, septiembre de 2026
Ministerio de Hacienda de Brasil — Informe económico del LSPA de septiembre de 2026, publicado el 15 de octubre