Agricultura

El calor extremo adelanta la vendimia en España

Publicado el 14/08/2026 · REDACCION

La cosecha comenzó en julio en varias regiones y algunas bodegas trasladaron el trabajo a la madrugada para proteger a los trabajadores y preservar la calidad de la uva


Redactor: Raúl Méndez C.
Editor: Karem Díaz S.

El calor extremo registrado durante el verano de 2026 aceleró la maduración de la uva y adelantó la vendimia en numerosas zonas productoras de España. En Cataluña, la bodega Gramona inició la cosecha el 22 de julio, la fecha más temprana documentada por la empresa, mientras sus trabajadores comenzaron a entrar en los viñedos a las tres de la madrugada con linternas frontales.

La decisión respondió a temperaturas que alcanzaron entre 35 y 45 grados Celsius durante las sucesivas olas de calor. Estas condiciones sometieron a las plantas y a los trabajadores a un fuerte estrés térmico, además de acelerar el desarrollo de variedades tempranas como Chardonnay y Pinot Noir, utilizadas en la elaboración de vinos espumosos.

El episodio ocurrido en la comarca catalana de Anoia refleja una transformación más amplia de la campaña vitivinícola española. La acumulación de temperaturas elevadas durante junio y julio adelantó hasta 20 días la recolección en algunas zonas, obligando a bodegas y productores a reorganizar sus calendarios y vigilar con mayor frecuencia la evolución de cada parcela.

Una vendimia nocturna para conservar la calidad de la uva

Trabajar antes del amanecer permite recoger los racimos a temperaturas inferiores a las registradas durante el día. De esta forma, la fruta puede llegar más fresca a la bodega, con un menor riesgo de oxidación, fermentación prematura o deterioro de los compuestos aromáticos antes del prensado.

La vendimia nocturna también disminuye la exposición de las cuadrillas al calor más intenso. En Gramona, situada unos 50 kilómetros al noroeste de Barcelona, los recolectores comenzaron su jornada a las tres de la madrugada. La empresa considera mantener este horario en próximas campañas debido a sus ventajas laborales y enológicas.

Esta práctica ya se empleaba en diversas regiones españolas, especialmente para variedades blancas sensibles a la temperatura, pero la campaña de 2026 amplió su adopción. El cambio coincide con la necesidad de aplicar estrategias de manejo capaces de proteger los racimos, como las analizadas en estudios sobre la orientación de las viñas para reducir su exposición al calor.

La cosecha se adelanta en las regiones vitivinícolas

El inicio anticipado no se limitó a Cataluña. La recolección comenzó a finales de julio en áreas de Castilla-La Mancha y se adelantó alrededor de 15 días en denominaciones aragonesas como Cariñena, Campo de Borja, Somontano y Calatayud. En Rioja Oriental también se registró un comienzo excepcionalmente temprano, mientras que la Denominación de Origen Bierzo inició la campaña unos nueve días antes que en 2025.

Andalucía y Canarias estuvieron entre las primeras comunidades en recoger uvas durante 2026. Lanzarote comenzó con la malvasía volcánica en la primera mitad de julio, y zonas como Jerez, Montilla-Moriles, el Condado de Huelva y Málaga iniciaron los trabajos a mediados del mismo mes.

La fecha de vendimia no depende únicamente del calendario. Los técnicos evalúan el contenido de azúcares, la acidez, el estado sanitario y la madurez de los compuestos fenólicos de cada parcela. Una recolección demasiado temprana puede comprometer el equilibrio del fruto, pero esperar bajo temperaturas extremas también puede provocar deshidratación, pérdida de acidez y una concentración excesiva de azúcares.

Las diferencias entre variedades son especialmente importantes. Investigaciones sobre la adaptación climática de las variedades cultivadas en Rioja muestran que el calentamiento no afecta de la misma forma a tempranillo, garnacha, graciano o mazuelo. Esta respuesta desigual obliga a diseñar medidas específicas para cada territorio y tipo de uva.

Menor volumen pese al buen estado sanitario

Las primeras previsiones difundidas en España apuntan a que la cosecha podría situarse entre un 10% y un 15% por debajo de la obtenida en 2025 en determinadas áreas, con una producción nacional estimada entre 31 y 33 millones de hectolitros. Se trata de cálculos iniciales sujetos a la evolución meteorológica y al resultado final de la recolección.

La ausencia de lluvias estivales redujo en algunas zonas la presión de enfermedades como el mildiu y el oídio, por lo que numerosos viñedos presentaron uvas sanas. Sin embargo, el estrés hídrico y térmico puede producir bayas más pequeñas y reducir el peso total de la cosecha, incluso cuando la calidad sanitaria del fruto es favorable.

El efecto de las temperaturas elevadas sobre la composición de la uva también preocupa al sector. Una maduración acelerada puede elevar el contenido de azúcar antes de que aromas, acidez y compuestos fenólicos alcancen el equilibrio buscado por las bodegas. Este desafío forma parte de los impactos desiguales del cambio climático en las regiones vinícolas.

Los viñedos europeos buscan nuevas formas de adaptación

Las altas temperaturas, la sequía y la mayor irregularidad de las lluvias también presionan a zonas vitivinícolas de Francia e Italia. No obstante, los daños varían entre regiones, variedades y sistemas de producción, por lo que no resulta adecuado extrapolar las pérdidas observadas en un territorio al conjunto del viñedo europeo.

Entre las medidas de adaptación disponibles figuran la gestión del dosel vegetal, el ajuste de la poda, la selección de portainjertos y variedades más tolerantes, el manejo de la cubierta del suelo, el uso eficiente del riego y el traslado de algunas plantaciones hacia zonas más frescas o de mayor altitud. Un análisis sobre las decisiones de los productores ante el calor extremo destaca que proteger las variedades existentes, sustituirlas o reubicar los viñedos implica costes y riesgos diferentes.

Al mismo tiempo, el aumento de las temperaturas está ampliando las posibilidades de cultivo en áreas septentrionales. Investigaciones realizadas en Inglaterra y Gales proyectan una mayor superficie climáticamente adecuada para Pinot Noir y otras variedades, aunque advierten que las heladas, las lluvias durante la floración y la variabilidad entre años continúan siendo riesgos importantes. El avance de la producción vitivinícola del Reino Unido bajo un clima más cálido ilustra este desplazamiento gradual de las condiciones favorables hacia el norte.

La campaña de 2026 muestra que la adaptación ya está modificando decisiones concretas dentro del viñedo: desde la hora en que comienza la jornada hasta la elección de variedades y el manejo de la vegetación. Para los productores, el reto consiste en mantener el rendimiento y la identidad de sus vinos sin comprometer la seguridad laboral ni la calidad de la cosecha.

Fuentes referenciales:
AgroXXI
Reuters
RTVE Noticias



Mundo Agropecuario
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.