Ciencia y Tecnología

Colombia identifica una amplia diversidad genética en 75 piñas

Publicado el 08/09/2026 · REDACCION

El análisis de materiales conservados por Agrosavia reveló que las variedades botánicas reúnen mayor riqueza genética que varios cultivares comerciales


Redactor: Camila Herrera R.
Editor: Santiago Duarte

Una investigación desarrollada en la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Palmira identificó una amplia diversidad genética entre 75 tipos de piña conservados en el Banco de Germoplasma de Piña de Colombia, administrado por la Corporación Colombiana de Investigación Agropecuaria (Agrosavia) en Palmira, Valle del Cauca.

El trabajo fue realizado por Kevin Alejandro Rodríguez Arévalo, estudiante de la Maestría en Ciencias Biológicas de la UNAL. El investigador comparó características físicas y secuencias genéticas de variedades conocidas como mordilona, manzana y perolera, además del cultivar comercial MD2, vendido habitualmente como piña gold u oro miel.

La colección incluye frutas grandes, medianas y pequeñas; formas alargadas o redondas; pulpas de diferentes tonalidades; coronas de tamaños variables y plantas con hojas lisas o espinosas. El estudio confirmó que parte de esa diversidad observable también corresponde a diferencias presentes en el ADN.

El genoma confirmó diferencias entre las piñas conservadas

La investigación combinó el análisis estadístico de características morfológicas con la resecuenciación del genoma completo. Esta segunda técnica permitió comparar el ADN de los 75 materiales e identificar polimorfismos de nucleótido simple, conocidos como SNP.

Los SNP son variaciones puntuales en la secuencia genética que funcionan como marcadores para medir diferencias y reconstruir relaciones entre los materiales estudiados. Su identificación permitió establecer grupos genéticos y contrastarlos con la clasificación obtenida a partir de la forma, el tamaño y otras características de las plantas y los frutos.

El estudio distinguió un primer grupo conformado por la mordilona, la piña de agua y la piña de Castilla. Otro conglomerado reunió materiales como la caqueteña, llanera, manzana/perolera, mayanesa, perola, pajarita, queen, singapore canning y smooth cayenne.

El uso de información genómica está ampliando las posibilidades de caracterizar recursos agrícolas. Una estrategia comparable permitió reconstruir los genomas de especies de silfio con potencial para el mejoramiento y diferenciar materiales que pueden aportar rasgos de interés productivo.

Las variedades botánicas reúnen la mayor riqueza genética

Al comparar los grupos, los investigadores encontraron que la diversidad genética más elevada se concentraba en variedades botánicas como microstachys, bracteatus y erectifolius. Estos materiales mostraron una variabilidad superior a la observada en varios cultivares de amplia difusión comercial.

Las variedades manzana, perolera, queen, smooth cayenne, singapore canning y MD2 presentaron una diversidad genética menor. El resultado está relacionado con su forma de propagación: los cultivares comerciales suelen multiplicarse vegetativamente a partir de plantas seleccionadas, generando descendientes muy similares a la planta madre.

La uniformidad facilita mantener características demandadas por productores y mercados, como el tamaño, la calidad y la apariencia del fruto. Sin embargo, una base genética estrecha también puede reducir las opciones disponibles cuando es necesario buscar tolerancia a enfermedades, condiciones climáticas adversas u otros desafíos productivos.

La misma preocupación aparece en otros cultivos. La recuperación de una antigua variedad de tomate conservada durante 110 años evidenció el valor de los materiales tradicionales como reservas de características que pueden haber desaparecido de las líneas comerciales modernas.

Un banco de germoplasma con valor para el mejoramiento

La colección administrada por Agrosavia funciona como una reserva de recursos genéticos de la piña. Conservar cada material evita que variedades poco utilizadas desaparezcan y permite que investigadores y mejoradores las estudien cuando necesitan localizar características específicas.

La utilidad de un banco no depende únicamente del número de materiales almacenados. Cada entrada debe estar correctamente identificada, caracterizada y relacionada con información sobre su procedencia, rasgos morfológicos y composición genética.

El análisis de los 75 tipos aporta una base para decidir qué materiales necesitan atención prioritaria y cuáles podrían utilizarse en programas de cruzamiento. La información genética también ayuda a detectar ejemplares demasiado similares y a evitar duplicaciones dentro de la colección.

La importancia de estos recursos ha sido señalada por la FAO al evaluar el papel de la diversidad de los cultivos frente a la erosión genética, la inseguridad alimentaria y las nuevas condiciones ambientales.

Amazonia y Orinoquia permanecen subrepresentadas

El estudio también identificó vacíos geográficos dentro del banco de germoplasma. Algunas regiones de Colombia cuentan con una representación menor de la esperada, especialmente la Amazonia y la Orinoquia.

Ampliar las expediciones de recolección hacia esos territorios podría incorporar materiales que todavía no han sido catalogados. Las variedades cultivadas por comunidades rurales y las poblaciones que crecen bajo condiciones ambientales particulares pueden contener combinaciones genéticas distintas de las ya conservadas.

La prioridad no consiste en acumular muestras sin criterio, sino en documentar la procedencia y evitar que los nuevos materiales repitan la diversidad existente. Los datos obtenidos mediante resecuenciación permiten orientar las futuras recolectas hacia los vacíos más relevantes.

La conservación fuera de las zonas de origen tampoco reemplaza el mantenimiento de los cultivos en las fincas. El estudio de un mijo nativo australiano y su diversidad genética mostró que los materiales continúan evolucionando cuando permanecen vinculados con los agricultores, el territorio y las prácticas locales.

La diversidad puede aportar nuevas características agrícolas

La caracterización realizada no demuestra todavía que una variedad concreta sea más resistente, productiva o tolerante a la sequía. Para establecer esas ventajas se requieren evaluaciones agronómicas que relacionen los marcadores genéticos con el comportamiento de las plantas en campo.

El inventario genético permite, sin embargo, seleccionar materiales contrastantes para los próximos ensayos. Una variedad alejada genéticamente de los cultivares comerciales podría aportar características útiles que no están presentes en la base utilizada actualmente por los productores.

Los futuros programas de mejoramiento podrán estudiar rasgos como calidad del fruto, rendimiento, adaptación a diferentes ambientes, arquitectura de la planta y respuesta a problemas sanitarios. La selección deberá mantener un equilibrio entre la diversidad disponible y las exigencias productivas y comerciales del cultivo.

El análisis también ofrece información para investigar la evolución y domesticación de la piña en Colombia. Las relaciones encontradas entre materiales botánicos, cultivares y muestras regionales pueden ayudar a reconstruir cómo fueron seleccionadas y distribuidas las plantas a lo largo del tiempo.

Los 75 materiales conservados constituyen así una herramienta agrícola antes que una simple colección de frutos diferentes. Su caracterización genética permite conocer qué diversidad está protegida, dónde existen vacíos y cuáles son las combinaciones con mayor interés para la conservación y el mejoramiento de la piña colombiana.

Fuente referencial:
Agencia de Noticias de la Universidad Nacional de Colombia



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