Impacto Ambiental

El Niño presiona las cosechas de granos en América

Publicado el 06/10/2026 ·

La sequía ya daña maíz y frijol en Centroamérica, mientras Canadá proyecta una fuerte reducción de lentejas y frijoles secos para 2026-2027 y crece la vigilancia sobre el abastecimiento regional.


Redacción: Redacción Mundo Agropecuario
Editor: Karem Díaz S.

El fortalecimiento de El Niño comienza a dejar señales concretas sobre la producción agrícola del continente americano. La falta de lluvias ha afectado cultivos de maíz y frijol en Centroamérica, mientras las previsiones para la campaña 2026-2027 apuntan a menores cosechas de varias legumbres en Canadá y Estados Unidos, un escenario que obliga a países importadores como Costa Rica a seguir con atención la disponibilidad de sus principales mercados proveedores.

El escenario no permite afirmar que exista una escasez generalizada ni que los precios necesariamente vayan a aumentar. Las condiciones productivas varían entre países y cultivos, existen inventarios y proveedores alternativos, y parte de las reducciones previstas en Norteamérica responde también a cambios en superficie sembrada y rendimiento. Sin embargo, la coincidencia de pérdidas regionales con un episodio de El Niño que continúa intensificándose aumenta la importancia del seguimiento de las próximas cosechas.

Centroamérica acumula daños en maíz y frijol

La situación más inmediata se observa en el Corredor Seco centroamericano. GEOGLAM Crop Monitor había advertido desde mayo que Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua afrontaban probabilidades elevadas de precipitaciones inferiores a lo normal durante la temporada agrícola de 2026, acompañadas por temperaturas superiores al promedio capaces de acelerar la pérdida de humedad del suelo.

El deterioro se hizo posteriormente visible en las explotaciones. En Honduras, la sequía de la temporada Primera de 2026 provocó pérdidas reportadas de 8.772 hectáreas de maíz y 3.080 hectáreas de frijol rojo, con especial incidencia en departamentos vinculados al Corredor Seco.

El problema forma parte de una crisis productiva regional más amplia. Mundo Agropecuario documentó recientemente cómo la sequía arrasó cultivos básicos en comunidades del Corredor Seco, donde una evaluación realizada en 354 comunidades de Guatemala, Honduras y El Salvador encontró pérdidas extremadamente elevadas de maíz y frijol en numerosas localidades.

En Guatemala, las consecuencias también han alcanzado a agricultores familiares que dependen de pequeñas superficies tanto para producir alimentos como para obtener ingresos. En zonas orientales del país, la falta de humedad ha destruido cultivos y reducido las posibilidades de comprar maíz y frijol después de perder otras producciones comerciales.

El Niño tiene más de 90 % de probabilidad de ser muy fuerte

La señal climática que acompaña este escenario se ha intensificado. El Centro de Predicción Climática de la NOAA confirmó el 10 de septiembre que El Niño continúa fortaleciéndose y asignó una probabilidad superior al 90 % a que alcance la categoría de evento muy fuerte durante el otoño y el invierno del hemisferio norte de 2026-2027.

La previsión oficial resulta todavía más excepcional para el trimestre octubre-diciembre. NOAA calcula una probabilidad del 75 % de que el índice RONI alcance al menos +2,5 °C, una magnitud que superaría la intensidad de anteriores episodios de El Niño registrados desde 1950 bajo esa referencia.

La propia agencia estadounidense advierte, sin embargo, que la intensidad del fenómeno no determina automáticamente el impacto de cada región. Un El Niño más fuerte eleva la probabilidad de patrones climáticos asociados al fenómeno, pero la distribución real de lluvias, temperaturas y sequías debe evaluarse localmente.

Esta diferencia es fundamental para la agricultura. Mientras algunas zonas pueden sufrir déficits de humedad, otras pueden recibir precipitaciones favorables o incluso excesivas. Mundo Agropecuario ya ha explicado que los países centroamericanos mantienen una alerta preventiva regional para el sector agropecuario, con medidas de monitoreo, gestión del agua, semillas, seguros y ajustes en los calendarios de siembra.

Canadá prevé una caída de 26 % en la producción de lentejas

Los riesgos de abastecimiento no se limitan a Centroamérica. Agriculture and Agri-Food Canada actualizó el 25 de septiembre sus perspectivas para los principales cultivos y proyectó una reducción pronunciada de la producción canadiense de legumbres y cultivos especiales durante 2026-2027.

La producción de lentejas se estima en aproximadamente 2,50 millones de toneladas, frente a 3,36 millones de toneladas durante 2025-2026. La diferencia representa una caída cercana al 26 %. El organismo canadiense relaciona el descenso principalmente con menores rendimientos y una reducción de la superficie cultivada.

En el caso de los frijoles secos, Canadá prevé una producción de 354.000 toneladas, frente a 438.000 toneladas durante la campaña anterior, lo que supone una contracción aproximada del 19 %. La superficie cosechada se estima en 136.000 hectáreas, por debajo de las 171.000 hectáreas del ciclo precedente.

El comportamiento canadiense resulta especialmente relevante porque el país desempeña un papel importante en el comercio internacional de legumbres. La evolución de su cosecha también está conectada con un mercado mundial donde grandes compradores pueden alterar rápidamente los flujos. Recientemente, India volvió a incrementar la presión sobre el mercado internacional de lentejas ante sus necesidades de importación para 2026-2027.

Estados Unidos también espera menos frijoles secos

Las perspectivas recopiladas por Agriculture and Agri-Food Canada a partir de las estimaciones del Departamento de Agricultura de Estados Unidos sitúan la producción estadounidense de frijoles secos, excluidos los garbanzos, en aproximadamente 1,06 millones de toneladas para 2026-2027.

Ese volumen sería alrededor de 13 % inferior al registrado en la campaña anterior. La superficie sembrada se proyecta en 1,15 millones de acres, equivalentes a aproximadamente 470.000 hectáreas, con una reducción vinculada especialmente a menores siembras en Dakota del Norte y Nebraska.

La disminución prevista no debe atribuirse únicamente a El Niño. En Canadá y Estados Unidos intervienen decisiones de siembra, rentabilidad relativa frente a otros cultivos, superficie disponible y rendimientos. Separar esos factores resulta esencial para no convertir una señal climática continental en explicación automática de todas las variaciones productivas.

Al mismo tiempo, la búsqueda de sistemas capaces de producir con menor disponibilidad hídrica está ganando importancia. Ensayos recientes de la Universidad de California en Santa Cruz mostraron que variedades de frijol adaptadas al secano mantuvieron parte de su rendimiento utilizando aproximadamente la mitad del agua aplicada a tratamientos completamente irrigados, aunque la respuesta varió entre variedades y campañas.

Costa Rica vigila varios mercados proveedores

La evolución de estas cosechas tiene consecuencias potenciales para Costa Rica porque el país depende del comercio exterior para abastecer parte de su consumo de frijoles, lentejas, garbanzos y otras legumbres. Los productos comercializados en el mercado costarricense pueden proceder de Estados Unidos, Canadá, México, Nicaragua y Argentina, entre otros orígenes.

Nicaragua merece especial atención por su papel como proveedor de frijoles negros y rojos. Una reducción de la producción centroamericana puede modificar la disponibilidad exportable precisamente cuando otros proveedores del continente proyectan menores cosechas de determinadas legumbres.

La diversificación de orígenes constituye una protección frente a ese riesgo. Un déficit en un país puede compensarse parcialmente mediante compras en mercados donde la campaña haya resultado favorable, siempre que exista oferta suficiente, capacidad logística y condiciones comerciales adecuadas.

La estrategia coincide con las recomendaciones regionales de fortalecer la capacidad de respuesta antes de que los daños climáticos se traduzcan en problemas de acceso a los alimentos. La FAO ha señalado en este contexto la importancia de las reservas estratégicas de alimentos frente a El Niño en los países del SICA.

Menor producción no equivale automáticamente a escasez

Las cifras actuales justifican vigilancia, pero todavía no permiten anticipar una escasez generalizada de granos y legumbres en Costa Rica ni en el conjunto del continente. La disponibilidad final dependerá de las cosechas efectivamente recolectadas, los inventarios acumulados, la producción de otros países exportadores, las decisiones comerciales y la evolución del clima durante los próximos meses.

Canadá ofrece un ejemplo de esa diferencia. Aunque Agriculture and Agri-Food Canada proyecta que la producción total de legumbres y cultivos especiales disminuirá 20,9 % interanual, algunos mercados comienzan la campaña con existencias acumuladas que amortiguan parcialmente la reducción de la nueva cosecha.

El principal factor de incertidumbre seguirá siendo la evolución de El Niño. NOAA prevé que el fenómeno continúe fortaleciéndose hasta finales de 2026, mientras Centroamérica entra en una etapa decisiva para evaluar los daños acumulados y los grandes productores norteamericanos completan cosechas que determinarán la disponibilidad comercial de la campaña 2026-2027.

Para agricultores, importadores y autoridades, el seguimiento deberá diferenciar entre pérdidas ya confirmadas, previsiones de producción y riesgos todavía potenciales. La coincidencia de sequía en zonas productoras de Centroamérica y menores volúmenes previstos para determinadas legumbres norteamericanas eleva la exposición del mercado, pero su impacto final dependerá de cómo evolucionen las cosechas y de la capacidad de recurrir a proveedores alternativos.

Fuentes referenciales:
Infobae Costa Rica
NOAA Climate Prediction Center
Agriculture and Agri-Food Canada
GEOGLAM Crop Monitor for Early Warning