Agricultura

Francia mira al sorgo ante la sequía que golpea al maíz

Publicado el 28/09/2026 ·

El CIRAD destaca que este cereal necesita en promedio 30 % menos agua y puede aportar estabilidad productiva frente al calor extremo, aunque advierte que todavía debe demostrar su viabilidad económica en los sistemas agrícolas franceses


Redacción: Redacción Mundo Agropecuario
Editor: Karem Díaz S.

El sorgo está ganando atención en Francia después de un verano de 2026 marcado por altas temperaturas y déficit hídrico que deterioraron las plantaciones de maíz y redujeron la disponibilidad de forraje para numerosas explotaciones ganaderas. El Centro de Cooperación Internacional en Investigación Agronómica para el Desarrollo (CIRAD) señala que este cereal necesita, en promedio, alrededor de 30 % menos agua que el maíz y posee características fisiológicas que le permiten soportar mejor episodios intensos de calor y sequía.

La institución francesa considera que el sorgo puede aportar mayor estabilidad a determinados sistemas productivos expuestos a restricciones hídricas, aunque descarta presentarlo como un sustituto automático del maíz. En condiciones favorables y sistemas de altos insumos, el maíz continúa alcanzando rendimientos superiores, mientras que el sorgo todavía requiere más investigación, mejoramiento varietal, inversión y desarrollo comercial para ampliar su presencia en Francia.

El análisis adquiere especial relevancia después de que el calor y la falta de agua del verano afectaran la producción francesa de maíz. La situación obligará a algunos ganaderos que producen su propio alimento a utilizar anticipadamente reservas destinadas al invierno o adquirir forraje adicional, incrementando la presión sobre los costos de alimentación.

Un cereal que necesita menos agua que el maíz

Una de las principales ventajas agronómicas del sorgo es su sistema radicular profundo, capaz de explorar capas del suelo a las que otros cultivos acceden con mayor dificultad. Esta característica contribuye a mantener la planta activa durante periodos de menor disponibilidad de agua.

El CIRAD indica que, en promedio, el sorgo requiere aproximadamente 30 % menos agua que el maíz. Esta diferencia no significa que pueda producir sin precipitaciones o riego suficiente, pero sí puede ampliar el margen de adaptación de las explotaciones en ambientes donde el estrés hídrico se convierte en una limitación recurrente.

La respuesta coincide con investigaciones que analizan cómo diversificar las decisiones de siembra en regiones con lluvias variables. Ensayos realizados en ambientes semiáridos han mostrado que ajustar la elección entre maíz, sorgo y otros cultivos a la cantidad de agua disponible en el suelo puede ayudar a reducir la inestabilidad productiva.

La capacidad del sorgo para enfrentar el calor tampoco depende únicamente de consumir menos agua. Su fisiología, arquitectura radicular y diversidad genética permiten encontrar materiales adaptados a diferentes ambientes, desde variedades destinadas a grano hasta tipos utilizados principalmente como forraje.

Algunas variedades pueden recuperarse después de una sequía intensa

Entre las características que más interesan a los investigadores aparece la capacidad de determinadas variedades para reaccionar después de un episodio severo de estrés. El CIRAD explica que, si una sequía intensa provoca la muerte de la primera panícula, algunas plantas pueden formar una segunda cuando las condiciones ambientales vuelven a ser favorables.

Este comportamiento puede aportar estabilidad frente a una campaña irregular, aunque no garantiza rendimientos elevados. El propio CIRAD advierte que ninguna planta puede desarrollarse sin agua y que la tolerancia del sorgo no debe confundirse con inmunidad frente a una sequía extrema.

El interés científico por esa resistencia se extiende al funcionamiento interno de la planta. Estudios recientes han utilizado técnicas avanzadas de imagen para observar cómo hojas, estomas y espacios de aire intervienen en el intercambio gaseoso y la conservación de agua. Estas investigaciones buscan comprender los mecanismos que convierten al sorgo en uno de los cereales mejor adaptados a condiciones cálidas y secas.

Francia ya produce sorgo para alimentación animal

El cultivo no parte de cero en territorio francés. Algunos agricultores ya producen sorgo, especialmente para alimentación animal. En el departamento de Gard, en el sur del país, existen explotaciones que cultivan sorgo granífero mediante sistemas de agricultura de conservación.

El CIRAD mantiene además parcelas experimentales en Mauguio, Occitania, dentro de la unidad experimental Diascope de INRAE. Estos espacios permiten estudiar materiales vegetales y sistemas de cultivo en condiciones que ayudan a evaluar su comportamiento frente al calor, la disponibilidad de agua y otras variables agronómicas.

La utilización ganadera representa actualmente la principal salida del sorgo producido en Francia. Puede emplearse como grano o forraje y convertirse en una alternativa para explotaciones que buscan diversificar sus fuentes de alimento, especialmente cuando la producción de maíz se vuelve más vulnerable al déficit hídrico.

La disponibilidad y conservación del forraje son factores decisivos en los sistemas pecuarios. En el caso del maíz, el momento de cosecha, la humedad, el procesamiento del grano y la compactación determinan la calidad del ensilaje. Incorporar sorgo no elimina esas necesidades de manejo, pero puede diversificar las reservas disponibles en explotaciones sometidas a veranos cada vez más variables.

El maíz conserva una ventaja importante en rendimiento

A pesar de la resistencia del sorgo, el CIRAD subraya una limitación fundamental: en sistemas agrícolas de altos insumos, el rendimiento del maíz continúa siendo claramente superior. Una de las razones es la enorme inversión acumulada durante décadas en genética, selección y técnicas de producción de maíz.

El sorgo no ha recibido históricamente el mismo nivel de recursos para mejoramiento varietal. Los investigadores consideran que aumentar la inversión podría reducir parte de esa brecha y generar variedades más productivas adaptadas a las condiciones europeas.

La comparación tampoco puede realizarse únicamente en toneladas cosechadas por hectárea. En zonas expuestas a sequías frecuentes, la estabilidad entre campañas, el consumo de agua, el costo de los insumos, el destino de la cosecha y el riesgo de pérdida deben incorporarse al análisis económico.

Esta necesidad de combinar rendimiento y resiliencia también se observa en sistemas agrícolas de otras regiones, donde cereales tolerantes a la sequía como el sorgo y el mijo son evaluados frente al maíz cuando disminuye la disponibilidad hídrica. La decisión final depende tanto de las condiciones agronómicas como de la existencia de compradores y cadenas comerciales capaces de absorber la cosecha.

El mercado francés sigue siendo una de las principales barreras

Para que el sorgo aumente significativamente su superficie en Francia no basta con demostrar resistencia al calor. Los agricultores necesitan disponer de variedades adecuadas, asesoramiento técnico, maquinaria compatible, compradores y precios capaces de compensar el riesgo asociado a introducir un cultivo menos consolidado.

En la actualidad, el sorgo francés se destina esencialmente a alimentación animal. El país todavía no cuenta con una cadena desarrollada para incorporarlo de manera significativa a la alimentación humana, una diferencia importante respecto de regiones de África donde forma parte de la dieta de millones de personas.

A escala mundial, el sorgo es la quinta cereal más producida y constituye un alimento básico para más de 300 millones de personas, principalmente en África. Su diversidad permite encontrar plantas de tamaños, colores de grano y características agronómicas muy diferentes, incluyendo variedades de doble propósito utilizadas simultáneamente para alimentación humana y ganadera.

El CIRAD trabaja también en la transformación alimentaria del cereal. Entre sus proyectos se encuentra una iniciativa iniciada este año en Benín para estudiar la utilización de harina de sorgo en panificación, experiencia que puede aportar conocimiento sobre nuevos mercados y formas de valorización.

Investigación para convertir la resistencia en productividad

El organismo francés mantiene una hoja de ruta de investigación sobre sorgo y mijo para el periodo 2024-2034. Sus prioridades incluyen aumentar productividad y resiliencia mediante intensificación agroecológica, mejorar la transformación de granos y biomasa, fortalecer las cadenas productivas y ampliar las redes internacionales de investigación.

El CIRAD dispone de alrededor de 60 científicos pertenecientes a diez unidades de investigación vinculados a trabajos sobre estos cereales. Desde 2014, sus programas y colaboraciones han contribuido a la inscripción o difusión de 23 variedades, mientras la investigación continúa explorando diversidad genética, adaptación climática y usos productivos.

La institución también destaca diferencias importantes entre regiones. Mientras los rendimientos de sorgo pueden situarse entre aproximadamente 0,5 y 1,3 toneladas por hectárea en partes de África occidental, la referencia recogida por su hoja de ruta para Francia alcanza alrededor de 5,6 toneladas por hectárea. Estas cifras reflejan sistemas productivos, ambientes, variedades y disponibilidad de insumos muy diferentes y no constituyen una comparación directa de eficiencia.

El desafío para Francia consiste en determinar en qué regiones y sistemas la menor demanda de agua puede compensar el rendimiento potencial inferior frente al maíz. Después de un verano que volvió a exponer la vulnerabilidad de los cultivos y las reservas forrajeras al calor extremo, el sorgo ofrece una alternativa para diversificar el riesgo, pero su expansión dependerá de que investigación, producción y mercado evolucionen conjuntamente.

Fuentes referenciales:
CIRAD — Le sorgho, la prochaine céréale ?
CIRAD — Hoja de ruta para una producción sostenible de sorgo y mijo



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