Un estudio de la Universidad Estatal de Dakota del Sur, en Estados Unidos, siguió a 127 novillos Angus durante el verano de 2025 y encontró una relación entre la humedad del forraje y el consumo de agua en los bebederos.
Redacción: Redacción Mundo Agropecuario
Editor: Karem Díaz S.
La cantidad de agua que contiene el pasto puede influir en cuánto necesitan beber los bovinos durante la temporada de pastoreo. Una investigación realizada por especialistas de la Universidad Estatal de Dakota del Sur, en Estados Unidos, encontró que los rebaños que obtenían una mayor cantidad estimada de agua a través del forraje tendían a utilizar menos agua de los bebederos, una relación que puede ayudar a mejorar la planificación del suministro hídrico en las explotaciones ganaderas.
Los resultados fueron difundidos el 16 de octubre de 2026 por el servicio de extensión de la universidad, a partir de un trabajo desarrollado durante el verano de 2025 con 127 novillos Angus de aproximadamente un año de edad.
La investigación estuvo a cargo de Hector Menendez, profesor asistente y especialista en pastoreo ganadero de SDSU Extension, en colaboración con Federica La Manna. Los investigadores analizaron cómo cambiaba la humedad de los pastizales entre junio y agosto y qué relación mantenía esa variación con el agua utilizada por los animales.
El estudio aporta información sobre un aspecto que puede pasar inadvertido en el manejo cotidiano: los bovinos no obtienen toda el agua que necesitan de los bebederos, sino también de los alimentos que consumen.
Cuando el pasto es joven y contiene abundante humedad, representa una fuente adicional de agua. A medida que madura y se seca, esa contribución disminuye y puede aumentar la dependencia del suministro destinado directamente a la bebida.
Una investigación con 127 novillos en seis pastizales
El trabajo se desarrolló en la estación experimental Cottonwood Field Station, perteneciente a la Universidad Estatal de Dakota del Sur y situada en el oeste de ese estado estadounidense.
Los investigadores estudiaron 127 novillos Angus distribuidos en seis pastizales de vegetación nativa durante los meses de junio, julio y agosto de 2025.
Las parcelas presentaban diferencias en la composición de las comunidades vegetales y en la intensidad de aprovechamiento ganadero.
Algunas se manejaban mediante pastoreo continuo, mientras que otras utilizaban sistemas de pastoreo rotacional apoyados en cercas virtuales.
También existían diferentes cargas ganaderas, clasificadas como bajas, moderadas y elevadas.
Entre las especies vegetales presentes figuraban gramíneas de estación fría, como el trigo occidental, y gramíneas de estación cálida, como el pasto búfalo.
Estas diferencias permitieron observar el comportamiento del consumo de agua en condiciones de pastoreo diversas, aunque el objetivo principal del análisis fue estudiar la relación entre la humedad del forraje y la utilización de los bebederos.
El contenido de agua del pasto disminuyó durante el verano
Uno de los resultados más claros fue la reducción progresiva de la humedad de las plantas conforme avanzaba la estación.
Las muestras de pasto presentaron un contenido medio de agua aproximado del 45 % en junio, del 40 % en julio y del 38 % en agosto.
Esto significa que el forraje disponible para los animales contenía una proporción menor de agua al finalizar el período de observación.
La diferencia resulta relevante porque los bovinos incorporan agua a su organismo cada vez que consumen vegetación fresca.
Cuando el pasto pierde humedad, los animales pueden necesitar compensar parte de esa reducción mediante un mayor consumo de agua de bebida.
Sin embargo, los investigadores advierten que esta relación no depende exclusivamente de la madurez de las plantas.
La temperatura ambiental, el peso de los animales, la cantidad de alimento consumido y otras condiciones del entorno también influyen en sus necesidades hídricas.
Por tanto, la humedad del pasto debe considerarse una variable adicional dentro del manejo ganadero, no un indicador suficiente para calcular por sí solo el suministro necesario.
Cómo midieron el agua utilizada por los animales
Para registrar el consumo de agua, el equipo instaló medidores en los depósitos destinados a la bebida del ganado.
Estos dispositivos permitieron conocer diariamente la cantidad de agua utilizada por cada rebaño.
Paralelamente, los investigadores recogieron muestras de pasto aproximadamente cada dos semanas para determinar su contenido de humedad.
Con esos datos estimaron cuánta agua podían obtener los bovinos mediante el consumo del forraje disponible.
El cálculo se basó en una estimación de ingesta de materia seca equivalente al 2,5 % del peso corporal de los animales.
Este aspecto metodológico es importante: los investigadores no midieron directamente la cantidad de pasto consumida por cada novillo ni el volumen exacto de agua que cada individuo obtenía de las plantas.
La aportación hídrica del forraje se calculó a partir de supuestos de consumo y de las mediciones realizadas sobre las muestras vegetales.
Por su parte, el agua utilizada en los bebederos se registró mediante mediciones directas a escala de rebaño.
La combinación de ambas fuentes de información permitió evaluar la relación entre la humedad del alimento y la utilización del suministro de bebida.
Los rebaños utilizaron menos agua cuando el forraje aportaba más humedad
El análisis identificó una relación entre el agua estimada procedente del pasto y la cantidad de agua registrada en los bebederos.
Cuando la aportación hídrica calculada del forraje era mayor, el uso de agua de bebida tendía a ser menor, después de ajustar los resultados por la superficie de los pastizales.
El hallazgo es compatible con la idea de que los animales compensan parcialmente las diferencias en el contenido de humedad de su alimentación.
No obstante, los autores destacan que se trata de un resultado obtenido a escala de rebaño.
Por esa razón, el estudio no permite afirmar cuánto menos bebería un novillo concreto por cada litro adicional de agua presente en el alimento.
Tampoco establece una proporción universal de sustitución entre el agua del pasto y la suministrada en los bebederos.
Las observaciones muestran una asociación que deberá examinarse con mayor detalle mediante investigaciones capaces de medir simultáneamente el consumo individual de alimento y agua.
Esta distinción evita interpretar el resultado como una fórmula automática para reducir la disponibilidad de agua destinada al ganado.
El agua del forraje también cuenta en la alimentación bovina
En los sistemas ganaderos, el agua suele asociarse principalmente con los depósitos, estanques, pozos y bebederos que abastecen a los animales.
Sin embargo, una parte de las necesidades hídricas se cubre mediante la humedad contenida en los alimentos.
Las pasturas tiernas pueden aportar cantidades importantes de agua, mientras que el heno y otros alimentos secos contienen una proporción considerablemente menor.
Esta diferencia ayuda a explicar por qué las necesidades de bebida pueden variar incluso cuando el número de animales de una explotación permanece estable.
La importancia de considerar conjuntamente la alimentación y el suministro hídrico ya aparece en las recomendaciones sobre cuánta agua necesita una vaca, donde también intervienen la temperatura, la producción y las características de la ración.
En animales que pastorean, la variación estacional del contenido de humedad puede modificar la aportación de agua procedente del alimento sin que necesariamente cambie la superficie disponible.
Por ello, los investigadores consideran útil observar no solamente la cantidad de pasto, sino también su estado de desarrollo y su contenido de agua.
Dos fuentes de agua con funciones complementarias
La investigación distingue entre el agua azul y el agua verde, dos conceptos utilizados habitualmente para estudiar los recursos hídricos asociados con la producción agropecuaria.
El agua azul corresponde, en términos generales, a la procedente de fuentes superficiales o subterráneas que pueden captarse y almacenarse para distintos usos.
El agua verde se relaciona con la precipitación que queda disponible en los suelos y la vegetación, y que no necesita extraerse directamente de ríos, lagos o acuíferos para incorporarse a las plantas.
En los sistemas de pastoreo, los bovinos pueden aprovechar ambas fuentes.
Reciben agua azul cuando beben de depósitos abastecidos desde fuentes hídricas y obtienen agua procedente de la humedad vegetal cuando consumen pasto.
La distinción también es relevante para estudiar el uso del agua en la producción ganadera, ya que permite diferenciar los recursos consumidos directamente por los animales de aquellos utilizados durante la producción de sus alimentos.
Sin embargo, que el pasto aporte agua no significa que el ganado pueda prescindir de bebederos.
El suministro permanente de agua limpia y suficiente continúa siendo una condición fundamental para la salud y el bienestar animal.
La sequía puede modificar simultáneamente el alimento y la bebida
Las variaciones en la humedad del forraje adquieren especial importancia durante los períodos secos.
Cuando disminuyen las precipitaciones y aumenta la temperatura, las plantas pueden perder humedad y reducir su crecimiento.
En esas circunstancias, los ganaderos pueden enfrentarse a dos dificultades simultáneas: menor disponibilidad de alimento fresco y mayor necesidad de abastecimiento hídrico.
La combinación puede elevar los costos de mantenimiento de los rebaños y obligar a modificar las decisiones de pastoreo.
En diferentes regiones de América Central, la escasez de pasturas durante las sequías ha llevado a las autoridades a distribuir alimentos y semillas forrajeras para sostener la actividad pecuaria.
El estudio de Dakota del Sur no evaluó directamente esas situaciones de emergencia ni cuantificó sus efectos económicos.
No obstante, sus resultados ayudan a comprender por qué la pérdida de humedad de los pastos puede tener consecuencias adicionales a la disminución de su valor como recurso alimenticio.
Un productor que planifica el abastecimiento exclusivamente según el número de animales podría pasar por alto cambios estacionales en la cantidad de agua aportada por el forraje.
El manejo del pastoreo puede influir en las condiciones del forraje
Las parcelas examinadas por la universidad incluían sistemas de pastoreo continuo y rotacional, además de diferentes cargas ganaderas.
Estas prácticas pueden modificar la estructura de la vegetación y la proporción de plantas que se encuentran en distintas fases de crecimiento.
Sin embargo, el estudio difundido por SDSU Extension no demuestra que un sistema concreto de pastoreo reduzca necesariamente el consumo de agua de los bovinos.
Los autores consideran que todavía es necesario investigar cómo interactúan el clima, el manejo de las pasturas y su contenido de humedad.
La información podría contribuir a comprender mejor las necesidades de abastecimiento en explotaciones con distintas condiciones productivas.
La carga animal también es importante porque determina cuántos bovinos utilizan una superficie determinada y, por tanto, influye en la demanda total de agua de los rebaños.
La experiencia de sistemas de pastoreo rotacional en explotaciones ganaderas muestra que las decisiones sobre distribución del ganado deben considerar simultáneamente la disponibilidad de forraje, el estado del terreno y los recursos necesarios para mantener a los animales.
El nuevo trabajo incorpora la humedad del alimento como una variable que merece atención dentro de esa planificación.
Qué utilidad pueden tener los resultados para los productores
La principal aplicación práctica de la investigación está relacionada con la planificación del suministro de agua durante la temporada de pastoreo.
Los ganaderos suelen conocer la capacidad de sus depósitos y el número de animales que dependen de cada punto de abastecimiento.
Sin embargo, las necesidades reales pueden cambiar conforme avanzan las semanas y se modifica el estado de las pasturas.
La observación de la humedad del forraje podría ayudar a anticipar períodos en los que aumente la utilización de los bebederos.
También podría contribuir a interpretar variaciones de consumo que no se explican únicamente por cambios en el tamaño del rebaño.
Esto no significa que los productores deban reducir la cantidad de agua disponible cuando el pasto está verde.
Los resultados no proporcionan una recomendación de restricción hídrica ni establecen nuevos valores mínimos de abastecimiento.
Su utilidad consiste en mejorar la comprensión de las fuentes de agua que utilizan los animales y de los factores que influyen en la demanda durante el pastoreo.
Las decisiones de manejo deben seguir considerando las necesidades fisiológicas, las condiciones meteorológicas y el acceso continuo a agua de calidad.
Los investigadores preparan nuevas evaluaciones
Hector Menendez y Federica La Manna consideran que el siguiente paso será profundizar en las relaciones entre las condiciones meteorológicas, las prácticas de pastoreo y la humedad del forraje.
También buscan comprender mejor cómo esas variables influyen en el consumo de agua tanto a escala de rebaño como de animal individual.
La investigación podría aportar información para estudiar diferencias entre bovinos en la utilización de los recursos hídricos.
Los autores mencionan, entre las posibles líneas de trabajo, la caracterización de animales con diferentes niveles de eficiencia en el uso del agua.
Sin embargo, los resultados disponibles no permiten identificar todavía animales individualmente más eficientes ni establecer criterios de selección ganadera basados en esa característica.
Para avanzar en esa dirección serían necesarias mediciones individuales y análisis adicionales que separen el efecto del alimento, el clima y otras variables.
El estudio tampoco permite generalizar automáticamente los porcentajes de humedad registrados en Dakota del Sur a pastizales de otros países.
Las especies vegetales, el régimen de lluvias, las temperaturas y las prácticas de manejo pueden modificar considerablemente el contenido de agua de las pasturas.
Un dato adicional para planificar el abastecimiento ganadero
La investigación realizada en Estados Unidos aporta una observación concreta: durante el verano de 2025, la humedad media del pasto de las parcelas estudiadas disminuyó del 45 % en junio al 38 % en agosto, mientras que una mayor aportación estimada de agua del forraje se relacionó con un menor uso de los bebederos a escala de rebaño.
Los resultados confirman la importancia de considerar la humedad de las plantas al estudiar el consumo hídrico del ganado que permanece en pastoreo.
También muestran las limitaciones de interpretar las necesidades de bebida sin tener en cuenta la alimentación y las condiciones estacionales.
Los investigadores subrayan que todavía deben examinarse las diferencias individuales y la influencia combinada de la meteorología y el manejo ganadero.
Para los productores, el hallazgo ofrece una razón adicional para observar cómo cambia el estado del pasto durante el año y para revisar la capacidad de abastecimiento cuando las condiciones se vuelven más secas.
El agua contenida en el forraje forma parte de la hidratación de los bovinos, pero no sustituye la obligación de garantizarles acceso suficiente y permanente a agua limpia.
Fuente referencial:
South Dakota State University Extension — Does Water in Grass Change How Much Cattle Drink?, actualizado el 16 de octubre de 2026


