ICAR y la Corporación de Alimentos de India probarán nitrógeno, dióxido de carbono y tratamientos combinados para controlar plagas en trigo y arroz almacenados
Redacción: Redacción Mundo Agropecuario
Editor: Eduardo Schmitz
India ha puesto en marcha un programa científico de tres años para buscar alternativas a la fumigación química convencional utilizada en sus reservas de trigo y arroz. El Consejo Indio de Investigación Agrícola (ICAR) y la Corporación de Alimentos de India (FCI) firmaron el 30 de septiembre de 2026, en Nueva Delhi, un memorando de entendimiento que permitirá probar tecnologías basadas en nitrógeno, dióxido de carbono y tratamientos que combinan dióxido de carbono con fosfina.
El proyecto responde a un problema directamente relacionado con la seguridad de las reservas alimentarias: durante décadas, India ha dependido ampliamente del fosfuro de aluminio y del malatión para controlar insectos durante el almacenamiento. Las autoridades señalan ahora que el uso repetido de estos tratamientos está asociado con una elevada resistencia de determinadas plagas, además de riesgos ocupacionales, preocupaciones ambientales, residuos y mayores costos derivados de ciclos de fumigación cada vez más exigentes.
La iniciativa será ejecutada por el Instituto Central de Ingeniería y Tecnología de Poscosecha del ICAR (ICAR-CIPHET), con sede en Ludhiana. La primera fase dispone de un presupuesto aprobado de 3,28 crore de rupias y tendrá una duración de dos años. Después se contempla una segunda fase de un año con ensayos en múltiples localidades y diferentes zonas agroclimáticas.
El almacenamiento constituye una etapa crítica de la producción cerealista porque las pérdidas no terminan cuando el cultivo sale del campo. La experiencia internacional muestra que la humedad, la temperatura y la presencia de insectos condicionan la conservación del trigo almacenado, haciendo necesario combinar prevención, monitoreo y medidas de control adaptadas a cada sistema.
La resistencia de las plagas impulsa la búsqueda de alternativas
La información oficial difundida por el Gobierno de India sitúa entre 72 % y 100 % las frecuencias de resistencia registradas en plagas de granos almacenados en estados clave del país. Ese dato constituye una de las principales razones para buscar métodos que reduzcan la dependencia de los tratamientos químicos utilizados actualmente.
La fosfina es uno de los fumigantes más extendidos para proteger cereales almacenados. El fosfuro de aluminio libera este gas cuando entra en contacto con la humedad, permitiendo alcanzar insectos situados dentro de grandes masas de grano. Su eficacia, sin embargo, depende de factores como la hermeticidad, la concentración y el tiempo de exposición.
El problema de la resistencia no es exclusivo de India. El uso prolongado de determinados productos puede seleccionar poblaciones de insectos capaces de sobrevivir a tratamientos anteriormente eficaces. En México, por ejemplo, se han desarrollado alternativas para proteger maíz almacenado sin depender del fosfuro de aluminio, precisamente ante los problemas asociados con el control químico convencional.
La elección del tratamiento también debe considerar la especie presente. Investigaciones sobre el comportamiento del gorgojo del grano en diferentes variedades de trigo han mostrado que las características físicas y químicas del cereal pueden influir sobre el grado de infestación, reforzando la necesidad de estrategias integradas para el almacenamiento.
Nitrógeno para trigo almacenado en silos metálicos
El programa indio contempla tres grandes ensayos durante su primera fase. El primero utilizará nitrógeno con una pureza superior al 99 % para controlar plagas en trigo conservado en silos metálicos.
El principio consiste en modificar la atmósfera que rodea al grano y reducir drásticamente la disponibilidad de oxígeno necesaria para la supervivencia de los insectos. A diferencia de una fumigación convencional basada exclusivamente en un compuesto insecticida, el tratamiento modifica las condiciones gaseosas dentro del sistema de almacenamiento.
ICAR-CIPHET realizará validaciones en instalaciones designadas por la FCI en la región de Punjab. Uno de los objetivos será transformar los resultados experimentales en protocolos operativos capaces de utilizarse a escala comercial.
La tecnología exige controlar cuidadosamente las condiciones dentro del almacenamiento. La hermeticidad y el seguimiento de las variables internas son determinantes para mantener una atmósfera adecuada. Otros sistemas poscosecha también están avanzando en esa dirección: almacenes de grano en Rusia han incorporado sensores y ventilación automatizada para detectar cambios de temperatura y humedad antes de que el deterioro resulte visible.
Dióxido de carbono para trigo y arroz almacenados en sacos
Un segundo ensayo utilizará dióxido de carbono para controlar plagas en trigo y arroz conservados en sacos introducidos dentro de cubiertas herméticas. La estrategia permitirá evaluar una alternativa para instalaciones donde el grano no se encuentra almacenado a granel en silos metálicos.
El tercer tratamiento combinará dióxido de carbono con fosfina para trigo y arroz almacenados en sacos dentro de depósitos de la FCI y de la Central Warehousing Corporation. Esta variante no elimina completamente la fosfina, pero pretende estudiar una combinación capaz de mejorar el control y reducir las limitaciones de los esquemas convencionales.
Los tres ensayos representan configuraciones diferentes de almacenamiento: trigo a granel en silos, cereales ensacados bajo cubiertas herméticas y sacos almacenados en depósitos. Esa diversidad permitirá determinar en qué condiciones resulta viable cada tecnología.
La protección poscosecha admite además enfoques biológicos y botánicos en otros contextos productivos. Investigadores comprobaron recientemente que una mezcla vegetal tradicional puede inhibir hongos Fusarium en maíz almacenado, mientras otros trabajos continúan evaluando alternativas para reducir pérdidas provocadas por insectos, hongos y micotoxinas.
La primera fase durará dos años y tendrá ensayos de campo
El programa se desarrollará en dos etapas. La fase inicial, aprobada por dos años, permitirá validar las tecnologías en condiciones reales de almacenamiento y establecer parámetros técnicos sobre concentración de gases, duración de los tratamientos, control de plagas y funcionamiento operativo.
ICAR-CIPHET tendrá la responsabilidad científica de esta etapa y trabajará con instalaciones seleccionadas por la FCI. El acuerdo fue firmado por Nachiket Kotwaliwale, director de ICAR-CIPHET, y A.K. Sinha, director ejecutivo de Control de Calidad de la FCI, en presencia de responsables del sistema indio de investigación agrícola y del sector público de almacenamiento.
Entre los participantes se encontraba M.L. Jat, secretario del Departamento de Investigación y Educación Agrícola y director general del ICAR. El Departamento de Alimentos y Distribución Pública, perteneciente al Ministerio de Asuntos del Consumidor, Alimentos y Distribución Pública, respalda el programa.
Finalizado el piloto de dos años, la segunda fase tendrá una duración prevista de un año y ampliará los ensayos a diferentes localidades y zonas agroclimáticas. El propósito será establecer procedimientos operativos estandarizados adaptados a distintas condiciones regionales.
India busca proteger reservas estratégicas de trigo y arroz
La investigación adquiere especial relevancia por el papel de la FCI en la adquisición, almacenamiento y distribución de cereales destinados al sistema alimentario indio. Proteger grandes cantidades de trigo y arroz durante periodos prolongados exige evitar pérdidas cuantitativas, deterioro de calidad e infestaciones capaces de propagarse dentro de los depósitos.
El desafío coincide con un momento de cambios importantes en el mercado cerealista del país. India volvió recientemente a permitir ventas exteriores después de varios años de restricciones, y la reapertura de las exportaciones de trigo ha influido sobre los precios internos. La gestión de existencias adquiere así importancia tanto para la seguridad alimentaria como para las decisiones comerciales.
La conservación adecuada también evita que el esfuerzo realizado durante la producción se pierda después de la cosecha. Insectos como gorgojos y barrenadores pueden consumir directamente el grano, contaminarlo y crear condiciones que favorezcan otros procesos de deterioro. En determinadas regiones con sistemas deficientes de almacenamiento, las pérdidas pueden alcanzar proporciones muy elevadas.
La búsqueda de alternativas debe considerar simultáneamente eficacia, costos, seguridad para los trabajadores, residuos y posibilidad de implementación a gran escala. Un método técnicamente efectivo en condiciones experimentales solo será útil para las reservas nacionales si puede reproducirse de forma consistente en instalaciones comerciales.
El proyecto deberá convertir los ensayos en protocolos comerciales
El objetivo del acuerdo no es sustituir inmediatamente todos los tratamientos utilizados en los almacenes de India. Durante los próximos tres años, los investigadores deberán determinar qué tecnologías funcionan, bajo qué condiciones y con qué procedimientos pueden escalarse.
Los ensayos con nitrógeno y dióxido de carbono permitirán evaluar métodos de atmósfera controlada y modificada, mientras la combinación de CO2 y fosfina explorará una vía intermedia que mantiene parte del tratamiento químico convencional.
La comparación será particularmente importante porque las instalaciones de almacenamiento no son uniformes. Un silo metálico hermético ofrece condiciones distintas de un depósito con cereal ensacado, y esas diferencias pueden determinar la capacidad para alcanzar y mantener concentraciones gaseosas efectivas durante el tiempo necesario.
Si las pruebas producen resultados satisfactorios, la segunda fase deberá convertirlos en procedimientos específicos para distintas zonas agroclimáticas. El resultado esperado por ICAR y FCI es disponer de alternativas científicamente validadas y escalables que permitan reducir los problemas derivados de la creciente resistencia de las plagas, la exposición ocupacional, el impacto ambiental y los residuos asociados con la protección química convencional de los granos almacenados.
Fuentes referenciales:
Indian Council of Agricultural Research (ICAR)
Press Information Bureau, Government of India


