Agricultura

Inglaterra busca triplicar su superficie agrícola orgánica para 2036

Publicado el 22/10/2026 ·

El Gobierno británico presenta un plan para elevar la proporción de tierras ecológicas del 3,4 % hacia el 10 % y aprovechar un mercado que supera los 3.900 millones de libras anuales.


Redacción: Redacción Mundo Agropecuario
Editor: Karem Díaz S.

Inglaterra ha puesto en marcha una nueva estrategia para ampliar su producción agrícola orgánica y mejorar las oportunidades comerciales de los agricultores. El 14 de octubre de 2026, el Departamento de Medio Ambiente, Alimentación y Asuntos Rurales del Reino Unido (Defra) presentó el Organic Action Plan for England, una iniciativa que aspira a aumentar la proporción de tierras agrícolas gestionadas bajo sistemas ecológicos desde aproximadamente el 3,4 % actual hacia el 10 % en 2036.

El anuncio fue realizado por la secretaria de Estado de Medio Ambiente, Alimentación y Asuntos Rurales, Angela Eagle. La propuesta responde a una situación que el Gobierno considera estratégica: el consumo de alimentos orgánicos está creciendo, pero una parte de esa demanda podría ser atendida por productores nacionales si se fortalecen las explotaciones, la transformación agroalimentaria y los canales de comercialización.

Según las cifras difundidas por Defra, las ventas de alimentos orgánicos en el Reino Unido superan actualmente los 3.900 millones de libras esterlinas al año. El plan pretende que los agricultores ingleses participen en mayor medida de ese mercado, tanto mediante la expansión de explotaciones ya certificadas como mediante la incorporación de nuevos productores.

La meta del 10 % constituye una aspiración de política agrícola a diez años, no una superficie ya alcanzada ni una obligación de conversión para todas las explotaciones.

Un objetivo que supondría multiplicar casi por tres la superficie ecológica

La diferencia entre el punto de partida y la meta gubernamental es considerable. Pasar del 3,4 % al 10 % representaría un incremento de 6,6 puntos porcentuales en la participación de la agricultura orgánica dentro de la superficie agrícola inglesa.

En términos relativos, la proporción de tierras gestionadas bajo este sistema tendría que aproximarse a 2,9 veces su nivel actual.

El anuncio no significa que toda esa expansión esté financiada o comprometida de antemano. Para que la transición ocurra, los agricultores deberán evaluar la viabilidad técnica y económica de adoptar prácticas orgánicas, cumplir las condiciones de certificación correspondientes y encontrar compradores capaces de sostener sus negocios.

La experiencia internacional muestra que estos procesos requieren acompañamiento. En Estados Unidos, por ejemplo, un programa de transición hacia la certificación orgánica en Iowa combina mentoría y apoyo técnico para productores que buscan adaptar sus explotaciones a nuevas exigencias productivas.

El plan inglés contempla precisamente mejorar la orientación disponible para agricultores interesados en la conversión, evitando presentar la agricultura orgánica como una solución uniforme para todas las fincas.

El mercado de alimentos orgánicos supera los 3.900 millones de libras

Uno de los elementos centrales de la nueva estrategia es su orientación comercial. Defra considera que el crecimiento de la demanda puede ofrecer oportunidades de ingresos a agricultores, ganaderos, procesadores y otras empresas de la cadena alimentaria.

El Gobierno busca que una mayor proporción de los productos orgánicos vendidos en supermercados, establecimientos especializados y restaurantes proceda de explotaciones inglesas.

Para lograrlo, el programa plantea mejorar las cadenas de suministro, facilitar la llegada de mercancías a los puntos de venta y desarrollar oportunidades tanto en el mercado nacional como en destinos internacionales.

Este enfoque responde a una dificultad frecuente en la producción ecológica: obtener una certificación no garantiza por sí mismo que el agricultor encuentre compradores estables o consiga precios suficientes para cubrir los costos.

En otros mercados europeos también se observan diferencias entre capacidad productiva y consumo. El crecimiento de la producción ecológica española, por ejemplo, ha estado acompañado de una fuerte orientación exportadora y de un consumo interno proporcionalmente limitado.

La estrategia inglesa intenta reducir esa distancia entre lo que demanda el consumidor y lo que puede ofrecer el sector agrícola nacional.

Tres líneas de actuación para agricultores y empresas

El Organic Action Plan for England organiza sus prioridades alrededor de tres ámbitos relacionados con la producción y la comercialización.

El primero consiste en apoyar a productores y procesadores orgánicos existentes, además de ofrecer información y acompañamiento a quienes estudian incorporarse al sector.

El segundo busca acercar la oferta nacional a la demanda, fortaleciendo las relaciones comerciales y la capacidad de abastecimiento de las cadenas alimentarias.

El tercero pretende estimular el consumo de productos orgánicos ingleses mediante una mayor información al público y oportunidades de compra desde el sector público.

Esta última vía puede incluir la demanda institucional de alimentos, un mercado potencialmente relevante para explotaciones que necesitan compradores regulares y contratos previsibles.

El Gobierno también pretende que las cadenas comerciales puedan disponer de una oferta nacional más amplia, reduciendo las dificultades que enfrentan los productores para colocar sus mercancías.

Las medidas anunciadas constituyen una hoja de ruta sectorial. Sus resultados dependerán de cómo se concreten los apoyos, de la respuesta de las empresas y de las decisiones individuales de los agricultores.

Las explotaciones que ya producen de manera orgánica sirven como referencia

La presentación oficial destacó el caso de Shimpling Park Farm, una explotación situada en Suffolk que trabaja con producción orgánica a escala comercial.

Defra la presenta como un ejemplo de cómo este sistema puede integrarse con la regeneración de los suelos, la reducción de emisiones y la conservación de la vida silvestre, al tiempo que mantiene una actividad empresarial rentable.

La finca también colabora con explotaciones vecinas interesadas en producir de manera orgánica, un modelo de cooperación que puede facilitar la adaptación de productores con diferentes capacidades y recursos.

Otra experiencia mencionada es Riverford Organic Farmers, en Devon. Según el Gobierno británico, alrededor del 70 % de los productos incluidos en sus cajas comerciales se cultiva en el Reino Unido.

La empresa mantiene relaciones de largo plazo con agricultores orgánicos, lo que ilustra la importancia de conectar las decisiones productivas con una demanda relativamente estable.

Ambos ejemplos muestran modelos empresariales existentes, pero no constituyen una demostración de que todas las explotaciones inglesas obtendrían los mismos resultados al adoptar sistemas ecológicos.

La rentabilidad dependerá de los costos, los rendimientos y los compradores

La agricultura orgánica puede ofrecer oportunidades comerciales diferenciadas, pero su rentabilidad depende de numerosos factores, entre ellos el tipo de cultivo, la disponibilidad de mano de obra, las condiciones del suelo, el rendimiento y los precios que los compradores estén dispuestos a pagar.

Una investigación sobre la rentabilidad del trigo orgánico en Alemania encontró que el sistema podía obtener mejores resultados económicos pese a producir menos grano por hectárea. En aquel caso, los precios comerciales y los apoyos públicos fueron determinantes.

Ese resultado no puede extrapolarse automáticamente a Inglaterra ni a otros cultivos. La conversión modifica los sistemas de manejo y puede exigir un período de adaptación durante el cual los agricultores deben afrontar costos y riesgos específicos.

Para los responsables del plan inglés, una prioridad será ofrecer información suficiente para que cada productor pueda valorar si la agricultura orgánica resulta adecuada para su explotación.

La secretaria Angela Eagle destacó que el crecimiento del consumo ofrece una oportunidad para fortalecer las empresas agrícolas nacionales. El Gobierno busca facilitar que los productores puedan responder a esa demanda en lugar de depender exclusivamente de proveedores exteriores.

La agricultura orgánica también plantea objetivos ambientales

El plan reconoce posibles beneficios de los sistemas orgánicos sobre la salud del suelo, la biodiversidad, la calidad del agua y el bienestar animal.

Sin embargo, el Gobierno subraya que los agricultores deben conservar la capacidad de elegir el modelo productivo que mejor se adapte a sus explotaciones.

La producción orgánica suele incorporar prácticas orientadas a reducir determinados insumos de síntesis, favorecer las rotaciones y mantener procesos biológicos que contribuyan a la fertilidad agrícola.

Sus resultados ambientales y productivos dependen de la forma concreta en que se aplican esas prácticas, de las características de cada territorio y de la comparación utilizada.

Además, la certificación orgánica exige cumplir normas específicas que van más allá de adoptar una técnica aislada de manejo del suelo o de sustituir un fertilizante.

Las exigencias de certificación y las condiciones de competencia también son relevantes para el comercio. En Europa, los debates sobre las normas aplicadas a los productos ecológicos importados reflejan la importancia de mantener la confianza de agricultores y consumidores en los sistemas de control.

Para Inglaterra, la ampliación del mercado tendrá que combinar el crecimiento de la producción con el cumplimiento de estándares verificables y el acceso efectivo a canales de distribución.

Una estrategia agrícola con horizonte en 2036

El Organic Action Plan for England se enmarca en los compromisos agrícolas de largo plazo del Gobierno británico y en su intención de fortalecer empresas rurales rentables y resistentes a los cambios económicos y ambientales.

La meta de aproximarse al 10 % de superficie agrícola orgánica en 2036 ofrece una referencia cuantificable para evaluar la evolución del sector durante la próxima década.

Sin embargo, la proporción de tierra certificada será solamente uno de los indicadores relevantes. También importarán el número de productores que consiga completar la conversión, la capacidad de transformación de alimentos, la disponibilidad de compradores y la participación de la producción nacional en las ventas orgánicas.

El anuncio del 14 de octubre constituye así una nueva iniciativa de política agropecuaria centrada tanto en la superficie cultivada como en las condiciones comerciales necesarias para sostener su expansión.

Para los agricultores ingleses, la oportunidad planteada por el Gobierno no se limita a producir bajo una certificación diferente: consiste en acceder a una parte mayor de un mercado alimentario que ya supera los 3.900 millones de libras anuales.

Fuente referencial:
Departamento de Medio Ambiente, Alimentación y Asuntos Rurales del Reino Unido (Defra) — Organic Action Plan for England, 14 de octubre de 2026